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Douglas Tompkins, un extraño filántropo en Chile

Tompkins2No hay nada más terrible y alucinante que la ignorancia. Cuando se ignora algo se refuerzan nuestros errores para no caer al vacío. Le tememos a decir “no lo sé”, o “no conozco eso”. En su lugar, elaboramos argumentos peregrinos o lanzamos temerarias afirmaciones. Casi con agresividad. O con agresividad, derechamente. Lo digo por la cantidad de versiones que se hicieron circular, irresponsablemente, cuando llegó Douglas Tompkins (foto) a Chile. La ignorancia es atrevida, me enseñó mi papá.

Se trataba de un multimillonario gringo que llegaba comprando tierras, muchas tierras en el sur. La ignorancia, malévola, dijo que él era una ‘cabeza de playa’ de una horda de gente rara que buscaba dónde esconderse, cuando comenzara el fin del mundo o la tercera guerra general.

Hasta el ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, mismo que “repatrió” de Londres al dictador Augusto Pinochet para “juzgarlo” en “su patria”, lanzó una andanada contra el gringo raro que, además, se atrevía a opinar que unir el extremo sur con el resto del país era más fácil a tramos de mar y tierra, que “por el interior” del territorio continental. Dicho de paso: hoy ya están unidas esas dos partes, mediante barcazas.

Lo cierto es que con la fortuna obtenida con su firma The North Face, el señor Tompkins adquirió cerca de 500 mil hectáreas (o 5.000 kilómetros cuadrados, que es un barbaridad) en el sur, donde Chile todavía es una zona virgen, un pulmón planetario. Pero aún hoy levantan la mano algunas personas para acusarlo de… ¡cualquier cosa!

Una y otra vez Douglas Tompkins ha tenido que desmentir esas versiones alucinadas, y actuar con cautela, abriendo las puertas de sus predios al escrutinio público, para acallar a los ignorantes irresponsables. Pero estos volvieron a levantar la voz, ya no porque “ese gringo se estaba comprando el país”, sino porque ¡“ese gringo” está regalándole a Chile las tierras que había comprado con su fortuna!

El asunto es que Chile no tiene ninguna tradición de filantropía. Ninguna. Acá los empresarios y millonarios chilenos son cada día más voraces, más agresivos, más avaros, más lujuriosos con sus riquezas. Pecan de gula. Desconocen los sentimientos de la compasión, de la fraternidad, de la generosidad. Entre más rapaces sean, más importantes.

¡Y viene un gringo a comprar tierras para después regalarlas! ¡Ese tipo es sospechoso!

Acá no existe la idea del cuidado del medio ambiente. Es mejor derribar árboles y volverlos dólares. Es mejor inundar cuencas y volverlas hidroeléctricas para generar muchos kilovatios que se volverán dólares. No hay sentido medioambientalista. No. Eso es de hippies, de gente rara, sospechosa.

En Chile hay “cero misantropía”. Algunos escarceos son mal vistos, como los de Leonardo Farkas, un minero multimillonario que sigue bajo sospecha porque regala muchos millones de pesos para rehabilitar niños de la Teletón, o apoya deportistas sin pedir nada a cambio. Los demás ricachones lo miran con recelo, como un estorbo. Lo miran como alguien que hace ver mal el dinero.

Yo mismo, al hacer las afirmaciones anotadas, puedo caer bajo sospecha, porque ¿a quién se le ocurre defender el medio ambiente, la fauna, los recursos naturales que le pertenecen a todos y cada uno de los chilenos?

Como sea, Douglas Tompkins ya hizo una primera devolución de tierras: 38.780 hectáreas para la formación del Parque Nacional Yendegaia. Y anunció que tiene otras 450 mil hectáreas para entregar al Estado chileno. Con una sola condición: el Estado jamás podrá usar esas tierras para desarrollos económicos, o expropiarlas para esos fines. Deben ser santuarios naturales, perpetuamente.

El pasado enero, las periodistas Paula Comandari y Rosario Zanetta le hicieron una entrevista para la revista ‘Qué pasa’, y en ella Tompkins anuncia el fin de la restauración del parque Pumalín, que fue afectado durante el primer gobierno de Michelle Bachelet.

