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El terrorista Jovino Novoa de la Udi

jovino novoaQué mala imagen de Chile proyecta el señor Jovino Novoa (foto). Él fue un alto funcionario del dictador Augusto Pinochet, y fundador del partido ultra derechista Unión Demócrata Independiente (Udi), que todavía, en democracia, ocupa puestos de dirigencia. Él considera todo lo que no esté alienado con las dictaduras y el fascismo, como una amenaza “izquierdizante”.

En estos días está empeñado en hacerle mala imagen a Chile, diciendo que el actual gobierno de Michelle Bachelet quiere ahuyentar la inversión extranjera, y quiere empobrecer a los ricachones que él representa.

Qué mala imagen proyecta este ex congresista de Chile, asociándolo con Venezuela, Argentina, Bolivia y Ecuador, como si fueran comparables los cinco países. Eso es mala fe.

Un daño profundo causa en la mente de los chilenos, también, llenándolos de miedo. Insinuando que puede haber otro criminal como Augusto Pinochet si se sigue con ideas “izquierdizantes”.

Este tipo de actitudes son propias de radicales políticos, que suelen estar por fuera de la realidad, como Adolfo Hitler, o criminales contra el Estado como Pablo Emilio Escobar Gaviria. No son actitudes de un demócrata.

El señor Jovino Novoa quiere que los chilenos vivamos con terror.

Toda su actitud, agria y refractaria con su país, porque el gobierno puso a consideración del Congreso una reforma tributaria, en la que los pocos que ganan 250 veces más que los trabajadores (*), y cuentan con ejércitos de abogados para crear y emplear decenas de artilugios legales para no pagar impuestos, o eludirlos o evadirlos, paguen, por fin, tributos al país.

Está furioso por eso. Porque se quiere cerrar la brecha de la vergonzosa desigualdad actual en Chile, que es algo exótico en estos tiempos, y sobre todo en un país que se precia de pertenecer a la Ocde y ser impoluto en el vecindario de los gobiernos de mala calidad, “izquierdistas”.

Él quisiera que aún tuviéramos el mundo enfermo y violento de su protector, el dictador impune Augusto Pinochet.

Está furioso porque quienes lo han financiado en sus campañas electorales, es decir, los ricachones (sus patrones) le han expresado su inconformidad por tener que retribuirle al país unos pocos pesos, de los miles de millones que se echan al bolsillo y sacan del país para no pagar impuestos.

Cómo puede alguien preciarse de ser “un político” cuando odia a su país. Cuando considera que los connacionales son personas de segunda clase. Gente que no merece vivir dignamente, sino sometida al terror y con ingresos de miseria.

Lo que hace el señor Jovino Novoa es defender a los que sacan su dinero a paraísos fiscales, como el ex candidato presidencial Lawrence Golborne; defender a los empresarios que no pagan impuestos, o que los eluden, o que los evaden; empresarios que recibieron en la dictadura bancos y empresas y miles de hectáreas a precios irrisorios y con créditos a plazos infinitos y tasa de interés ridículamente bajas, casi inexistentes.

A estas personas defiende el señor Jovino Novoa.

Y para ello, que él considera una noble labor, crea un clima de terror en el país, considerando a todo el que no se parece a su padrino el dictador impune Augusto Pinochet un “izquierdista peligroso”, y diciéndoles a los inversionistas extranjeros que no vengan a Chile.

Es decir, más parece un apátrida, que un demócrata.

Personas con la mentalidad como la del señor Jovino Novoa son las que hacen desigual el país, crean ciudadanos de segunda categoría, siembran el terror, disocian para reinar, confunden los propósitos de bienestar social con unas amenazas a los capitales de sus patrones. Capitales que, muchos de ellos, han sido dudosamente habidos o hechos merced a los beneficios del impune dictador Augusto Pinochet.

Si Chile quiere crecer, en lo económico y lo ciudadano, si quiere como país tener sana su mente, debe aislar a personas como el señor Jovino Novoa, que son un cáncer destructivo del tejido social.

El señor Novoa no hace oposición, hace terrorismo, amparado en un partido que apoyó una dictadura sanguinaria, y cobijó con la impunidad al despreciable dictador.

