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Wen Jiabao contra los corruptos y por educación

wen-jiabaoNo he visto reproducido, ni comentado, en ninguna parte de Chile, el texto que comento. Lo comparto ahora y aquí porque me parece útil que de cuando en cuando reflexionemos sobre algunos asuntos que son de interés general. Se trata de sugerencias, recomendaciones del primer ministro chino, Wen Jiabao (foto), a los “países emergentes”, como Chile, Guatemala, Colombia o Brasil. Para el señor Jiabao “el punto principal es: hacer cambios inmediatos en la administración de cada país y el principal es la eliminación de lo que él llama “factores hipócritas”, en que las leyes insisten en ver el lado teórico, y no las consecuencias prácticas y reales”.

De esta manera, se refiere a que esos cambios con calificación de “drásticos”, que también se hicieron en China en los últimos 20 años. Cada lector hará las reflexiones que considere pertinentes. El texto lo edité porque es más extenso. Los 8 principales cambios sugeridos por el primer ministro chino, son:

1Castigo ejemplar a políticos corruptos. Nuestros países no castigan como debe ser a los políticos corruptos, por eso se diezman las arcas públicas. La plaga será cada vez peor si no se frena drásticamente. En China, la corrupción probada es castigada con la pena de muerte, y con el retorno inmediato a las arcas públicas de los valores robados. (En Chile sería, una o dos cadenas perpetuas consecutivas, sin derecho de excarcelación)

2Quintuplicar la inversión en educación. Un país que quiere crecer debe producir los mejores profesionales del mundo, y esto sólo es posible si el Estado invierte por lo menos cinco veces más de lo que se hace ahora en educación. Si no se capacita de verdad, nuestro recurso humano perderá la competitividad en el mercado de trabajo por falta de preparación.

3Reducir 80% los salarios y gastos de los políticos. Los sueldos y gastos de los políticos se producen por “la cultura del malandraje”, y por la falta de políticas serias y claras en materia salarial. Es necesario que el político entienda que es un funcionario público, sin nada especial, como cualquier otro, con una obligación de entregar su trabajo y sus conocimientos en beneficio de su país. No es un “rey”, como se presentan hoy en día, y muchos los ven así. La Constitución y las leyes tienen que establecer un tope salarial compatible con los otros funcionarios públicos y a partir de ahí, regirse por los aumentos en el sueldo mínimo del país. Un diputado en China cuesta menos de 10% de lo que un diputado cuesta en Brasil, por ejemplo. En los países escandinavos es común ver al primer ministro llegar a su trabajo conduciendo una bicicleta de las más sencillas y económicas del mercado, como lo hacen los estudiantes. Este desastre que existe en nuestros países con el manejo del dinero público, con el abuso de los mega salarios, sin corresponderse con la productividad, ni menos con las soluciones para el pueblo, causa todavía más perjuicios al Estado, pues un pueblo que se siente robado por sus líderes políticos pierde la percepción de lo que es correcto, justo, honesto y honorable. (En Chile, no es descabellada la propuesta de los nuevos jóvenes diputados, Gabriel Boric y Giorgio Jackson, de bajar en 40% el sueldo de los parlamentarios)

4Desburocratización inmediata. China es actualmente el mayor exportador de bienes manufacturados en el mundo, superando, incluso, a los EE.UU. y sin ninguna duda consideran a los países emergentes los más burócratas tanto en lo referente a las importaciones como a las exportaciones y, por supuesto, en lo referente a su mercado interno, por todas las barreras, trabas y requisitos innecesarios y repetitivos que a menudo impiden, dificultan y encarecen la negociación, lo que termina en detener o frenar el desarrollo de las empresas y que inmediatamente se refleja directamente en el desarrollo del país. Este es un asunto muy urgente de resolver.

5Inversión pública eficiente. Faltan más inversiones en infraestructura, educación, cultura, y prácticamente en todas las áreas relacionadas con el Estado, lo que ha dificultado el crecimiento de los países y continuará dificultándolo, por lo menos por otros 50 años, si no adoptamos una posición firme en este momento.

6Invertir en el cambio de la cultura del pueblo. La gran masa del pueblo de los países emergentes ya no cree en el gobierno, ni en su política, no respetan las instituciones, no cree en sus leyes, ni en su propia cultura, se acostumbró al desorden gubernamental y pasó a ver como normal las noticias trágicas sobre la corrupción, violencia, deterioro de los servicios públicos, etc. Por lo tanto, se necesita invertir en la correcta formación cultural del pueblo, a partir de las escuelas, empresas, iglesias, instituciones públicas y así sucesivamente, comenzando con la educación para el trabajo y la búsqueda de la excelencia en un mundo globalizado, enseñando al pueblo a amar y honrar a su país.

