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Wen Jiabao contra los corruptos y por educación

wen-jiabaoNo he visto reproducido, ni comentado, en ninguna parte de Chile, el texto que comento. Lo comparto ahora y aquí porque me parece útil que de cuando en cuando reflexionemos sobre algunos asuntos que son de interés general. Se trata de sugerencias, recomendaciones del primer ministro chino, Wen Jiabao (foto), a los “países emergentes”, como Chile, Guatemala, Colombia o Brasil. Para el señor Jiabao “el punto principal es: hacer cambios inmediatos en la administración de cada país y el principal es la eliminación de lo que él llama “factores hipócritas”, en que las leyes insisten en ver el lado teórico, y no las consecuencias prácticas y reales”.

De esta manera, se refiere a que esos cambios con calificación de “drásticos”, que también se hicieron en China en los últimos 20 años. Cada lector hará las reflexiones que considere pertinentes. El texto lo edité porque es más extenso. Los 8 principales cambios sugeridos por el primer ministro chino, son:

1Castigo ejemplar a políticos corruptos. Nuestros países no castigan como debe ser a los políticos corruptos, por eso se diezman las arcas públicas. La plaga será cada vez peor si no se frena drásticamente. En China, la corrupción probada es castigada con la pena de muerte, y con el retorno inmediato a las arcas públicas de los valores robados. (En Chile sería, una o dos cadenas perpetuas consecutivas, sin derecho de excarcelación)

2Quintuplicar la inversión en educación. Un país que quiere crecer debe producir los mejores profesionales del mundo, y esto sólo es posible si el Estado invierte por lo menos cinco veces más de lo que se hace ahora en educación. Si no se capacita de verdad, nuestro recurso humano perderá la competitividad en el mercado de trabajo por falta de preparación.

3Reducir 80% los salarios y gastos de los políticos. Los sueldos y gastos de los políticos se producen por “la cultura del malandraje”, y por la falta de políticas serias y claras en materia salarial. Es necesario que el político entienda que es un funcionario público, sin nada especial, como cualquier otro, con una obligación de entregar su trabajo y sus conocimientos en beneficio de su país. No es un “rey”, como se presentan hoy en día, y muchos los ven así. La Constitución y las leyes tienen que establecer un tope salarial compatible con los otros funcionarios públicos y a partir de ahí, regirse por los aumentos en el sueldo mínimo del país. Un diputado en China cuesta menos de 10% de lo que un diputado cuesta en Brasil, por ejemplo. En los países escandinavos es común ver al primer ministro llegar a su trabajo conduciendo una bicicleta de las más sencillas y económicas del mercado, como lo hacen los estudiantes. Este desastre que existe en nuestros países con el manejo del dinero público, con el abuso de los mega salarios, sin corresponderse con la productividad, ni menos con las soluciones para el pueblo, causa todavía más perjuicios al Estado, pues un pueblo que se siente robado por sus líderes políticos pierde la percepción de lo que es correcto, justo, honesto y honorable. (En Chile, no es descabellada la propuesta de los nuevos jóvenes diputados, Gabriel Boric y Giorgio Jackson, de bajar en 40% el sueldo de los parlamentarios)

4Desburocratización inmediata. China es actualmente el mayor exportador de bienes manufacturados en el mundo, superando, incluso, a los EE.UU. y sin ninguna duda consideran a los países emergentes los más burócratas tanto en lo referente a las importaciones como a las exportaciones y, por supuesto, en lo referente a su mercado interno, por todas las barreras, trabas y requisitos innecesarios y repetitivos que a menudo impiden, dificultan y encarecen la negociación, lo que termina en detener o frenar el desarrollo de las empresas y que inmediatamente se refleja directamente en el desarrollo del país. Este es un asunto muy urgente de resolver.

5Inversión pública eficiente. Faltan más inversiones en infraestructura, educación, cultura, y prácticamente en todas las áreas relacionadas con el Estado, lo que ha dificultado el crecimiento de los países y continuará dificultándolo, por lo menos por otros 50 años, si no adoptamos una posición firme en este momento.