(*) “250 veces” no es una expresión caprichosa y efectista, sino un dato cierto de analistas imparciales chilenos. Quiere decir que mientras un empleado gana el mínimo, $210.000 al mes, un empresario de los que defiende el señor Jovino Novoa, gana $52.500.000 mensuales.

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Carolina Echeverría, hija de torturador

carolina echeverríaHay un debate que muchos quisieran soslayar sobre la pertinencia del nombramiento de Carolina Echeverría (foto) en la subsecretaria de las Fuerzas Armadas del ministerio de Defensa Nacional. En cuanto se dio a conocer su nombre en la nómina de altos funcionarios del gobierno de Michelle Bachelet, surgieron dos versiones de mujeres que dijeron haber sido torturadas durante la dictadura de Augusto Pinochet por el padre de la señora Echeverría. El debate surge en cuanto la responsabilidad que los hijos heredan de actos malvados y deleznables de los padres, como el caso presente del torturador de personas. Tras la denuncia, otras voces: articulistas, políticos y voceros cívicos, han mostrado la inconveniencia del nombramiento, pero la presidenta Michelle Bachelet y su ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, han porfiado en mantenerlo en firme. Dijimos aquí, que llama la atención que la presidenta quiera gastarse un poco de su popularidad con esta aparente piedra en el zapato: tener en su equipo de trabajo a la hija de un torturador. Y también dijimos que quizás estemos asistiendo al perdón y olvido que necesita la Democracia, incomprendidamente. Como sea, el diario conservador La Segunda trae una entrevista a la señora Echeverría (que es del mismo partido del ex presidente Ricardo Lagos Escobar, Partido Por la Democracia, PPD), de la que edito lo siguiente. Le preguntan:

Su padre era capitán a cargo del Regimiento Buin, que fue utilizado como centro de detención y tortura después del 11 de septiembre de 1973. Fue citado a declarar por el juez Mario Carroza, aunque no ha sido procesado…

(La pregunta es buena porque hace surgir, otra vez, el sensible dilema entre “lo legal” y “lo ético”, pues en cuanto a lo ético el padre de la subsecretaria fue un torturador, pero en cuanto a lo legal “no ha sido condenado”) La futura subsecretaria contestó:

–Yo quisiera primero decir claramente que condeno el golpe militar del 73 sin reservas, con todas las consecuencias de dolor, de terror y de muerte que lamentablemente nos acompañan hasta hoy. No comparto ninguno de los argumentos que pretenden justificar los hechos acaecidos en Chile. Respecto de mi padre, también quiero dejar en claro, y estoy en condiciones de afirmar que él ha colaborado con la justicia cada vez que ha sido requerido. Mi padre no ha sido sujeto de ningún tipo de condena judicial.

Pero la escritora Mónica Echeverría dijo textualmente: “El capitán Echeverría, fuera de detenerme y de llevarme al Regimiento Buin, detuvo a mucha gente e hizo toda clase de cosas horribles dentro de su regimiento. Ahora yo creo francamente que esta niña no sabe las atrocidades que cometió su padre, su padre fue un torturador que dirigía las torturas, fue un violador y un asesino”. También lo apunta con el dedo el abogado Roberto Celedón, quien fue detenido junto a su esposa y trasladado al Regimiento Buin ¿Qué les responde?

–Yo le insisto, creo que el espacio para denunciar a las personas en Chile es la justicia, y sólo la justicia puede determinar la participación o no, y el grado de responsabilidad que mi padre puede haber tenido en cualquier caso de derechos humanos.

¿Siente que su padre tiene alguna responsabilidad de todo lo ocurrido a partir del 11 de septiembre de 1973?

–Mire, yo tengo dos cosas claras en este momento: Una, que amo a mi padre; y dos, que creo en la justicia como un valor fundamental de la sociedad, y que vale la pena defenderlo siempre.

La Asociación de Marinos Exonerados afirma que al momento de tramitar la jubilación para sus uniformados sometidos a vejámenes, usted siendo subsecretaria de Marina les pidió que retiraran la demanda que habían interpuesto contra sus presuntos torturadores. ¿Por qué lo hizo?

