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El terrorista Jovino Novoa de la Udi

jovino novoaQué mala imagen de Chile proyecta el señor Jovino Novoa (foto). Él fue un alto funcionario del dictador Augusto Pinochet, y fundador del partido ultra derechista Unión Demócrata Independiente (Udi), que todavía, en democracia, ocupa puestos de dirigencia. Él considera todo lo que no esté alienado con las dictaduras y el fascismo, como una amenaza “izquierdizante”.

En estos días está empeñado en hacerle mala imagen a Chile, diciendo que el actual gobierno de Michelle Bachelet quiere ahuyentar la inversión extranjera, y quiere empobrecer a los ricachones que él representa.

Qué mala imagen proyecta este ex congresista de Chile, asociándolo con Venezuela, Argentina, Bolivia y Ecuador, como si fueran comparables los cinco países. Eso es mala fe.

Un daño profundo causa en la mente de los chilenos, también, llenándolos de miedo. Insinuando que puede haber otro criminal como Augusto Pinochet si se sigue con ideas “izquierdizantes”.

Este tipo de actitudes son propias de radicales políticos, que suelen estar por fuera de la realidad, como Adolfo Hitler, o criminales contra el Estado como Pablo Emilio Escobar Gaviria. No son actitudes de un demócrata.

El señor Jovino Novoa quiere que los chilenos vivamos con terror.

Toda su actitud, agria y refractaria con su país, porque el gobierno puso a consideración del Congreso una reforma tributaria, en la que los pocos que ganan 250 veces más que los trabajadores (*), y cuentan con ejércitos de abogados para crear y emplear decenas de artilugios legales para no pagar impuestos, o eludirlos o evadirlos, paguen, por fin, tributos al país.

Está furioso por eso. Porque se quiere cerrar la brecha de la vergonzosa desigualdad actual en Chile, que es algo exótico en estos tiempos, y sobre todo en un país que se precia de pertenecer a la Ocde y ser impoluto en el vecindario de los gobiernos de mala calidad, “izquierdistas”.

Él quisiera que aún tuviéramos el mundo enfermo y violento de su protector, el dictador impune Augusto Pinochet.

Está furioso porque quienes lo han financiado en sus campañas electorales, es decir, los ricachones (sus patrones) le han expresado su inconformidad por tener que retribuirle al país unos pocos pesos, de los miles de millones que se echan al bolsillo y sacan del país para no pagar impuestos.

Cómo puede alguien preciarse de ser “un político” cuando odia a su país. Cuando considera que los connacionales son personas de segunda clase. Gente que no merece vivir dignamente, sino sometida al terror y con ingresos de miseria.

Lo que hace el señor Jovino Novoa es defender a los que sacan su dinero a paraísos fiscales, como el ex candidato presidencial Lawrence Golborne; defender a los empresarios que no pagan impuestos, o que los eluden, o que los evaden; empresarios que recibieron en la dictadura bancos y empresas y miles de hectáreas a precios irrisorios y con créditos a plazos infinitos y tasa de interés ridículamente bajas, casi inexistentes.

A estas personas defiende el señor Jovino Novoa.

Y para ello, que él considera una noble labor, crea un clima de terror en el país, considerando a todo el que no se parece a su padrino el dictador impune Augusto Pinochet un “izquierdista peligroso”, y diciéndoles a los inversionistas extranjeros que no vengan a Chile.

Es decir, más parece un apátrida, que un demócrata.

Personas con la mentalidad como la del señor Jovino Novoa son las que hacen desigual el país, crean ciudadanos de segunda categoría, siembran el terror, disocian para reinar, confunden los propósitos de bienestar social con unas amenazas a los capitales de sus patrones. Capitales que, muchos de ellos, han sido dudosamente habidos o hechos merced a los beneficios del impune dictador Augusto Pinochet.

Si Chile quiere crecer, en lo económico y lo ciudadano, si quiere como país tener sana su mente, debe aislar a personas como el señor Jovino Novoa, que son un cáncer destructivo del tejido social.

El señor Novoa no hace oposición, hace terrorismo, amparado en un partido que apoyó una dictadura sanguinaria, y cobijó con la impunidad al despreciable dictador.

(*) “250 veces” no es una expresión caprichosa y efectista, sino un dato cierto de analistas imparciales chilenos. Quiere decir que mientras un empleado gana el mínimo, $210.000 al mes, un empresario de los que defiende el señor Jovino Novoa, gana $52.500.000 mensuales.

