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Impuestos; municipios; Ezzati; Edwards

Cuatro breves comentarios sobre las desgracias que tenemos que vivir en el actual sistema de cosas. Todas, referidas al mundo al revés en el que estamos.

SII. La primera tiene que ver con el extraño, sospechoso modo de actuar del Servicio de SIIImpuestos Internos (SII). Un organismo autónomo que va al garete. Investiga delitos tributarios cuando se le da la gana, y no lo hace cuando no se le da la gana. Se querella contra Juan Pueblo de Curicó por una falta de 13 millones de pesos, pero deja de querellarse contra los señorones (y señoronas) que falsifican boletas por 300 millones de pesos. Un servicio de impuestos que aplaza las investigaciones hasta que prescriben, para favorecer a personas cercanas al poder, como el señor Carlos Ominami. Perdona a los poderosos, y se ensaña contra los desposeídos o quienes tienen menos fortuna.

Municipios. Parece increíble que un boliche de Talca pague más impuestos que una municipiosmultitienda de Cencosud. Pero es verdad. Hay que creerlo. Porque en este mundo al revés que nos quieren hacer pasar por ‘el mundo feliz’, ocurren desfachateces como esta. Resulta que los parlamentarios, que legislan en favor de los poderosos, dispusieron en una ley que las grandes firmas comerciales solo paguen un impuesto: donde está la casa matriz. De este modo, el boliche de Talca paga 60.000 (sesenta mil) pesos de impuesto al municipio, por poner un caso, y Cencosud solo 3.000 (tres mil) pesos. Es obvio que las grandes firmas tienen que pagar impuesto en cada municipio donde se instala. Es obvio. Y pagar el impuesto proporcional a su tamaño. Porque los municipios están urgidos de recursos, por eso también tienen que pagar los centros deportivos, las iglesias, los centros educativos… Es decir, todos los establecimientos que generen lucro.

Asesinos. No contento con encubrir a los pederastas, ahora sale el cura Ricardo Ezzati a obispo-ezzatidefender a los asesinos, a los torturadores y responsables de muchas muertes de gente inocente, que están recluidos en Punta Peuco. Alega el defensor de pederastas que “hay que dejar libres a los ancianitos”. No, no son ancianitos, son asesinos y torturadores, gente mala, que envejeció. No son viejitos, no, son asesinos y torturadores que envejecieron, que es distinto. Y no satisfecho con encubrir los delitos sexuales de sus subordinados, como los delitos del pederasta Fernando Karadima, el cura Ezzati no encontró una mejor causa, que la más alejada de las enseñadas por Jesucristo.

Murió. El señor Agustín Edwards murió. Lo hizo tarde, a los 89 años. Y lo hizo edwardsimpunemente. Como su socio, el traidor, ladrón y asesino Augusto Pinochet, murió longevo e impunemente. Ninguno pagó sus crímenes. Murieron, como quiere el cura Ezatti para los criminales de Punta Peuco, en sus casas, gozando de los cuidados que ellos no otorgaron a sus víctimas. Cuando se afirma que el señor Agustín Edwards fue una mala persona, es porque los archivos de la central de inteligencia de los Estados Unidos, CIA, así lo certifican. Fue instigador del alevoso golpe militar contra la democracia, que dejó un reguero de muertos y otro tanto de gente afectada psicológicamente. Actuó contra la democracia, contra un presidente elegido democráticamente. Gústenos o no nos guste ese presidente, como no nos gustó que un día ganara Sebastián Piñera, ese presidente había sido elegido por la gente, en unas elecciones impolutas. Murió, impunemente, Agustín Edwards.