(La respuesta es una clase magistral de procedimientos burocráticos, pero la pregunta no la respondió. Viene enseguida una pregunta que se refiere a que la señora Echeverría, siendo subsecretaria de la Marina, era socia de una empresa de su esposo, la que ganó licitaciones de la Armada) La pregunta fue:

Sin embargo, la sociedad que tenía con su marido hizo los trabajos de asesoría para la empresa y se pagó en una cuenta que usted tenía con él ¿No le parece que hay conflicto de intereses?

–En esa época no existía la claridad respecto de las consecuencias que podría tener el que yo tuviera un 1% en una sociedad con mi marido. Lo bueno para todos es que eso cambió y hoy todos sabemos que es muy importante que estas cosas se definan antes que un funcionario público asuma funciones.

¿Ha visto el sufrimiento de familias militares, que tuvieron hijos muy jóvenes y que están sometidos a proceso?

–Lo importante aquí es que, considerando todo el dolor que generó la intervención militar, perdón, el golpe militar de 1973, sea la razón para que nunca más las Fuerzas Armadas vean en un golpe militar una solución que está en manos de la democracia. Eso es lo que me parece importante. Sin el dolor legítimo de esas familias no se va a aprender la lección que tenemos que aprender todos los chilenos, sin excepción. Tenemos que tener una sola verdad respecto de lo que pasó.

Una última pregunta, ¿habló de estos temas con la Presidenta electa, Michelle Bachelet?

–Lo de Barrancones fue público. Además son documentos públicos, de los que toma razón la Contraloría y respecto del tema de mi padre, el ministro del Interior ya se pronunció sobre mi confirmación como subsecretaria de las Fuerzas Armadas.

¿Pero ya había hablado el tema de su padre con la Presidenta electa?

–Lo mejor es la discreción; no voy a contestar esa pregunta.

(La entrevista completa, aquí)

Post Scriptum. 23:18. En el programa de Mario Kreutzberger (Don Francisco) ‘Las caras de la moneda’ del Canal 13, la presidenta Michelle Bachelet acaba de decir que dejará en manos de la justicia la situación del padre de la nueva subsecretaria de las Fuerzas Armadas Carolina Echeverría. En cuanto a ella, elogió su desempeño como subsecretaria de la Marina durante su primera presidencia, y consideró que está bien calificada para desempeñarse en el cargo en el que ella la nombró, porque “los hijos no deben cargar con las consecuencias de los actos de sus padres”. Es decir, la presidenta Bachelet ratificó en el cargo a la señora Echeverría. Pero no creo que esto cierre el capítulo por completo. Todavía faltan por escribirse algunos párrafos, antes de dar vuelta a la página. Creo.

Post Scriptum. 08-09/03/14 a las 00:20 (medianoche). La presidenta electa Michelle Bachelet aceptó la renuncia (que a tres días de la posesión del nuevo gobierno) le presentó Carolina Echeverría a la subsecretaría (viceministerio) de las Fuerzas Armadas. La señora Echeverría envío una carta a la mandataria electa agradeciendo el respaldo recibido y diciendo que “me he sentido honrada con la invitación” a participar del gobierno. El hecho de que su padre fuera un torturador de la dictadura de Augusto Pinochet, y ella haya querido (según marinos antigolpistas) presionarlos para que evitaran hacer denuncias por violación a los derechos humanos (con lo que, tácitamente, favorecería a su padre), además de haber tenidos negocios desde una empresa privada con el Estado, cuando era subsecretaria de la Marina (en el primer gobierno de Michelle Bachelet), todo eso, la alcanzó hoy.

Presunciones del retiro político de Pablo Longueira

longueira (2)Quiero considerar la renuncia de Pablo Longueira (foto) al ejercicio de la política como un acto de honestidad. La renuncia sobreviene después de una crisis de depresión que lo postró. Crisis de depresión que lo hizo declinar la candidatura presidencial para la cual había sido escogido por los partidos de la derecha, Renovación Nacional (RN) y Unión Demócrata Independiente (Udi). Entonces declinó seguir siendo candidato, y cayó en cama atacado de depresión.