¿Eso quiere decir que la donación de Pumalín se podría concretar en este gobierno de Bachelet?     Pienso que sí. Esperamos tener una buena recepción por parte de la presidenta. Para eso necesitamos poner todo en orden y hacer el mismo proceso que llevamos a cabo con la administración Piñera. Nosotros tenemos el corazón puesto en el Parque Pumalín, pero siempre nuestra meta fue entregarlo porque sabemos que es un parque de calidad muy alta.

¿Pero nunca se ha reunido con Michelle Bachelet?     No, nunca.

Una de sus luchas más emblemáticas ha sido contra la construcción de HidroAysén. ¿Existe algún tipo de viabilidad para ese proyecto?     El problema con HidroAysén es que el concepto es el equivocado: estamos represando ríos en el sur de Chile para mandar toda la energía al norte, cuando en el norte hay abundancia de energía solar. Hay que desarrollar la energía cerca del usuario y así no sería necesario poner líneas de alta tensión.

¿Qué expectativas tiene sobre HidroAysén (que la presidenta ha considerado “inviable”)?     Obviamente en el movimiento ambiental y en Patagonia sin Represas están bien conscientes de estas tendencias. Los asesores (de la presidenta) son gente razonable y van a escuchar buenos argumentos, van a buscar alternativas, porque hay otras alternativas.

Usted ha hecho esfuerzos de conservación en Chile y en Argentina. ¿Cuáles son las diferencias en cómo se hace esto acá y allá?     Tanto Chile como Argentina (…) tienen buenas redes de parques nacionales. Argentina está mejor organizado. Tiene una mejor administración. Ahí a Chile le falta.

¿En qué, por ejemplo?     Chile tiene a la Conaf, que es una agencia público-privada, formada en otros tiempos. Las administraciones de Lagos, Bachelet y Piñera no han cumplido la idea de formar una administración de parques bajo el Ministerio de Medio Ambiente. En Argentina, por un siglo, han tenido una administración bien formada y ha funcionado bastante bien.

¿Cree que la institucionalidad medioambiental no ha funcionado bien en Chile?     No todavía. Está en formación. A ver si en esta nueva administración de Bachelet se pueda formar la nueva Conaf, como en todos los países del mundo.

Usted se opone a la construcción de la Carretera Austral por el interior…     No estoy en contra de la carretera. Estoy en contra de hacerla ahora y por el interior. Eso es demasiado caro. Para mí, la mejor idea es la de la ruta costera, porque es más barata, más inmediata y mucho más rápida.

¿Por qué cree que hay gente que promociona esa ruta interior?     Los promotores de los caminos al interior han convencido a una masa de personas de que es la mejor opción. Ellos quedarían como los tontos del pueblo si ahora dicen “me equivoqué, prefiero la ruta de la costa”. Es la porfía humana. No creo que esto tenga que ver con intereses personales, pero hay una masa de gente mal informada que piensa que la ruta entre Chaitén y Puerto Montt tiene que pasar sólo por vía terrestre.

El cambio climático es un gran tema, pero la gente pobre está más preocupada de tener un hospital cerca…     Hemos escuchado esto por años. Por eso hay que volver a la primera pregunta y ésa es, si es factible tener este boom económico en un planeta muerto.

Usted ha recibido varios reconocimientos a nivel internacional, pero en Chile tiene grandes detractores. ¿Le afecta que en Chile genere desconfianza?     No, tengo cuero de chancho. Hace 20 años tuvimos mucha oposición a nuestras iniciativas: mucha gente no nos creyó que donaríamos los terrenos. Eso era entendible, porque en Chile no hay tradición de filantropía. No culpo al pueblo chileno por no haber entendido esto, porque era algo novedoso. Hoy, en cambio, los empresarios y algunos políticos me han hecho una figura pública, un personaje. Hoy, para bien o para mal, soy un referente.

Más allá de lo donado en Yendegaia, ¿cuántas hectáreas tiene todavía en Chile?     Tenemos alrededor de 450.000 hectáreas en Chile y unas 200.000 en Argentina.

¿Cuánto ha pagado por esas tierras?     En los últimos 20 años hemos invertido en total más de US$ 300 millones entre Chile y Argentina.

Y de esas 450.000 hectáreas, ¿cuántas piensa donar?     Tenemos 450.000 hectáreas para entregar. Estamos trabajando en distintos proyectos. Yo no sé cuántos años más me quedan, por eso estamos pensando terminar nuestro plan de parques nacionales en la próxima década.