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El narcotraficante Pablo Escobar no es Colombia

Pablo EscobarEl canal de televisión Mega viene transmitiendo con éxito de sintonía en Chile la serie titulada “Pablo Escobar, el patrón del mal” (logo), sobre la vida de ese narcotraficante colombiano, que fue abatido en un enfrentamiento con las autoridades el 2 de diciembre de 1993. Pablo Escobar fue un delincuente que, con los cientos y miles de millones de dólares provenientes del comercio de cocaína hacia los Estados Unidos, se encumbró y rodeó de un ‘ejército’ de jóvenes asesinos a su servicio (‘pistolocos’, sicarios, ‘gatilleros’), y sobornó a políticos, funcionarios, policías, empresarios, etcétera, y a los que se resistieran los mataba.

El soborno fue lo que permitió que el ‘reinado’ de Pablo Escobar se prolongara más allá de lo deseado. Con el soborno relajó la moral y las buenas costumbres de muchas personas, en especial de policías y funcionarios de la administración pública y el poder judicial. Esto explica por qué no lo atrapaban. Porque había creado una red de información y de protección enorme, corrompiéndolo todo con su dinero. Hablamos de cientos y miles de millones de pesos colombianos que, de pronto, podía recibir el policía modesto, o el abogado, o el modesto tendero, o el alcalde del pueblo chico o el ejecutivo del banco, transformándoles sus vidas.

Con el soborno permeó de venalidad los estamentos, incluidos el político y el empresarial, facilitándole su criminal carrera. Y quien no aceptara el soborno, debía estar consciente de que, a cambio, recibiría un balazo.

Tenía socios, como los hermanos Ochoa Vásquez (Fabio, Jorge Luis y Juan David), Carlos Ledher, Gonzalo Rodríguez Gacha, William Moncada y Francisco Galeano, entre otros, todos igualmente peligrosos que conformaban el llamado Cartel de Medellín. Ninguno de estos socios tenía las pretensiones políticas, o de Estado, que Pablo Escobar.

Este fue el grupo pionero que generó el fenómeno del narcotráfico en Colombia. Podían contarse con los dedos de la mano esos grandes delincuentes que transportaron toneladas de hojas de coca desde Bolivia y Perú hasta ‘laboratorios’ mimetizados en los campos y la selva colombianos donde eran transformadas en cocaína (benzoilmetilecgonina), con su derivado de ‘pasta base’ (‘bazuco’).

Pero no era Colombia la que ‘exportaba’ cocaína. No era Colombia la que ‘comerciaba’ o ‘comercializaba’ cocaína. No era Colombia la que ganaba cientos y miles de millones de dólares con la cocaína. No era Colombia la que sobornaba. No era Colombia la que hacía estallar bombas y mataba indiscriminadamente. No.

Era un grupo de delincuentes, encabezados por Pablo Escobar, que cometía los crímenes. Eran los narcotraficantes, unos delincuentes encumbrados por la lluvia de dólares que producía el negocio. Colombia fue víctima de ese grupo y de su jefe, el degenerado mental.

De modo que si esto queda claro para el televidente de la serie de televisión, de algo habrá servido contar la vida de un delincuente inescrupuloso, que escaló en su megalomanía hasta convertirse en un sicópata delirante.

Pablo Escobar y sus socios no hicieron más que tatuar de vergüenza a todos los colombianos, quienes deben vivir con ese estigma. Y también, por si fuera poco, soportar los chistes destemplados del resto del mundo, en los que aluden a un colombiano hipotético que ‘debe’ andar con cocaína en los bolsillos, o ‘debe’ estar en capacidad de comprar fácilmente ese veneno.

Gracias a la serie de Mega, me parece que los televidentes pueden entender, que además de ser un grupo de delincuentes los que se untan las manos con la cocaína, y se vuelven violentos asesinos si el sucio dinero que manejan no sirve para el soborno, el grupito feroz de esos narcotraficantes, no hicieron ningún otro aporte al país más que envilecer una nacionalidad.

Los delincuentes narcotraficantes, son una cosa: delincuentes narcotraficantes. Y los colombianos, son otra cosa. Esta es la fotografía que puede ser pedagógica de la serie de televisión. Cualquier otra lectura debe someterse a la duda.

Porque una cosa es el sicópata Pablo Escobar, un delincuente que tapizó un país de muertos inocentes, y de sangre inocente, y otra el país, Colombia, que padeció sus delirantes arrebatos criminales.

