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El terrorista Jovino Novoa de la Udi

jovino novoaQué mala imagen de Chile proyecta el señor Jovino Novoa (foto). Él fue un alto funcionario del dictador Augusto Pinochet, y fundador del partido ultra derechista Unión Demócrata Independiente (Udi), que todavía, en democracia, ocupa puestos de dirigencia. Él considera todo lo que no esté alienado con las dictaduras y el fascismo, como una amenaza “izquierdizante”.

En estos días está empeñado en hacerle mala imagen a Chile, diciendo que el actual gobierno de Michelle Bachelet quiere ahuyentar la inversión extranjera, y quiere empobrecer a los ricachones que él representa.

Qué mala imagen proyecta este ex congresista de Chile, asociándolo con Venezuela, Argentina, Bolivia y Ecuador, como si fueran comparables los cinco países. Eso es mala fe.

Un daño profundo causa en la mente de los chilenos, también, llenándolos de miedo. Insinuando que puede haber otro criminal como Augusto Pinochet si se sigue con ideas “izquierdizantes”.

Este tipo de actitudes son propias de radicales políticos, que suelen estar por fuera de la realidad, como Adolfo Hitler, o criminales contra el Estado como Pablo Emilio Escobar Gaviria. No son actitudes de un demócrata.

El señor Jovino Novoa quiere que los chilenos vivamos con terror.

Toda su actitud, agria y refractaria con su país, porque el gobierno puso a consideración del Congreso una reforma tributaria, en la que los pocos que ganan 250 veces más que los trabajadores (*), y cuentan con ejércitos de abogados para crear y emplear decenas de artilugios legales para no pagar impuestos, o eludirlos o evadirlos, paguen, por fin, tributos al país.

Está furioso por eso. Porque se quiere cerrar la brecha de la vergonzosa desigualdad actual en Chile, que es algo exótico en estos tiempos, y sobre todo en un país que se precia de pertenecer a la Ocde y ser impoluto en el vecindario de los gobiernos de mala calidad, “izquierdistas”.

Él quisiera que aún tuviéramos el mundo enfermo y violento de su protector, el dictador impune Augusto Pinochet.

Está furioso porque quienes lo han financiado en sus campañas electorales, es decir, los ricachones (sus patrones) le han expresado su inconformidad por tener que retribuirle al país unos pocos pesos, de los miles de millones que se echan al bolsillo y sacan del país para no pagar impuestos.

Cómo puede alguien preciarse de ser “un político” cuando odia a su país. Cuando considera que los connacionales son personas de segunda clase. Gente que no merece vivir dignamente, sino sometida al terror y con ingresos de miseria.

Lo que hace el señor Jovino Novoa es defender a los que sacan su dinero a paraísos fiscales, como el ex candidato presidencial Lawrence Golborne; defender a los empresarios que no pagan impuestos, o que los eluden, o que los evaden; empresarios que recibieron en la dictadura bancos y empresas y miles de hectáreas a precios irrisorios y con créditos a plazos infinitos y tasa de interés ridículamente bajas, casi inexistentes.

A estas personas defiende el señor Jovino Novoa.

Y para ello, que él considera una noble labor, crea un clima de terror en el país, considerando a todo el que no se parece a su padrino el dictador impune Augusto Pinochet un “izquierdista peligroso”, y diciéndoles a los inversionistas extranjeros que no vengan a Chile.

Es decir, más parece un apátrida, que un demócrata.

Personas con la mentalidad como la del señor Jovino Novoa son las que hacen desigual el país, crean ciudadanos de segunda categoría, siembran el terror, disocian para reinar, confunden los propósitos de bienestar social con unas amenazas a los capitales de sus patrones. Capitales que, muchos de ellos, han sido dudosamente habidos o hechos merced a los beneficios del impune dictador Augusto Pinochet.

Si Chile quiere crecer, en lo económico y lo ciudadano, si quiere como país tener sana su mente, debe aislar a personas como el señor Jovino Novoa, que son un cáncer destructivo del tejido social.

El señor Novoa no hace oposición, hace terrorismo, amparado en un partido que apoyó una dictadura sanguinaria, y cobijó con la impunidad al despreciable dictador.

