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El terrorista Jovino Novoa de la Udi

jovino novoaQué mala imagen de Chile proyecta el señor Jovino Novoa (foto). Él fue un alto funcionario del dictador Augusto Pinochet, y fundador del partido ultra derechista Unión Demócrata Independiente (Udi), que todavía, en democracia, ocupa puestos de dirigencia. Él considera todo lo que no esté alienado con las dictaduras y el fascismo, como una amenaza “izquierdizante”.

En estos días está empeñado en hacerle mala imagen a Chile, diciendo que el actual gobierno de Michelle Bachelet quiere ahuyentar la inversión extranjera, y quiere empobrecer a los ricachones que él representa.

Qué mala imagen proyecta este ex congresista de Chile, asociándolo con Venezuela, Argentina, Bolivia y Ecuador, como si fueran comparables los cinco países. Eso es mala fe.

Un daño profundo causa en la mente de los chilenos, también, llenándolos de miedo. Insinuando que puede haber otro criminal como Augusto Pinochet si se sigue con ideas “izquierdizantes”.

Este tipo de actitudes son propias de radicales políticos, que suelen estar por fuera de la realidad, como Adolfo Hitler, o criminales contra el Estado como Pablo Emilio Escobar Gaviria. No son actitudes de un demócrata.

El señor Jovino Novoa quiere que los chilenos vivamos con terror.

Toda su actitud, agria y refractaria con su país, porque el gobierno puso a consideración del Congreso una reforma tributaria, en la que los pocos que ganan 250 veces más que los trabajadores (*), y cuentan con ejércitos de abogados para crear y emplear decenas de artilugios legales para no pagar impuestos, o eludirlos o evadirlos, paguen, por fin, tributos al país.

Está furioso por eso. Porque se quiere cerrar la brecha de la vergonzosa desigualdad actual en Chile, que es algo exótico en estos tiempos, y sobre todo en un país que se precia de pertenecer a la Ocde y ser impoluto en el vecindario de los gobiernos de mala calidad, “izquierdistas”.

Él quisiera que aún tuviéramos el mundo enfermo y violento de su protector, el dictador impune Augusto Pinochet.

Está furioso porque quienes lo han financiado en sus campañas electorales, es decir, los ricachones (sus patrones) le han expresado su inconformidad por tener que retribuirle al país unos pocos pesos, de los miles de millones que se echan al bolsillo y sacan del país para no pagar impuestos.

Cómo puede alguien preciarse de ser “un político” cuando odia a su país. Cuando considera que los connacionales son personas de segunda clase. Gente que no merece vivir dignamente, sino sometida al terror y con ingresos de miseria.

Lo que hace el señor Jovino Novoa es defender a los que sacan su dinero a paraísos fiscales, como el ex candidato presidencial Lawrence Golborne; defender a los empresarios que no pagan impuestos, o que los eluden, o que los evaden; empresarios que recibieron en la dictadura bancos y empresas y miles de hectáreas a precios irrisorios y con créditos a plazos infinitos y tasa de interés ridículamente bajas, casi inexistentes.

A estas personas defiende el señor Jovino Novoa.

Y para ello, que él considera una noble labor, crea un clima de terror en el país, considerando a todo el que no se parece a su padrino el dictador impune Augusto Pinochet un “izquierdista peligroso”, y diciéndoles a los inversionistas extranjeros que no vengan a Chile.

Es decir, más parece un apátrida, que un demócrata.

Personas con la mentalidad como la del señor Jovino Novoa son las que hacen desigual el país, crean ciudadanos de segunda categoría, siembran el terror, disocian para reinar, confunden los propósitos de bienestar social con unas amenazas a los capitales de sus patrones. Capitales que, muchos de ellos, han sido dudosamente habidos o hechos merced a los beneficios del impune dictador Augusto Pinochet.

Si Chile quiere crecer, en lo económico y lo ciudadano, si quiere como país tener sana su mente, debe aislar a personas como el señor Jovino Novoa, que son un cáncer destructivo del tejido social.

El señor Novoa no hace oposición, hace terrorismo, amparado en un partido que apoyó una dictadura sanguinaria, y cobijó con la impunidad al despreciable dictador.

(*) “250 veces” no es una expresión caprichosa y efectista, sino un dato cierto de analistas imparciales chilenos. Quiere decir que mientras un empleado gana el mínimo, $210.000 al mes, un empresario de los que defiende el señor Jovino Novoa, gana $52.500.000 mensuales.