Todo el mal que hizo no puede suavizarse con pretender alguien resaltar que fue “un benefactor”, porque construyó casas para gente pobre. Lo hizo, sí, para distraer la atención sobre el resto del dinero sucio, que usó para apertrechar a los sicarios que, casualmente, poblaron esas casas. Dinero sucio con el que también sobornó y financió los crímenes y el baño de sangre en que sumió a un país llamado Colombia.

Por eso, me llamó la atención que el último programa Primer Plano de Chilevisión, el del viernes 26 de abril, se dedicara al hijo de Pablo Escobar, y a una visita, con él, a la Hacienda Nápoles, que fue el centro de operaciones del Cartel de Medellín, encabezado por Pablo Escobar; visita que resultó frustrada.

¿Con qué objeto se hizo eso? ¿Para reforzar la idea de que Pablo Escobar era un hombre ‘bueno’ y un ‘padre amoroso’? ¿”Periodismo”?…

De Sebastián Marroquín (el nombre cambiado de Pablo Emilio Escobar, hijo) decir que su empeño ha sido el de reinsertarse a la sociedad. No ha querido, hasta donde se sabe, seguir los pasos de narcotraficante de su padre. Destacable, porque los hijos no deben heredar los crímenes de los padres. Pero, ¿para qué recabar en la figura del peor criminal que ha existido en la historia de Colombia, y tal vez de Latinoamérica, y en su momento el más buscado en el mundo?

Primer Plano presentó, esa misma noche, a la abogada de los traficantes de drogas chilenos, Helhue Sukni, casi como una exaltación de los oficios. ¿No hay una apología velada en, y a todo esto? Me quedé pensando en cuál era el objetivo de Chilevisión al emitir ese programa.

*Corte Suprema: Cencosud hizo cobros abusivos

horst PaulmannLa Suprema Corte de Justicia de Chile ordenó a Cencosud, compañía de retail controlada por el empresario Horst Paulmann (foto), enmendar los cobros excesivos por aumento unilateral de la “comisión de mantenimiento” de las tarjetas Jumbo Más, y ordenó la eliminación de las cláusulas contractuales que lo permitían, por considerarlas abusivas, dentro del “contrato de adhesión”.

Así lo reseña El Mostrador: “La Primera Sala de la Corte Suprema condenó a Cencosud por las cláusulas abusivas en los reglamentos de operación de sus tarjetas de crédito tras la demanda colectiva que inició en 2006 el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac), y a la que se sumó la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios (Conadecus), cuando el ex ministro de Obras Públicas y actual candidato presidencial de la UDI (Unión Demócrata Independiente), Laurence Golborne, se desempeñaba como gerente general corporativo del holding.

“La sala integrada por los ministros Nibaldo Segura, Juan Araya, Guillermo Silva, Juan Eduardo Fuentes y el abogado integrante Jorge Baraona, resolvió por unanimidad acoger el recurso de casación que presentó el Sernac y Conadecus contra de la sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago que había rechazado la demanda contra el holding (Cencosud).

“Los considerandos de la Corte Suprema contienen importantes declaraciones de doctrina en orden a proteger de manera integral los derechos de los consumidores, estableciendo que las normas de la ley respectiva constituyen una nueva manifestación en la protección de los derechos de las personas.

“Y enfatiza que “el solo hecho de que en este juicio el Servicio Nacional del Consumidor actúe en representación de miles de tarjetahabientes, bajo las normas de los juicios de representación de intereses colectivos, es indicativo de los nuevos paradigmas que imperan en el ámbito del derecho del consumo”.

“También sostiene que “la cláusula 9° del Contrato de la Tarjeta Jumbos Mas es abusiva, y por ello es nula y sin ningún valor y, por tanto, no forma parte del contrato en la que se encuentra inserta y su reglamento” y que “igualmente, la estipulación 16° del Reglamento del Contrato de la Tarjeta Jumbo Más, en atención a la abusividad declarada, es nula y carente de valor, de manera que no es parte del contrato en cuestión y su reglamento””. Aquí el artículo completo.