¿Qué lo hizo caer en depresión? Un especialista podría respondernos con toda claridad médica y después de analizarlo. No lo soy, y de momento, puedo acudir a la información básica disponible sobre los factores genéticos, fisiológicos, personales y ambientales que provocan una depresión.

En cuanto a los factores genéticos, es baja la probabilidad de sufrir depresión porque la haya sufrido uno de los padres, y eso no se sabe, por lo cual se puede descartar. Fisiológicamente, corresponde a una reducción de la serotonina en las uniones neuronales. Esta condición, puede darse por antecedentes de alteraciones endocrinas, que producen, al final, la depresión.

Los antecedentes de alteraciones endocrinas tienen que ver con la migraña, la diabetes, el hipertiroidismo, el síndrome de Cushing y la enfermedad de Adisson. Descartemos la migraña, la diabetes y el hipertiroidismo, porque no se conocen antecedentes de ello, en la persona del señor Longueira.

En cuanto al síndrome de Cushing, éste se produce por un aumento de la hormona cortisol, y genera un hipercortisolismo, haciendo que su víctima sea muy delgado, y el señor Longueira no pareciera sufrir de esto.

Tenemos, por último, la enfermedad de Adisson, que corresponde a una hipofunción de la glándula adrenal, y produce languidez de ánimo, debilidad general, actividad hipocinética del corazón, irritabilidad gástrica y cambio en la coloración de la piel. Podría tener algo de esto, aunque públicamente no se ha informado, hasta ahora. De tener algo de lo anteriormente enumerado, el paso siguiente sería la depresión. Y explicaríamos la situación caótica que aquejó al entonces candidato presidencial.

Además de los factores mencionados, también hay factores personales, que mayormente competen a la mujer, como el embarazo y el posparto, por obvia alteración hormonal. Y los factores ambientales hacen relación con el estrés por exceso de actividad física y mental, profesionalmente; tiene relación con la incapacidad de encauzar los problemas, y directamente con la ansiedad.

Podría ser uno de estos factores ambientales, dado que un político depende del entorno, y un ministro, o un candidato presidencial, como lo era el señor Longueira en la etapa pre-depresión, son personas que tienen camisas de fuerza para hacer o para decir, para actuar o para hablar.

¿Cuál de estos factores, genéticos, fisiológicos, personales o medioambientales, postró al veterano político? Yo creo que hubo un proceso de paulatina conciencia de la vida, de la política y del gobierno, que lo fue poniendo en situaciones que reñían con sus principios morales y pensamientos más íntimos. Esta tensión causó estrés, generalmente un erosionador silencioso, que gatilló su depresión.

También puede ocurrir que él sepa cosas que no puede guardar en su pecho y en su mente, porque riñen con sus principios morales. No pudiéndolo hacer, llegó un punto en que no soportó ese secreto, y en lugar de revelarlo, se retiró al silencio. O cosas que han hecho sus cercanos políticos, sus amigos políticos, sus correligionarios políticos, sus financiadores de campañas electorales…

La pregunta sigue, y seguirá: ¿Qué pudo causar la depresión del político Longueira? Algo, creo, también relacionado con la familia. Porque la familia, de inmediato, lo rodeó, y la renuncia (a nada menos que la candidatura presidencial) fue presentada como un asunto de familia, y no un asunto político. Aunque fue, en realidad, un asunto personal, y luego un asunto familiar, su primera repercusión fue política.

Dijo que se retiraba de la política y volvía al sector privado, a sus empresas, sus negocios. Quiero pensar que fue por honesto. Porque no quiere enlodarse con uno, o con varios asuntos, que gravitan en su conocimiento y riñen con sus principios morales.

En beneficio de la duda, puede también tratarse de algo en lo que él sea el protagonista, y de saberse, su nombre y honra quedarían por el suelo. Quedaría, sin alarmismos, liquidado. Entonces, antes que exponerse a esa nefasta eventualidad, prefirió claudicar.

No sé si un día lo sabremos. Seguramente, sí, sabremos, como dice la juventud: la dura. La verdad verdadera. Porque nada permanece oculto para siempre bajo el sol.