6Invertir en el cambio de la cultura del pueblo. La gran masa del pueblo de los países emergentes ya no cree en el gobierno, ni en su política, no respetan las instituciones, no cree en sus leyes, ni en su propia cultura, se acostumbró al desorden gubernamental y pasó a ver como normal las noticias trágicas sobre la corrupción, violencia, deterioro de los servicios públicos, etc. Por lo tanto, se necesita invertir en la correcta formación cultural del pueblo, a partir de las escuelas, empresas, iglesias, instituciones públicas y así sucesivamente, comenzando con la educación para el trabajo y la búsqueda de la excelencia en un mundo globalizado, enseñando al pueblo a amar y honrar a su país.

7Reducir la edad laboral y penal de los jóvenes. Nuestros países todavía tienen una cultura de tratar a los adolescentes de 15 a 18 años, como niños, que no se hacen responsables de sus actos, y les prohíben ofrecer su mano de obra. Esto es un error fatal para la sociedad. Porque después de todo, el país está envejeciendo y necesita, más que nunca, de mano de obra renovada. Hay una contradicción hipócrita de la ley, porque sólo sirve para crear peligrosos delincuentes, que al cumplir los 18 años, están formados para el delito, ya que no pudieron trabajar y muchos buscaron su formación en el crimen. En China, los jóvenes tienen permiso del gobierno para trabajar normalmente (no sólo como “aprendices”), a partir de los 15 años, siempre que sigan estudiando. Y si cometen crímenes, responden como cualquier adulto mayor de 18 años.

8Pena de muerte para crímenes atroces probados. Un gobierno tiene que dejar de lado la hipocresía cuando se toca este tema. Un criminal no puede ser tratado como una celebridad. Los reincidentes han tenido su oportunidad de cambiar y no han cambiado. Entonces, no merecen ese compromiso por parte del gobierno. Ninguna sociedad honesta y trabajadora, merece vivir con tanta impunidad y miedo. La eliminación de los criminales más peligrosos infundirá temor entre el resto de los delincuentes para seguir practicando sus fechorías. Esto se reflejará de inmediato en la seguridad pública del país y la sociedad. Y también en la reducción drástica del gasto público en materia de seguridad. En el largo plazo, esto se reflejará, además, en la cultura y el comportamiento de las personas.

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El terrorista Jovino Novoa de la Udi

jovino novoaQué mala imagen de Chile proyecta el señor Jovino Novoa (foto). Él fue un alto funcionario del dictador Augusto Pinochet, y fundador del partido ultra derechista Unión Demócrata Independiente (Udi), que todavía, en democracia, ocupa puestos de dirigencia. Él considera todo lo que no esté alienado con las dictaduras y el fascismo, como una amenaza “izquierdizante”.

En estos días está empeñado en hacerle mala imagen a Chile, diciendo que el actual gobierno de Michelle Bachelet quiere ahuyentar la inversión extranjera, y quiere empobrecer a los ricachones que él representa.

Qué mala imagen proyecta este ex congresista de Chile, asociándolo con Venezuela, Argentina, Bolivia y Ecuador, como si fueran comparables los cinco países. Eso es mala fe.

Un daño profundo causa en la mente de los chilenos, también, llenándolos de miedo. Insinuando que puede haber otro criminal como Augusto Pinochet si se sigue con ideas “izquierdizantes”.

Este tipo de actitudes son propias de radicales políticos, que suelen estar por fuera de la realidad, como Adolfo Hitler, o criminales contra el Estado como Pablo Emilio Escobar Gaviria. No son actitudes de un demócrata.

El señor Jovino Novoa quiere que los chilenos vivamos con terror.

Toda su actitud, agria y refractaria con su país, porque el gobierno puso a consideración del Congreso una reforma tributaria, en la que los pocos que ganan 250 veces más que los trabajadores (*), y cuentan con ejércitos de abogados para crear y emplear decenas de artilugios legales para no pagar impuestos, o eludirlos o evadirlos, paguen, por fin, tributos al país.

Está furioso por eso. Porque se quiere cerrar la brecha de la vergonzosa desigualdad actual en Chile, que es algo exótico en estos tiempos, y sobre todo en un país que se precia de pertenecer a la Ocde y ser impoluto en el vecindario de los gobiernos de mala calidad, “izquierdistas”.