Post Scríptum: Cencosud se permitió modificar los contratos sin el consentimiento de sus clientes, lo hizo a sus espaldas, es decir, me importa un bledo lo que ustedes opinen o quieran, porque yo, Cencosud, voy a modificar estos contratos, pues se me dio la gana. Esto fue lo que ocurrió, dicho en términos llanos; lo que reveló la Corte Suprema en justicia. La operación significó una suma de solo $500 por clientes, como cobro mensual; pero si lo aplicas a los 500.000 clientes, la modificación abusiva representa ingresos adicionales a Cencosud por $250 millones mensuales, o sea, $3.000 millones al año. ¿Es esto un robo de cuello blanco? ¿Así es como se enriquecen los perfumados empresarios que aparecen en las carátulas de las revistas nacionales? La respuesta a ambas preguntas es: Sí. Y en el caso de Cencosud, también hay que sumarle, para un artículo posterior, los pagos a 180 días (¡6 meses!) a sus proveedores pyme, quienes deben pagar IVA mensual, por ventas cuyos pagos aún no reciben, facilitándolo así al señor Cencosud, que juegue financieramente con los recursos de esos pagos retenidos, además de financiar su operación con productos sin pagar. ¿Así es como se amasan ciertas fortunas? Sí, así es. ¿Por qué, los que consideramos “poderosos”, no juegan limpio?

Forbes: 2.000 empresas más grandes del mundo

forbes-Dos firmas chinas desbancaron a las gigantes estadounidenses, como las más grandes del mundo. Cinco firmas chinas forman parte de las 10 más grandes del mundo. La brasileña Petrobras es la primera latinoamericana de la lista, en el puesto 21. La primera firma mexicana está en el puesto 100. Brasil y México son los dos gigantes latinoamericanos. Brasil suma 32 empresas –entre las 2.000 más grandes del mundo– mientras que México cuenta 21. La primera chilena de la lista está en la posición 569, que es Falabella, a la que le sigue Cencosud, en el puesto 573. Chile tiene 9 empresas entre las 2.000 más grandes del planeta.

Estos son algunos datos de relieve para nosotros, en la lista de la revista Forbes (logosímbolo), que no solo se ocupa de “rankear” –¿ranquear”? – a las personas más ricas del mundo, sino, esta vez, a las empresas más grandes del mundo. Los lectores pueden encontrar otros datos de interés. La lista de las 100 primeras, es la que sigue, a la cual añadí, después de esa posición, las empresas latinoamericanas que figuraban hasta la posición 2.000:

1.- ICBC, China / 2.- China Construction Bank, China / 3.- JPMorgan Chase, Estados Unidos / 4.-General Electric, Estados Unidos / 5.- Exxon Mobil, Estados Unidos / 6.- HSBC Holdings, Reino Unido / 7.- Royal Dutch Shell, Holanda / 8.- Agricultural Bank of China, China / 9.- Berkeshire Hathaway, Estados Unidos / 10.- PetroChina, China / 11.- Bank of China, China / 12.- Wells Fargo, Estados Unidos / 13.- Chevron, Estados Unidos / 14.- Volkswagen Group, Alemania / 15.- Apple, Estados Unidos / 16.- Wal-Mart Stores, Estados Unidos / 17.- Gazprom, Rusia / 18.- BP, Reino Unido / 19.- Citigroup, Estados Unidos / 20.- Samsung Electronics, Corea del Sur / 21.- Petrobras, Brasil / 22.- BNP Paribas, Francia / 23.- Total, Francia / 24.- AT&T, Estados Unidos / 25.- Allianz, Alemania / 26.- Sinopec-China Petroleum, China / 27.- Mitsubishi UFJ Financial, Japón / 28.- Bank of America, Estados Unidos / 29.- China Mobile, Hong Kong-China / 30.- ENI, Italia / 31.- Toyota Motor, Japón / 32.- Nestlé, Suiza / 33.- Vodafone, Reino Unido / 34.- IBM, Estados Unidos / 35.- Procter & Gamble, Estados Unidos / 36.- Daimler, Alemania / 37.- Pfizer, Estados Unidos / 38.- Statoil, Noruega / 39.- AXA Group, Francia / 40.- Commonwealth Bank, Australia / 41.- Microsoft, Estados Unidos / 42.- Itaú Unibanco Holding, Brasil / 43.- Banco Santander, España / 44.- BHP Billiton, Australia / 45.- Banco Bradesco, Brasil / 46.- Nippon Telegraph & Tel, Japón / 47.- Johnson & Johnson, Estados Unidos / 48.- Westpac Banking Group, Australia / 49.- Goldman Sachs Group, Estados Unidos / 50.- Royal Bank of Canada, Canadá / 51.- Sumitomo Mitsui Financial, Japón / 52.- Siemens, Alemania / 53.- Ford Motor, Estados Unidos / 54.- Bank of Communications, China / 55.- BMW Group, Alemania / 56.- Comcast, Estados Unidos / 57.- Novartis, Suiza / 58.- National Australia Bank, Australia / 59.- Rosneft, Rusia / 60.- ING Group, Holanda / 61.- Sberbank, Rusia / 62.- American International Group, Estados Unidos / 63.- Telefónica, España / 64.- Lukoil, Rusia / 65.- Prudential, Reino Unido / 66.- ANZ, Australia / 67.- Banco do Brasil, Brasil / 68.- Google, Estados Unidos / 69.- BASF, Alemania / 70.- General Motors, Estados Unidos / 71.- TD Bank Group, Canadá / 72.- Sanofi, Francia / 73.- ConocoPhillips, Estados Unidos / 74.- EDF, Francia / 75.- Zurich Financial Services, Suiza / 76.- Anheuser-Busch InBev, Bélgica / 77.- Intel, Estados Unidos / 78.- Mizuho Financial, Japón / 79.- Coca-Cola, Estados Unidos / 80.- Cisco Systems, Estados Unidos / 81.- Munich Re, Alemania / 82.- Merck & Co, Estados Unidos / 83.- Ping An Insurance Group, China / 84.- Bank of Nova Scotia, Canadá / 85.- Nissan Motor, Japón / 86.- Honda Motor, Japón / 87.- Vale, Brasil / 88.- PepsiCo, Estados Unidos / 89.- Hyundai Motor, Corea del Sur / 90.- UnitedHealth Group, Estados Unidos / 91.- BBVA-Banco Bilbao Vizcaya, España / 92.- United Technologies, Estados Unidos / 93.- Roche Holding, Suiza / 94.- Saudi Basic Industries, Arabia Saudita / 95.- GDF Suez, Francia / 96.- Boeing, Estados Unidos / 97.- Caterpillar, Estados Unidos / 98.- Standard Chartered, Reino Unido / 99.- E.ON, Alemania / 100.- América Móvil, México / 114.- Ecopetrol, Colombia / 173.- Itaúsa, Brasil / 338.- Carnival, Panamá / 349.- Femsa, México / 440.- Grupo México, México / 491.- GFNorte, México / 569.- Falabella, Chile / 573.- Cencosud, Chile / 597.- Cemig, Brasil / 608.- BanColombia, Colombia / 614.- Grupo Pao do Azucar, Brasil / 652.- Grupo Aval, Colombia / 656.- JBS, Brasil / 671.- CSN, Brasil / 712.- Alfa, México / 734.- BRF-Brasil Foods, Brasil / 769.- Grupo Modelo, México / 778.- Cemex, México / 796.- Credicorp, Perú / 818.- Grupo Inbursa, México / 819.- Oi, Brasil / 836.- CPFL Energía, Brasil / 910.- Sabesp, Brasil / 918.- Grupo Televisa, México / 925.- Industrias Peñoles, México / 935.- Eletrobrás, Brasil / 938.- Antarchile, Chile / 1007.- Latam Airlines, Chile / 1049.- BCI-Banco Crédito, Chile / 1075.- Cielo, Brasil / 1106.- Grupo Bimbo, México / 1117.- Grupo Carso, México / 1153.- El Puerto de Liverpool, México / 1156.- Braskem, Brasil / 1158.- BM&F Bovespa, Brasil / 1173.- Metalúrgica Gerdau, Brasil / 1192.- Fresnillo, México / 1211.- Cosan, Brasil / 1234.- CCR, Brasil / 1252.- SQM, Chile / 1455.- Arca Continental, México / 1465.- Grupo Elektra, México / 1469.- Mexichem, México / 1517.- Embraer, Brasil / 1520.- BR Malls, Brasil / 1542.- Natura Cosmeticos, Brasil / 1586.- Marfrig Group, Brasil / 1591.- Empresas CMPC, Chile / 1594.- Grupo Argos, Colombia / 1601.- Buenaventura, Perú / 1611.- Quiñenco, Chile / 1626.- Soriana, México / 1627.- Usiminas, Brasil / 1761.- CorpBanca, Chile / 1773.- Kimberly-Clarck de México, México / 1811.- Lojas Americanas, Brasil / 1908.- Porto Seguro, Brasil / 1914.- WEG, Brasil / 1989.- Klabin, Brasil / 1998.- Interconexión Eléctrica, Colombia.