Terremoto en el mercado chileno del pollo

Felipe IrarrázabalAún sigue temblando en Iquique, desde la noche del martes cuando un terremoto de grado 8,3 Richter destruyó varias casas y dañó edificaciones, dejó sin servicios básicos a la ciudad y llena de pánico a la población, y provocó un tsunami que arrasó con el 80 por ciento de las embarcaciones pesqueras, cuando debemos enterarnos de otro sismo: el mercado de los pollos en Chile lo tienen amarrado desde hace 20 años, tres empresas que controlan el 90 por ciento del mismo. La noticia nos la dio el fiscal nacional económico Felipe Irarrázabal (foto) en un alegato ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) contra las tres grandes productoras: Agrosuper, Ariztía y Don Pollo. Los daños del primer evento señalado los produce la naturaleza del planeta Tierra, que reacomoda sus placas tectónicas en su proceso de vida, mientras que otros daños son calculados y acordados por empresarios que se coluden para quedarse con el dinero de los consumidores; una “proeza” semejante de empresarios “astutos” la conocimos hace unos pocos años, cuando se puso al descubierto una colusión de las tres más grandes cadenas de farmacias: Cruz Verde, Salcobrand y Ahumada (Fasa). Una de ellas admitió la colusión, y las tres fueron condenadas a penas en dinero insignificantes, mientras sus “ejecutivos” siguen perfumados en sus autos de lujo y sus mansiones en la parte alta de la cota 10 mil de Santiago, pavoneándose impunemente.

Así de contundente fue el titular de la Fiscalía Nacional Económica, el señor Irarrázabal, cuando afirmó: 1) que el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) ordene “el cese del cartel”, 2) que se exija un cobro de al menos 30 mil Unidades Tributarias Anuales, UTA (unos US$ 26,9 millones actuales) a cada empresa, y 3) que se disuelva la Asociación de Productores Avícolas (APA) que, supuestamente, “funcionaba como ente articulador del cartel”. Las pruebas del fiscal nacional económico son mayormente email que se enviaron desde 1994 (hace 20 años) los “ejecutivos” de Agrosuper, Don Pollo y Ariztía, para controlar los precios y repartirse el mercado.

Don Pollo, la empresa minoritaria, hacía las veces de “prueba” de que el “mercado es libre y competitivo”. Pero la colusión contemplaba información mensual a la APA de 1) producción en kilos, 2) nacimientos de pollitos, 3) ventas en unidades, 4) ventas en kilos y 5) valores de las ventas. De esta manera, APA, como “articulador”, hacía las operaciones matemáticas requeridas para mantener el “mercado libre” y “competitivo” entre las tres empresas: dos grandes (Agrosuper y Ariztía) y una chica (Don Pollo). Obviamente, como cualquiera que infringe la ley, las empresas han negado su participación en ese “Cartel del pollo”; lo mismo hicieron al comienzo las farmacias.

Qué increíble historia ponen los empresarios a escribir con sus pellejos y todas sus presas, a los inocentes y desnudos pollos, que aguantan frío en los refrigeradores de los supermercados, donde uno los compra para una ‘cazuela de ave’. La culpa no es del pollo, ni de nosotros los clientes, por supuesto, como no lo es el sofá de la infidelidad de los casados.

Las redes sociales de las que habló Eyzaguirre

fndación ArturoIrarrázablPublica hoy el diario electrónico El Mostrador una historia que retrata vívidamente cómo se mueve la clase alta chilena, formando sólidos entramados de parentescos y de sociedades cuyos integrantes se cruzan unos con otros de manera casi obscena, con el fin de lucrar del Estado, de empresas y de fundaciones con fines sociales. En el caso que relata de Ximena Pérez Villamil, “Juan de Dios Vial, sus hijos Aníbal, gerente general y director vitalicio de la fundación, y León, socio de la corredora LarrainVial, que administra su patrimonio, obtienen $1.000 millones de la fundación de beneficencia”.

Alguien podrá decir, con esa mentalidad de astucia que caracteriza a los borderline, que para eso es una fundación privada y pueden hacer con ella lo que se les dé la gana. Sin embargo, más allá de esta probable afirmación, lo que interesa aquí es mostrar las redes sociales de las que habló hace unos días el actual ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, indicando que en el colegio había tenido compañeros idiotas que ahora eran directores de corporaciones y grandes empresas.