(*) “250 veces” no es una expresión caprichosa y efectista, sino un dato cierto de analistas imparciales chilenos. Quiere decir que mientras un empleado gana el mínimo, $210.000 al mes, un empresario de los que defiende el señor Jovino Novoa, gana $52.500.000 mensuales.

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Terremoto en el mercado chileno del pollo

Felipe IrarrázabalAún sigue temblando en Iquique, desde la noche del martes cuando un terremoto de grado 8,3 Richter destruyó varias casas y dañó edificaciones, dejó sin servicios básicos a la ciudad y llena de pánico a la población, y provocó un tsunami que arrasó con el 80 por ciento de las embarcaciones pesqueras, cuando debemos enterarnos de otro sismo: el mercado de los pollos en Chile lo tienen amarrado desde hace 20 años, tres empresas que controlan el 90 por ciento del mismo. La noticia nos la dio el fiscal nacional económico Felipe Irarrázabal (foto) en un alegato ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) contra las tres grandes productoras: Agrosuper, Ariztía y Don Pollo. Los daños del primer evento señalado los produce la naturaleza del planeta Tierra, que reacomoda sus placas tectónicas en su proceso de vida, mientras que otros daños son calculados y acordados por empresarios que se coluden para quedarse con el dinero de los consumidores; una “proeza” semejante de empresarios “astutos” la conocimos hace unos pocos años, cuando se puso al descubierto una colusión de las tres más grandes cadenas de farmacias: Cruz Verde, Salcobrand y Ahumada (Fasa). Una de ellas admitió la colusión, y las tres fueron condenadas a penas en dinero insignificantes, mientras sus “ejecutivos” siguen perfumados en sus autos de lujo y sus mansiones en la parte alta de la cota 10 mil de Santiago, pavoneándose impunemente.

Así de contundente fue el titular de la Fiscalía Nacional Económica, el señor Irarrázabal, cuando afirmó: 1) que el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) ordene “el cese del cartel”, 2) que se exija un cobro de al menos 30 mil Unidades Tributarias Anuales, UTA (unos US$ 26,9 millones actuales) a cada empresa, y 3) que se disuelva la Asociación de Productores Avícolas (APA) que, supuestamente, “funcionaba como ente articulador del cartel”. Las pruebas del fiscal nacional económico son mayormente email que se enviaron desde 1994 (hace 20 años) los “ejecutivos” de Agrosuper, Don Pollo y Ariztía, para controlar los precios y repartirse el mercado.

Don Pollo, la empresa minoritaria, hacía las veces de “prueba” de que el “mercado es libre y competitivo”. Pero la colusión contemplaba información mensual a la APA de 1) producción en kilos, 2) nacimientos de pollitos, 3) ventas en unidades, 4) ventas en kilos y 5) valores de las ventas. De esta manera, APA, como “articulador”, hacía las operaciones matemáticas requeridas para mantener el “mercado libre” y “competitivo” entre las tres empresas: dos grandes (Agrosuper y Ariztía) y una chica (Don Pollo). Obviamente, como cualquiera que infringe la ley, las empresas han negado su participación en ese “Cartel del pollo”; lo mismo hicieron al comienzo las farmacias.

Qué increíble historia ponen los empresarios a escribir con sus pellejos y todas sus presas, a los inocentes y desnudos pollos, que aguantan frío en los refrigeradores de los supermercados, donde uno los compra para una ‘cazuela de ave’. La culpa no es del pollo, ni de nosotros los clientes, por supuesto, como no lo es el sofá de la infidelidad de los casados.

