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De Uriarte, Compagnon, Dávalos y Peñailillo

Ana Lya UriarteAna Lya Uriarte. En las noticias se entera uno de los grupitos que forman los mismos de siempre para hacer o deshacer esto o aquello. Trascendió que Ana Lya Uriarte (foto), “la del segundo piso” de La Moneda, quien coordinó un viaje exclusivo de la presidenta Michelle Bachelet a la Araucanía, dejando por fuera al ministro del Interior (Jorge Burgos), y que alborotó al gallinero político de la oposición, también está involucrada en el llamado ‘caso Caval’ (el de Sebastián Dávalos Bachelet, el ‘guatón traspirado’, y su esposa Natalia Compagnon) Según Natalia Compagnon, Ana Lya Uriarte fue empleada suya, en el sentido de Caval contratarle una asesoría para comprar, o no, la termoeléctrica ‘Los Guindos’ (¿otro negocio multimillonario con solo ‘la pasada’, como en el caso de los lotes de Machalí?) Podría decirse que Ana Lya Uriarte es de confianza de la familia Bachelet, porque ya había sido funcionaria de la presidenta en dos o tres ocasiones. ¿Qué dirán ahora los del corrillo político?

Rodrigo Peñailillo. Repito en este blog que fue una pena la salida del entonces ministro del rodrigo peñaililloInterior, Rodrigo Peñailillo (foto), por culpa de Sebastián Dávalos, el hijo de la presidente Michelle Bachelet, mejor conocido como ‘el guatón traspirado’ (mote que le puso Yerko Puchento, y le quedó como anillo al dedo) Una lástima porque era una visión distinta de la política y un hombre de proyección presidencial. Pero el guatón traspirado se le atravesó en su vida, como un destino infernal. Me alegra saber que la percepción que teníamos no estaba errada, en cuanto al carácter de Peñailillo, porque ahora se sabe que sugirió la renuncia del guatón traspirado como la mejor salida al escándalo de la compra-venta del lote de Machalí, en el que el hijo de la presidenta estaba metido junto con su esposa, Natalia Compagnon, y el poderosísimo Andrónico Luksic (quien fue quedando en limpio en este escándalo, sin merecerlo) Esa opinión la compartimos en este blog, por sugerencia de Aristarco, el 12 de febrero del 2015: “Aristarco me dice que el señor Sebastián Dávalos (foto), si tiene un poco de vergüenza y de respeto por su madre, la presidenta Michelle Bachelet, debe renunciar. No por “lo legal”, sino por “lo moral”. Por el principio de transparencia y ética. Y no porque sea funcionario público, sino porque es “hijo de la presidenta”. Por esas simples razones, debe renunciar a “Primer Damo” en La Moneda”. Eso fue lo que se dijo aquí, y hoy, un año después, puedo refrendar mi respeto y admiración por el señor Rodrigo Peñailillo, a quien el desagradable guatón traspirado, hijo de la presidenta Michelle Bachelet, le arruinó la vida.

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Sí se habló de cambio de uso del suelo: Dávalos

sebastián dávalos bacheletEs muy desagradable, me dice Aristarco, ver a Sebastián Dávalos Bachelet llegar a la Fiscalía en un auto de la policía, custodiado por guardaespaldas y donde previamente se han cerrado las calles. ¿Quién es él? ¿No es un ciudadano chileno? Será –añade Aristarco– porque no es chileno sino alemán, nacido en Leipzig. Y será porque no es “un ciudadano”, sino “el hijo de la presidenta”. Aristarco me confiesa que le gusta más como lo llamó Yerko Puchento: “el guatón traspirado de los aros picantes”. En esto coincidimos con Aristarco.
Desagradable –continuó Aristarco– su aspecto, su actitud prepotente, soberbia, en todo lo que hace: llegar escoltado en auto policial y las calles cerradas. “Qué desagradable ese sujeto”, remató Aristarco, sin más comentarios.
Lo cierto es que soltó, al parecer, un par de perlas en la fiscalía. Una, 1) admitió que sí se habló del cambio de uso del suelo en el negocio de compra-venta del terreno en Machalí. Dijo que se habló “a petición de Hugo Silva”, el empresario rancagüino que compró por $9.500 millones ese terreno de Machalí, y tiene demandada a Natalia Compagnon por estafa. Entonces, parece que sí se le “ofreció” gestionar por parte de Natalia Compagnon, el cambio en el uso del suelo. ¿O se le “garantizó”, y para eso eran los contactos con los de la Udi, Juan Díaz y Patricio Cordero?
La segunda perla 2) es que insiste en sacarle el cuerpo al asunto: dijo que se “sintió engañado” cuando supo que los señores del partido pinochetista Udi, Juan Díaz y Patricio Cordero, “estaban metidos en el negocio”. Pero, ¿lo supo “antes” o después de que saliera a la luz pública el escándalo que él mismo protagonizó? Si lo supo antes y se molestó, ¿se lo dijo a su esposa Natalia Compagnon? ¿Por qué no se retiró del negocio?
Resultan de sumo interés este par de datos, que trascendieron sobre lo que dijo el guatón traspirado de los aros picantes ante los fiscales Luis Toledo, Sergio Moya y Javier Von Bischoffshausen.