 

Sospechoso este ‘tsunami de fuego’ en Chile

incendio_noche_portezueloAristarco insiste en que es, como dice Bombo Fica en algunos de sus chistes, ‘sospechoso’ este episodio de los incendios por doquier. Dice que hay manos criminales, y sobre todo una intencionalidad de poner en aprietos a la presidente Michelle Bachelet. Hay un grupo de personas empeñadas en desprestigiar al gobierno. Y varios medios de comunicación les hacen eco. Me cuenta que hay páginas web, con noticias estacionadas desde hace varios meses, afirmando que la economía chilena va a colapsar, afirmando que este ha sido el peor gobierno de la historia de Chile, diciendo que todo está mal. Aristarco cree que estas personas y estas afirmaciones son conspirativas. Buscan infligir daño. Esas personas son las verdaderas responsables de si la situación chilena empeora. Porque lanzan ideas falsas, como lo hacía Joseph Goebbels, y los medios de comunicación cómplices las repiten con tal obsesión que se convierten en verdades. Esta ola de incendios no puede ser espontánea, ¡500 mil hectáreas!, insiste Aristarco. Aquí no se cumple la fórmula de los 30 grados de temperatura, 30 kilómetros por hora de viento y 30 grados de humedad del aire. Aquí hay manos criminales, hay una intencionalidad, hay un concierto para delinquir y un propósito: desprestigiar al gobierno de una mujer. Es una conspiración misógina, cruel y sanguinaria, que no mira sino intereses egoístas. Nada les importa destruir, como lo han hecho, ¡más de 500 mil hectáreas! de bosques y pastizales. “Déjame y digiero todo eso”, fue lo único que se me ocurrió decirle a Aristarco.

Las intenciones de ‘Qué pasa’ con Bachelet

querellaHan movido cielo y tierra los señores de ‘Qué pasa’ (grupo Copesa) para desprestigiar el reclamo de la presidente de Chile, Michelle Bachelet, calumniada e injuriada por esa revista, en relación con vincularla al oscuro negocio en el que está comprometido su hijo, el guatón traspirado de los aros picantes, Sebastián Dávalos, y la esposa de éste (nuera de la presidenta) Primero, ‘Qué pasa’ retiró la publicación de la web, y dijo que “hubo desprolijidad” y que el artículo injurioso “no cumplía con los estándares editoriales internos”. La primera pregunta es: entonces, ¿por qué se publicó?

La presidenta entabló una demanda judicial (facsímil), con pedido de 3 años de cárcel y 6 millones de pesos para Juan Pablo Larraín, director de ‘Qué pasa’ (que fue nombrado director de ‘La Tercera’, periódico del mismo grupo Copesa); Francisco Aravena, editor general; María José Tapia y Rodrigo Vergara (que es, también, editor periodístico de Radio Cooperativa)

Saltó de inmediato el gerente del grupo Copesa, Álvaro Caviedes, a decir que la presidenta estaba coartando la “libertad de prensa” y la “libertad de expresión” o la “libertad de opinión”. Pregunto: si un diario publica que la hija del señor Caviedes es una prostituta, o su esposa la amante del vecino, o que él, el señor Caviedes es delincuente y violador, ¿eso es “libertad de prensa”, “libertad de expresión” o “libertad de opinión”? ¿O eso es injuria y calumnia?

Ahora, los señores de ‘Qué pasa’ y de Copesa no saben a quién poner a desacreditar la demanda judicial de la presidenta. Pusieron a políticos amigos y a “doctores” en comunicación, y ayer a la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, la que dijo que había una “intención de amedrentar” por parte de la presidenta, al molestarse judicialmente por la calumnia e injuria de los señores Larraín, Aravena, Tapia y Vergara contra ella.

Es decir, estamos en el mundo al revés. Yo te escupo, pero tú eres el culpable por avisarle a la policía. Porque ni siquiera la presidenta ha actuado, como pudo haberlo hecho alguien que sorprende al lanza en la calle y lo detiene y golpea, sino que ha acudido a la justicia, que es el cauce democrático normal para saldar este tipo de disputas.

Pero al parecer a estos soñores no les gusta la democracia, sino para llenarse los bolsillos de dinero, pero no para respetar la honra, el buen nombre, la intimidad y el valor humano de las personas (así sea Presidente de la República, vendedora callejera o cajero de banco) Porque estos señores vienen de apoyar y medrar de una etapa tan oscura, triste y sucia como la dictadura del traidor, ladrón y asesino Augusto Pinochet.

Lo normal es que la justicia actúe. Si eso que hicieron Vergara, Tapia, Aravena y Larraín no es injuria y calumnia, así lo dirán los tribunales de justicia, y si lo es, que esas personas asuman las consecuencias de su absoluta irresponsabilidad.