El caso que se comenta es el de la fundación Arturo Irarrázaval Correa (logo), en la que a uno de los nietos del fundador, Luis Eguiguren Hodgson, le parece francamente indecente lo que ocurre con el dinero que debería estar cumpliendo una función social. Denunció Luis Eguiguren sueldos exageradamente altos, que se adjudican los altos empleos de la fundación, y los directores que trabajan cuatro días al año solamente. Y si él, un Eguiguren acostumbrado a esas mezclas de personas y de negocios considera aberrante lo que ocurre, no es para menos que veamos una de las varias atrofias que padece la actual sociedad chilena.

El título del artículo es “Pelea en la cota 10 mil: los sueldos de la discordia en la Fundación Irarrázaval”. La “cota 10 mil” es el desnivel del suelo de Santiago, en cuyas partes altas, de la cota 10 mil hacia arriba, viven los ricachones que hacen y deshacen en el país.

Entonces, a esas alturas (y hablo literalmente) no puede uno encontrarse más que con los Vial, los Hurtado Vicuña, los Philippi Irarrázabal, los Yrarrázaval Covarrubias, los Zegers Irarrázaval y los Astaburuaga Echeverría, por mencionar los más conocidos en esta historia. Ellos son decanos o ex decanos, rectores o ex rectores, presidentes o ex presidentes de otras compañías o del gremio empresarial Sofofa, accionistas de Entel, Pucobre, Consorcio y LarraínVial (misma empresa que maneja el patrimonio de la fundación). O sea, todo está amarrado.

Los tres párrafos siguientes dan cuenta de la feria de los millones que estas pocas familias llevan a cabo en esta fundación con fines sociales. Y así como este caso, hay decenas en Chile, con socios y apellidos cruzados, formando una malla impenetrable para quienes no sean de la cota 10 mil hacia arriba.

“En junio del año pasado, Vial Larraín renunció a la presidencia de la fundación en favor de Yrarrázaval, quien era el gerente general, cargo que fue ocupado por Aníbal Vial con un sueldo mensual de $14 millones brutos.

“Yrarrázaval, como gerente general, recibía el 4% de los resultados como dicen los estatutos, lo que se tradujo en un sueldo anual de $200 millones en 2012; $288 millones en 2011 y $250 millones en 2010. Cifras que ganan gerentes del sector financiero, retail y telecomunicaciones, en empresas con gran competencia, ventas superiores a mil millones de dólares y más de 10 mil empleados. Yrarrázaval además obtenía dieta como director.

“(Luis) Eguiguren reclama que Aníbal Vial ha obtenido importantes donaciones para la revista Educar, que pertenece al Grupo Educar, del empresario Fernando Larraín Peña, controlador de LarrainVial, Watt’s y Viña Santa Carolina. Hasta asumir la gerencia de la fundación, Vial era el director ejecutivo de esta corporación que tiene un Otec (Organismo Técnico de Capacitación) que dicta cursos para profesores y una Agencia de Asistencia Técnica Educativa (ATE) para colegios vulnerables”.

Así es como funcionan estas redes sociales de la cota 10 mil. De la misma manera es como los niños ricos nacen ricos y siguen ricos, sin mover un dedo. Por herencia, no solo de dinero o bienes patrimoniales, sino también de empleos millonarios asegurados: “Este año toca renovar a los consejeros Bruno Philippi y Manuel José Zegers, porque cumplen tres años en el cargo, pero hasta ahora la tónica ha sido la reelección por décadas. Y que los hijos sucedan a los padres: ocurrió con Philippi, Arturo Yrarrázaval y José Miguel Pereira”.

Leer aquí completo el fascinante artículo de Ximena Pérez Villamil en El Mostrador.

Douglas Tompkins, un extraño filántropo en Chile

Tompkins2No hay nada más terrible y alucinante que la ignorancia. Cuando se ignora algo se refuerzan nuestros errores para no caer al vacío. Le tememos a decir “no lo sé”, o “no conozco eso”. En su lugar, elaboramos argumentos peregrinos o lanzamos temerarias afirmaciones. Casi con agresividad. O con agresividad, derechamente. Lo digo por la cantidad de versiones que se hicieron circular, irresponsablemente, cuando llegó Douglas Tompkins (foto) a Chile. La ignorancia es atrevida, me enseñó mi papá.

Se trataba de un multimillonario gringo que llegaba comprando tierras, muchas tierras en el sur. La ignorancia, malévola, dijo que él era una ‘cabeza de playa’ de una horda de gente rara que buscaba dónde esconderse, cuando comenzara el fin del mundo o la tercera guerra general.