En este punto, resulta curioso que otro adalid de la Udi, Pablo Zalaquet, también haya renunciado a la política, y decidido, como Longueira, volver al sector privado, a sus empresas, a sus negocios. ¿Podría estar ocurriendo algo más en esa colectividad, que es la más retardataria de todas las agrupaciones políticas que existen en Chile? Quizás ese partido, la Udi, ahora se dieron cuenta que en lo más íntimo de sus pensamientos no los representa, a Pablo Longueira, ni a Pablo Zalaquet. Y quizás ellos tampoco quieren seguir representando un partido con el que no tienen absoluta coincidencia existencial. También el tiempo lo dirá.

La Udi es sinónimo de apoyo al alevoso golpe militar encabezado por el dictador Augusto Pinochet, quien escupió y pisoteó la Democracia chilena en 1973, y después de traicionar a su jefe, el presidente Salvador Allende, sometió al país al terror, con un sistema estatal orientado al silenciamiento de los opositores, a las detenciones, a las torturas, a la aplicación de una justicia espuria y al asesinato sistemático. De esa dictadura nacieron, además, muchos negocios, muchas empresas y muchas fortunas que la apoyaron y hoy están ligadas al poder y a los partidos. La Udi, además, apoyó con ahínco, en el plebiscito de 1988, la permanencia del dictador Augusto Pinochet (quien muró impune) La Udi, el ala más derechista de la derecha chilena…

Lo que no se informó de la encuesta Adimark

adimarkLas encuestas, además de los sesgos inherentes a su metodología y origen, tienen el de la manera cómo las revelan a la prensa. Y la prensa, regularmente conformista, traga entero y no se da el tiempo para evaluar, o revaluar, lo que le dicen. Por ejemplo, la última de Andimark destaca el aumento de la aceptación del presidente Sebastián Piñera, y de su gobierno (en solamente 3%), y la prensa lo reprodujo, tal cual. La prensa consideró que eso que le dijo el señor de Adimark (logo), era “la noticia”.

En estricto sentido, es “una” noticia, pero no “la” noticia de la encuesta en su conjunto. Por ejemplo, encuentro destacable, como para titular en la prensa (lo cual es solo un ideal), que la desaprobación de la ciudadanía en materia de delincuencia es de un inocultable 84%. Es decir, fracasó este gobierno, en contraste con lo que prometió en la campaña presidencial de Sebastián Piñera: “¡Vamos a acabar con la delincuencia!”, dijeron pomposamente. Pero la realidad ha sido como un portazo en las narices, y ahora quieren echarle la culpa a los jueces.

Volviendo a la encuesta, otro tanto ocurre con la salud, cuya desaprobación al manejo que ha dado el gobierno llega al 75%. Y la corrupción en las instituciones estatales recibe una desaprobación del 72%. Preguntadas las personas por la aprobación sobre educación, los que se mostraron favorablemente fueron solamente el 23% de los entrevistados, y un rotundo 74% desaprobó.

Esta otra lectura no saltó a los diarios, las radios y los informativos de televisión. Obviamente, es más cómodo tragar lo que ya está masticado, que darse el trabajo de masticar por sí mismos.

Otro ejemplo: aprobación o desaprobación a la gestión de los ministros. La mayoría, tuvo una desaprobación superior al 50% o cercana a esa cifra, lo cual es bastante alto. Jaime Mañalich fue el más desaprobado, con el 61%; Pedro Pablo Errázuriz el 57% de los casos; Carolina Schmidt 56%; Patricia Pérez 54%, Rodrigo Hinzpeter y Andrés Chadewick tienen el 49% de desaprobación; Cecilia Pérez y Cristian Larroulet el 47%. Tampoco se dijo nada de esto en la prensa, en general.

El peor escenario mostrado por la encuesta está en las agrupaciones políticas. La vieja alianza llamada ‘Concertación’, tuvo una desaprobación de un escandaloso 64%. Esta misma gente, sumado el Partido Comunista y algún independiente, que ahora se llama ‘Nueva Mayoría’, tiene una desaprobación del 57%, y la vieja concertación de partidos de derecha, llamada ‘Alianza’, es desaprobada por el 66% de los encuestados por Adimark.