7Reducir la edad laboral y penal de los jóvenes. Nuestros países todavía tienen una cultura de tratar a los adolescentes de 15 a 18 años, como niños, que no se hacen responsables de sus actos, y les prohíben ofrecer su mano de obra. Esto es un error fatal para la sociedad. Porque después de todo, el país está envejeciendo y necesita, más que nunca, de mano de obra renovada. Hay una contradicción hipócrita de la ley, porque sólo sirve para crear peligrosos delincuentes, que al cumplir los 18 años, están formados para el delito, ya que no pudieron trabajar y muchos buscaron su formación en el crimen. En China, los jóvenes tienen permiso del gobierno para trabajar normalmente (no sólo como “aprendices”), a partir de los 15 años, siempre que sigan estudiando. Y si cometen crímenes, responden como cualquier adulto mayor de 18 años.

8Pena de muerte para crímenes atroces probados. Un gobierno tiene que dejar de lado la hipocresía cuando se toca este tema. Un criminal no puede ser tratado como una celebridad. Los reincidentes han tenido su oportunidad de cambiar y no han cambiado. Entonces, no merecen ese compromiso por parte del gobierno. Ninguna sociedad honesta y trabajadora, merece vivir con tanta impunidad y miedo. La eliminación de los criminales más peligrosos infundirá temor entre el resto de los delincuentes para seguir practicando sus fechorías. Esto se reflejará de inmediato en la seguridad pública del país y la sociedad. Y también en la reducción drástica del gasto público en materia de seguridad. En el largo plazo, esto se reflejará, además, en la cultura y el comportamiento de las personas.

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El Periodismo actual de Rosental Alves

resontal alvesEncontré unas reflexiones sobre el ejercicio del periodismo en estos tiempos de las llamadas “redes sociales”. Las hace el periodista brasileño Rosental Alves (foto), director del Centro Knight para Periodismo en las Américas. Y quiero destacar la proyección que hace del Periodismo en el futuro. En primer lugar, y poner como fundamental, que “los principios éticos diferenciarán en el futuro el verdadero periodismo de aquello que no lo es”.

Aunque creo que, en realidad, esta valoración de lo que subyace en el Periodismo, ha sido el factor diferenciador de un buen Periodismo y uno que no lo es, de un buen Periodista y uno que no lo es, en todos los tiempos.

A partir de esta esencia, reseña una serie de factores que corresponden, más o menos, a la mecánica. Me refiero, a los medios tecnológicos, pero también al enfoque (otra vez, la valoración ética es preponderante).

Evalúa de buena manera la herramienta llamada Wikipedia, pero debe considerarse solamente un punto de partida. En adelante, la investigación tomará muchos cauces para el periodista.

Reseña que hoy vivimos una transición de los “medios de masas” a lo que llama la “masa de medios”. Es decir, el acceso a la información ya no está concentrado en unos cuantos informativos que, muchas veces, responden a intereses creados de empresarios y corporaciones, o versiones online de diarios y medios de masas. La gente puede crear medios de información, por el libre acceso a las llamadas redes sociales, que es lo mismo que decir la internet.

En cuanto a los canales formales de información (no se refiere a los canales de televisión), la diferenciación y preponderancia corresponderá a los contenidos. Y estos dos elementos, la que pudiéramos llamar “descentralización” de los medios, o “masificación” de los medios, obliga a un nuevo modelo de Periodismo, el de los emprendedores, que el señor Alves denomina “emprendedorismo”, que responde al concepto de startups, que el traductor de Google dice que significa “empresas de nueva creación”.

En este nuevo mundo, empujado por las tecnologías y el fácil acceso a ellas, las escuelas de Periodismo deben tomarlo en consideración, y formar periodistas con proyectos propios, y no solamente periodistas para que sean empleados en las grandes empresas de medios.

Por lo demás, en el ejercicio cotidiano del Periodismo, salta a la vista lo relativamente mal que hablan y escriben los periodistas chilenos en radio, prensa y televisión, en general: “Periodismo es saber escribir bien para convertir sucesos complejos en historias sencillas y bien contadas”.

Y cuando dice “escribir”, no excluye a los periodistas de los medios electrónicos: radio y televisión. Estos periodistas son, por cierto, los que peor se expresan, justamente porque no escriben. Ellos dependen de “la improvisación”, que han elevado a la categoría de virtud, cuando es en realidad es el epítome de la falta de profesionalismo.