Hasta el ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, mismo que “repatrió” de Londres al dictador Augusto Pinochet para “juzgarlo” en “su patria”, lanzó una andanada contra el gringo raro que, además, se atrevía a opinar que unir el extremo sur con el resto del país era más fácil a tramos de mar y tierra, que “por el interior” del territorio continental. Dicho de paso: hoy ya están unidas esas dos partes, mediante barcazas.

Lo cierto es que con la fortuna obtenida con su firma The North Face, el señor Tompkins adquirió cerca de 500 mil hectáreas (o 5.000 kilómetros cuadrados, que es un barbaridad) en el sur, donde Chile todavía es una zona virgen, un pulmón planetario. Pero aún hoy levantan la mano algunas personas para acusarlo de… ¡cualquier cosa!

Una y otra vez Douglas Tompkins ha tenido que desmentir esas versiones alucinadas, y actuar con cautela, abriendo las puertas de sus predios al escrutinio público, para acallar a los ignorantes irresponsables. Pero estos volvieron a levantar la voz, ya no porque “ese gringo se estaba comprando el país”, sino porque ¡“ese gringo” está regalándole a Chile las tierras que había comprado con su fortuna!

El asunto es que Chile no tiene ninguna tradición de filantropía. Ninguna. Acá los empresarios y millonarios chilenos son cada día más voraces, más agresivos, más avaros, más lujuriosos con sus riquezas. Pecan de gula. Desconocen los sentimientos de la compasión, de la fraternidad, de la generosidad. Entre más rapaces sean, más importantes.

¡Y viene un gringo a comprar tierras para después regalarlas! ¡Ese tipo es sospechoso!

Acá no existe la idea del cuidado del medio ambiente. Es mejor derribar árboles y volverlos dólares. Es mejor inundar cuencas y volverlas hidroeléctricas para generar muchos kilovatios que se volverán dólares. No hay sentido medioambientalista. No. Eso es de hippies, de gente rara, sospechosa.

En Chile hay “cero misantropía”. Algunos escarceos son mal vistos, como los de Leonardo Farkas, un minero multimillonario que sigue bajo sospecha porque regala muchos millones de pesos para rehabilitar niños de la Teletón, o apoya deportistas sin pedir nada a cambio. Los demás ricachones lo miran con recelo, como un estorbo. Lo miran como alguien que hace ver mal el dinero.

Yo mismo, al hacer las afirmaciones anotadas, puedo caer bajo sospecha, porque ¿a quién se le ocurre defender el medio ambiente, la fauna, los recursos naturales que le pertenecen a todos y cada uno de los chilenos?

Como sea, Douglas Tompkins ya hizo una primera devolución de tierras: 38.780 hectáreas para la formación del Parque Nacional Yendegaia. Y anunció que tiene otras 450 mil hectáreas para entregar al Estado chileno. Con una sola condición: el Estado jamás podrá usar esas tierras para desarrollos económicos, o expropiarlas para esos fines. Deben ser santuarios naturales, perpetuamente.

El pasado enero, las periodistas Paula Comandari y Rosario Zanetta le hicieron una entrevista para la revista ‘Qué pasa’, y en ella Tompkins anuncia el fin de la restauración del parque Pumalín, que fue afectado durante el primer gobierno de Michelle Bachelet.

¿Eso quiere decir que la donación de Pumalín se podría concretar en este gobierno de Bachelet?     Pienso que sí. Esperamos tener una buena recepción por parte de la presidenta. Para eso necesitamos poner todo en orden y hacer el mismo proceso que llevamos a cabo con la administración Piñera. Nosotros tenemos el corazón puesto en el Parque Pumalín, pero siempre nuestra meta fue entregarlo porque sabemos que es un parque de calidad muy alta.

¿Pero nunca se ha reunido con Michelle Bachelet?     No, nunca.

Una de sus luchas más emblemáticas ha sido contra la construcción de HidroAysén. ¿Existe algún tipo de viabilidad para ese proyecto?     El problema con HidroAysén es que el concepto es el equivocado: estamos represando ríos en el sur de Chile para mandar toda la energía al norte, cuando en el norte hay abundancia de energía solar. Hay que desarrollar la energía cerca del usuario y así no sería necesario poner líneas de alta tensión.

¿Qué expectativas tiene sobre HidroAysén (que la presidenta ha considerado “inviable”)?     Obviamente en el movimiento ambiental y en Patagonia sin Represas están bien conscientes de estas tendencias. Los asesores (de la presidenta) son gente razonable y van a escuchar buenos argumentos, van a buscar alternativas, porque hay otras alternativas.