O sea que en 10 años más, dirá “misión cumplida”…     ¡Ésa es la idea!

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Doce buenas cosas para una vida más sana

vida sana1Estos doce principios me llegaron en un correo electrónico. Se menciona a un Pablo Flores como el autor de los mismos, pero no tengo idea quién es. Seguro que no le molestará que los comparta. Debe ser una buena persona, sin duda, si practica lo que aconseja. Leí con atención y encontré adecuados estos principios para anotarlos en mi cuaderno. El señor Flores dice que sirven para “vivir en calma y en armonía con los vaivenes de la vida”. Yo creo que sí. Por eso, me permito hacer mis acotaciones, entre paréntesis, al final de cada ítem.

1) Salir al mundo a mostrar quien eres tú realmente, no a que te vean. Implica actuar desde adentro, hacia afuera, y no al revés. No amoldarte a los demás, sino actuar desde tu corazón. (jsa: Que el hecho de no tener lo que está de moda no te acobarde. Si nuestro reloj no es de oro, no importa. Que funcione es lo que cuenta. Tampoco quiere decir que andemos con lo peor de todo, pero dimensionar que las cosas son solo cosas, y nosotros seres espirituales; esto tiene valor para la realización de lo que queremos.)

2) Todo lo material que tengas, tenlo porque lo usas y te da placer, sino te da placer, bótalo o regálalo. Es decir, no acumular objetos materiales, sino gozar las cosas, porque muchas veces nos quedamos en tener, y llenamos nuestros closets, pero no usamos casi nada. (jsa: Tener cosas guardadas por el solo hecho de tenerlas, sin que nos sirvan de nada, a) no tiene sentido, b) se nos convierte en una carga, en un peso muerto, c) estamos alimentando un grado de codicia, que no deberíamos tener como personas sanas.)

3) Todo lo que sabes comunícalo. Guardar tus conocimientos y aprendizajes, por timidez o por mezquindad, es algo que te aleja del camino a la felicidad, y de descubrirte a ti mismo. El conocimiento es como una carrera de postas, pasa de una persona a otra. Si no lo compartes cortas el flujo. (jsa: No compartir lo que sabemos, delata un sentimiento negativo en nosotros: el egoísmo. Nadie nos puede “robar mis ideas”, porque nuestras ideas nadie más las puede elaborar. ¿Qué hace el ladrón de ideas, si no sabe de dónde vinieron, cómo llegaron al punto en el que están, y para qué sirven?)

4) Sana tu linaje, sana tu familia, sana las relaciones de tu núcleo. Como dicen las constelaciones familiares y la ancestrología de Pedro Engel, para tener relaciones sanas y ser feliz, hay que estar en paz con tu familia. (jsa: Este punto no lo entiendo como que tengamos que ser moneda de oro para todos, ni meloso con todos. Sanar, inclusive, puede estar en una despedida para siempre. Lo entiendo, mejor, como no dejar asuntos pendientes.)

5) Descubre lo que más te gusta hacer y hazlo, no para que te vean, sino para alumbrarle el camino a los demás. La mayoría de la gente ni siquiera sabe qué es lo que quiere hacer con su vida. Venimos a compartir a este mundo y nuestros dones son para ponerlos al servicio de los demás. (jsa: Hay quienes, desde niños, saben qué quieren hacer en la vida; otros, tenemos que irlo visualizando con los años. Pero siempre hay una voz interior que al final nos dice: ¡eso era!)

6) Haz las cosas que ames con disciplina. Si no tienes disciplina, no tienes amor por ti. Porque amar implica muchas veces renunciar a nuestra propia gratificación. Si no eres capaz de esforzarte por lo que te gusta hacer, entonces no lo amas realmente. (jsa: Los triunfadores suelen decir eso, que sin disciplina no hay nada. Cuando uno ve a un atleta que corre, salta o lanza con facilidad, uno debe saber que hay muchas horas de disciplinado esfuerzo antes de hacer eso. Cada día, un poco.)

7) Las relaciones sanas de pareja implican permitirme ser y permitirle al otro ser. No controlar al otro para que actúe como yo quiero, ni tampoco permitirle al otro que me controle para que actúe como él o ella quiera. Esto implica descubrir qué es lo que realmente me importa y respetarlo. Lo importante está en el compartir con el otro. (jsa: La clave es conceder. Quien diga “yo soy así, no voy a cambiar”, está muerto. El cambio es vida. Y cambiar en nosotros cosas que al otro no le gustan, es una forma de entregar amor.)