Recomienda el señor Alves pensar en grande. No quiere decir en cosas desmesuradas, sino en cosas de profundo contenido. No se trata de exagerar, o reseñar cosas insólitas, sino de llegar a los grandes temas, los contenidos de valor social.

Dejar de hacer noticia con los lomos de toro y la preparación de la cazuela de vacuno, para disponerse a explicar en qué consisten las reformas que se discuten en el Congreso, por ejemplo, como la tributaria y la educativa.

Nadie las ha explicado. Lo que hacen los medios es resonar las sandeces de los políticos: que si esa reforma es retroexcavadora, que si acaso el gobierno pasado no fue bueno, que la clase media desaparecerá empobrecida, que los departamentos costarán más para las nuevas familias. ¿Y qué dice la reforma? ¿Cuál es el texto? ¿Cuáles son los números que afectan la vida de la clase media? ¿Cuál es el aporte de los ricachones al mismo país que exprimen económicamente? ¿Por qué es, o no, redistributiva y equitativa? ¿Por qué las empresas mineras no están incluidas? Etcétera, etcétera.

Finalmente, dado que la mayor cantidad de información estará en la internet, el señor Alves sugiere que las noticias terminen con la pregunta: “¿Quieres saber más sobre este tema?”, para incentivar el conocimiento de las personas sobre el mundo en el que les tocó vivir.

El terrorista Jovino Novoa de la Udi

jovino novoaQué mala imagen de Chile proyecta el señor Jovino Novoa (foto). Él fue un alto funcionario del dictador Augusto Pinochet, y fundador del partido ultra derechista Unión Demócrata Independiente (Udi), que todavía, en democracia, ocupa puestos de dirigencia. Él considera todo lo que no esté alienado con las dictaduras y el fascismo, como una amenaza “izquierdizante”.

En estos días está empeñado en hacerle mala imagen a Chile, diciendo que el actual gobierno de Michelle Bachelet quiere ahuyentar la inversión extranjera, y quiere empobrecer a los ricachones que él representa.

Qué mala imagen proyecta este ex congresista de Chile, asociándolo con Venezuela, Argentina, Bolivia y Ecuador, como si fueran comparables los cinco países. Eso es mala fe.

Un daño profundo causa en la mente de los chilenos, también, llenándolos de miedo. Insinuando que puede haber otro criminal como Augusto Pinochet si se sigue con ideas “izquierdizantes”.

Este tipo de actitudes son propias de radicales políticos, que suelen estar por fuera de la realidad, como Adolfo Hitler, o criminales contra el Estado como Pablo Emilio Escobar Gaviria. No son actitudes de un demócrata.

El señor Jovino Novoa quiere que los chilenos vivamos con terror.

Toda su actitud, agria y refractaria con su país, porque el gobierno puso a consideración del Congreso una reforma tributaria, en la que los pocos que ganan 250 veces más que los trabajadores (*), y cuentan con ejércitos de abogados para crear y emplear decenas de artilugios legales para no pagar impuestos, o eludirlos o evadirlos, paguen, por fin, tributos al país.

Está furioso por eso. Porque se quiere cerrar la brecha de la vergonzosa desigualdad actual en Chile, que es algo exótico en estos tiempos, y sobre todo en un país que se precia de pertenecer a la Ocde y ser impoluto en el vecindario de los gobiernos de mala calidad, “izquierdistas”.

Él quisiera que aún tuviéramos el mundo enfermo y violento de su protector, el dictador impune Augusto Pinochet.

Está furioso porque quienes lo han financiado en sus campañas electorales, es decir, los ricachones (sus patrones) le han expresado su inconformidad por tener que retribuirle al país unos pocos pesos, de los miles de millones que se echan al bolsillo y sacan del país para no pagar impuestos.

Cómo puede alguien preciarse de ser “un político” cuando odia a su país. Cuando considera que los connacionales son personas de segunda clase. Gente que no merece vivir dignamente, sino sometida al terror y con ingresos de miseria.

Lo que hace el señor Jovino Novoa es defender a los que sacan su dinero a paraísos fiscales, como el ex candidato presidencial Lawrence Golborne; defender a los empresarios que no pagan impuestos, o que los eluden, o que los evaden; empresarios que recibieron en la dictadura bancos y empresas y miles de hectáreas a precios irrisorios y con créditos a plazos infinitos y tasa de interés ridículamente bajas, casi inexistentes.

A estas personas defiende el señor Jovino Novoa.