Usted ha hecho esfuerzos de conservación en Chile y en Argentina. ¿Cuáles son las diferencias en cómo se hace esto acá y allá?     Tanto Chile como Argentina (…) tienen buenas redes de parques nacionales. Argentina está mejor organizado. Tiene una mejor administración. Ahí a Chile le falta.

¿En qué, por ejemplo?     Chile tiene a la Conaf, que es una agencia público-privada, formada en otros tiempos. Las administraciones de Lagos, Bachelet y Piñera no han cumplido la idea de formar una administración de parques bajo el Ministerio de Medio Ambiente. En Argentina, por un siglo, han tenido una administración bien formada y ha funcionado bastante bien.

¿Cree que la institucionalidad medioambiental no ha funcionado bien en Chile?     No todavía. Está en formación. A ver si en esta nueva administración de Bachelet se pueda formar la nueva Conaf, como en todos los países del mundo.

Usted se opone a la construcción de la Carretera Austral por el interior…     No estoy en contra de la carretera. Estoy en contra de hacerla ahora y por el interior. Eso es demasiado caro. Para mí, la mejor idea es la de la ruta costera, porque es más barata, más inmediata y mucho más rápida.

¿Por qué cree que hay gente que promociona esa ruta interior?     Los promotores de los caminos al interior han convencido a una masa de personas de que es la mejor opción. Ellos quedarían como los tontos del pueblo si ahora dicen “me equivoqué, prefiero la ruta de la costa”. Es la porfía humana. No creo que esto tenga que ver con intereses personales, pero hay una masa de gente mal informada que piensa que la ruta entre Chaitén y Puerto Montt tiene que pasar sólo por vía terrestre.

El cambio climático es un gran tema, pero la gente pobre está más preocupada de tener un hospital cerca…     Hemos escuchado esto por años. Por eso hay que volver a la primera pregunta y ésa es, si es factible tener este boom económico en un planeta muerto.

Usted ha recibido varios reconocimientos a nivel internacional, pero en Chile tiene grandes detractores. ¿Le afecta que en Chile genere desconfianza?     No, tengo cuero de chancho. Hace 20 años tuvimos mucha oposición a nuestras iniciativas: mucha gente no nos creyó que donaríamos los terrenos. Eso era entendible, porque en Chile no hay tradición de filantropía. No culpo al pueblo chileno por no haber entendido esto, porque era algo novedoso. Hoy, en cambio, los empresarios y algunos políticos me han hecho una figura pública, un personaje. Hoy, para bien o para mal, soy un referente.

Más allá de lo donado en Yendegaia, ¿cuántas hectáreas tiene todavía en Chile?     Tenemos alrededor de 450.000 hectáreas en Chile y unas 200.000 en Argentina.

¿Cuánto ha pagado por esas tierras?     En los últimos 20 años hemos invertido en total más de US$ 300 millones entre Chile y Argentina.

Y de esas 450.000 hectáreas, ¿cuántas piensa donar?     Tenemos 450.000 hectáreas para entregar. Estamos trabajando en distintos proyectos. Yo no sé cuántos años más me quedan, por eso estamos pensando terminar nuestro plan de parques nacionales en la próxima década.

O sea que en 10 años más, dirá “misión cumplida”…     ¡Ésa es la idea!

Aristarco y el diferendo marítimo con Perú

huáscarEncontré a Aristarco sin mucho interés en el fallo que se conocerá hoy lunes sobre el diferendo marítimo entre Chile y Perú. Le hice ver la atención (y tensión) que se ha creado por la espera del pronunciamiento del Tribunal Internacional de La Haya: los medios de comunicación, tanto peruanos como chilenos, han estado, desde hace varios días, haciendo preparativos y entregas de información que llenan de expectativa el pronunciamiento judicial. Con el fallo, por fin, le dije, se cierra una herida abierta y se acaba un foco de malestar para la sana convivencia entre los dos países. Aristarco, con cara desconfiada, me dijo que más importante que el diferendo en la zona de frontera, era devolver el Huáscar (foto), que eso sí era una fuente de tensión, y una especie de trofeo y choreza que exhibía Chile ante su vecino. Con cierta prepotencia, ¿y con intención de humillación? Aristarco dijo que un acto de verdadera nobleza, por parte de Chile, era devolverle la dignidad a Perú, contenida en ese Huáscar. “Lo de la línea de división de aguas marítima no le interesa más que a las empresas y corporaciones pesqueras de Chile y Perú”, aseguró Aristarco, porque al chileno o peruano de a pie, al ciudadano común, no le afecta en nada la discusión, n el fallo. La importancia estará en que se acaba esta fuente de especulación política, con la que los partidos y los politiqueros de ambos países han sacado réditos exacerbando un patriotismo pasado de tiempo, que enferma las mentes de la gente común. Le pregunté por su pronóstico, aún más allá de la concepción que tiene del diferendo, y me confesó que creía que Perú iba a poder ampliar su línea divisoria con el fallo de La Haya. Incliné la cabeza. “Hay cosas que deben costar, en aras de la buena vecindad, si no puede hablarse de hermandad”, puntualizó Aristarco. Quizás tenga la razón.