8) Descubrirme a mí mismo, transformarme en lo que realmente soy. Esto implica ver lo que no me gusta de mí y aceptarlo. Ver mis patrones y mis comportamientos inconscientes y hacerme responsable de ellos, dejando de culpar a los otros. (jsa: Culpar al otro es lo más fácil. Lo difícil es autocriticarse. Decirse, a sí mismo –inclusive decirle al otro–: “Sí, me equivoqué”. Decir: “Lo siento, no volverá a ocurrir”. Eso es aceptarme, y transformarme.)

9) Expandirme, salir de lo conocido, familiar y seguro. Si siempre me quedo en lo conocido, en lo aprendido, no me permito conocer cosas nuevas. Justamente en este explorar, voy abriéndome a nuevos puntos de vista y esto me permite descubrir quién soy realmente. (jsa: Negarse a explorar, es miedo. Hay que conocer sitios, sabores, vestuarios, diversiones. Pero conocer tampoco es relajarse, por ejemplo, “voy a conocer el crack o la heroína”.)

10) ¿Qué quiero dejar como huella en este mundo? Mi aporte a la sociedad, que contribución quiero hacer al mundo en el que vivo. (jsa: Este punto yo lo entiendo como “qué es lo mejor de mí, que puedo dejar”. No importa que eso no lo conozcan sino mis familiares. Porque no se trata de actos heroicos, o de que inventemos algo, sino que con nuestro comportamiento sano, en cuanto al cuidado del agua, del medio ambiente, de las relaciones familiares y de amistad, también estoy aportando al planeta. El planeta lo sabe.)

11) Compartir mis ideales y sueños con los demás. Únete a otros, forma equipos, trabaja con más personas para hacer un cambio en la sociedad. (jsa: Creo que no es imperativo ser socio de nada. Pero sí tener cierta cercanía con el grupo de personas que son afines conmigo. Esto depende del temperamento de cada cual.)

12) Acércate a tu alma. Date tiempo para estar contigo mismo y busca la respuesta a las preguntas espirituales ¿quién soy yo? ¿Qué hago acá? Deja tiempo para la espiritualidad en la vida, para la conexión interior. Esto te permitirá entender que todos somos parte de un mismo rompecabezas y todas las piezas son necesarias. (jsa: Uno puede pensar en las cosas buenas, y cómo corregir las malas, y esto también es espiritual. No nos imaginemos que la espiritualidad es sentarse en posición Buda, y cerrar los ojos. Podemos ser espirituales todo el día, en cada cosa que hacemos: jugar, hablar con otro, lavar la losa, leer o caminar.)

Los 10 ladrones de tu energía: Dalái Lama

Dalai-Lama1- Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente.

2- Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.

3- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.

4- Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.

5- Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.

6- Tira, recoge y organiza. Nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.

7- Da prioridad a tu salud. Sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.

8- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.

9- Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.

10- Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.

Dalái Lama (foto)

Doña Inés de Collahuasi, paradigma empresarial

Hay noticias que pasan desapercibidas, pero que son de enorme importancia. Ejemplo de esta situación, es la de una decisión empresarial de ser parcialmente autosuficiente en materia eléctrica. La importancia de la noticia es que denota un cambio en la actitud de los empresarios, que siempre patalean y lloran por cada cosa que necesitan, y presionan, muchas veces indebidamente, al gobierno o al Estado. Pero esta actitud, se la adjudican ellos, los empresarios, a los sindicalistas y a los comunistas y a todo aquel que reclame. Se creen los únicos con derechos. Pero ellos son peores, porque no solamente lloran y patalean, sino que amenazan. Específicamente, en el caso eléctrico, son campeones en amenazar. Cuando se presentaron reparos a HidroAysén, salieron a decir que el país sufriría un apagón eléctrico, que las tarifas iban a triplicarse en valor, que la justicia estaba viciada, y otros tantos presagios catastróficos, que solo buscaban presionar y amenazar (casi chantajear) al gobierno y al Estado, para que hicieran lo que ellos querían. La dosis la repitieron con los obstáculos en la Central Castilla. Pues bien, hay una empresa que, además de hacer todos los esfuerzos por reciclar, por reducir las emisiones y por preservar el medio ambiente, ahora decidió generar 25 MW (25 millones de watt). Se llama Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi (logo). ¿Qué significa esto? Significa varias cosas: 1) Que se hace parcialmente autosuficiente. 2) Que reduce la presión de demanda sobre el Sistema Interconectado. 3) Que hace un ahorro, estimado, de 20 millones de dólares anuales, en la carga de costos de operación. 4) Que incentiva a otros al uso de energía alternativa, porque se trata de usar energía solar. Son dos plantas de energía solar en la Región de Tarapacá, instaladas por la compañía española Solarpack. Y, además de los 25 mega watt, Collahuasi informó que “tenemos un contrato de opción aparte, por 9 MW, que nos permite decidir, durante el próximo año, si necesitamos o no más energía, por sobre lo que estamos comprando”. Es decir, no solo se emplea a fondo en su empeño, sino que sigue siendo previsiva. Loor a empresas de esta mentalidad. Porque es un asunto de mentalidad. Los empresarios también deben cambiar algunos switch de su proceder nacional.