Él quisiera que aún tuviéramos el mundo enfermo y violento de su protector, el dictador impune Augusto Pinochet.

Está furioso porque quienes lo han financiado en sus campañas electorales, es decir, los ricachones (sus patrones) le han expresado su inconformidad por tener que retribuirle al país unos pocos pesos, de los miles de millones que se echan al bolsillo y sacan del país para no pagar impuestos.

Cómo puede alguien preciarse de ser “un político” cuando odia a su país. Cuando considera que los connacionales son personas de segunda clase. Gente que no merece vivir dignamente, sino sometida al terror y con ingresos de miseria.

Lo que hace el señor Jovino Novoa es defender a los que sacan su dinero a paraísos fiscales, como el ex candidato presidencial Lawrence Golborne; defender a los empresarios que no pagan impuestos, o que los eluden, o que los evaden; empresarios que recibieron en la dictadura bancos y empresas y miles de hectáreas a precios irrisorios y con créditos a plazos infinitos y tasa de interés ridículamente bajas, casi inexistentes.

A estas personas defiende el señor Jovino Novoa.

Y para ello, que él considera una noble labor, crea un clima de terror en el país, considerando a todo el que no se parece a su padrino el dictador impune Augusto Pinochet un “izquierdista peligroso”, y diciéndoles a los inversionistas extranjeros que no vengan a Chile.

Es decir, más parece un apátrida, que un demócrata.

Personas con la mentalidad como la del señor Jovino Novoa son las que hacen desigual el país, crean ciudadanos de segunda categoría, siembran el terror, disocian para reinar, confunden los propósitos de bienestar social con unas amenazas a los capitales de sus patrones. Capitales que, muchos de ellos, han sido dudosamente habidos o hechos merced a los beneficios del impune dictador Augusto Pinochet.

Si Chile quiere crecer, en lo económico y lo ciudadano, si quiere como país tener sana su mente, debe aislar a personas como el señor Jovino Novoa, que son un cáncer destructivo del tejido social.

El señor Novoa no hace oposición, hace terrorismo, amparado en un partido que apoyó una dictadura sanguinaria, y cobijó con la impunidad al despreciable dictador.

(*) “250 veces” no es una expresión caprichosa y efectista, sino un dato cierto de analistas imparciales chilenos. Quiere decir que mientras un empleado gana el mínimo, $210.000 al mes, un empresario de los que defiende el señor Jovino Novoa, gana $52.500.000 mensuales.

Terremoto en el mercado chileno del pollo

Felipe IrarrázabalAún sigue temblando en Iquique, desde la noche del martes cuando un terremoto de grado 8,3 Richter destruyó varias casas y dañó edificaciones, dejó sin servicios básicos a la ciudad y llena de pánico a la población, y provocó un tsunami que arrasó con el 80 por ciento de las embarcaciones pesqueras, cuando debemos enterarnos de otro sismo: el mercado de los pollos en Chile lo tienen amarrado desde hace 20 años, tres empresas que controlan el 90 por ciento del mismo. La noticia nos la dio el fiscal nacional económico Felipe Irarrázabal (foto) en un alegato ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) contra las tres grandes productoras: Agrosuper, Ariztía y Don Pollo. Los daños del primer evento señalado los produce la naturaleza del planeta Tierra, que reacomoda sus placas tectónicas en su proceso de vida, mientras que otros daños son calculados y acordados por empresarios que se coluden para quedarse con el dinero de los consumidores; una “proeza” semejante de empresarios “astutos” la conocimos hace unos pocos años, cuando se puso al descubierto una colusión de las tres más grandes cadenas de farmacias: Cruz Verde, Salcobrand y Ahumada (Fasa). Una de ellas admitió la colusión, y las tres fueron condenadas a penas en dinero insignificantes, mientras sus “ejecutivos” siguen perfumados en sus autos de lujo y sus mansiones en la parte alta de la cota 10 mil de Santiago, pavoneándose impunemente.