Presunciones del retiro político de Pablo Longueira

longueira (2)Quiero considerar la renuncia de Pablo Longueira (foto) al ejercicio de la política como un acto de honestidad. La renuncia sobreviene después de una crisis de depresión que lo postró. Crisis de depresión que lo hizo declinar la candidatura presidencial para la cual había sido escogido por los partidos de la derecha, Renovación Nacional (RN) y Unión Demócrata Independiente (Udi). Entonces declinó seguir siendo candidato, y cayó en cama atacado de depresión.

¿Qué lo hizo caer en depresión? Un especialista podría respondernos con toda claridad médica y después de analizarlo. No lo soy, y de momento, puedo acudir a la información básica disponible sobre los factores genéticos, fisiológicos, personales y ambientales que provocan una depresión.

En cuanto a los factores genéticos, es baja la probabilidad de sufrir depresión porque la haya sufrido uno de los padres, y eso no se sabe, por lo cual se puede descartar. Fisiológicamente, corresponde a una reducción de la serotonina en las uniones neuronales. Esta condición, puede darse por antecedentes de alteraciones endocrinas, que producen, al final, la depresión.

Los antecedentes de alteraciones endocrinas tienen que ver con la migraña, la diabetes, el hipertiroidismo, el síndrome de Cushing y la enfermedad de Adisson. Descartemos la migraña, la diabetes y el hipertiroidismo, porque no se conocen antecedentes de ello, en la persona del señor Longueira.

En cuanto al síndrome de Cushing, éste se produce por un aumento de la hormona cortisol, y genera un hipercortisolismo, haciendo que su víctima sea muy delgado, y el señor Longueira no pareciera sufrir de esto.

Tenemos, por último, la enfermedad de Adisson, que corresponde a una hipofunción de la glándula adrenal, y produce languidez de ánimo, debilidad general, actividad hipocinética del corazón, irritabilidad gástrica y cambio en la coloración de la piel. Podría tener algo de esto, aunque públicamente no se ha informado, hasta ahora. De tener algo de lo anteriormente enumerado, el paso siguiente sería la depresión. Y explicaríamos la situación caótica que aquejó al entonces candidato presidencial.

Además de los factores mencionados, también hay factores personales, que mayormente competen a la mujer, como el embarazo y el posparto, por obvia alteración hormonal. Y los factores ambientales hacen relación con el estrés por exceso de actividad física y mental, profesionalmente; tiene relación con la incapacidad de encauzar los problemas, y directamente con la ansiedad.

Podría ser uno de estos factores ambientales, dado que un político depende del entorno, y un ministro, o un candidato presidencial, como lo era el señor Longueira en la etapa pre-depresión, son personas que tienen camisas de fuerza para hacer o para decir, para actuar o para hablar.

¿Cuál de estos factores, genéticos, fisiológicos, personales o medioambientales, postró al veterano político? Yo creo que hubo un proceso de paulatina conciencia de la vida, de la política y del gobierno, que lo fue poniendo en situaciones que reñían con sus principios morales y pensamientos más íntimos. Esta tensión causó estrés, generalmente un erosionador silencioso, que gatilló su depresión.

También puede ocurrir que él sepa cosas que no puede guardar en su pecho y en su mente, porque riñen con sus principios morales. No pudiéndolo hacer, llegó un punto en que no soportó ese secreto, y en lugar de revelarlo, se retiró al silencio. O cosas que han hecho sus cercanos políticos, sus amigos políticos, sus correligionarios políticos, sus financiadores de campañas electorales…

La pregunta sigue, y seguirá: ¿Qué pudo causar la depresión del político Longueira? Algo, creo, también relacionado con la familia. Porque la familia, de inmediato, lo rodeó, y la renuncia (a nada menos que la candidatura presidencial) fue presentada como un asunto de familia, y no un asunto político. Aunque fue, en realidad, un asunto personal, y luego un asunto familiar, su primera repercusión fue política.

