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El terrorista Jovino Novoa de la Udi

jovino novoaQué mala imagen de Chile proyecta el señor Jovino Novoa (foto). Él fue un alto funcionario del dictador Augusto Pinochet, y fundador del partido ultra derechista Unión Demócrata Independiente (Udi), que todavía, en democracia, ocupa puestos de dirigencia. Él considera todo lo que no esté alienado con las dictaduras y el fascismo, como una amenaza “izquierdizante”.

En estos días está empeñado en hacerle mala imagen a Chile, diciendo que el actual gobierno de Michelle Bachelet quiere ahuyentar la inversión extranjera, y quiere empobrecer a los ricachones que él representa.

Qué mala imagen proyecta este ex congresista de Chile, asociándolo con Venezuela, Argentina, Bolivia y Ecuador, como si fueran comparables los cinco países. Eso es mala fe.

Un daño profundo causa en la mente de los chilenos, también, llenándolos de miedo. Insinuando que puede haber otro criminal como Augusto Pinochet si se sigue con ideas “izquierdizantes”.

Este tipo de actitudes son propias de radicales políticos, que suelen estar por fuera de la realidad, como Adolfo Hitler, o criminales contra el Estado como Pablo Emilio Escobar Gaviria. No son actitudes de un demócrata.

El señor Jovino Novoa quiere que los chilenos vivamos con terror.

Toda su actitud, agria y refractaria con su país, porque el gobierno puso a consideración del Congreso una reforma tributaria, en la que los pocos que ganan 250 veces más que los trabajadores (*), y cuentan con ejércitos de abogados para crear y emplear decenas de artilugios legales para no pagar impuestos, o eludirlos o evadirlos, paguen, por fin, tributos al país.

Está furioso por eso. Porque se quiere cerrar la brecha de la vergonzosa desigualdad actual en Chile, que es algo exótico en estos tiempos, y sobre todo en un país que se precia de pertenecer a la Ocde y ser impoluto en el vecindario de los gobiernos de mala calidad, “izquierdistas”.

Él quisiera que aún tuviéramos el mundo enfermo y violento de su protector, el dictador impune Augusto Pinochet.

Está furioso porque quienes lo han financiado en sus campañas electorales, es decir, los ricachones (sus patrones) le han expresado su inconformidad por tener que retribuirle al país unos pocos pesos, de los miles de millones que se echan al bolsillo y sacan del país para no pagar impuestos.

Cómo puede alguien preciarse de ser “un político” cuando odia a su país. Cuando considera que los connacionales son personas de segunda clase. Gente que no merece vivir dignamente, sino sometida al terror y con ingresos de miseria.

Lo que hace el señor Jovino Novoa es defender a los que sacan su dinero a paraísos fiscales, como el ex candidato presidencial Lawrence Golborne; defender a los empresarios que no pagan impuestos, o que los eluden, o que los evaden; empresarios que recibieron en la dictadura bancos y empresas y miles de hectáreas a precios irrisorios y con créditos a plazos infinitos y tasa de interés ridículamente bajas, casi inexistentes.

A estas personas defiende el señor Jovino Novoa.

Y para ello, que él considera una noble labor, crea un clima de terror en el país, considerando a todo el que no se parece a su padrino el dictador impune Augusto Pinochet un “izquierdista peligroso”, y diciéndoles a los inversionistas extranjeros que no vengan a Chile.

Es decir, más parece un apátrida, que un demócrata.

Personas con la mentalidad como la del señor Jovino Novoa son las que hacen desigual el país, crean ciudadanos de segunda categoría, siembran el terror, disocian para reinar, confunden los propósitos de bienestar social con unas amenazas a los capitales de sus patrones. Capitales que, muchos de ellos, han sido dudosamente habidos o hechos merced a los beneficios del impune dictador Augusto Pinochet.

Si Chile quiere crecer, en lo económico y lo ciudadano, si quiere como país tener sana su mente, debe aislar a personas como el señor Jovino Novoa, que son un cáncer destructivo del tejido social.

El señor Novoa no hace oposición, hace terrorismo, amparado en un partido que apoyó una dictadura sanguinaria, y cobijó con la impunidad al despreciable dictador.

(*) “250 veces” no es una expresión caprichosa y efectista, sino un dato cierto de analistas imparciales chilenos. Quiere decir que mientras un empleado gana el mínimo, $210.000 al mes, un empresario de los que defiende el señor Jovino Novoa, gana $52.500.000 mensuales.