Y para ello, que él considera una noble labor, crea un clima de terror en el país, considerando a todo el que no se parece a su padrino el dictador impune Augusto Pinochet un “izquierdista peligroso”, y diciéndoles a los inversionistas extranjeros que no vengan a Chile.

Es decir, más parece un apátrida, que un demócrata.

Personas con la mentalidad como la del señor Jovino Novoa son las que hacen desigual el país, crean ciudadanos de segunda categoría, siembran el terror, disocian para reinar, confunden los propósitos de bienestar social con unas amenazas a los capitales de sus patrones. Capitales que, muchos de ellos, han sido dudosamente habidos o hechos merced a los beneficios del impune dictador Augusto Pinochet.

Si Chile quiere crecer, en lo económico y lo ciudadano, si quiere como país tener sana su mente, debe aislar a personas como el señor Jovino Novoa, que son un cáncer destructivo del tejido social.

El señor Novoa no hace oposición, hace terrorismo, amparado en un partido que apoyó una dictadura sanguinaria, y cobijó con la impunidad al despreciable dictador.

(*) “250 veces” no es una expresión caprichosa y efectista, sino un dato cierto de analistas imparciales chilenos. Quiere decir que mientras un empleado gana el mínimo, $210.000 al mes, un empresario de los que defiende el señor Jovino Novoa, gana $52.500.000 mensuales.

‘García Márquez y la política’ de Carlos Peña

carlos peñaLa muerte de García Márquez –cultivó con esmero los vínculos hacia el régimen cubano, sin nunca emplear su imaginación esplendorosa para tejer una crítica– permite plantear una pregunta: ¿Pesa sobre los escritores alguna especial responsabilidad política? ¿Puede reprochárseles sus tomas de posición?

Por supuesto, no hay nada raro en que un escritor posea y ejercite una firme y clara posición política. André Malraux fue ministro de De Gaulle; Valclav Havel presidió la República Checa; Mario Vargas Llosa impulsó el Movimiento Libertad y fue candidato presidencial; Jorge Edwards participó activamente contra la dictadura de Pinochet, y así.

No, no hay nada raro en que un escritor de ficciones y de ensayos sea políticamente activo. Lo raro –es el caso de García Márquez– es que se transforme en defensor de una dictadura que anega todos los derechos de los que él gozaba como escritor.

En esa rareza García Márquez no está solo. Sartre, el más conspicuo de todos, echó mano a sus tesoros de inteligencia e imaginación dialéctica para defender a Stalin; Neruda le cantó loas; Drieu La Rochelle se declaró fascista y apoyó el gobierno de Petain; Pound fue admirador de Mussolini.

Hay, hasta cierto punto, una inconsistencia en esos escritores, de derecha y de izquierda, que ejercitan las libertades para dar rienda suelta a su imaginación y a su talento, exorcizar sus fantasmas y despertar los sueños dormidos de sus lectores; pero que al mismo tiempo callan cualquier crítica, apoyan a los regímenes que las niegan y omiten cualquier palabra que pudiera incomodarlos. Al escribir, dar conferencias, publicar y echar ácido crítico contra las sociedades en las que viven y fructifican, muestran el valor y los frutos que la libertad hace posibles; pero al adoptar posiciones políticas a favor de regímenes dictatoriales niegan las condiciones de posibilidad de su propia existencia como escritores. Se trata, no cabe duda, de una perfecta contradicción performativa: ejercitan en su vida un oficio espléndido cuyas condiciones de posibilidad, al adherir y defender a regímenes dictatoriales, niegan.

Es esa contradicción la que torna tan rara la situación de un autor como García Márquez, cuya imaginación prodigiosa y talento inhumano debió ser (pero no lo fue) alérgica a cualquier forma de dictadura, más no fuera por el hecho que para quien imaginó Macondo cualquier realidad real, más todavía la cubana, debió parecerle (pero no fue el caso) algo que estaba muy lejos de lo que él consideraría apetecible y deseable.

Se dirá, por supuesto, que algo así es injusto porque escritores como García Márquez –cuya genialidad inhumana que a veces emociona hasta las lágrimas, está más allá de toda duda– preferían hacer sus críticas e influir en privado, echando mano a sus canales de influencia, los mismos que se verían perjudicados si, alzando la voz, manifestaran sus críticas. Pero se trata de una excusa más o menos pueril. Porque nadie habría aceptado que García Márquez viajara periódicamente a Chile en la época de la dictadura, se reuniera con Pinochet, se dejara alojar en una casa presidencial o algo semejante, y callara cualquier crítica a la forma en que esa dictadura anegaba las libertades y violaba los derechos humanos y tampoco nadie habría aceptado que, cuando algo así se le reprochara, pretendiera que lo hacía porque las críticas sigilosas y privadas eran más eficientes que el escándalo público.