Dijo que se retiraba de la política y volvía al sector privado, a sus empresas, sus negocios. Quiero pensar que fue por honesto. Porque no quiere enlodarse con uno, o con varios asuntos, que gravitan en su conocimiento y riñen con sus principios morales.

En beneficio de la duda, puede también tratarse de algo en lo que él sea el protagonista, y de saberse, su nombre y honra quedarían por el suelo. Quedaría, sin alarmismos, liquidado. Entonces, antes que exponerse a esa nefasta eventualidad, prefirió claudicar.

No sé si un día lo sabremos. Seguramente, sí, sabremos, como dice la juventud: la dura. La verdad verdadera. Porque nada permanece oculto para siempre bajo el sol.

En este punto, resulta curioso que otro adalid de la Udi, Pablo Zalaquet, también haya renunciado a la política, y decidido, como Longueira, volver al sector privado, a sus empresas, a sus negocios. ¿Podría estar ocurriendo algo más en esa colectividad, que es la más retardataria de todas las agrupaciones políticas que existen en Chile? Quizás ese partido, la Udi, ahora se dieron cuenta que en lo más íntimo de sus pensamientos no los representa, a Pablo Longueira, ni a Pablo Zalaquet. Y quizás ellos tampoco quieren seguir representando un partido con el que no tienen absoluta coincidencia existencial. También el tiempo lo dirá.

La Udi es sinónimo de apoyo al alevoso golpe militar encabezado por el dictador Augusto Pinochet, quien escupió y pisoteó la Democracia chilena en 1973, y después de traicionar a su jefe, el presidente Salvador Allende, sometió al país al terror, con un sistema estatal orientado al silenciamiento de los opositores, a las detenciones, a las torturas, a la aplicación de una justicia espuria y al asesinato sistemático. De esa dictadura nacieron, además, muchos negocios, muchas empresas y muchas fortunas que la apoyaron y hoy están ligadas al poder y a los partidos. La Udi, además, apoyó con ahínco, en el plebiscito de 1988, la permanencia del dictador Augusto Pinochet (quien muró impune) La Udi, el ala más derechista de la derecha chilena…

Hace 40 años, 11-S, ganó en Chile la mayor traición

pinochet-allendeMañana se cumplen 40 años del alevoso golpe armado de Augusto Pinochet (foto) contra La Moneda para destruir la Democracia e implantar una Dictadura de terror y violación de las libertades públicas y derechos humanos. Así fueron los hechos. Lo demás, son “argumentos”. Disculpas. Explicaciones sesgadas. Pretensión (fallida) de querer reescribir la historia. Desinformación.

Nada justifica un golpe militar. Nada.

Son pamplinas y palabrería las historietas que inventan unos y otros para intentar borrar los hechos: 1) Chile era un caos, 2) Todo el mundo quería el golpe, 3) Era malo el gobierno de Salvador Allende y se lo merecía, 4) El país no resistía otra salida a una pretendida mala situación, y 5) Etcétera.

Salvador Allende (foto) llegó a ser Presidente de la República por elección popular. Creía y ejercía la Democracia. Entonces, si había suficiente descontento, por la misma vía democrática debió haberse revocado su mandato. Pero sus enemigos (políticos y económicos) jamás consideraron la posibilidad democrática. Y optaron por la fuerza bruta.

Si había excesos, y deficiencias del gobierno Allende, la manera de enfrentarlo era, también, democráticamente. Pero los empresarios y camioneros y banqueros y políticos y medios de comunicación que sabotearon la economía del gobierno de Allende, encabezaron el apoyo al golpe militar.

(Solo como arista referencial, mencionar la participación de la CIA desde el mismo instante en que es elegido democráticamente el presidente Salvador Allende.)

Un golpe militar es un asalto, a mansalva, de un grupo armado contra un grupo desarmado. Una cobardía. Cualquiera otra definición es palabrería.

Un golpe militar se produce cuando los uniformados (Ejército, Armada, Policía y Aviación) violan el principio constitucional de defensa de la soberanía, y se politizan.

Entonces, hablamos de violadores de la Constitución y las Leyes. Los uniformados (o fuerzas armadas), que deben obediencia absoluta al Presidente de la República.