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El misterio que por siempre tendría el Censo 2012

francisco labbéEn las últimas cuarenta y ocho horas varios canales de televisión han entrevistado a Francisco Labbé (foto), el saliente director del Instituto Nacional de Estadísticas, INE, quien debió abandonar esa dirección por errores graves, cometidos en la realización del Censo de Población y Vivienda 2012, con el que Chile pensaba actualizar sus cifras para establecer estrategias de políticas públicas. El señor Labbé debe estar siendo investigado por la justicia ordinaria, pues tuvo a cargo el manejo de 30.000 millones de pesos del erario, prácticamente tirados a la basura. Una comisión designada por el director emergente que lo reemplazó, Juan Eduardo Coeymans, revisó lo actuado por el señor Labbé y encontró serios errores en la ejecución del Censo 2012, cuya preparación fue tardía. El señor Coeymans, al recibir el informe de la comisión, anunció que pedirá una segunda opinión, de un organismo internacional. Todo parece una catástrofe, tanto como para que el presidente Sebastián Piñera saliera a pedir perdón a todos los chilenos por el desaguisado del señor Labbé. Pero llama la atención la desbocada vehemencia con que el señor Labbé se ha mostrado en esas entrevistas. En un resumen tosco, su punto de vista es que: 1) el censo se hizo bien, muy bien, 2) el cambio de un “censo de hecho” a un “censo de derecho”, faltando ocho meses para su realización, fue una buena decisión, 3) la base de datos que ahora tiene Chile es formidable, 4) él nunca dijo que iba a ser el mejor censo de la historia del país, y 5) no entiende todo el alboroto que se armó. Escuchándolo, uno se pregunta si todavía no se ha informado que fue destituido, que se convocó una comisión de alto nivel y esa comisión encontró el censo un horror, y que en un gesto inédito y políticamente valiente el presidente Sebastián Piñera pidió perdón. Esto último, le importó bien poco. No es su problema. Lo último que dijo en su defensa es que hubo una “operación política”. Un complot de Estado. Sin especificar si ocurrió desde dentro, o desde fuera del Estado. Pero, en todo caso, ¡como en las películas! Como en Mentiras que matan (Wag the dog), en la que se inventa una guerra en Albania para cubrir un escándalo en la Casa Blanca. La operación política tenía el propósito de… ¿cuál propósito? No, no lo ha dicho el señor Labbé. Dijo que todo lo que hizo lo sabía su jefe, el ministro de Economía de ese momento, Pablo Longueira, y el presidente Piñera. Pero al momento de estallar el escándalo, el ministro Longueira ya no lo era, sino que precandidato presidencial udista. ¿Era acaso éste el objetivo del complot? ¿O el objetivo era desprestigiar el gobierno Piñera (caracterizado por yerros sucesivos, de distinto calibre, “piñericosas”), que este escándalo no le hacía falta? ¿De qué “operación política” habla el señor Labbé? El gobierno, en la persona del ministro del Interior, Andrés Chadwick, desechó esa versión. Lamentablemente, el señor Labbé no fue preciso. ¿Es como una “tincada” suya? Pero si lo dice, quizás lo haga ante el fiscal que lo investiga. Solo hasta entonces, quedan flotando incertidumbres de mayúscula dimensión. Me pregunto, en un esfuerzo de receptividad (de apertura mental), ¿y si Francisco Labbé, más allá de su rostro de enajenado, tiene razón? ¿Quizás quede, de este episodio (aún después del informe de la consulta internacional), un filón de historia nacional saturado por siempre de misterio?

Héctor Abad: 13 ítems de columnas de ‘Opinión’

Héctor Abad FaciolinceHay quienes sienten verdadera alergia por las “instrucciones para”, en este caso, para escribir opinión. Mi convicción es que todo encierra una enseñanza, y si no la ves, no importa. Te la perdiste. Sobre esta base, retomo y edito una conferencia que, a su vez, retomó Información Alternativa bajo el título “Pautas para el buen columnista”, que ofreció el columnista y escritor Héctor Abad Faciolince (foto) en el 2006, a los estudiantes de la Facultad de Comunicación Social, de la Universidad Eafit, en Medellín, capital de Antioquia, Colombia. Sus trece recomendaciones (13 debe ser un numeral caprichoso, esta vez) son las siguientes:

1- Estudia y practica. Hay que escribir al menos dos artículos de 5000 caracteres a la semana, para adiestrar la recursividad. Hay que leer críticamente todo el artículo y corregir frase por frase, y párrafo por párrafo.