Revolución industrial para salvar el planeta: Ekins

Si partimos del principio según el cual todo lo que empieza termina, deberíamos aceptar el hecho de que esta sociedad moderna que conocemos, una consumidora compulsiva y feroz destructora de los recursos del medio ambiente, más pronto que tarde se ha de acabar. Y quizás no sea por fuerzas de confrontación, desde el punto de vista político, armadas; sino, y es más sano y ventajoso pensarlo así, por la conciencia de quienes lideran la sociedad. En un punto se dirán: “¿A dónde vamos a llegar, si devoramos los recursos sin control?” “¿Estaremos cavando nuestra propia tumba?” Y quizás a estas reflexiones no se llegue como organismo estatal, sino como acto individual de un industrial que diga basta, y sea imitado por otros. Todo puede ocurrir. Sin embargo, el hecho concreto es que hemos sido malos huéspedes del planeta. Malos huéspedes que tapamos las cañerías, dejamos abiertas las llaves del agua, no barremos el piso, no limpiamos los vidrios de las ventanas, la cocina está toda chorreada y así sucesivamente. Pero en medio de todo eso, vivimos felices. O aparentemente felices, porque esa casa en la que nos hospedamos será nuestra sepultura.

Por fortuna, hay personas, en todo el mundo, preocupadas por hacernos ver la urgencia de este cambio de paradigmas en la manera como nos aprovechamos de los recursos naturales. Gastamos decenas de metros cúbicos de agua para obtener un gramo de un mineral, talamos cientos y miles de hectáreas de bosques, desviamos los ríos y los deforestamos, agotamos las tierras con cultivos intensivos. Somos, casi, una plaga.

Todo esto nos ocurre por correr en pos de objetos con los cuales creemos no poder vivir, o ser felices. Pero la felicidad quizás está en otro sitio, y no en esos objetos. La felicidad puede partir de la percepción que tenemos de nosotros mismos. Su máxima expresión puede estar ligada a la manera como disfrutamos del entorno, y no en la manera cómo lo consumimos. Esta es otra manera de presionar la modificación de las costumbres empresariales de producción: dejar de consumir bienes y servicios prescindibles.

Paul Ekins (foto) es un profesor universitario británico, reconocido militante de las causas verdes, que ofreció al periodista Javier Silva Herrera, del diario El Tiempo, una entrevista que me permito reproducir, en la que hace hincapié en la creación de una sociedad económica y, especialmente, medioambientalmente sostenible. El periodista lo presenta como “uno de los seres humanos que más sabe de economía verde, una nueva estrategia que busca que las naciones impongan un modelo de crecimiento que genere riqueza, pero al tiempo reduzca los impactos ecológicos sobre los ecosistemas. Tanta fe le tiene Ekins a esta nueva vía, que considera que puede “y debe” dividir en dos el futuro del siglo XXI”. Estamos sacrificando la salud del planeta y la nuestra, por un consumo desaforado. ¿Cuál es el camino para cambiar ese enfoque tan impactante?   Logrando que las formas de consumo irresponsable sean gravadas o penalizadas. El consumo propio no es un problema hasta tanto no perjudiques a tu vecino. El uso excesivo u ofensivo de los recursos debe ser castigado con dinero.