¿La Udi en el caso Caval? ¿Corrupción en Chile?

???????????????????????????????????????????????????????????????La Udi en el negocio. Esto ya va pareciendo una película de suspenso. Cada nuevo episodio del caso Caval es para el asombro. Pero detrás del que conocemos en un momento determinado, hay otro episodio. El último dato conocido, de acuerdo con versiones sobre lo que dijo Natalia Compagnon (foto, quien se demoró dos meses, ¡dos meses!, para salir a “pedir perdón” a la presidenta Michelle Bachelet, por todos sus desafueros) ante la fiscalía. Ella, de acuerdo con su versión judicial, estaba trabajando para los políticos del ultraderechista partido Unión Demócrata Independiente (Udi), Juan Díaz y Patricio Cordero. Ni más ni menos. Porque era con ellos que debía repartir la ganancia, 50-50, al final de la operación. Y se supo por las cuentas que hizo del negocio (o la “pasada”) de los lotes de Machalí, que son estas: “Existen dos mil millones en dinero, $ 500 millones en propiedades, en deudas tenemos casi $ 400 millones en el Banco Santander, al Banco de Chile le debemos como $ 48 millones, hay un par de créditos personales de Mauricio (Valero, su socio, y el que le aporta el “val” a “Caval”) y mío que deben sumar otros $ 100 millones más, y otros compromisos con gente que nos prestó plata que son como $ 300 millones más, de amigos y familiares de ambos. Hay que pagarle a los abogados del negocio con Andrés Levine, Silva y Mario Barrientos, que son $ 300 millones, lo que sumaría un total de $ 1.100 millones de costos o deudas, por lo que quedarían $ 1.400 millones a distribuir con Juan Díaz y Patricio Cordero, por lo que nosotros nos quedaríamos con $ 700 millones, de los cuales la mitad sería para mí: $ 350 millones”.
Como no hay evidencia, solo nos cabe deducir de los hechos que muy probablemente los señores de la Udi, Juan Díaz y Patricio Cordero, eran la garantía para el comprador, el señor Hugo Silva, de que efectivamente se cambiaría el uso del suelo en el plan regulador. Solo esta promesa valía los $ 9.000 millones que Silva pagó a Caval por esos lotes (que Caval compró en $ 6.200 millones con el préstamo “express” del Banco de Chile). Al develarse el probable tráfico de influencias de Sebastián Dávalos Bachelet (el guatón traspirado de los aros picantes), y el favoritismo del Banco de Chile para con “la esposa del hijo de la presidenta”, el negocio se complicó, y el señor Hugo Silva prefirió ir por lo sano y demando por estafa a Caval.
Resulta curioso, si algo hay curioso en medio de esta película de suspenso, que la señora Compagnon diga que no conocía a Sergio Bustos, el mismo que hacía peritajes, conseguía clientes, realizaba trámites legales para la empresa Caval, de la que ella es codueña. Qué extraño ¿no?
Más misterios. El abogado Rodrigo Lillo del empleado de Caval, Sergio Bustos (foto), quien destapó la olla sergio bustospodrida que involucró a Sebastián Dávalos Bachelet, reveló otros matices (o misterios) del “emprendimiento” de Natalia Compagnon. Dijo que Caval (que comenzó operaciones con 100 mil pesos), hizo negocios en su primer año de actividades por $ 1.500 millones. Sí, escuchamos o leímos bien: en su primer año, ¡una empresa con capital de 100 mil pesos, hizo negocios que le reportaron utilidades por 1.500 millones de pesos! Pero unos meses después, para “amarrar” el negocio de los lotes de Machalí, no tenía 100 millones que el síndico que vendía esos terrenos pedía para mantener la opción de compra. Por eso, se apresuraron a hablar con los bancos. Dos bancos serios, Santander e Itaú, al mirar los balances de la empresa Caval, tal vez pensaron que se trataba de una broma, y negaron el préstamos que pedía Caval ¡por $ 6.200 millones! Pero el Banco de Chile, de Andrónico Luksic, sí se prestó para eso. Y es cuando entra en escena el guatón traspirado de los aros picantes.
Dijo Rodrigo Lillo: “Ahí hacían distintas maniobras financieras para mantener vigente la opción. De hecho, parte de las gestiones que hizo Sergio Bustos, a nombre de Caval, era para dilatar las negociaciones con el síndico, porque no tenían la plata”. Lillo mencionó supuestos correos electrónicos con Victorino Arrepol, otro asesor de Caval. Y en especial, un e-mail que mencionaba al ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga. “Victorino (Arrepol) me escribió en enero, pidiéndome que no usara el correo relativo al ministro Alberto Undurraga como prueba en el juicio, porque era falso. Me dijo que estaba muy arrepentido de haberlo hecho y que por favor no lo presente, porque es falso” afirmó.
Ex Contralor. Finalmente, en este mundo fantasmal y miedoso de “los negocios” de la gente de los barrios ramiro mendozaaltos, el saliente Contralor General, Ramiro Mendoza (foto), dijo que “estamos en una crisis de confianza, y los casos de corrupción son una de sus facetas”. (…) “Al final de cuentas la confianza se basa en cómo te tratan quienes tienen poder; los hechos de corrupción son el corolario del agravio que siente la gente. Esta crisis es mucho más profunda que solucionar el problema de Penta, las Cascadas o SQM. Por eso no se puede tapar el dique con una ley”.
Con esto de “tapar el dique con una ley”, el ex contralor se refiere al “arreglín” propuesto por el pinochetista Jovino Novoa, que sí sabe de cosas fantasmales y oscuras. Obviamente, como ciudadanos no estamos de acuerdo con que toda esta basura se barra debajo de la alfombra, en lugar de ir al vertedero que señale la Justicia, como debe ser.