2- Verifica los datos. Averigua por medio de distintas fuentes. La memoria es traicionera. Cerciórate aunque te sientas seguro de que Oslo es la capital de Noruega y no de Dinamarca; los enemigos siempre se van a aprovechar de un error menor, aunque este no afecte la argumentación de la columna.

3- No seas esclavo de la actualidad. Siempre habrá temas del día que son ineludibles como un magnicidio o el atentado terrorista que derriba unas torres, pero el columnista ir toda la vida a la zaga. Hay que tener una agenda personal, un itinerario propio de intereses, que irán de acuerdo con nuestros humores, vivencias, lecturas e inclinaciones; si uno tiene alguna curiosidad vital que no se limite a un solo campo del saber, esto le dará variedad a la columna. En los temas que no son de actualidad, hay que escribirlos pensando en un lector de hace cincuenta años o de dentro de un siglo; ¿logras que también ese tipo de lector mantenga el interés? Cuando se abra la revista o se entre a internet, el lector debe sentir una especie de ansiedad, ¿de qué nos irá a hablar hoy? Hay que romper las expectativas, o la pereza mental del lector, pero no se puede hacer trampa, ni escoger lo insólito por lo insólito; las caries de las muelas de las tortugas es un tema muy raro, pero de interés para pocos dentistas.

4- No te resista ni te fuerces. Uno no es el mismo cada día, y ni siquiera el mismo por la mañana que por la noche. Hay que aceptar, e incluso aprovechar, los cambios de humor: el buen genio puede producir un artículo fresco y liviano; si estás atormentado, una columna tenebrosa de vez en cuando no está mal; o si estás indignado o iracundo. No vale la pena pelear con lo que uno siente, que es en determinado momento, sino sacarle partido a todos los estados de ánimo.

5- Hay que parar oreja. Oír lo que dicen, y cómo lo dicen los demás. El propio cerebro y las propias palabras son muy poca cosa. Una buena frase o una ocurrencia original, puede estar en la boca de cualquiera. Leer a los grandes escritores y a los buenos comentaristas es muy conveniente, pero también oír lo que dice la vecina de abajo o del lado.

6- No escribas nada gratis, salvo por alguna demostrada obra de beneficencia. Así sea una cantidad simbólica, el oficio de escribir artículos es un oficio intelectual que se debe pagar. Cobra aunque te sobre la plata, y no te haga falta el pago. No lo harás por ti, sino por otros que quieren vivir de saber opinar, y de saber escribir y argumentar. Ten en cuenta, eso sí, que el pago más importante es otro, el que te dan tus lectores. Sólo tienes dos cosas: tu nombre y tus lectores, pues ellos serán los que irán a buscarte a otro medio en caso de que te echen del primero. No hay pago igual al recuerdo que tiene un lector de una columna que escribiste hace diez años. Este es el otro pago.

7- Todo artículo debe ser un ensayo breve. Se pueden hacer acotaciones al margen, pero en general, un buen artículo tiene que tener un solo tema. No se puede picotear aquí y allá, porque la columna se dispersa, y el lector se pierde. Hay que aprender dos cosas: a sintetizar ideas, a condensarlas en el número de caracteres asignados, o a repetir lo mismo con variaciones, si ya todo está dicho en el primer párrafo; de esas variaciones alrededor de lo mismo puede salir, sin que uno lo sepa, la verdadera novedad del artículo.

8- No trates a los lectores como bobos, ni como genios. Explica, pero no demasiado; insinúa a veces, en lugar de decirlo todo. Pero no te pases de sutil, porque la gente que lee periódicos no tiene la misma actitud mental de quien está frente a un libro de Hegel. Haz que el lector se concentre, pero no que se rompa los sesos.

9- Los lectores opinan sobre tus opiniones. Como en todos los casos de la vida, ante un ataque injusto o ante una agresión personal, lo mejor es morderse un rato la lengua. No respondas al primer impulso, ni con lo primero que se te venga a la cabeza, que casi siempre es fruto de la rabia, y no de la reflexión. No seas hipersensible. Si escogiste el oficio de exponer tus ideas en público, no todo el mundo podrá estar de acuerdo contigo. Trata de que te crezca un callo en el esternón, para que no te creas los halagos desmedidos, ni las críticas agrias. Recuerda este aforismo de Lichtenberg: “En la vida me han hecho tantos elogios inmerecidos que bien me puedo aguantar una crítica inmerecida”.