Por lo pronto, en otro acto de soberbia, el señor Álvaro Caviedes ha dicho: “No estamos dispuestos a retractarnos por el contenido” de la publicación, tanto en papel impreso como en la web de ‘Qué pasa’. ¿Qué intenciones, pues, movieron a ‘Qué pasa’, entonces, para publicar algo “desprolijo”, que “no cumplía con los estándares editoriales” de la revista, y que afecta, con nombre y apellido, a la Presidente de Chile, Michelle Bachelet? ¿Hay una conspiración?

Robo en pensiones; más delincuentes; Imacec

Robo en pensiones. Una vez más, ¿para qué sirven los fondos de pensiones? En mi José Piñeraconcepto, para nada distinto que engordar un grupito de burgueses de Las Condes, La Dehesa y Los Trampenses que forman parte de sus directorios y ganan una millonada mensual, sin hacer nada. Para pagar esos sueldos a esos burgueses (incluido Pablo Longueira, que aspiraba a un puesto en un directorio) es para lo que sirven los fondos de pensiones. Porque a juzgar por la “rentabilidad en favor de los trabajadores”, que depositan ahí parte de su pequeño sueldo con la ilusión de un día dejar de trabajar y tener un dinerito para vivir, sin lujos, pero dignamente, no es; para esto no sirven los fondos de pensiones. La última información es que en enero del 2016, los fondos de pensiones perdieron “todo lo que ganaron durante el año 2015”. ¿Quién se come ese cuento chino? Pero durante todo el 2015, cada miembro del directorio de cada uno de esos fondos, ganó, pongamos por caso, 8 millones de pesos mensuales, es decir, ¡96 millones de pesos al año! Y esto, sin contar con los “bonos” que ellos mismos se pagan. Entonces, si son 5 directores en un fondo, para poner una cifra baja, los sueldos de estos señorones le costaron ¡480 millones de pesos a los trabajadores que depositaron su ahorro ahí! Esta es una de las razones por las cuales la gente del común no se puede pensionar dignamente. Porque los señorones burgueses sacan dinero y acumulan riqueza para sus negocios o su vida muelle, y la gente trabajadora que se joda. El señor José Piñera (foto) inventó el esquema de estos fondos, para hacer más ricos a los ricos, o, en el peor de los casos, para alimentar unos zánganos que no aportan a la riqueza del país, o para que no estén desempleados, como sí le toca al pueblo.

Más delincuentes. Ahora queda claro por qué Pablo Longueira (foto) se quejaba de que a los pablo-longueira‘políticos delincuentes’ los llamáramos derechamente “delincuentes”. ¡Se estaba poniendo el parche curita antes de la herida! ¡Estaba ensillando las bestias antes de traerlas! ¡Se estaba curando en salud él solito! Porque lo siguiente que se supo es que él, Pablo Longueira, había cometido un delito, es decir, era un delincuente. Y lo cometió de la manera más vil: en calidad de sirviente de Patricio Contesse, el gerente de la empresa del ex yerno del traidor, ladrón y asesino Augusto Pinochet, SQM de Julio Ponce. Está en la causa judicial, que se le sigue por delincuente, que tenía informado al “empresario” Contesse de lo que se cocinaba en el Congreso Nacional sobre el ‘Royalty Minero’ y sobre la ‘Reforma Tributaria’. Sí, ahora se entiende por qué Pablo Longueira estaba “ofendido” porque a quienes cometen delitos, como él, se les diga delincuentes. ¡Delincuente!