Estos resultados, no fueron difundidos suficientemente. Quizás porque responden al bipartidismo que el dictador Augusto Pinochet institucionalizó, con ayuda del señor Jaime Guzmán Errázuriz. Es lo que se llama, electoralmente, el “sistema binominal”, que consiste en que nadie distinto a estos dos bloques puede aspirar a cargos de representación o de elección popular. Así está, pues, la que llamamos “democracia” en Chile. Y de esto no se informa.

Por último, el Congreso es una vergüenza. Pero no parece preocuparles a los senadores y diputados, quienes, burlándose de todo el país, se aumentaron el sueldo en casi dos millones de pesos. Pero al mismo tiempo, el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, casi sufre un soponcio cuando se habló de aumentar diez mil pesos el salario mínimo. Parece que la nuestra es una clase dirigente sádica.

El Senado tiene una desaprobación del 72%, mientras la Cámara de 74%. Debía darles vergüenza, pero no. Se ríen del resto del país. Por eso, hay que hacer valer el voto. Castigar a todos estos malos congresistas, y no votar por ellos. El voto es secreto. Y con ese mismo voto, premiar o impulsar nuevas propuesta y calidad humana, eligiendo a otros. Con esta idea en mente, convido a votar el 17 de noviembre próximo.

La agenda de Piñera y el próximo gobierno

piñera 1Tengo la percepción (y es solamente una percepción) de que el presidente Sebastián Piñera (foto) ha gobernado con entera autonomía, frente a la concertación de fuerzas que lo llevó al poder: la Coalición por el Cambio, conformada por la Unión Demócrata Independiente (Udi, ala de derecha recalcitrante) y Renovación Nacional (RN, ala de centro derecha, a la que él pertenece). Creo que ha gobernado con marcada distancia de udistas y errenistas.

Muchos fueron los encontrones con el presidente de su colectividad, el errenista Carlos Larraín (un senador del benéfico modelo pinochetista, de ser “senador designado”, igual que Ena von Baer). Es de genio difícil el señor Larraín, pero, al parecer, el presidente Piñera también lo es. A estas desavenencias se suman las enrostradas por los udistas.

Es que el señor Piñera tomó valor y procedió a adelantar reformas (pensional, electoral, de maternidad, tributaria, en educación y salud, al menos en forma de proyectos de Ley) con un sello muy personal. (Creo de importancia los trabajos de reconstrucción post terremoto y tsunami, en un alto porcentaje de obra terminada, y la ampliación del postnatal, cuyo beneficio puede usar, también, parcialmente el padre.) No digo que esas reformas sean la excelencia, como nos prometió que sería su gobierno. Solo anoto que gobernó (porque le quedan pocos meses) con agenda propia.

A más de alguno le habrá gustado como hizo las cosas. Votaría por él, de nuevo. Porque, ciertamente, gobernó con la mira puesta en su reelección en el 2017. Tampoco digo que esto sea malo. Solo que nadie se lo esperaba. Porque los políticos y politiqueros lo consideraban “un empresario tonto” que podían manipular. Y no lo lograron.

Sobre una aspiración reeleccionista, está en juego la de Michelle Bachelet, que gobernó los cuatro años anteriores a los de Sebastián Piñera. Ella compite con la abanderada de la derechista Coalición por el Cambio, Evelyn Matthei.

Mi percepción (y es solamente una percepción) es que no será un buen gobierno, cualquiera que sea la que gane. Uno de Evelyn Matthei, tendrá la inteligencia e imaginación retardataria de los hijos de Jaime Guzmán y la dictadura de Augusto Pinochet. Uno de Michelle Bachelet, revivirá inteligencias e imaginaciones decrépitas, como las de Jorge Pizarro, Camilo Escalona, Soledad Alvear, Guido Girardi y Andrés Zaldívar, por mencionar solo algunos que, desde ya, la asfixian.

La señora Bachelet cayó en la trampa de creerles, en especial a la Democracia Cristiana (partido proveniente de la fascista Falange española), en cuanto a que con ellos obtendría los votos necesarios para ganar. O, en su defecto, perdería.