10- No almuerces con políticos, ni con poderosos, salvo que sean amigos íntimos de juventud. Apártate de los encumbrados, si quieres mantener la independencia. Decía un gran periodista italiano que la corrupción empieza por la mesa; aceptar regalos y favores de los que tienen el poder, y la plata, es lo mismo que dejarse poner un bozal. El peor bozal es el miedo de decir lo que de verdad piensas, sólo si te van a matar por eso, te puedes permitir la cobardía de no decir algo. Si el tema vale la pena, si tus hijos están grandes y ya no estás tan apegado a la vida, hazte matar.

11- Perdónate los errores, y las columnas fallidas. No tengas la vanidad de creer que todo lo que sale de tu caletre está bien. Sé autocrítico, pero no te hundas en la paralizante inseguridad del titubeo perpetuo. No se puede ser impúdico, publicar todo lo que se nos ocurre, pero tampoco te puedes enfermar de silencio por miedo a equivocarte.

12- Tener una columna muy leída da cierto poder. Hay que usar ese poder con prudencia. No se puede ensañar, ni aprovecharse de él. Trata de vez en cuando de ponerte en los zapatos de los demás, no los juzgues como si fueras un dios justiciero e infalible. Considera que, a veces, tú mismo estás en esas circunstancias, podrías haber actuado de manera similar. Tratar de entender los motivos ajenos, es un acto de generosidad, pero si tienes que atacar, ataca sin miedo y sin cálculo. Olvídate de la propia conveniencia, lo único que te conviene es el respeto de los lectores; si pierdes el puesto por lo que publicas, pero has cuidado tu nombre, encontraras otro sitio donde decir lo que piensas.

13- Estudia el tema, piénsalo, lee sobre él, investiga. Pon en cada párrafo, ordenadamente, una argumentación. Contesta de una vez las objeciones de tus enemigos o las que creas que se le pueden ocurrir al lector mientras lee. Usa con medida los ejemplos, las ironías, las citas y el humor. Trata de ser claro y no te adornes inútilmente. Es un artículo, no es un poema. No recurras nunca, o casi nunca, al argumento de autoridad ni al ataque personal. Básate más en hechos que en ideas. No derribes a la fuerza puertas que están abiertas. Trata de ser profundo, pero también ameno. Después de una dosis de teoría abstracta, regresa a la tierra. Escribe platos fuertes, pero no te olvides también de los postres. Es bueno para los lectores, pero también para ti. Diviértete en lo que haces, si te aburres se nota. Si esto no te entretiene, dedícate a otra cosa.

Características y valor del voto en ‘Primarias’

primarias 2013La actitud refractaria de Andrés Allamand frente a su hermano de intereses socio-económicos Pablo Longueira; el aplastante triunfo del independiente Andrés Velasco sobre quien se había burlado de él, el demócrata-cristiano Claudio Orrego; la enorme supremacía entre el número de votos de la Nueva Mayoría (2.137.423, alianza de izquierda) y la Coalición por el Cambio (806.601, concertación de derecha) de 2,6 veces del primero sobre el segundo; y por último, el pronóstico de los “analistas” de marras que presagiaban una votación cercana a un millón y medio de electores frente a los reales 2 millones 944 mil 24 votantes, son algunas de las características de las primeras elecciones “primarias” en Chile, que tenían por propósito escoger los dos candidatos del sistema binominal.

La agria actitud del señor Allamand de no reconocer el triunfo de Pablo Longueira, ni querer saludarlo, revela un apasionamiento por la política incomparable, y una colosal confianza en sí mismo (juraba que sería el ganador), y resulta verdaderamente conmovedor. Enrostrarle a su camarada de Coalición por el Cambio que solo le había ganado en los barrios altos (donde residen los ricachones y la burguesía media y los arribista), es mucho decir. Porque ambos viven ahí, y sus espíritus residen ahí. Pero se entiende que tenga sangre en el ojo, más por lo ocurrido con su compañero político que por sus contrincantes, en tanto Pablo Longueira, su antagonista de la misma filiación, pudo llevar adelante una campaña electoral en solo dos meses, muy seguramente con una mejor maquinaria política (o politiquera), mientras él, el señor Allamand, hacía bastantes meses estaba recorriendo las plazas públicas y los pueblos, y eso no le alcanzó.