‘Reforma tributaria ¿boleta o factura?’, Politzer

¿Boleta o factura? Esta infaltable pregunta del mozo justo antes de la cuenta simboliza como nada los privilegios de algunos. Imposible pensar que se trata de una reunión de trabajo cuando una pareja cena amorosamente a la luz de una vela o un familión celebra el cumpleaños del abuelo. Mientras más íntimos los comensales, más impúdica la pregunta.

¿Boleta o factura? De tanto escucharla, el mozo se me confunde con el actor Daniel Muñoz en “Taxi para tres” diciendo: ¿Volante o maleta? Es el mismo robo a mano armada, pero en este caso la víctima no es el taxista sino el fisco, o mejor dicho, los ciudadanos que más requieren del gasto público para compensar la desigualdad que existe en nuestra sociedad. Evadir impuestos, es robarle a los más pobres.

Esas facturas truchas que sirven para reducir utilidades en una empresa, forman parte de las numerosas triquiñuelas para evadir impuestos. Como armar sociedades de mentira o dividir la empresa en varias sociedades. Algunos entendidos dirán que hay que distinguir entre evasión y elusión, siendo la primera un delito y la segunda una artimaña que puede pasar por legal, pero que todos saben cumple el mismo objetivo que la evasión: no pagar impuestos.

Estamos a punto de conocer la propuesta completa del Gobierno para una reforma tributaria. El ministro de Hacienda, Felipe Larraín, ya anunció que se pretende incrementar la recaudación del fisco en unos700 a900 millones de dólares, que se destinarían a educación.

Esta cifra está a una distancia sideral de las distintas propuestas de la oposición que superan los 6.800 millones de dólares en una aplicación gradual. Y es menos de la mitad de los 2 mil millones que calculó el senador Hernán Larraín, planteando una escala progresiva que alivie a las pyme y aumente los impuestos a las grandes empresas, como bancos o Isapres (los ejemplos son suyos). El parlamentario de la UDI (Unión Demócrata Independientes, Hernán Larraín) sostuvo que “hacer una reforma tributaria para recaudar dos chauchas, no vale la pena”.

Según los estudios de Educación 2020, sólo en educación escolar se necesitarían unos 4 mil millones de dólares anuales, a partir del 2018, cuando la reforma ya esté en régimen. Y todos entienden que los gastos permanentes deben financiarse con ingresos permanentes, es decir, no se puede apostar a la bonanza del cobre ni al crecimiento puntual.

Pero las bondades de una reforma tributaria no se medirán únicamente por los montos recaudados. También habrá que ver si sobrevive la interrogante: ¿Boleta o factura? Cabe preguntarse si seguirán existiendo trucos varios para que el 10 por ciento más rico de la población organice su contabilidad a fin de pagar menos impuestos, mientras los trabajadores reciben a fin de mes un cheque inalterable, cuyo monto ya viene con descuentos de previsión, salud e impuestos, sin ninguna posibilidad de descontar la cena de aniversario.

Al parecer el Gobierno subirá el impuesto a las empresas al 20%, aún muy por debajo del 26% que pagan los países de la OECD. Y, sobre todo, muy por debajo de lo que debieran pagar sus dueños, de acuerdo a sus niveles de ingreso, que llega al 40% y que bajaría a 38%. Esta distancia entre el impuesto al trabajo y el impuesto al capital, es decir, entre lo que tributan las empresas por sus utilidades y las personas por sus ingresos, permite a los empresarios utilizar fórmulas varias que le llevan a un pago modesto o nulo de impuestos.

Cada vez que se tocan estos temas, desde el empresariado se oye el mismo argumento: sin esos beneficios no habrá incentivos para invertir y, por ende, disminuirá el empleo.

La experiencia de los últimos 20 años muestra que cada vez que se aumentaron los impuestos, las empresas siguieron invirtiendo y creando empleo. Más aún, desde hace un buen tiempo los beneficios pro inversión –como el Fondo de Utilidades Tributables, FUT– se convirtieron en un subsidio para invertir en el extranjero. Basta ver cómo se mueven los grandes empresarios chilenos en Perú o Argentina para advertir que los incentivos al ahorro y la inversión están beneficiando los negocios fuera del país.