Ella se lo creyó. Se creyó que los deceistas se unirían a los errenistas (asunto que éstos se lo propusieron, sin hipocresía, porque sienten hermandad en los principios y maneras de actuar de la DC), y perdería esos votos, poniendo en riesgo su triunfo en noviembre próximo. De haberse decidido a adelantar su campaña electoral sin los deceistas, tendría hoy las mismas posibilidades de triunfo (porque ellos no son una fuerza significativa electoralmente, y porque ¿qué tienen en común los falangistas DC, con el Socialismo del partido de Bachelet?).

Así que son dos candidatas muy cargadas de compromisos y de deberes sobre sus espaldas, para que puedan llegar a ser buenas presidentas. Son las favoritas, las de más votos probados. Pero cualquiera que sea la que gane, no podrá hacer un buen gobierno. Es solamente una percepción, por cómo están planteadas las cosas.

Características y valor del voto en ‘Primarias’

primarias 2013La actitud refractaria de Andrés Allamand frente a su hermano de intereses socio-económicos Pablo Longueira; el aplastante triunfo del independiente Andrés Velasco sobre quien se había burlado de él, el demócrata-cristiano Claudio Orrego; la enorme supremacía entre el número de votos de la Nueva Mayoría (2.137.423, alianza de izquierda) y la Coalición por el Cambio (806.601, concertación de derecha) de 2,6 veces del primero sobre el segundo; y por último, el pronóstico de los “analistas” de marras que presagiaban una votación cercana a un millón y medio de electores frente a los reales 2 millones 944 mil 24 votantes, son algunas de las características de las primeras elecciones “primarias” en Chile, que tenían por propósito escoger los dos candidatos del sistema binominal.

La agria actitud del señor Allamand de no reconocer el triunfo de Pablo Longueira, ni querer saludarlo, revela un apasionamiento por la política incomparable, y una colosal confianza en sí mismo (juraba que sería el ganador), y resulta verdaderamente conmovedor. Enrostrarle a su camarada de Coalición por el Cambio que solo le había ganado en los barrios altos (donde residen los ricachones y la burguesía media y los arribista), es mucho decir. Porque ambos viven ahí, y sus espíritus residen ahí. Pero se entiende que tenga sangre en el ojo, más por lo ocurrido con su compañero político que por sus contrincantes, en tanto Pablo Longueira, su antagonista de la misma filiación, pudo llevar adelante una campaña electoral en solo dos meses, muy seguramente con una mejor maquinaria política (o politiquera), mientras él, el señor Allamand, hacía bastantes meses estaba recorriendo las plazas públicas y los pueblos, y eso no le alcanzó.

En el campo de la llamada “izquierda”, es de nunca olvidar la actitud servil del señor Orrego (imagino que aupado por el melifluo Ignacio Walker, presidente de la Democracia Cristiana): el señor Orrego apareció, antes inclusive de que la ex presidenta Michelle Bachelet asumiera y celebrara su aplastante victoria sobre todos sus contendientes, a decir que se ponía a las órdenes de la ganadora, y que se sumarían (él y los suyos; dijo: “Yo, y los míos”) a la campaña de Bachelet, para lograr la Presidencia de la República. Su derrota borraba a la Democracia Cristiana, y había que hincarse ante el ganador (la ganadora), para no quedar borrados. Patético que días antes haya menospreció al independiente Andrés Velasco, un “aparecido” en la política (lo dijo Orrego, no yo), y el electorado le dio a ese aparecido 278.056 votos, mientras que a Orrego solamente 189.582 (casi tantos como a José Antonio Gómez, el menos favorito, que tuvo 108.222 votos). La realidad le hizo comer sus palabras al señor Orrego, pero se sabe que los demócratas cristianos han tenido actos de mayor cinismo a éste (el apoyo al golpe militar contra Salvador Allende, de acuerdo con afirmación y juramente de un pinochetista lacrimal: Hermógenes Pérez de Arce), y nada se les da.