Y si los militares violan la Constitución y las Leyes, y asaltan, a mano armada, como cualquier delincuente, el símbolo de la Democracia (que en este caso es La Moneda), están traicionando a su jefe, traicionando a las leyes, traicionando a las instituciones y traicionando a la Constitución.

Y en última instancia traicionando a la ciudadanía.

Así son los hechos. No hablo de “argumentos”, porque para esto los chilenos son buenos. Buenísimos. Pueden dar las mejores explicaciones a las situaciones más absurdas para hacerlas ver normales. Los golpistas (tanto los que ejecutan el asalto armado, como los que lo apoyan), en los hechos, son traidores.

El mayor traidor fue, obviamente, Augusto Pinochet. Un desleal, él, quien era, por mandato legal y constitucional, un subalterno del Presidente de la República (foto).

Y había sido recientemente designado comandante del Ejército, porque el presidente Salvador Allende había depositado su confianza en él. Pero Augusto Pinochet lo traicionó. Lo apuñaló por la espalda. Fue el cuervo que le sacó los ojos.

De modo que resulta extraño, muy extraño, que esos políticos, empresarios y comerciantes y medios de comunicación ensalcen al traidor Augusto Pinochet. Lo ensalzan quienes apoyaron su traición al Presidente de la República y a la Democracia. Lo ensalzan quienes rieron al ver quebrantada la Democracia e implantada en Chile una Dictadura que mantuvieron vigente durante 17 años.

Esos personajes son los que “justifican” y ensalzan al traidor Augusto Pinochet. Es decir, varios actuales ministros, actuales empresarios conocidos, banqueros conocidos, medios de comunicación conocidos y actuales políticos conocidos, se sienten orgullosos de su héroe-traidor.

Tanto, que lo protegieron para que la Justicia no le hiciera pagar sus crímenes, y muriera, vilmente, en la impunidad. También la Justicia sonrió con la Dictadura. Y el gobierno del demócrata-cristiano Eduardo Frei Ruiz-Tagle, apoyado por sus aliados de la llamada “Concertación”, todos los cuales protegieron al dictador de ser juzgado por sus delitos de lessa humanidad.

Por estos días, hay una oleada de “arrepentimientos” y lágrimas de cocodrilo. Y en río revuelto habló la Democracia Cristiana para “aclarar” que ellos no participaron del golpe de Estado del traidor Augusto Pinochet.

Sin embargo, hay alguien que fue testigo de excepción de esos momentos, en tanto pelele de Pinochet, el desleal. Es decir, no solamente observador de primera mano, sino cómplice del traidor. Me refiero al señor Hermógenes Pérez de Arce, quien asegura que entre los políticos que incentivaron el golpe militar se contaron los dirigentes de la Democracia Cristiana.

A Hermógenes Pérez de Arce, por su posición privilegiada, le creo. ¿Y a quién le extraña un proceder así de la Democracia Cristiana? Esta agrupación política proviene de la Falange española; es decir, del franquismo, o la facción fascista (o nazista) de la España de entonces. Y ¿cómo es posible que socialistas y demócratas tengan de aliada a la Democracia Cristiana, mediante esa montonera que denominan “Concertación“, sin darles vegüenza?

Estos son los hechos de 1973 que se recuerdan mañana.

Y cuarenta años después del crimen a la Democracia, y el ensangrentamiento del país, todavía no ha actuado la Justicia, cabalmente. Aún andan por ahí, siendo “importantes” políticos y empresarios, muchos de quienes auparon violentar y traicionar las Leyes y la Constitución, y traicionar al Presidente de la República, para ayudar a masacrar la Democracia y erigir, como su flamante héroe, a un vil traidor. A un cobarde.

Y una vez establecido en el poder el traidor de charreteras, y sus secuaces desleales, vino el andamiaje jurídico que armó Jaime Guzmán Errázuriz, a la medida de ese cobarde armado, y enseguida el experimento económico neoliberal (o de los Chicago Boys) que hoy evidencia su fracaso en tanto viabilidad social (aunque el grupúsculo de sus beneficiarios monetarios lo consideren “un éxito”).

Mañana, 11 de septiembre, hace cuarenta años, se dio inicio a un montaje de país que no tiene médula humana, sangre ni alma. Pero afortunadamente estamos en el momento justo para emprender un saludable cambio, que tanto necesita (en lo político y lo económico) el país. Ahora, que hay nueve ciudadanos (y ojalá fueran más, y no solo dos escogidos a puerta cerrada) que pugnan, democráticamente, como candidatos a La Moneda.