Así de contundente fue el titular de la Fiscalía Nacional Económica, el señor Irarrázabal, cuando afirmó: 1) que el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) ordene “el cese del cartel”, 2) que se exija un cobro de al menos 30 mil Unidades Tributarias Anuales, UTA (unos US$ 26,9 millones actuales) a cada empresa, y 3) que se disuelva la Asociación de Productores Avícolas (APA) que, supuestamente, “funcionaba como ente articulador del cartel”. Las pruebas del fiscal nacional económico son mayormente email que se enviaron desde 1994 (hace 20 años) los “ejecutivos” de Agrosuper, Don Pollo y Ariztía, para controlar los precios y repartirse el mercado.

Don Pollo, la empresa minoritaria, hacía las veces de “prueba” de que el “mercado es libre y competitivo”. Pero la colusión contemplaba información mensual a la APA de 1) producción en kilos, 2) nacimientos de pollitos, 3) ventas en unidades, 4) ventas en kilos y 5) valores de las ventas. De esta manera, APA, como “articulador”, hacía las operaciones matemáticas requeridas para mantener el “mercado libre” y “competitivo” entre las tres empresas: dos grandes (Agrosuper y Ariztía) y una chica (Don Pollo). Obviamente, como cualquiera que infringe la ley, las empresas han negado su participación en ese “Cartel del pollo”; lo mismo hicieron al comienzo las farmacias.

Qué increíble historia ponen los empresarios a escribir con sus pellejos y todas sus presas, a los inocentes y desnudos pollos, que aguantan frío en los refrigeradores de los supermercados, donde uno los compra para una ‘cazuela de ave’. La culpa no es del pollo, ni de nosotros los clientes, por supuesto, como no lo es el sofá de la infidelidad de los casados.

Douglas Tompkins, un extraño filántropo en Chile

Tompkins2No hay nada más terrible y alucinante que la ignorancia. Cuando se ignora algo se refuerzan nuestros errores para no caer al vacío. Le tememos a decir “no lo sé”, o “no conozco eso”. En su lugar, elaboramos argumentos peregrinos o lanzamos temerarias afirmaciones. Casi con agresividad. O con agresividad, derechamente. Lo digo por la cantidad de versiones que se hicieron circular, irresponsablemente, cuando llegó Douglas Tompkins (foto) a Chile. La ignorancia es atrevida, me enseñó mi papá.

Se trataba de un multimillonario gringo que llegaba comprando tierras, muchas tierras en el sur. La ignorancia, malévola, dijo que él era una ‘cabeza de playa’ de una horda de gente rara que buscaba dónde esconderse, cuando comenzara el fin del mundo o la tercera guerra general.

Hasta el ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, mismo que “repatrió” de Londres al dictador Augusto Pinochet para “juzgarlo” en “su patria”, lanzó una andanada contra el gringo raro que, además, se atrevía a opinar que unir el extremo sur con el resto del país era más fácil a tramos de mar y tierra, que “por el interior” del territorio continental. Dicho de paso: hoy ya están unidas esas dos partes, mediante barcazas.

Lo cierto es que con la fortuna obtenida con su firma The North Face, el señor Tompkins adquirió cerca de 500 mil hectáreas (o 5.000 kilómetros cuadrados, que es un barbaridad) en el sur, donde Chile todavía es una zona virgen, un pulmón planetario. Pero aún hoy levantan la mano algunas personas para acusarlo de… ¡cualquier cosa!

Una y otra vez Douglas Tompkins ha tenido que desmentir esas versiones alucinadas, y actuar con cautela, abriendo las puertas de sus predios al escrutinio público, para acallar a los ignorantes irresponsables. Pero estos volvieron a levantar la voz, ya no porque “ese gringo se estaba comprando el país”, sino porque ¡“ese gringo” está regalándole a Chile las tierras que había comprado con su fortuna!

El asunto es que Chile no tiene ninguna tradición de filantropía. Ninguna. Acá los empresarios y millonarios chilenos son cada día más voraces, más agresivos, más avaros, más lujuriosos con sus riquezas. Pecan de gula. Desconocen los sentimientos de la compasión, de la fraternidad, de la generosidad. Entre más rapaces sean, más importantes.

¡Y viene un gringo a comprar tierras para después regalarlas! ¡Ese tipo es sospechoso!

Acá no existe la idea del cuidado del medio ambiente. Es mejor derribar árboles y volverlos dólares. Es mejor inundar cuencas y volverlas hidroeléctricas para generar muchos kilovatios que se volverán dólares. No hay sentido medioambientalista. No. Eso es de hippies, de gente rara, sospechosa.