Imacec. ¿Hasta cuándo los “empresarios” seguirán manipulando las cifras de desempeño econimacec1ómico de Chile? Cada vez que se aproxima la fecha de entrega del Índice Mensual de Actividad Económica, conocido ampliamente como “Imacec” (ilustración), que entrega el Banco Central, salen los “expertos”, los “analistas”, los “asesores financieros”, con seguridad mandados por los “empresarios” que son sus dueños de conciencia, a decir que ellos “esperan” que el Imacec sea tal cifra. A los ‘empresarios’ los llaman “mercado”. Entonces, esos ‘analistas’ dicen: “El mercado espera que el Imacec sea de…”, y con esto coaccionan al Banco Central, pero sobre todo, a la opinión nacional, de lo que “debería ser”, con la amplísima divulgación a la que tienen acceso en todos los medios (de los que también son dueños, o son dueños sus amigos) Así, cuando el Banco Central revela la cifra Imacec, que corresponde al estudio de lo ocurrido en la actividad económica nacional, aparecen titulares tan ridículos como este último: “Imacec de diciembre es levemente inferior al proyectado por el mercado al crecer 1,5%”. Así, se predispone a la gente, haciéndola creer que “el mercado”, que todo lo sabe, “había dicho” que el Imacec debía ser más alto. Sin decir, eso sí, que ‘el mercado’ son los ‘empresarios’. Como no fue más alto el Imacec, la gente entiende que “el gobierno no está haciendo las cosas bien”. Sabiendo, eso sí, que “el mercado” es el mismo grupito de empresarios acostumbrado a manejar el país desde 1973. Este truco barato debería ser suspendido en los diarios, las emisoras y los noticieros de las televisoras de Chile, por burdo, barato y tendencioso en favor de “los empresarios” para desprestigiar al gobierno, sea este o cualquiera que esté vigente, o al Banco Central.

Un 11 de septiembre en que se perdió el decoro

salvador allendeHoy se cumple un año más de un sueño frustrado. El sueño de una sociedad más justa, inclusiva y democrática. Sueño que fue atacado de manera aleve con tanques de guerra, aviones de combate y soldados y marinos blandiendo fusiles.
Hoy se cumple un año más del asalto delictivo a La Moneda, perpetrado en 1973 por un grupo de alevosos militares que pisotearon el orden constitucional del país, y emprendieron una era de terror con asesinatos, desapariciones y torturas. Una era en que el sistema estatal fue puesto al servicio de la barbarie, las masacres y la impunidad, en un prolongado acto de lesa humanidad que duró 17 años.
Hoy se cumple un año más en que una cuerda de facinerosos irrumpió en La Moneda, produciendo la muerte del presidente constitucional de Chile, el socialista Salvador Allende (foto). Con sus mentes calenturientas y la consigna de ser los redentores del país, los militares de esa época se movilizaron como los títeres pusilánimes que fueron de un grupo de civiles privilegiados que, coludidos, empezaron a saquear el Estado y enriquecerse hasta el límite actual de sus empresas y bancos.
Hoy es un día para rendir tributo a todos aquellos héroes ciudadanos que soñaron con un país más justo y una riqueza redistribuida más equitativamente, y fueron desaparecidos y asesinados. Héroes de un sueño de justicia social que sigue vigente, que mantiene su calidad de amenaza para los privilegiados que se han enriquecido hasta la saciedad, muchas veces de manera ilícita, pero que quieren más. Una amenaza para ese grupo oligárquico que detenta los bienes y servicios elaborados con sudor del pueblo. Grupo de enfermos de codicia que ocupan el Congreso y la Bolsa de Santiago, y detentan las grandes empresas, los bancos y las universidades y colegios. Grupo oligárquico sediento siempre de sangre y de dinero.

Los sofismas de Gonzalo Rojas (no el poeta)