A favor de García Márquez habría que decir que no fue el único que se dejó hipnotizar insensatamente por Cuba. Incluso Bertrand Russell, cuya agudeza crítica y talento matemático no dejaba títere con cabeza, dejó, hacia el final de sus días, que lo hicieran firmar declaraciones a favor de la revolución cubana declarando que allí despuntaba una aurora. Pero cuando lo hizo Russell ya estaba viejo y su alerta habitual adormecida. El suyo fue más bien un acto senil. No fue el caso de García Márquez que mientras escribía El otoño del Patriarca y soñaba con los gallinazos que inundaban la casa presidencial, se metían por los balcones y destrozaban a picotazos las mallas de alambre de las ventanas y removían con sus alas el tiempo estancado en el interior, visitaba a ese otro Patriarca de la isla y, sin asomos de duda, se fotografiaba con él.

Carlos Peña (foto)

“Los cerros que abandonó el Estado”: N. Sepúlveda

TOPSHOTS View of houses in flames during a fire in Valparaiso                                                                                                                                                              Hoy trae El Mostrador un artículo sobre Valparaíso, la incendiada. Escrito por Nicolás Sepúlveda se titula ‘Los cerros que abandonó el Estado’. Habla de los orígenes de estos barrios hechos en las faldas de la montaña, fragmentados por quebradas, sin plan ni control. Nicolás Sepúlveda habla de ‘pobladores de la cima de Valparaíso (que) viven en el olvido’.

Escribió: “En Valparaíso dicen que el Camino Cintura –que parte la ciudad por la mitad–, funciona como un límite social. Hacia arriba: históricas tomas de terrenos que parieron las actuales poblaciones. Ahí vivieron y viven los trabajadores y los más pobres. El incendio que devastó miles de casas el fin de semana, sólo afectó a los que habitan las alturas. Sus pobladores reclaman falta de agua, caminos y limpieza de quebradas. Dicen que nunca ven a las autoridades y que se trata de un problema “de siempre”, pero que sólo ahora estalló gracias al fuego que lo quemó casi todo.

“En su libro Valparaíso (1963), Joaquín Edwards Bello dice que en el puerto conviven dos ciudades: “La parte europea reside en el ‘plan’ y la parte derrotada, de mestizos, se retira a los cerros y las quebradas”.

“Un documental del francés Joris Ivens, ‘A Valparaíso’ (1964), también destaca las diferencias entre el plan y los cerros: “Sobre los cerros existe otra ciudad. No una ciudad, una federación de aldeas. Una por cerro, 42 cerros, 42 aldeas. No es otra ciudad… es otro mundo. Dos mundos comunicados por rampas, por escaleras, por los ascensores” (dice Ivens).

“La ciudad que se observa en ese documental de hace 50 años no es muy distinta a la que hoy existe en las cimas del puerto. Excepto, tal vez, por las antenas satelitales chamuscadas que aparecen entre las casas quemadas.

“Ya han pasado más de 35 horas desde que las llamas comenzaron a quemar las alturas de Valparaíso. El fuego se inició en una quebrada, en una de tantas. La basura, los pastizales y el fuerte viento sur funcionaron como el combustible perfecto para expandir el fuego entre las casas de madera y latones. Pero ahora es de noche, y nada se distingue tan bien. Ni siquiera la clase social de los que bajan llorando por Avenida Washington.

“Si en Santiago para vivir la miseria hay que “bajar” de Plaza Italia, en Valparaíso hay que “subir”. Subir y subir. Al final de las calles, donde se termina la ciudad, las personas y sus casas son el alimento del fuego.

(…) “Es mediodía del lunes y Luisa Bruna se apoya en una pala para descansar un momento. Lleva toda la mañana recogiendo escombros en el terreno donde antes estuvo su casa. Al mismo tiempo que sonríe frente a la avalancha de jóvenes voluntarios que invaden el cerro. (…) Frente al terreno que ahora es limpiado por Luisa, murieron dos abuelos. Juanita y Manolo, ambos de 85 años. Los vecinos cuentan que en medio de las correderas de vecinos que arrancaban de las llamas, ellos se encerraron en su casa y murieron calcinados. Los diarios han dicho que cuando los encontraron estaban abrazados, pero eso nadie lo sabe con certeza.