En Chile hay “cero misantropía”. Algunos escarceos son mal vistos, como los de Leonardo Farkas, un minero multimillonario que sigue bajo sospecha porque regala muchos millones de pesos para rehabilitar niños de la Teletón, o apoya deportistas sin pedir nada a cambio. Los demás ricachones lo miran con recelo, como un estorbo. Lo miran como alguien que hace ver mal el dinero.

Yo mismo, al hacer las afirmaciones anotadas, puedo caer bajo sospecha, porque ¿a quién se le ocurre defender el medio ambiente, la fauna, los recursos naturales que le pertenecen a todos y cada uno de los chilenos?

Como sea, Douglas Tompkins ya hizo una primera devolución de tierras: 38.780 hectáreas para la formación del Parque Nacional Yendegaia. Y anunció que tiene otras 450 mil hectáreas para entregar al Estado chileno. Con una sola condición: el Estado jamás podrá usar esas tierras para desarrollos económicos, o expropiarlas para esos fines. Deben ser santuarios naturales, perpetuamente.

El pasado enero, las periodistas Paula Comandari y Rosario Zanetta le hicieron una entrevista para la revista ‘Qué pasa’, y en ella Tompkins anuncia el fin de la restauración del parque Pumalín, que fue afectado durante el primer gobierno de Michelle Bachelet.

¿Eso quiere decir que la donación de Pumalín se podría concretar en este gobierno de Bachelet?     Pienso que sí. Esperamos tener una buena recepción por parte de la presidenta. Para eso necesitamos poner todo en orden y hacer el mismo proceso que llevamos a cabo con la administración Piñera. Nosotros tenemos el corazón puesto en el Parque Pumalín, pero siempre nuestra meta fue entregarlo porque sabemos que es un parque de calidad muy alta.

¿Pero nunca se ha reunido con Michelle Bachelet?     No, nunca.

Una de sus luchas más emblemáticas ha sido contra la construcción de HidroAysén. ¿Existe algún tipo de viabilidad para ese proyecto?     El problema con HidroAysén es que el concepto es el equivocado: estamos represando ríos en el sur de Chile para mandar toda la energía al norte, cuando en el norte hay abundancia de energía solar. Hay que desarrollar la energía cerca del usuario y así no sería necesario poner líneas de alta tensión.

¿Qué expectativas tiene sobre HidroAysén (que la presidenta ha considerado “inviable”)?     Obviamente en el movimiento ambiental y en Patagonia sin Represas están bien conscientes de estas tendencias. Los asesores (de la presidenta) son gente razonable y van a escuchar buenos argumentos, van a buscar alternativas, porque hay otras alternativas.

Usted ha hecho esfuerzos de conservación en Chile y en Argentina. ¿Cuáles son las diferencias en cómo se hace esto acá y allá?     Tanto Chile como Argentina (…) tienen buenas redes de parques nacionales. Argentina está mejor organizado. Tiene una mejor administración. Ahí a Chile le falta.

¿En qué, por ejemplo?     Chile tiene a la Conaf, que es una agencia público-privada, formada en otros tiempos. Las administraciones de Lagos, Bachelet y Piñera no han cumplido la idea de formar una administración de parques bajo el Ministerio de Medio Ambiente. En Argentina, por un siglo, han tenido una administración bien formada y ha funcionado bastante bien.

¿Cree que la institucionalidad medioambiental no ha funcionado bien en Chile?     No todavía. Está en formación. A ver si en esta nueva administración de Bachelet se pueda formar la nueva Conaf, como en todos los países del mundo.

Usted se opone a la construcción de la Carretera Austral por el interior…     No estoy en contra de la carretera. Estoy en contra de hacerla ahora y por el interior. Eso es demasiado caro. Para mí, la mejor idea es la de la ruta costera, porque es más barata, más inmediata y mucho más rápida.

¿Por qué cree que hay gente que promociona esa ruta interior?     Los promotores de los caminos al interior han convencido a una masa de personas de que es la mejor opción. Ellos quedarían como los tontos del pueblo si ahora dicen “me equivoqué, prefiero la ruta de la costa”. Es la porfía humana. No creo que esto tenga que ver con intereses personales, pero hay una masa de gente mal informada que piensa que la ruta entre Chaitén y Puerto Montt tiene que pasar sólo por vía terrestre.