En el campo de la llamada “izquierda”, es de nunca olvidar la actitud servil del señor Orrego (imagino que aupado por el melifluo Ignacio Walker, presidente de la Democracia Cristiana): el señor Orrego apareció, antes inclusive de que la ex presidenta Michelle Bachelet asumiera y celebrara su aplastante victoria sobre todos sus contendientes, a decir que se ponía a las órdenes de la ganadora, y que se sumarían (él y los suyos; dijo: “Yo, y los míos”) a la campaña de Bachelet, para lograr la Presidencia de la República. Su derrota borraba a la Democracia Cristiana, y había que hincarse ante el ganador (la ganadora), para no quedar borrados. Patético que días antes haya menospreció al independiente Andrés Velasco, un “aparecido” en la política (lo dijo Orrego, no yo), y el electorado le dio a ese aparecido 278.056 votos, mientras que a Orrego solamente 189.582 (casi tantos como a José Antonio Gómez, el menos favorito, que tuvo 108.222 votos). La realidad le hizo comer sus palabras al señor Orrego, pero se sabe que los demócratas cristianos han tenido actos de mayor cinismo a éste (el apoyo al golpe militar contra Salvador Allende, de acuerdo con afirmación y juramente de un pinochetista lacrimal: Hermógenes Pérez de Arce), y nada se les da.

Aunque, como ya lo advertí, estas “primarias” son solo un maquillaje a la democracia, porque su propósito es escoger candidatos dentro del sistema binominal (heredado de Jaime Guzmán, el ideólogo del violador de los derechos humanos y ladrón del erario chileno, el dictador Augusto Pinochet), sorprende, finalmente, el espíritu de participación de los chilenos. Cuando los sabihondos de los “think thanks”, de los centros de estudios y centros de análisis, conocidos genéricamente como “analistas”, se mostraban generosos al “conceder” que el escrutinio llegaría, como máximo, a 1,5 millones de votantes, el Servicio Electoral (Servel) reportó 2.944.024 votos, y ninguno se ha disculpado.

Lo que creo se debe aprender para siempre, es que, como quiera que sea, los votos son la única arma que tenemos los electores para expresarnos, favoreciendo, o castigando, a los que buscan llegar a cargos de elección. Es lo que se espera que suceda en adelante, y el 17 de noviembre próximo, cuando se acuda a las urnas para escoger al sucesor del presidente Sebastián Piñera: que se premie o se castigue a uno u otro de los candidatos: Michelle Bachelet o Pablo Longueira: el continuismo o la alternativa social.

(Foto, de izquierda a derecha: Michelle Bachelet, José Antonio Gómez, Andrés Velasco, Claudio Orrego, Pablo Longueira y Andrés Allamand)

**Qué cambia con los cambios en El Mercurio

Cristián Edwards2Trae el diario online El Mostrador una información pormenorizada sobre los cambios que están ocurriendo en la planta de personal del diario El Mercurio. Cambios que tocan a los ejecutivos, no a los trabajadores; por lo tanto, son cambios estratégicos y no de ahorro de ‘costos’, como suele ocurrir en estas grandes empresas. Lo que no dice la información es si eso será bueno, o no. Uno supone que sí, porque el cambio implica deshacerse de ‘personajes’ que han dado el carácter actual al periódico, conocido por apoyar el golpe militar de Augusto Pinochet en 1973, y por mentir: el decir popular es que “El Mercurio miente”.

El cambio (y uso la palabra con un enorme signo de interrogación encima) se debe a que el hijo del dueño decidió tomar las riendas de la empresa. Cristián Edwards del Río (foto) es el eje de las modificaciones que está sufriendo El Mercurio. No es un aparecido en las lides editoriales y periodísticas, como quiera que antes de llegar a Santiago ocupaba el cargo de presidente de la División de Servicios Noticiosos de, nada menos, el New York Time. Ahora en Santiago, es el vicepresidente de El Mercurio SAP.

El arribo del señor Cristián Edwards no tuvo que ver con que su padre Agustín lo llamara por teléfono y le ordenara venir a hacerse cargo del negocio familiar. No. Dice El Mostrador que Cristián “negoció su contrato a través de un abogado norteamericano y exigió garantías por escrito. Entre ellas, cláusulas, multas y ‘total independencia del padre’”. Este comienzo, habla a favor del cambio.