(…) “La calle La Virgen, que recorre de punta a punta el Merced, es un hervidero de voluntarios. En este sector ninguna casa quedó en pie. Algunas banderas chilenas chamuscadas cuelgan de los muros teñidos por el fuego. … Más abajo, en la calle Pajonal, Justiniano González cuenta que es nacido y criado en el Merced. Tiene 53 años y conoce la historia de Valparaíso por experiencia propia. Su casa no se quemó, pero estuvo a punto. Repite lo que dicen muchos: que en el puerto, mientras más subes, también crece la pobreza.

“Cuenta que hace 50 años estos cerros estaban despoblados. En ese entonces su casa marcaba el fin de la ciudad. Hace mención a los grupos europeos que, en un inicio, poblaron y compraron todos los terrenos para instalar sus navieras. “Por eso los nombres de las calles: Avenida Alemania, Avenida España, Avenida Gran Bretaña”, asegura, y agrega que la mano de obra contratada por los empresarios extranjeros empezó a requerir viviendas, y que ya en ese tiempo el Estado no tuvo respuestas. “La gente se tomó estos cerros y levantó sus casas. Desde el Camino Cintura hacia arriba fueron puras ocupaciones ilegales”. Justiniano plantea que el Cintura funciona como una suerte de límite. “De ahí para abajo no pasó nada, los cerros quemados están todos en las alturas; Las Cañas, Rocuant, Ramaditas, El Litre, Mariposas, La Cruz”. Mientras más arriba, más pobreza”.

Texto completo aquí.

Por la televisión, justamente en el “canal de todos”, Tvn, están llamando a que la gente lleve materiales de construcción a la zona afectada de Valparaíso. ¡Qué improvisación! O sea que ¿desde el canal oficial están estimulando que otra vez se construyan viviendas sin planificación ni control, en el mismo sitio donde se habían hecho, improvisadamente y sin planificación, las viviendas que se quemaron?

Tvn, por cierto, en forma mezquina y deleznable, montó una tarima con cantantes frente a sus instalaciones, para cautivar audiencia con el simulacro de estar “recolectando ayuda” a los damnificados de Valparaíso. Qué falta de vergüenza, de sindéresis, de sentido común del “canal de todos” (lo pongo entrecomillas, de manera irónica, porque no nos representa), en medio de la tragedia de más de 10 mil víctimas del incendio. ¡Tvn buscando audiencia con el dolor ajeno!

Se quemó el Valparaíso invisible

PEOR INCENDIO HISTORIA DE VALPARAÍSO CAUSA 16 MUERTOS Y ARRASA CINCO CERROSCuando doña María vio que salpicaban las bracitas contra su ventana, tomó lo primero que encontró y salió huyéndole al fuego. Era la última que quedaba en la casa, hecha de a pocos, durante veinte años, cuando llegó con su esposo a vivir a estos cerros. Ella estaba viendo cómo se incendiaban las casas del cerro vecino, que así llaman a los barrios en la parte alta de Valparaíso. Los de Las cañas, El litre, Miguel Ángel, La cruz, El vergel, Mercedes, Mariposa, Ramaditas y Rocuant los más afectados. Pero de un momento a otro el viento cambió de intensidad y dirección y las lenguas de fuego empezaron a lamer la ladera que colindaba con su casa. En pocos minutos las casas del cerro vecino desaparecían entre las llamas, y el cerro suyo comenzaba a ser pasto del mismo fuego descontrolado. Las máquinas de bomberos no podían subir cargadas de agua por la grave pendiente, y no eran suficientes los baldes y las mangueras de regar las plantas para sofocar el descomunal incendio. Doña María huyó despavorida de los latigazos de fuego, encorvada bajo las primeras sombras de la noche que caía. A salvo, unos metros más allá, todavía retrocediendo ante la imperio de las flamas, doña María vio con ojos llorosos cómo su casa se retorcía entre las brasas para ser un destino hacia las cenizas. Varias decenas, varias centenas…, hasta un millar de personas vieron, igual que doña María, sus enseres sus ropas sus muebles sus recuerdos y el sudor de tantos años reducidos a pavesas. Un millar de viviendas han sido destruidas por el incendio, hay 10 mil damnificados y más de una docena de personas fue atrapada por las implacables lenguas de fuego, y allí murieron en una muerte horrible y desconocida. Una parte del bosque circundante ardió en la cresta de la montaña, en la parte oculta a los turistas de Valparaíso, en la parte invisible que tienen las ciudades turísticas del mundo entero, la de las carencias. Cuánto duele tanto sufrimiento de la gente sencilla. Del padre, de la madre sencilla, de los hermanos y tíos y sobrinos sin fortuna y ansiosos de vida. Valparaíso se quemó por el lado de los cerros, el de ramaditaslos barrios construidos a retazos a través del tiempo. Se quemó Valpo, sin que se dejaran ver la cara los congresistas de la región, los políticos del país. Sin que los autores de las leyes para defender los intereses de sus patrones en las grandes empresas y corporaciones dijeran esta boca es mía. Con visible sentimiento la presidenta Michelle Bachelet estuvo en los cerros haciendo presencia de Estado, llevando un voz de aliento. Pero fueron los primos con los tíos con sus hermanas y sus padres y madres y vecinos, todos apoyados en su propia desgracia, quienes al menos salvaron sus vidas para llorar el rescoldo donde una vez había sido su hogar.