El cambio climático es un gran tema, pero la gente pobre está más preocupada de tener un hospital cerca…     Hemos escuchado esto por años. Por eso hay que volver a la primera pregunta y ésa es, si es factible tener este boom económico en un planeta muerto.

Usted ha recibido varios reconocimientos a nivel internacional, pero en Chile tiene grandes detractores. ¿Le afecta que en Chile genere desconfianza?     No, tengo cuero de chancho. Hace 20 años tuvimos mucha oposición a nuestras iniciativas: mucha gente no nos creyó que donaríamos los terrenos. Eso era entendible, porque en Chile no hay tradición de filantropía. No culpo al pueblo chileno por no haber entendido esto, porque era algo novedoso. Hoy, en cambio, los empresarios y algunos políticos me han hecho una figura pública, un personaje. Hoy, para bien o para mal, soy un referente.

Más allá de lo donado en Yendegaia, ¿cuántas hectáreas tiene todavía en Chile?     Tenemos alrededor de 450.000 hectáreas en Chile y unas 200.000 en Argentina.

¿Cuánto ha pagado por esas tierras?     En los últimos 20 años hemos invertido en total más de US$ 300 millones entre Chile y Argentina.

Y de esas 450.000 hectáreas, ¿cuántas piensa donar?     Tenemos 450.000 hectáreas para entregar. Estamos trabajando en distintos proyectos. Yo no sé cuántos años más me quedan, por eso estamos pensando terminar nuestro plan de parques nacionales en la próxima década.

O sea que en 10 años más, dirá “misión cumplida”…     ¡Ésa es la idea!

Chinas materialistas, y la tardía reacción Peirano

Valentina QuirogaRenuncia. No podía ser de otra manera: Claudia Peirano, mal nombrada subsecretaria (viceministra) de Educación, dijo que no asumiría el cargo debido a las críticas recibidas. Era lo menos que podía hacer, y se había demorado. Daba la impresión de que quería pasar colada, parapetándose en su silencio primero, después en el ministro Nicolás Eyzaguirre, y al final detrás de mamá Michelle. En su reemplazo, fue nombrada Valentina Quiroga (foto). Pero ¿a qué jugaba la presidenta, gastando el dinero de su prestigio en un asunto pequeño como este? Aquí, pareciera adivinarse una actitud prepotente de la mandataria. ¿Quiso hacerle el tonto al pueblo que la eligió? Porque gastarse la riqueza de su prestigio en defensa de su programa de gobierno, en los debates en el Congreso Nacional, o contra las oscuras pretensiones de enemigos velados, se justifica enormemente. ¿Pero porfiando en el nombramiento, desprolijo, de una subsecretaria…? (Post Scriptum. 14:35. Esto es increíble: el nombrado subsecretario (viceministro) de Bienes Nacionales, Miguel Moreno García, es un presunto acosador sexual: el diario La Tercera citó un documento de la fiscalía de Ñuñoa, en el que se afirma que cuando una mujer descendía del vagón del metro en la estación Baquedano, “se aproximó a ella el imputado, Miguel Moreno García, quien procedió a tocar, con sus manos, los glúteos de la mujer, ofendiendo, de esta manera, el pudor, con sus acciones deshonestas”. ¿Qué dirá mamá Michelle? Y como si fuera poco este papelón con Peirano y esta vergüenza con el “tocador” de glúteos femeninos, se hace necesario que se explique el nombrado subsecretario (viceministro) de Agricultura, Hugo Lara, por los encausamientos judiciales que al parecer tiene por estafa y apropiación indebida. ¡Dios mío! Este espectáculo de desatinos, creo que será histórico. Creo que ya lo es)