Uno de los datos fuertes de la noticia es que Jonny Kulka, el gerente general de marras, renunció a partir del 1 de junio pasado. Pero por los caprichos de don Agustín seguirá ganando su sueldo, de por vida, a condición de no emplearse como ejecutivo en otra empresa. Qué exotismo. “Esta fórmula vitalicia no se da ni siquiera en las grandes multinacionales, pero Agustín Edwards es dueño de un estilo poco común”, dice El Mostrador. Y, entonces, ¿habrá cambio en El Mercurio, realmente? Cuando el torbellino se asiente lo sabremos.

En su condición de vicepresidente, Cristián Edwards estaba por sobre Jonny Kulka y del resto de los gerentes. “Desde su arribo, han renunciado ocho altos ejecutivos sin incluir a Kulka. Cuatro históricos, con más de dos décadas en la compañía, como Julio Manusevic, gerente general de diarios regionales; Patricio Moreno, gerente comercial; Juan Enrique Canales, gerente de nuevos negocios (productos asociados al diario); Rodolfo Álvarez, gerente de operaciones que manejaba las áreas digital y prensa. También renunciaron Mauricio Pinto a la gerencia de personas, en la que permaneció un año y medio, Roberto Massis, a la de ventas, y Jorge Lesser, asesor de nuevos negocios (y de inversiones familiares de Agustín Edwards) de El Mercurio”.

Esta área de Lesser, ahora la ocupan Alvaro Sostín, contratado por Cristián Edwards, quien asumió la gerencia de innovación y desarrollo de nuevos negocios (pero renunció); en tanto los negocios personales de la familia quedaron a cargo de Juan Ignacio Eyzaguirre. “Producto de estos movimientos, de Cristián Edwards ahora depende todo lo que no es editorial: el área comercial, de circulación, marketing, recursos humanos, diarios regionales y operaciones”, dice El Mostrador, y añade: “Una persona cercana al grupo Edwards señala que estos movimientos no son casualidad. “Hace más de dos años que se acordó que Cristián asumiría el control. Tiene el beneplácito de sus dos hermanos que trabajan en el grupo, y esto es parte de un plan. Ahora que Cristián terminó de mover sus piezas, deja la administración y negocios de El Mercurio con gente de su confianza”. Su próximo objetivo es la parte editorial”.

Y en la parte editorial, que es donde el diario se destacó, antes, durante y después del golpe militar y la dictadura de Augusto Pinochet (y cuando comenzó a ser “El Mercurio miente”), donde Cristián Edwards tendría que jugarse a fondo, pues eso pertenece “al reino de Cristián Zegers“, el hombre de confianza de Edwards padre. Según advierte El Mostrador, “a nadie le cabe duda que con la consolidación del poder de Cristián Edwards del Río, Zegers tendría sus días contados. Con todo, su salida sería sin drama ni polémica, y lo más probable es que no ocurra sino hasta después de las elecciones presidenciales de noviembre próximo”.

Carta a Piñera sobre el bono de maternidad

Vanessa Rivera de la Fuente-Nasreen AminaEl 21 de mayo pasado el presidente Sebastián Piñera dio su última Cuenta Pública a la Nación. De los varios desatinos e información sesgada, o anuncios mentirosos como el que ya había hecho de devolverles el voto a los chilenos que viven en el exterior y la dictadura los declaró apátridas, curiosamente el presidente Piñera se preocupó de la actual baja tasa de natalidad. Y anunció, como panacea feliz, “un bono de cien mil pesos, por una sola vez, para quien tenga un tercer hijo”. Vanessa Rivera de la Fuente (foto), que firma con el seudónimo de Nasrrem Amina, y se autodenominada ‘Ciudadana insumisa’, publicó en su blog una carta al presidente Sebastián Piñera en la que manifiesta su rabia, de la que me permito hacer una edición:

“Para Su Excelencia el Presidente de la República de Chile, Señor Sebastián Piñera Echeñique: Usted ha hecho un anuncio apocalíptico: Hay que aumentar la tasa de natalidad en Chile, si no queremos enfrentarnos al desastre económico de un “Crecimiento Negativo” a futuro. Por lo tanto, a su equipo de creativos publicitarios se les ocurrió diseñar la siguiente política pública para evitar la debacle del establishment: Van a pagar un bono de $100 mil pesos al nacimiento del tercer hijo, que llegará a $ 200 mil con el nacimiento del quinto hijo. Me pongo a reflexionar a partir de su anuncio. Lo primero que se me viene a la mente es la época de la dictadura, usted debe recordarse muy bien, cuando existía el Cema Chile, que eran grupos de señoras que, patrocinadas por la Primera Dama de la Nación Señora Lucía Hiriart de Pinochet, se dedicaban a tejer ajuares de bebé y a bordar manteles y baberos, que regalaban a familias de escasos recursos, cuyos retoños tenían la suerte de ser apadrinados por el Dictador con uniforme color rata, Augusto Pinochet.