¿Qué piensan Bachelet-Dávalos-Compagnon?

caburguaTantos días de saberse que aparentemente gracias a la gestión de Sebastián Dávalos su esposa Natalia Compagnon obtuvo con un patrimonio de 6 millones de pesos un crédito en el Banco de Chile por 6.200 millones de pesos para hacer un negocio en el que se embolsilló 2.500 millones de pesos y tanto Dávalos como su mamá, la presidenta Michelle Bachelet, guardan silencio. ¿Qué significará este silencio? Porque los de a pie, los ciudadanos de la calle, no sabemos interpretar esas actitudes de las personas de los barrios del oriente de Santiago, ni menos de las de La Moneda.
Parece que van a tomar el camino más fácil: decir que todo “fue legal”. Ya el superintendente de Bancos e Instituciones Financieras, Eric Parrado, un empleado de la presidenta Bachelet, empezó a pavimentar este camino y salió a decir que todo “era legal”.
Y si habla Andrónico Luksic, el dueño del Banco de Chile que se reunió con el señor Dávalos antes de aprobarle el crédito a la señora Compagnon, dirá que de acuerdo con los estándares de su negocio, todo “es legal”.
Pero los de a pie no entendemos eso. Queremos manos limpias. Absolutamente limpias.
¿Qué estarán pensando esas personas, me refiero a Michelle Bachelet, Sebastián Dávalos y Natalia Compagnon en estos momentos?
¿Qué pensarán allá en Caburgua (foto), donde están de vacaciones ellos tres, en la misma casa? ¿Qué hablarán de este caso, suegra-hijo-nuera mientras comen en la misma mesa?
¿Con qué irán a salir cuando vuelvan a Santiago? ¿Con que todo “es legal”? ¿Con ese chorro de babas?
Creo que me estoy alejando de la presidenta Michelle Bachelet.
Debió haber salido el primer día del escándalo, para decir: “He luchado toda mi vida por la honestidad, la transparencia, la Democracia y las buenas prácticas. Y no voy a permitir ahora que nadie empañe esos principios morales y éticos que han guiado mi carrera y mis gobiernos. Así sea mi hijo el que lo haga. Por eso, le estoy pidiendo la renuncia de la manera inmediata a Sebastián Dávalos, director del Área Sociocultural de la Presidencia”.
Pero no lo hizo. Y no la ha hecho. Y parece seguro que no lo hará.
Entonces, ¿en qué se diferencia Sebastián Dávalos de Jacqueline van Rysselberghe, Lawrence Golborne, Andrés Velasco, Enna von Baer, Iván Moreira y todos los demás enlodados, cuya ética está en entredicho a pesar de que puedan haber actuado dentro de “lo legal”? ¿Qué diferencia a este gobierno de la oposición?