Es indispensable analizar si los objetivos de algunas políticas se concretan en la práctica o si, por el contrario, son aprovechadas por quienes no las necesitan. Así suele ocurrir, por ejemplo, con quienes tributan por renta presunta. El mecanismo creado para pequeños agricultores es usado frecuentemente por grandes empresarios.

Hace unos días se anunció que el Gobierno está estudiando la posibilidad de rebajar de los impuestos los gastos en educación y salud. Esto aliviaría –se dijo– a la clase media. La idea suena muy bien. Lo malo es que el 80% de los contribuyentes no paga impuesto a la renta, porque sus sueldos no superan en promedio los 500 mil pesos y están exentos. Es decir, esta medida sólo beneficiaría al 20% más rico, los mismos que suelen pedir factura en el restaurante.

Durante su campaña electoral, el presidente Piñera hizo especial hincapié en la correcta focalización de las políticas públicas. En esa perspectiva, por más que suene bien, la idea de descontar los gastos de educación y salud de los impuestos no parece muy atinada.

Tampoco parece muy acertado que Corfo le otorgue subsidios, que eran originalmente destinados a pequeños y medianos empresarios, a los más ricos del país. Según informó El Mostrador el pasado 27 de marzo, entre quienes recibieron estos beneficios durante los años 2010 y 2011 figuran Juan Cúneo (socio de Falabella, con 5 millones de pesos para un estudio de pre inversión destinado a construir una Casa Mirador, en la viña Casas del Bosque), el ex ministro de Minería, Alfonso Dulanto (con 45 millones para ampliar la producción de arándanos y cerezos de exportación), Carlos Cardoen (con 21 millones para evaluar la construcción de un hotel y centro de negocios en Vichuquén), y Pedro Pablo Errázuriz, antes de ser nombrado ministro (con 14 millones para un estudio de pre inversión para una central hidroeléctrica en la 10ª región). No queda más que preguntar: ¿volante o maleta?

Patricia Politzer (foto)

Una afortunada historia de un jugador de póker

Fue un atardecer. La playa frente al hotel estaba solitaria, el mar del púrpura de los sueños, y tan sólo se percibía la música de las caracolas, acariciadas en la orilla por el viento enigmático y esquivo del mar de las Bahamas. Desde las islas cercanas llegaban perfumes de flores salvajes hasta la isla, donde a lo lejos las olas se estrellaban contra las escolleras, más allá de los cayos de Isla Tortuga, antiguo territorio y escuela de bucaneros durante varios siglos, hoy lugar turístico preferentemente de sabor norteamericano. Mi hotel era sencillo. Una simple nave de unos veinte metros de longitud, construida de piedras, adobe y cañas, a la vieja usanza del Caribe, pero con todas las comodidades modernas en las habitaciones: conexión web –para practicar mi afición favorita, ya que soy jugador de póker desde hace más de 10 años–, sauna, bar en la piscina y servicio de habitaciones que no molestaba antes de las cuatro de la tarde. Justo al salir del vestíbulo aquella hermosa tarde, me crucé con ella: “Disculpe, ¿es usted el gerente?”… Sonreí, y le dije con la cabeza que no. Ella se sonrojó un poco al ver que se había confundido. En ese mismo instante, se le cayó al suelo una especie de bolso de mano a aquella hermosa mujer. Hice el ademán de agacharme para ayudar, cuando de repente una baraja de cartas salió del fondo de aquel complemento femenino, rodando por el suelo el As de pic. Lo guardé y le di su baraja y su bolso. Me dio las gracias y se marchó oliendo a agua de Sevilla.

Por la noche, el casino del hotel era un hervidero de gente: parejas de Europa en plena luna de miel jugaban a la ruleta o en las distintas mesas de juegos de cartas. Otros más expertos se decantaban por el Black Jack online de consola, en el poker en linea o en el póker de mesa física en sus distintas variantes: Texas Holdem, Seven Stud Card, etcétera. No faltaba la música de jazz, animando con viejos éxitos de Count Bassie, Louis Amstrong o Billy Holiday. Cuando ella entró la reconocí al instante, a pesar de llevar unos tejanos y una gorra que le recogía el pelo negro. Directamente, se sentó en la mesa de póker central. Apostó en un par de manos, como si fuera una inexperta, y hizo tres fold seguidos de novata. Fue en la sexta mano, cuando un chino hizo raise 5 veces. Aquello era un farol… y ella lo sabía… El chino llevaba toda la partida, o mejor dicho, todo un mes, colgando las manos y eliminando gente por defecto, ocasionando pérdidas a los clientes. Aguantó las 3 primeras subidas del chino en aquella sexta mano, hasta que en la 4ª hizo raise y el chino se retiró con un fold de $200.000 dólares. Había ganado. Cuando el chino se marchó del casino, acompañado y maldiciendo, ella ya había desaparecido.