gonzalo rojas sánchezCon sus mismas palabras, párrafo por párrafo, me permito usar “el discurso” del señor Gonzalo Rojas (foto, que no el poeta de Lebu, Rojas Pizarro, sino un homónimo, Rojas Sánchez, de menos casta) para decir exactamente lo opuesto de su destemplado intento (es un obsesivo en su temática, es monotemático, cuatro veces más recalcitrante que Hermógenes Pérez de Arce), intento de menoscabar y sabotear los avances hacia un Chile inclusivo, con mayor bienestar social, donde todos tengamos las mismas oportunidades que hoy solo tiene la casta que él defiende: la de los habitantes de los barrios altos del oriente de Santiago.
Al título que él usó, socarrona, bobaliconamente, de “Por fin, ¡el socialismo!”, sugiero su lectura, develando lo velado, con el título “Por fin un gobierno intenta sacar al país del atraso”:
Con apenas seis meses de gestión, el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet ha mostrado cuán atrasados están los compromisos del Estado con los gobernados.
Desde el primer minuto, desde el Gobierno y desde el Congreso se ha mostrado el afán por superar este retraso social, causado por la casta nacida del festín de la dictadura.
La marea de conciencia sobre la urgencia de superar el atraso social inunda ya todas las dimensiones de la vida nacional: la enseñanza, la salud, la diversión, las relaciones laborales, el deporte, la judicatura, el orden público, la familia, los tributos.
Afortunadamente, está ocurriendo.
La cadena lógica es obvia: si la educación y la salud es para que ese grupo de empresarios nacidos del festín de la dictadura lucren, si la propiedad es excluyente, si el emprendimiento no puede ser sino de algunos emparentados con esa casta, si la familia es un pretexto para cohonestar delitos y fraudes, si la vida y la personalidad de los ciudadanos son desechables porque así lo determinaron los señores de La Dehesa, Las Condes y Los Trapenses, no es posible que eso siga en pie.
Hay que salir de semejante atraso.
Los áulicos del traidor, ladrón y asesino Augusto Pinochet muestran su peor cara cuando son confrontados con la muralla de privilegios excluyentes, nacidos de ese festín, sin Dios ni ley, que significó para sus bolsillos esa dictadura.
La derecha, sus áulicos, deberían ganarse la plata limpiamente, y no haciéndole trampa al erario del pueblo, a la dignidad de los negocios y hacer gala de la buena cuna que dicen ostentar.
Que trabajen igual que el resto, en vez de creerse los ungidos para mandar.
Afortunadamente quedan todavía más de tres años de gobernar con otra perspectiva, distinta de la casta nacida de la vergonzosa dictadura que vivió Chile. Lo único que puede hacerse es mostrar todos y cada uno de los perjuicios que esa casta les causa a los chilenos.
Los ideales, si existen, de esa clase rancia y retardataria, son pura ficción. Sus palabras engañan, son pura retórica. Sus políticas destruyen, no tienen ideología. Creen que la trampa, la ley amañada, el robo, el delito velado e impune son una ideología.
La derecha intenta sacar a las personas de sus coyunturas, descoyuntarlas después de haberlas exprimido con salarios de hambre y tratarlas como parias.
Cuando logra fortalecer sus vínculos con Dios, con sus familias y con sus tradiciones, esa casta lo hace con el único fin de mantener la ficción de la “libre empresa”, pero el único Dios que tienen es el dinero.
Su familia son los cómplices. La tradición, es la que ellos se inventan. La verdad es su mentira alienante.
En el nombre de la “libertad” desbancan a la justicia, la pisotean, la burlan. No saben hacer los de esa casta del oriente de Santiago, más que construir mayor desigualdad. Cuando los ciudadanos (que ellos denominan “individuos”) han sido reducidos a manos que se estiran para pedir la presencia estatal, los de esta casta anacrónica han alcanzado el mayor de sus objetivos de control.
Ellos, allá arriba, hablando de “libertad”; todos los demás, acá abajo, padeciendo su dominación.
La actividad normal de las personas comunes y corrientes es desfigurada y convertida en la existencia virtual de seres administrados por esa casta de desiguales, que habitan en Las Condes, La Dehesa y Los Trapenses, quienes dictaminan sobre la totalidad de nuestras vidas: no comprarás, no emprenderás, no educarás, no circularás, no opinarás, no donarás, no votarás por la izquierda ni por los independientes, creerás solo las noticias que les damos desde los medios de comunicación que son de nuestra propiedad exclusiva.
Así se está construyendo la gran ficción de “un Chile libre”.
Toda la utopía de la derecha resulta ser efectivamente lo que no puede edificarse en lugar ninguno, si se quiere el mínimo bienestar de las personas, a menos que hablemos de opresión, envilecimiento del ser humano y postración social.
Quizás la pasión por una sociedad más justa, con igualdad de oportunidades, donde la riqueza pueda estar en muchas manos, sea la única condición para poder enfrentar debidamente esa casta de manos sucias y sucias conciencias, y no quede más que agradecer la oportunidad y exclamar: Por fin un gobierno, como el actual, está dispuesto a avanzar un poco más allá de esta sociedad desigual, coartada, abusada por unos pocos que se dicen depositarios de “la libertad”. (Y se les llena la boca diciendo “libertad”)