Post Scriptum: (15 de abril 2014) Lo lamentablemente ocurrido este pasado fin de semana en Valparaíso –el Valpo de los cerros que no está a la vista del turismo– era previsible. Ya el 18 de febrero del 2013 dábamos cuenta en este blog de hechos semejantes: “Sin desconocer la gravedad de los hechos, creo que Carlos Rivas Quiroz (foto) es un ejemplo a seguir. Cuando digo “gravedad de los hechos” me refiero a que 1.200 personas resultaron damnificadas porque perdieron sus viviendas, que fueron devoradas por un incendio que anduvo embravecido por los cerros de Valparaíso, destruyendo 80 casas. Por fortuna, no hubo muertos. Horas de pánico vivieron los pobladores de Rodelillo, La Planchada, San Roque y Placeres, que, impotentes, observaron cómo las llamas hacían de sus viviendas montones de cenizas”.

Y antes de esta fecha, otros incendios se habían producido en el mismo sector. De igual manera, ya el 2 noviembre del 2011, hace tres años, planteábamos lo siguiente: “Siempre he creído que Valparaíso es una ciudad que, estando bajo las narices de todos, nadie hace nada por ella. Hay un cierto “orgullo nacional”, pero todos sabemos que los hechos son expresión de amor, y no los buenos discursos y razones. Y me refiero a que Valparaíso no necesita más saludos honoríficos, ni canciones, ni títulos de nobleza. Lo que necesita Valparaíso es inversión. Resulta extraño, por decir lo menos, que ningún gobierno se haya planteado hacer de Valparaíso una ciudad turística, de talla mundial, cuya vocación de tal es más que indiscutible. Valparaíso necesita un plan de restauración urbano, con cargo al Presupuesto Nacional, y también que convoque e involucre a los inversionistas privados, porque toda ella es un tesoro histórico del país”.

¿Será esta nueva tragedia del fin de semana pasado, la última enseñanza de que hay que asentar esas familias damnificadas de manera planificada, ahí mismo o en otro lugar, y rodear los sectores urbanos de un cortafuegos que los separe de los bosques circundantes, donde, al parecer, empezó esta vez el incendio? En un año más, estaremos viendo qué aprendimos. Y quizás el Estado deje que cada cual, como cualquier vieja invasión, levante su casa de a pedazos, con latas y cartones al comienzo y luego con materiales de construcción formales, o el Estado asuma el liderazgo de un plan de repoblación de los cerros de Valparaíso, dignificando a estas familias con viviendas de calidad y accesos expeditos y suministro de servicios básicos, que hoy están sumidas en el dolor de haberlo perdido todo. Amanecerá y veremos.

‘…rinden homenaje a verdugos’: Gumucio Rivas

rafael gumucio rivasHace el historiador Rafael Luis Gumucio Rivas (foto) una reflexión pertinente sobre un hecho ocurrido en el Congreso Nacional: los parlamentarios de la derecha dura de la Unión Demócrata Independiente (Udi) propusieron rendir homenaje al ex congresista y fundador de ese partido político Jaime Guzmán Errázuriz, ideólogo de la dictadura de Augusto Pinochet, asesinado durante el gobierno de Patricio Aylwin, y para ello pidieron un minuto de silencio durante el cual los presentes debían ponerse de pies. Todos lo hicieron, incluido el presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, menos la recién electa diputada Camila Vallejo, quien permaneció sentada. Algunos de la Udi quieren que la sancionen por esa actitud y la acusaron ante la Comisión de Ética. ¿Qué ética reclamará la Udi, soporte político de la dictadura de Augusto Pinochet, a la comisión? ¿Con cuál ética evaluará la comisión la ética de la diputada Vallejo? Pertinente, digo, la reflexión y el contexto que da el historiador Gumucio Rivas a lo acontecido en el Congreso, que tituló en El Clarín “Cuando los representantes de las víctimas rinden homenaje a los verdugos” y yo abrevié en razón a mantener la titulación en una línea solamente. He aquí el texto del señor Rafael Luis Gumucio Rivas:

Nada me causa más indignación que la mezcla entre los líderes políticos que fueron víctimas de la dictadura y los verdugos de la derecha fascista. Causa pena y vergüenza cómo en las páginas sociales del diario El Mercurio aparecen algunos dirigentes, que fueron parte de la Unidad Popular, hombro a hombro compartiendo un coctel con los empresarios y los Novoas de la Udi, que aplaudieron entusiastas los abusos contra los derechos humanos. Yo, personalmente, no me trago el hecho de que estos personajes se hayan arrepentido, sinceramente, de su apoyo al dictador Pinochet y a su séquito.

Que los Correa, los Tironi, los Garretón, y otros, se hayan pasado de estalinistas a neoliberales de tomo y lomo y, además, sean los “juniors” de los Matte y Cía. y, para más remate, los líderes de la casta de los nuevos ricos en democracia, surgidos de la Concertación, no nos puede extrañar: esta realidad es tan cotidiana como el nacer y morir del día, pero lo imperdonable es que los máximos dirigentes del Partido Comunista, que sufrieron el asesinato de muchos miembros, incluso, varios de sus directivas, de manos de los agentes de la Dina y de la CNI, rindan pleitesía, en el Congreso Nacional, nada menos que al ideólogo de la dictadura, Jaime Guzmán Errázuriz, que con su diabólica inteligencia inventó “la jaula de hierro”, que ha hecho imposible alcanzar una democracia medianamente decente.

En la ridícula ceremonia del desprestigiado Parlamento, en días recientes, la única persona que tuvo el valor de manifestarse decentemente –y vaya que es importante este valor de dignidad en medio de esta “cueva de ladrones– fue la diputada Camila Vallejo, para quien van nuestras felicitaciones y admiración por su consecuencia. Se veían un tanto ridículos el resto de los diputados comunistas de pie, homenajeando al líder máximo de un partido fascista-franquista, la Udi –sería equivalente a que el PSOE español rindiera homenaje a Francisco Franco que, ni siquiera, el Partido Popular se atreve a hacerlo–.

Nadie me podría acusar de anticomunista por el hecho de condenar moral y éticamente un hecho que, desde todo punto de vista, me parece inaceptable. Hace pocos días recordamos el asesinato de los tres militantes comunistas degollados por orden de Pinochet y que cumplieron “lealmente” agentes de la dictadura. Ahora, no parece justo rendir tributo a tan nefasto personaje.

Personalmente, condeno todo tipo de violencia, venga de donde venga, y me precio de haber militado, durante toda mi vida, en la “no violencia activa”, como método para poner fin a las tiranías, en consecuencia, no puedo más que condenar el vil asesinato de Jaime Guzmán, como lo haría con respecto a cualquier ciudadano, víctima de terrorismo de Estado, de individuos o ideológico, pero otra cosa es promover y utilizar la tribuna del Congreso para homenajear a un dirigente, a todas luces enemigo de la democracia.

Jaime Guzmán Errázuriz, como el cura Osvaldo Lira, su mentor ideológico, fue un gran admirador de Francisco Franco y de los ideólogos españoles Donoso y Cortés y Vásquez Mello, Ramiro de Maeztu, que negaban el sufragio universal y creían en corporativismo católico; a Guzmán Errázuriz siempre le gustó el fascismo, como también despreció la democracia liberal, y su ideal era la democracia protegida, con el agravante de un Estado subsidiario, que perdura hasta hoy, a causa de la funesta democracia de los “acuerdos”.

Mucho me temo que si continúan estas actitudes de supuesta “buena crianza” y un ridículo republicanismo, el Congreso siga rindiendo homenaje a tiranos por el solo hecho de contar con algunos representantes –afortunadamente, cada vez menos– en su seno. Quién puede negar, incluso en Chile, haya aún partidarios de Adolfo Hitler, incluso, hubo un personaje que fue embajador en la India, pero jamás, a nadie se le ocurriría ponerse de pie en un homenaje a este político.

Pienso que está bueno que nos dejemos de eufemismos: los colaboradores de la dictadura de Augusto Pinochet, sean civiles o militares merecen, al menos la condena moral, pues de los Tribunales de Justicia poco se puede esperar. Toda tiranía es condenable, sea estalinista o fascista, y los carniceros y verdugos, así como sus instigadores, no merecen ningún homenaje en democracia.