China de hoy. Los jóvenes chinos de hoy aprecian la figura de Mao Tse Tung (o Joven chinaMao Zedong) no tanto en las ‘Cinco tesis filosóficas’ como en los billetes de cien yuanes. Porque en la China de hoy no hay nada que el dinero no pueda comprar. Y la simple afirmación monetarista hubiera sido un sacrilegio, y quien la hubiera emitido merecedor de duras penas y trabajos disciplinarios durante la ‘Revolución cultural’ (con la ‘Banda de los cuatro’ y todo lo demás), que los muchachos nacidos a partir de 1980 creen que es una ficción que cuentan los ancianos. “El comunismo dice que hombres y mujeres somos iguales. Pero cuando llega la nómina vemos que no es así. Mis compañeros hombres ganan entre el 20% y el 35% más que yo, y trabajan bastante menos”. Es una queja de la mujer trabajadora china, que todavía no “sujeta la mitad del cielo”, como lo prometió Mao. El diario español El País publicó un interesante artículo sobre la juventud femenina actual en China, cuya proverbial sumisión es leyenda. Hoy ellas piden que el hombre tenga vivienda propia y auto, si les quieren proponer matrimonio. Hay mujeres emprendedoras que pueden ganar 2.400 euros (20.000 yuanes, o 1.808.000 pesos chilenos) al mes, así como hay quienes ganan una miseria, y además no tienen derecho a quejarse si son acosadas en sus trabajos. La consigna que prevalece hoy es la de Deng Xiaoping, el modernizador: “Enriquecerse es glorioso”. Pero junto con la ‘materialización’ de la joven mente femenina china, la felicidad sigue siendo esquiva. Como en Occidente. Para las chinas separarse, o abortar, no es problema: los divorcios se han disparado en los últimos diez años, y el aborto es casi gratuito. El acoso sexual y la contaminación ambiental, son hoy dos elementos de erosión social. Y la felicidad sigue siendo esquiva.

Horvath y la camisa de fuerza política de Chile

antonio horvathChile puede ser un país que en lo económico le haga merecedor de formar parte del club de la Ocde de los más ricos, pero es pobre políticamente y está atrás de casi todos los demás de la región. Chile se rige hoy por los mismos principios impuestos por el dictador Augusto Pinochet, con los cuales la clase dirigente se siente muy cómoda porque les garantiza todo y excluye al resto de la población de sus beneficios. El sistema político chileno es un juego de naipes con cartas marcadas. Nadie que no sea de los dos bloques, uno llamado Nueva Mayoría y otro llamado Alianza, puede ser congresista o aspirar a cargos de representación popular. Parece que fuera el régimen de la Corea del Norte, o de Rusia, solo que el de Chile fue creado e implantado por el pensamiento fascista de Jaime Guzmán y Augusto Pinochet. Es tan estrecho el espacio político que los mismos políticos que apoyan ese sistema, sienten que sus aspiraciones de gobierno no caben en esa camisa de fuerza, y empiezan a desertar. Un grupo de jóvenes de las derechas, ya crearon un polo distinto de la Alianza (Udi y RN) para expresarse políticamente. Se llama Evolución Política (Evópoli), el último de cuyos integrantes es el renunciado militante de RN Hernán Larraín Matte (quien hizo parte recientemente del comando de la campaña presidencial de la candidata Evelyn Matthei). Evópoli cumplió un año de vida casi clandestina, pero esta semana hizo pública su declaración de principios y anunció su conformación como partido político en abril del 2014. Forman parte: Pedro Pablo Errázuriz (actual ministro de Transportes y Telecomunicaciones), Roberto Ampuero (actual ministro de Cultura), Francisco Irarrázaval (actual subsecretario de Vivienda y Urbanismo), Valentina Verbal (historiadora), María Fernanda Ramírez (fundadora Educación 2020), Francisca Florenzano (directora de Senda), Jorge Retamal (director nacional de Conadi), Álvaro Bellolio (Centro de Estudios ‘Libertad y Desarrollo’), Pablo Ortúzar (director de Investigación del IES) y últimamente Hernán Larraín Matte. Bastante más emblemática es la renuncia, también a RN, del electo senador Antonio Horvath (foto), quien decidió formar un nuevo grupo político denominado Democracia Regional, junto con el independiente Carlos Bianchi. De hecho, estos dos votos van a ser el fiel de la balanza en las próximas decisiones que se deban tomar en el Senado de la República. Pero es tan virulenta la camisa de fuerza de los entes políticos que hoy disfrutan del poder en Chile, que a pesar de su renuncia un “tribunal supremo” de RN va a “estudiar la expulsión” de Antonio Horvath. Como un acto de sevicia. Sin embargo, mientras haya personas dispuestas a confrontar el establecimiento político, aun sea que formen parte de él, pero que están agobiados por la estrechez de espacios que instauró la dictadura (hoy se vive una dictadura civil), hay esperanzas de que Chile salga de la prehistoria política y sea más equilibrado con relación a su desarrollo económico. Sea más equilibrado, en definitiva, para un mayor bienestar social.