Usted dice que la economía verde es la próxima revolución industrial. ¿Por qué?   La revolución industrial cambió las bases de la economía, cambió las formas de producción, de consumo y de inversión. De una humanidad muy agrícola se pasó a una manufacturera; surgieron los combustibles fósiles y nació el carro, por ejemplo. La economía verde busca que se dejen de mirar los recursos naturales como activos infinitos. Ahora tenemos que comenzar una nueva revolución industrial que nos ponga a movernos de forma diferente, a usar nuevos recursos para cambiar la manera de hacer energía. Necesitamos pasar de una economía marrón o contaminante a una verde y que se mueve con el viento, el sol o las olas del mar.

¿La economía verde es una moda medioambiental pasajera o ya maduró?   No es una moda ni puede serlo; aquí las cosas no dependen de si es o no una tendencia, debe ser el modelo del futuro. No podemos esperar que los 7.000 millones de ciudadanos vivan como los californianos, sin restringir lujos o consumo. Toca cambiar. El énfasis debe ser la no destrucción del medio ambiente.

¿No cree que es un modelo excluyente, solo para países ricos?   Hoy, por el uso incorrecto de los recursos y la destrucción de los ecosistemas, los pobres no pueden acceder a energía, a comida adecuada, al agua potable. Precisamente lo que logra la economía verde es sostener los recursos de los cuales dependen las comunidades de escasos recursos y reducir sus carencias. Un ejemplo: a corto plazo, crear un botadero a cielo abierto es más barato que construir un relleno con tecnología de punta que maneje las basuras adecuadamente. Pero a largo plazo, sale más caro el botadero, que generará daños impagables al suelo, al agua y a la salud de la gente. Es todo lo contrario a un modelo excluyente.

Para pasar de la teoría a la realidad, ¿qué países se destacan, así sea parcialmente, como económicamente verdes?   En Alemania, el 20 por ciento de su energía es limpia; la hacen con turbinas eólicas. En Austria, esa misma producción de energía renovable llega al 40 por ciento. En Holanda, más del 85 por ciento de los residuos industriales son reciclados. En Taiwán, la industria recicla el 50 por ciento. En estos sitios se está pasando del modelo producir-usar-botar a uno que cierre el ciclo y sea producir-usar-botar y reusar.

¿Cuál debe ser la estrategia gubernamental para aplicar este modelo sostenible?   Impuestos ambientales para quienes contaminen y oportunidades para sectores que intenten ser limpios. Aplicar restricciones: obligar a que cada complejo de viviendas que se construya sea energéticamente eficiente, por ejemplo. E impulsar las innovaciones, la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías.

La Administración de Información Energética dice que el consumo de carbón y otros combustibles fósiles aumentará hasta 2030. ¿Cuál es el futuro de las energías renovables, si esa economía basada en contaminantes no frena por ahora?   Todo depende. Esos son los cálculos de hoy, hechos con el modelo actual. No sabemos si en 20 años haya tanta inversión en formas de producción sostenibles que el modelo comience a variar, al punto de que el carbón o el petróleo dejen de ser tan atractivos comercialmente. Dependemos de las decisiones políticas.

Uno de los beneficios teóricos de la economía verde es que crea millones de puestos de trabajo. ¿Cómo se produce este milagro?   En el momento en que se inventen nuevas tecnologías, se necesitarán más personas que manejen esas nuevas propuestas. Incluso habrá gente que deje de trabajar en actividades contaminantes y se pase a cubrir el nuevo modelo. La transición hacia una economía más verde podría generar entre 15 y 60 millones de empleos adicionales en el mundo en las próximas dos décadas, y sacar a millones de la pobreza.

¿Cuál es ese sector que se debe ‘enverdecer’ primero?   La agricultura, que debe ser mucho más orgánica, como lo está logrando Europa. Pero en general, todos los sectores deben incluir procesos menos impactantes, porque igual vamos a necesitar hierro, agua o madera.

¿Cuál energía renovable se podría desarrollar primero: eólica, solar, térmica o marina?   La energía de biomasa, que usa materia orgánica. Le seguiría la solar, que transforma la energía en electricidad. Detrás estaría la que se produce con las olas del mar.

¿Se podría vivir solo del sol?   Por supuesto. Solo el sol, en un día, nos aporta la energía que los humanos usamos y producimos de múltiples formas durante un año. Impensable todo lo que estamos desperdiciando; por eso, las tecnologías que la captan deben ser cada vez más eficientes, sobre todo para los países ubicados sobre el Ecuador, donde la energía solar está presente todos los días.