La multa a ‘Cascadas’ estimula aún más ilícitos

julio ponceSu codicia los despierta a las cinco de la mañana en camas king size con edredones de seda, en la habitación de 70 metros cuadrados de una mansión en Las Condes, La Dehesa o Los Trapenses, y visten trajes a la medida y se perfuman para subir a sus enormes autos de gama alta con chofer, que los conducen a espaciosas y fragantes oficinas con arreglos florales en pleno centro de Sanhattan, y se ponen a planear, con sus cinco sentidos alertas, abstraídos durante horas y días, cómo eludir o evadir al fisco, cómo burlar el código civil, cómo estafar mediante valorizaciones ficticias con auto-compras de acciones propias, cómo burlar las normas tributarias, cómo engañar el código penal, o cómo robar a la contraparte en el próximo negocio o a quién timar en la próxima inversión.
Son hombre de alcurnia, de renombre, de buenos apellidos, que ilustran las tapas de las revistas económicas y financieras. Se conocen entre sí, se encuentran en las reuniones de directorios de distintas empresas (de las que son también dueños), y se casan, inclusive, con familiares tanto de sus conocidos como de sus otros familiares. Son hijos con puestos ejecutivos heredados, y algunos pasan por un ministerio, una asesoría oficial, una dirección gubernamental, y el lunes siguiente tras salir del gobierno se convierten en presidentes de una empresa, una minera, una electrificadora, una corredora de valores, etcétera, o asumen en uno de sus directorios.
Son importantes. Por eso sería un atrevimiento compararlos con el Rey del Oxicorte, los desaliñados miembros de la banda Los Carejarro, o los asaltantes de bancos conocidos como Los Invisibles.
Pero ambos personajes, hacen lo mismo: robar, timar, estafar, tomar dinero ajeno (bien sea de otro privado, o de una entidad oficial), etcétera. Son, espiritualmente, hermanos.
Es lo que acaba de quedar en evidencia con el pronunciamiento sobre el ‘Caso Cascadas’, en que los señores de las mansiones del nor-oriente de Santiago y oficinas en Sanhattan fueron señalados por la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) como autores de “transgresiones” reiteradas a las normas del mercado de valores y los gobiernos corporativos de las empresas, provocando “gravísimos atentados a los bienes jurídicos que subyacen a la normativa”.
En tanto la SVS confirmó los delitos de valorizaciones de las acciones mediante movimientos planificados (creando un ‘mercado’ ficticio), a lo largo de 3 años, condenó a Julio Ponce Lerou (foto), Aldo Motta Camp, Patricio Contesse Fica, Roberto Guzmán Lyon, Corredora LarraínVial, Manuel Bulnes Muzard, Felipe Errázuriz Amenábar, Leonidas Vial Echeverría y Alberto Le Blanc Matthaei, a multas que suman US$164 millones.
Pero ¿qué son 164 millones de dólares, cuando la defraudación fue tres o cuatro veces superior a esa suma? Mientras no haya una consecuencia penal, esta sanción será un estímulo para seguir estafando y robando. Porque si robo 1.000 y me multan con 400, ¡qué me importa si me quedó con 600!
Distinto sería si, además de la multa, pagaran el delito con pena de prisión. Porque lo merecen y para que cojan escarmiento. De la misma manera que castigan a los que arrancan cajeros automáticos o abren forados. Así como está pagando su delito, en el caso del sistema judicial estadounidense, Bernard Madoff, pionero del mercado de acciones electrónico (Nasdaq). Fue condenado a 150 años de cárcel, además de las multas que le aplicaron, por manipular acciones y estafar. O como le ocurre a Jeffrey Skilling, alto ejecutivo de Enron, empresa desaparecida en bancarrota, que hoy cumple una pena de prisión de 24 años, por el delito de crear operaciones ficticias y esconder miles de millones de dólares a los accionistas y al fisco.