Doña Inés de Collahuasi, paradigma empresarial

Hay noticias que pasan desapercibidas, pero que son de enorme importancia. Ejemplo de esta situación, es la de una decisión empresarial de ser parcialmente autosuficiente en materia eléctrica. La importancia de la noticia es que denota un cambio en la actitud de los empresarios, que siempre patalean y lloran por cada cosa que necesitan, y presionan, muchas veces indebidamente, al gobierno o al Estado. Pero esta actitud, se la adjudican ellos, los empresarios, a los sindicalistas y a los comunistas y a todo aquel que reclame. Se creen los únicos con derechos. Pero ellos son peores, porque no solamente lloran y patalean, sino que amenazan. Específicamente, en el caso eléctrico, son campeones en amenazar. Cuando se presentaron reparos a HidroAysén, salieron a decir que el país sufriría un apagón eléctrico, que las tarifas iban a triplicarse en valor, que la justicia estaba viciada, y otros tantos presagios catastróficos, que solo buscaban presionar y amenazar (casi chantajear) al gobierno y al Estado, para que hicieran lo que ellos querían. La dosis la repitieron con los obstáculos en la Central Castilla. Pues bien, hay una empresa que, además de hacer todos los esfuerzos por reciclar, por reducir las emisiones y por preservar el medio ambiente, ahora decidió generar 25 MW (25 millones de watt). Se llama Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi (logo). ¿Qué significa esto? Significa varias cosas: 1) Que se hace parcialmente autosuficiente. 2) Que reduce la presión de demanda sobre el Sistema Interconectado. 3) Que hace un ahorro, estimado, de 20 millones de dólares anuales, en la carga de costos de operación. 4) Que incentiva a otros al uso de energía alternativa, porque se trata de usar energía solar. Son dos plantas de energía solar en la Región de Tarapacá, instaladas por la compañía española Solarpack. Y, además de los 25 mega watt, Collahuasi informó que “tenemos un contrato de opción aparte, por 9 MW, que nos permite decidir, durante el próximo año, si necesitamos o no más energía, por sobre lo que estamos comprando”. Es decir, no solo se emplea a fondo en su empeño, sino que sigue siendo previsiva. Loor a empresas de esta mentalidad. Porque es un asunto de mentalidad. Los empresarios también deben cambiar algunos switch de su proceder nacional.

Central Castilla ¿quiere funcionar contaminando?

El gobierno y los empresarios tienen que aprender que deben cumplir las leyes. Hacen algo, a su manera, y si una instancia judicial les dicen que no es así como deben hacerlo, que deben corregir sus actos, se molestan. Y califican a esa instancia judicial de “terrorista”, y de que quiere acabar con el país. ¿Por qué no pueden, el gobierno y los empresarios, someterse a las leyes y la justicia, como los demás mortales chilenos? En el caso de la Central Castilla (ilustración del proyecto), la Corte Suprema de Justicia consideró que no tiene Estudio de Impacto Ambiental (EIA) sino que presentó solicitudes de “permisos fraccionados”, y por eso rechazó la ejecución del proyecto. Obvio. Si no tiene EIA que certifique que el proyecto no es contaminante, pues no se puede autorizar su ejecución. ¿Qué tiene de extraño esto? Pero inmediatamente salta un ministro a decir que “ahora qué irán a decir de Chile, que no es un país serio”, y los empresarios saltan a decir que el país se quedará sin energía y a oscuras por el resto de su vida. Mienten. A ese ministro se le puede responder que un inversionista serio, verá en Chile un país serio, en el debe cumplir las normas. Verá que Chile ya no es el fundo de media docena de familias, donde se hace lo que a esas personas se les da la gana. La secretaría regional ministerial (seremi) de Salud de la Región de Atacama (donde estará el proyecto generador de energía, a carbón), Pilar Merino, ya había determinado, en enero del 2010, que ese proyecto es contaminante. En el Diario Financiero leí esta mañana a un columnista diciendo que la Corte “se extralimitaba” al pedir el EIA, porque recientemente (y esto es sospechoso) se había aprobado una norma que permitía “la solicitud de permisos fraccionados” (el mismo ardid que se usó para eludir a las autoridades, en el caso de HidroAysén). Esa norma que contiene el truco del “fraccionamiento” es la que se debe acabar. ¿Quién incluyó en la legislación esa trampa del fraccionamiento? Los que lo hicieron, son los que deben ser sancionados. Pero resulta que quien protege el medio ambiente (que es pertenencia de ricos y pobres, de “derecha” y de “izquierda”) es calificado de sospechoso. ¿A tanto ha llegado la alienación de algunos empresarios, articulistas y funcionarios de gobierno? Chile, país al revés.