“En ese tiempo, me preguntaba qué ganaban esos recién nacidos colorados y llorones, que reventaban en chillidos frente a las cámaras del noticiero, cuando Pinochet los tomaba en sus brazos, anunciando a los cuatro vientos su regocijo por la llegada de un nuevo ciudadano. Se lo menciono, porque su anuncio sigue la línea de toda tendencia conservadora y fascistoide, que concibe a los niñ@s como una inversión a futuro para el Estado: Ya sea para engrosar las filas de la legión romana, debatir en la Polis griega, militantes nuevos para el Partido nazi, soldaditos para Pinochet o trabajadores de bajo costo para los Mall de Horst Paulmann, las políticas de natalidad de todo gobierno facho se diseñan en base al concepto de la persona como un instrumento útil a fines superiores.

“Parece que, después de todo, las mujeres no hemos hecho lo suficiente por Chile, ya que nuestro único deber es parir hasta la muerte; si no lo hacemos, el futuro del país se pone en riesgo. No quiero suponer que piensa de mí, ya que yo tengo una sola hija. Si a mi flojera reproductiva, le suma que soy de izquierda y totalmente anti-imperialista, anti-fascista, anti-capitalista, anti-patriarcal, tal vez califique para uno de los delirios paranoicos de Hinzpeter sobre seguridad nacional. De nuevo, somos las mujeres las culpables de que este país enfrente un potencial desastre de proporciones, en el mediano y largo plazo. Las mujeres, siempre las mujeres, que retardamos la maternidad por estudiar y trabajar; las mujeres, que trabajamos más por menos dinero; las mujeres, que tenemos doble jornada… en fin.

“Seamos serios, usted dice que hay que aumentar la tasa de natalidad en Chile, si no queremos enfrentarnos al desastre económico… que afectaría a los que siempre se han beneficiado de las ventajas del capitalismo, entre ellos usted mismo: Se están quedando sin trabajadores para explotar, por eso les interesa fomentar la natalidad. Para asegurar las ganancias de sus empresas. A usted no le interesa el desarrollo de las mujeres como madres, sino asegurarse que los grandes capitales tengan suficiente mano de obra barata, que alimente el sistema que los enriquece y mantenga en el punto justo la brecha de desigualdad, en la cual todo abuso se vuelve relativo. Nos está pidiendo que pongamos nuestros úteros al servicio de su cuenta bancaria, para evitar el “Crecimiento Negativo”.

Crecimiento negativo dice usted. Usted hasta la maternidad la piensa en términos económicos. Lo único negativo, señor Piñera, es la dificultad que encontramos las mujeres para crecer en este país, por ejemplo: –Crecimiento negativo, es carecer de derechos reproductivos y pagar con la cárcel o la muerte un aborto mal hecho. –Crecimiento negativo, es que miles de mujeres en Chile tengan que peregrinar entre abogados de la Corporación de Asistencia Judicial y los tribunales, porque los padres de sus hijos nunca han pagado una pensión de alimentos. –Crecimiento negativo es lo que sienten las miles de mujeres inteligentes y capacitadas, que no pueden encontrar un trabajo en condiciones dignas en su propio país, porque son mayores de 35 años. –Crecimiento negativo es que se anuncie un bono, como el de $40.000 pesos y yo tenga que pelearme con la funcionaria del INP, porque ella considera que no debe dármelo, a pesar de que la ley lo ordena. –Crecimiento negativo es que a iguales capacidades la paga de las mujeres sea menor, a lo que se suma la doble jornada y los contratos ‘tercerizados’, que nos convierten en herramientas desechables sin derechos. –Crecimiento negativo es la dificultad que tenemos las mujeres solas, de conseguir un crédito para comenzar un negocio. –Crecimiento negativo es que el apellido, el barrio donde se vive, la apariencia y la clase social sean más importantes en la evaluación de una profesional que su experiencia y preparación. –Crecimiento negativo es la suma entre mujer, madre, contratos basura y horario de Mall. –Crecimiento negativo es que las mujeres en edad fértil somos rechazadas de los planes de cobertura de la medicina privada, porque generamos gastos. –Crecimiento negativo es que podamos enviar a nuestros hijos e hijas gratis al Jardín Infantil y luego no poderles pagar la universidad. ¿Y usted quiere que, así y todo, tengamos más hijos? ¿Sin solucionar nada de lo anterior quiere que aportemos con una maternidad más productiva? (…) Las mujeres que usted menciona en su discurso, no somos nosotras. No soy yo, ni mi hermana, ni mi madre, ni mi hija…, no son mis amigas, ni mis colegas de trabajo…”