Central Castilla ¿quiere funcionar contaminando?

El gobierno y los empresarios tienen que aprender que deben cumplir las leyes. Hacen algo, a su manera, y si una instancia judicial les dicen que no es así como deben hacerlo, que deben corregir sus actos, se molestan. Y califican a esa instancia judicial de “terrorista”, y de que quiere acabar con el país. ¿Por qué no pueden, el gobierno y los empresarios, someterse a las leyes y la justicia, como los demás mortales chilenos? En el caso de la Central Castilla (ilustración del proyecto), la Corte Suprema de Justicia consideró que no tiene Estudio de Impacto Ambiental (EIA) sino que presentó solicitudes de “permisos fraccionados”, y por eso rechazó la ejecución del proyecto. Obvio. Si no tiene EIA que certifique que el proyecto no es contaminante, pues no se puede autorizar su ejecución. ¿Qué tiene de extraño esto? Pero inmediatamente salta un ministro a decir que “ahora qué irán a decir de Chile, que no es un país serio”, y los empresarios saltan a decir que el país se quedará sin energía y a oscuras por el resto de su vida. Mienten. A ese ministro se le puede responder que un inversionista serio, verá en Chile un país serio, en el debe cumplir las normas. Verá que Chile ya no es el fundo de media docena de familias, donde se hace lo que a esas personas se les da la gana. La secretaría regional ministerial (seremi) de Salud de la Región de Atacama (donde estará el proyecto generador de energía, a carbón), Pilar Merino, ya había determinado, en enero del 2010, que ese proyecto es contaminante. En el Diario Financiero leí esta mañana a un columnista diciendo que la Corte “se extralimitaba” al pedir el EIA, porque recientemente (y esto es sospechoso) se había aprobado una norma que permitía “la solicitud de permisos fraccionados” (el mismo ardid que se usó para eludir a las autoridades, en el caso de HidroAysén). Esa norma que contiene el truco del “fraccionamiento” es la que se debe acabar. ¿Quién incluyó en la legislación esa trampa del fraccionamiento? Los que lo hicieron, son los que deben ser sancionados. Pero resulta que quien protege el medio ambiente (que es pertenencia de ricos y pobres, de “derecha” y de “izquierda”) es calificado de sospechoso. ¿A tanto ha llegado la alienación de algunos empresarios, articulistas y funcionarios de gobierno? Chile, país al revés.

Presidente ¿cargará HidroAysén en su conciencia?

Señor Presidente: Con el respeto que me merece su persona y su investidura, me permito en mi calidad de ciudadano libre de compromisos políticos, empresariales e institucionales, plantearle algunas preguntas y un comentario en relación al megaproyecto Hidroaysén, próximo a ser votado en cuanto a su factibilidad.

Preguntas:   ¿Está usted dispuesto a cargar en su consciencia el que bajo su presidencia se haya aprobado el más brutal Megaproyecto de la historia de Chile, en cuanto a sus devastadores impactos ambientales, sociales y culturales?

¿Imagina usted el infierno de impacto social y cultural que significará para los asentamientos humanos de la región vivir diez o doce años rodeados de megamaquinarias y de miles de trabajadores no locales destruyendo y devastando su entorno, su cotidianeidad, sus costumbres y su tranquilidad familiar? ¿Está usted dispuesto a cargar eso en su consciencia?

¿Piensa usted que una línea de transmisión de 2.300 kilómetros con torres de 70 metrosde altura (equivalentes a edificios de20 a 25 pisos) cada 400 metros, que, según análisis preliminares basados en peticiones mineras realizadas por y para los interesados, fragmentaría 6 parques nacionales, 11 reservas nacionales, 26 sitios prioritarios de conservación, 16 humedales y 32 áreas protegidas privadas, es algo liviano como para cargas en su conciencia?

¿Ha pensado usted que una franja de 2.300 kilómetrosde largo por 100 metrosde ancho para instalar las torres, significan 23.000 hectáreas de total deforestación? Cuatro veces más que las presuntas hectáreas que serán inundadas por las represas. En adición a lo anterior, ¿ha reflexionado usted sobre la descomunal destrucción de naturaleza que significará trasladar, desde unos pocos puertos, 5.750 torres de esa magnitud a su lugar de emplazamiento? ¿Vale la pena eso en la consciencia?