A la mañana siguiente, la casualidad hizo que nos encontrásemos de nuevo a la entrada del hotel. Me miró y me dijo: “Toma, esto es tuyo”. Era un sobre. Lo abrí y en su interior advertí la presencia de dos cosas: Un As de pic y un cheque por valor de $10.000 dólares, justamente la cantidad que el chino me había ganado un par de noches antes con su depurada táctica. Cuando alcé la vista del papel, aquella mujer había desaparecido. Una nube de japoneses que entraban en el hotel no me dejó ver hacia donde se marchaba el taxi. Probablemente, ahora esté jugando alguna partida de texas holdem en algún casino.

Para quedar fríos con el zarpazo de La Polar

La Polar (logo) es una de las grandes tiendas que operan en Chile. Como sus competidoras (Falabella, Ripley, París, Johnson’s) La Polar se ha convertido en una empresa financiera, en un banco, prácticamente. Pero, curiosamente, ninguna de esas entidades están bajo el control de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, o la Superintendencia de Valores y Seguros, sino que de su operación se ocupa el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac). Y el Sernac se ocupa solamente cuando los usuarios denuncian los abusos comerciales de esas grandes tiendas todopoderosas. Abusos que ahora han llegado al límite del descaro y la ilegalidad.

La historia es esta: cerca de 3.000 consumidores de La Polar denunciaron que, sin haberlo solicitado, la abusiva supertienda “repactaba” sus deudas. Es decir, manipulaba las cuentas de sus clientes sin autorización. Repactar, o volver a pactar la deuda, o refinanciar la deuda, implica abrir un nuevo crédito, con plazos de pago distintos, y con la aplicación de tasas de intereses distintas, más altas, además de, obviamente, la penalización pecuniaria por no haber pagado oportunamente. O sea, le caen con todo al cliente.

Alguien que debía $1.000 y se había retrasado en una o dos cuotas, o aún sin haberse atrasado en sus pagos, La Polar decidía unilateralmente repactar (refinanciar) esa deuda. De esta manera, si había pagado $20 de los $1.000, esos $980 se convertían en $1.500, y si al mes siguiente se volvía a repactar, unilateralmente, ese deudor ya estaba debiendo $4.000 o $5.000, en poco tiempo.

Tener ciertos volúmenes de “cartera buena” y proyección de ingresos por esos créditos, tiene para La Polar implicaciones importantes en el mercado financiero, y aún en el mercado accionario, donde la supertienda abusiva se movía con gran soltura y valorización de sus acciones. Pero provenía de una cartera mala que no había sido saneada, sino maquillada contablemente, como suelen hacen los grandes estafadores pecuniarios y evasores fiscales.

El truco era al parecer de conocimiento del área financiera y contable de la empresa, y con muy probablemente del Directorio de la compañía, porque un gerente o un jefe de departamento o división no tiene las agallas suficientes para montar ese ilícito, dentro del rodaje de una supertienda como La Polar.

La empresa admitió “el error”, y todo está en manos del poder judicial.

Lo hecho por La Polar es simplemente un bochorno nacional, un robo colosal, y en especial porque ese tipo de compañías son, en la práctica, empresas financieras que nadie vigila.

Porque Falabella, Ripley, Johnson’s y París son, en la realidad, bancos. Vender ropa, zapatos, perfumes o electrodomésticos es, como si dijéramos, una fachada. Su razón de ser es, en la realidad, el lucro proveniente del crédito que otorgan a sus clientes.

Parece, sin embargo, que esta práctica irregular y punible (tanto pecuniaria como carcelariamente), es común en otras compañías que manejan dinero, tentadas por la usura financiera.

Conozco de cerca de un robo semejante ejecutado por el banco español BBVA, contra damnificados del cataclismo del 27 de febrero del 2010 en Dichato. Sobre este caso, aberrante como el que más, me referiré en un post aparte.

Por ahora, que los responsables del robo en La Polar, por encumbrados que sean, paguen su acción delincuencial. Y paguen con dinero, y con cárcel también, este ilícito contra la gente honesta que apela a sus créditos.