El texto completo, está aquí.

Del periodismo al no-periodismo con Pablo Escobar

EnlamiraEl canal Chilevisión ofreció un claro ejemplo de periodismo y de no-periodismo, en dos de sus programas: Primer plano (no-periodismo) y En la mira (periodismo). En el primero, se exaltó la imagen del más despiadado y demencial de los delincuentes del mundo, Pablo Emilio Escobar Gaviria, y se presentó al hijo de éste, Juan Pablo Escobar Henao, quien se cambió de nombre a Sebastián Marroquín, hablando de que él no debe cargar con los pecados de su papá, y de postre a la abogada de los pequeños narcos chilenos, Helhue Sukni.

En el segundo, se presentó la real dimensión del despiadado sicópata Pablo Escobar, en su enloquecida e imposible carrera criminal, cuyo objetivo era nada menos que la presidencia de Colombia. Y, en contraste, a un Sebastián Marroquín que no es el predicador de la paz y la reconciliación, sino el hijo de un criminal que desde niño estaba siendo entrenado para ser otro criminal.

En Primer plano, unas personas que no son periodistas, hablaron de un tema que los rebasó. No podía ser de otra manera: hay una distancia sideral entre solazarse hablando de implantes de silicona y de infidelidades, asuntos consustanciales al programa, y hablar, en cambio, de la vida del mayor narcotraficante y delincuente latinoamericano de los años 80.

En la mira (logo), por fortuna, las cosas se pusieron en contexto: se trató de la sangrienta historia de Pablo Escobar, aborrecido delincuente que algunos veneran en un siniestro culto, y de la versión que ofreció a la justicia colombiana uno de sus más encarnizados sicarios, John Jairo Velásquez, alias ‘Popeye’, que considera a Sebastián Marroquín un peligro para cuando abandone la prisión en la que está encerrado, porque según sus palabras es “un Gandhi gordo” que simula “vender camiseticas”, pero es “un bandido” como su papá, Pablo Escobar. Según el reportaje, Sebastián Marroquín no quiso dar una entrevista que le pidieron, porque el programa periodístico, por ética, no paga para esos casos, lo que sí hace el no-periodismo para llenar de información basura a la teleaudiencia.

Lo que hizo Pablo Escobar al edificar casas para gente pobre, muchas de las cuales fueron habitadas, en realidad, por su propio batallón de sicarios, fue parapetarse tras la gente. De aquí proviene el mote, mal empleado, de Robin Hood. De la misma manera que por haber permeado con sobornos y amenazas casi todas las capas de la sociedad colombiana, y departir en suculentas reuniones con personalidades, no era un socialité, sino un criminal mimetizado.

Como lo definió el periodístico En la mira, Pablo Escobar fue un poderoso, influyente y sanguinario narcotraficante, que Colombia tuvo el infortunio de verlo nacer en su suelo, y no representa al país, como el no-periodismo sí pareciera sugerirlo. Fue un excelente trabajo de En la mira, por lo equilibrado en la presentación de personajes diversos, y un manejo conceptual con ética y buen lenguaje, a cargo del periodista Cristián Donoso, quien viajó hasta “la tierra del café, las esmeraldas y las mujeres bellas”, como definió a Colombia, y logró un auténtico hit noticioso, relevante de verdad, al entrevistar a John Jairo Velásquez, el pistoloco más cercano a Pablo Escobar, quien sabe mucho sobre muchos, y es lo que teme cuando salga en agosto de la cárcel de Cómbita, Boyacá, porque esos muchos saben que él sabe y preferirían verlo muerto.