De concretarse la construcción de dicha línea, Chile podrá sentirse “orgulloso” de haber generado la cicatriz más grande del planeta. ¿Cabría tal “orgullo” en su conciencia? Es un hecho que, a pesar de la desinformación, la publicidad maliciosa, las presiones y las tácticas de seducción locales a través de regalitos realizadas por la empresa, una clara mayoría ciudadana se manifiesta contraria al proyecto. ¿Siendo nuestro país una presunta democracia, cabe en su conciencia que esa ciudadanía que hizo posible que usted fuera Presidente, no sea respetada?

Muchos sabemos, y desde luego usted también sabe, los múltiples vicios que se han cometido en el Estudio de Impacto Ambiental. No sólo el haber despreciado e ignorado totalmente la participación y las observaciones ciudadanas que la ley garantiza. Ha habido mentiras, descalificaciones y adulteraciones de todo tipo, que resultan inaceptables para una ciudadanía responsable y preocupada por un futuro digno para el país. El resultado final, de aprobarse el proyecto, sería el de constatar una vez más, que vivimos en un país que practica toda clase de rituales democráticos falsificados y enmascarados, de tal manera que el poder y el dinero acaben siempre siendo los vencedores. ¿Estría usted dispuesto a corroborar esta verdad con su conciencia?

El hecho de que la construcción de las represas se presente como un proyecto distinto y separado del de la línea de transmisión es no sólo una bofetada al sentido común, sino una grave ofensa a la inteligencia ciudadana. La más elemental honestidad y transparencia institucionales (de que tanto se habla como propósito del gobierno) obligaría a evaluar lo que realmente corresponde; es decir un solo proyecto que incluye represas y línea de transmisión. El hecho que no se haga como corresponde es obvio. El rechazo del proyecto sería casi seguro. ¿Está usted dispuesto a legitimar este tipo de truco en su consciencia?

Comentario:   Permítame aclararle, señor Presidente, que no soy un “terrorista ambientalista” ni un fundamentalista fanático. Tengo un prestigio internacional bien ganado y consolidado como intelectual que ha trabajado en el diseño de alternativas económicas y de desarrollo que eviten los desastres locales y globales que estamos experimentando tan duramente en las últimas décadas. Para mí, respeto a todas las formas de vida, amor ala Naturaleza, belleza, felicidad, dignidad, bienestar y calidad de vida, son componentes que no pueden ni deben estar marginados del concepto de desarrollo. Es más, sostengo con toda mi fuerza que ningún interés económico, bajo ninguna circunstancia, puede estar sobre la reverencia por vida; de todas las manifestaciones de la vida. ¿Cuántos de estos principios respeta el monstruo de Hidroaysén?

Usted ha manifestado en múltiples oportunidades que Chile está próximo a ser un país desarrollado. ¿Cómo entiende usted el desarrollo? ¿Se trata de alcanzar un determinado PIB per capita? En mi opinión se trata de cumplir con las condiciones que acabo de enumerar. Y para cumplirlas nos falta mucho, muchísimo señor Presidente. Desde luego que favorecer proyectos como Hidroaysén, que prioritariamente contribuyen al enriquecimiento de corporaciones trasnacionales que no le deben ninguna lealtad a Chile, nos aleja aún más del verdadero desarrollo que necesitamos.

Aún cuando no existe entre usted y yo una amistad profunda, hemos mantenido cordiales relaciones personales desde hace muchos años. He apreciado su inteligencia y sus capacidades. Del mismo modo me fui formando la impresión de que usted era uno de los pocos políticos sensibles al medioambiente y amante de la naturaleza. A pesar de que no voté por usted, me sentí contento de que tendríamos un Presidente capaz de concebir un desarrollo armónico entre economía y Naturaleza. Me apenaría mucho, no sólo por mí, sino por usted, el poder haberme equivocado.

Hago votos, señor Presidente, porque inicie usted un diálogo profundo con su conciencia. Quienes realmente amamos la notable belleza de nuestro país sinceramente lo esperamos.

Saluda a usted cordial y respetuosamente,

Manfred Max-Neef   (foto) Prof. Doctor Honoris Causa, Ex Rector, Director Instituto de Economía, Universidad Austral de Chile.