Aunque, como ya lo advertí, estas “primarias” son solo un maquillaje a la democracia, porque su propósito es escoger candidatos dentro del sistema binominal (heredado de Jaime Guzmán, el ideólogo del violador de los derechos humanos y ladrón del erario chileno, el dictador Augusto Pinochet), sorprende, finalmente, el espíritu de participación de los chilenos. Cuando los sabihondos de los “think thanks”, de los centros de estudios y centros de análisis, conocidos genéricamente como “analistas”, se mostraban generosos al “conceder” que el escrutinio llegaría, como máximo, a 1,5 millones de votantes, el Servicio Electoral (Servel) reportó 2.944.024 votos, y ninguno se ha disculpado.

Lo que creo se debe aprender para siempre, es que, como quiera que sea, los votos son la única arma que tenemos los electores para expresarnos, favoreciendo, o castigando, a los que buscan llegar a cargos de elección. Es lo que se espera que suceda en adelante, y el 17 de noviembre próximo, cuando se acuda a las urnas para escoger al sucesor del presidente Sebastián Piñera: que se premie o se castigue a uno u otro de los candidatos: Michelle Bachelet o Pablo Longueira: el continuismo o la alternativa social.

(Foto, de izquierda a derecha: Michelle Bachelet, José Antonio Gómez, Andrés Velasco, Claudio Orrego, Pablo Longueira y Andrés Allamand)

Las ‘Primarias’ en Chile encubren el ‘binominal’

urna_eleccionesAunque casi todo el mundo dice que las elecciones primarias para escoger los candidatos presidenciales son un avance de la democracia, me permito disentir. Para mí, las primarias, estas elecciones que se llevarán a cabo el próximo domingo, 30 de junio, y que competen estrictamente a los partidos políticos pero nos involucra a todos los ciudadanos, solo encubren y afianzan el sistema binominal. El sistema binominal es la pena de muerte, y las primarias son la pregunta al sentenciado si quiere morir de un garrotazo, en la silla eléctrica o mediante inyección química. Me explico: lo que antes se hacía a puertas cerradas (entre Camilo Escalona, Ignacio Walker, Hernán Larraín, Carlos Larraín, Pablo Longueira, etcétera), para escoger su candidato en el sistema binominal, ahora nos involucra a todos, para que escojamos el candidato del sistema binominal. Pero los partidos políticos no quisieron involucrarnos cuando se trataba de escoger los candidatos para el Congreso. Ahí no funcionó su “vocación de servicio”. Un cambio real, y una democracia más perfecta, solo es posible con la eliminación del sistema binominal. Todo lo demás es argucia. Porque este sistema, ideado por el dictador Augusto Pinochet (o su pelele, Jaime Guzmán), coarta la diversidad y hace cómplices a dos grandes bloques (la concertación política llamada Alianza, y la alianza política llamada Concertación), que se tienen que amangualar, para decidir sobre el destino del país. El sistema binominal tiene que salir de la institucionalidad chilena, en el deseo (y acto), si se busca un real cambio, una modernización nacional y una mayor democracia. Enseguida, deben ser considerados los quórum, porque hoy son de un grupo minoritario (aunque la Unión Demócrata Independiente, Udi, se ufana de “ser mayoría”) y ese grupito es el que decide si las instituciones funcionan o no. Si cuatro personas (curiosamente de la Udi) no quieren que haya quórum, sabotean a la mayoría. Y esto no puede ser. No es serio. Eso es solamente el fruto de una mente enfermiza, soberbia e intolerante. Por ahora, tenemos la institucionalidad y el sistema económico que instauró el dictador Augusto Pinochet, y su pelele mayor Jaime Guzmán y el grupo de empresarios que los apoyaron (y hoy apoyan el sistema que el dictador y su pelele dejaron), y sobre el cual se elevó el andamiaje, perverso y disociador. Me dirán que por algo se debe empezar, por las primarias. Sí, por algo debe empezarse. El problema es que hay cosas que se vuelven permanentes, se consideran soluciones como anillo al dedo cuando solo son (en la realidad) artificios que deben ser de uso transitorio. Tanto como lo “transitorio”, que se vuelve permanente (el sobreprecio a los combustibles, por ejemplo, o el subsidio al TranSantiago). ¿Voy a votar? Sí, por qué no, es mi derecho. Pero sabiendo de qué se trata, y de lo recortada que hoy está la Democracia.