¡Todos a votar este 15!… MB, EM, AC

EM-MBHa sido esta que termina una campaña electoral sucia por parte del gobierno y la candidata Evelyn Matthei (derecha, en la ilustración) en contra de Michelle Bachelet (izquierda, en la ilustración). Uso la palabra “campaña sucia”, porque se le endilgaron a la señora Bachelet cosas que parten de una mentira.

Solo dos ejemplos: el ministro Felipe Larraín (Hacienda) y el secretario de la Presidencia Cristián Larroulet, dijeron, no una sino varias veces, que la inversión en Chile se iba a acabar como consecuencia de las propuestas de la candidata Michelle Bachelet. Queda uno estupefacto, oír eso de personas que se consideran cuerdas, inteligentes y decentes.

Pero como es campaña sucia… La sola mención del enunciado es vergonzosa, aunque los señores Larroulet y Larraín no se pusieron colorados. Parecían llenos de cinismo. Tuvo que salir el presidente de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (Abif), Jorge Awad, a desmentirlos.

El otro ejemplo es el de la candidata Evelyn Matthei, quien, por falta de propuestas dijo que permitir la llegada de Michelle Bachelet a La Moneda (foto), era tanto como “destruir la casa”. Esto es campaña sucia.

Es el mismo método de crear terror, que se hizo (su padre, el militar, incluido) en 1973, para desconocer y pisotear la Democracia, y lanzar a un traidor, como Augusto Pinochet, para asestarle un golpe militar al gobierno elegido popularmente.

¿Qué es lo que va a “destruir la casa”? En realidad, suena ridículo el enunciado. Pero a falta de argumentos, bueno es meter miedo.

Poco le faltó a la señora Matthei para decir que Michelle Bachelet, y sus electores, “comen guaguas”.

En ambos casos, se evidencia una mala intención, un espíritu maligno.

Por eso, el domingo próximo hay que ir a votar. Por cierto, que no recomiendo hacerlo por Evelyn Matthei, quien representa la mentira, la dictadura de su padre, la desigualdad de oportunidades, la mala distribución del ingreso.

Invito, en cambio, a votar por la Asamblea Constituyente.

Y si optan, en definitiva, por Evelyn Matthei, añádanle las iniciales “AC”. De igual manera, si votan por Michelle Bachelet, escriban “AC” en la papeleta.

Una tercera opción es no marcar ninguna de las dos, ni Evelyn Matthei, ni Michelle Bachelet, es decir, votar en blanco, pero añadir las iniciales “AC”.

Todos los votos, tanto los que están “en blanco” como los que tienen las letras AC, serán escrutados por el Servicio Electoral, y formarán parte del informe sobre el resultado electoral.

Quizás gane doña Asamblea Constituyente. Me gustaría que ganara.

Una Asamblea Constituyente no es un caos. Es un mecanismo civilizado que, desde hace muchos años, muchos países han usado para dotar al pueblo de una Constitución Nacional. Es obvio que una Asamblea Constituyente no resuelve, en lo inmediato, los asuntos cotidianos, como comprar el pan y tomar la micro para ir a trabajar. Pero sí hace que se establezcan reglas de juego claras y justas para todos, sin sesgos a favor de algún grupo socio-económico, como la actual Constitución del dictador Augusto Pinochet. Y esto, en el largo plazo, da estabilidad a los pueblos y apunta a su bienestar social y desarrollo económico.

Si alguien alucinado, cree que es “tumbar la casa”, la respuesta es No, porque lo que ocurre con una Asamblea Constituyente es que “se construye” una casa, más amplia y mejor distribuida, donde quepamos todos.

¡A votar, pues! ¡Que gane la Democracia!