Se suma a los que acaban de ser multados por la Superintendencia de Valores y Seguros, los señores Julio Ponce, Aldo Motta, Roberto Guzmán y Leonidas Vial (y las sociedades controladas por estas personas), que fueron demandados por AFP Capital, erosionada financieramente por esas personas, en tanto “la extensión y profundidad del ilícito” que “fue detallado en las formulaciones de cargos por parte de la Superintendencia de Valores y Seguros el 6 de septiembre de 2013 y el 30 de enero de 2014″. Este pronunciamiento de la SVS ayudará a la demanda de AFP Capital, sin duda.
Sin duda el ‘Caso Cascadas’ deja al descubierto cómo es que algunos se hacen millonarios en Chile.
Julio Ponce, ex yerno del traidor, ladrón y asesino dictador Augusto Pinochet, dicen que hizo su primera fortuna en la dictadura, primero como director general de Corfo, y luego mediante ‘las privatizaciones’ de Pinochet y sus aliados (compra de empresas incautadas por la dictadura a precios irrisorios).
Deben estar orgullosos del señor Julio Ponce, los otros millonarios: Álvaro Saieh Bendeck, Roberto Angelini Rossi, Luis Enrique Yarur, Patricia Angelini Rossi, Iris Fontbona, Horst Paulmann, María Luisa Solari Falabella, Bernardo-Eliodoro-Patricia Matte y Sebastián Piñera, porque ahora los acompaña en la lista de honor que elabora la prestigiosa revista estadounidense Forbes, de las personas más ricas del mundo. La lista ahora se engalana con Julio Ponce, quien aparece con una fortuna personal de 2.300 millones de dólares.
Decir por último que en la página 708 de la resolución, afirma el señor Carlos Pavez Tolosa (foto), superintendente de Valores y Seguros:
carlos pavez tolosa“Que, al tenor de los hechos narrados en esta Resolución, se develan clara y manifiestamente la existencia de diversas y reiteradas infracciones a la normativa, tanto de aquella que regula el gobierno corporativo de las sociedades anónimas como la que rige el mercado de valores, por parte de los formulados de cargos. Dichas transgresiones tuvieron lugar por extensos períodos de tiempo y por diversas operaciones de altos montos, en que participan personas y entidades que, por los cargos o calidades que detentan en el mercado y en las sociedades que administran, se encontraban afectos a deberes de cuidado por cuyo fiel cumplimiento debían velar. Tales vulneraciones, más allá del daño patrimonial que representan, y en lo que específicamente importa a este Organismo, implicaron gravísimos atentados a los bienes jurídicos que subyacen a tal normativa, con perniciosas consecuencias a la confianza y transparencia que requieren las sociedades anónimas abiertas y el mercado de valores para funcionar adecuadamente. Todo ello, da cuenta de los antecedentes que, al tenor de los artículos citados en el considerando anterior, han sido ponderados por este Organismo al momento de fijar el monto de las multas que se impondrán por este acto”.
Julio Ponce, Aldo Motta Camp, Patricio Contesse Fica, Roberto Guzmán Lyon, Manuel Bulnes Muzard, Felipe Errázuriz Amenábar, Leonidas Vial Echeverría (y su Corredora Larraín Vial) y Alberto Le Blanc Matthaei, del ‘Caso Cascadas’, son catalogados como “personas importantes”.
Pero hacer dinero de esa manera, no tiene ninguna gracia. Es de delincuentes, no de gente honrada.
Por eso, estamos de acuerdo con el señor Andrés Santa Cruz, presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio, cuando dice: “De corroborarse las infracciones a la Ley de Mercado de Valores y a la Ley de Sociedades Anónimas, estaríamos en presencia de hechos de la mayor gravedad, que ameritan una enérgica condena de parte nuestra, por cuanto atentan seriamente contra la confianza, la transparencia y la ética que requiere el sistema económico para su correcto funcionamiento”.
Habría que modernizar, fortalecer y endurecer la legislación civil, y sobre todo la penal, para delitos económicos. Porque Chile no se merece gente de esta calaña.