Archivo de la categoría: Moda

Loa a la chispeza de Gary Medel para vestirse

gary-medel-matrimonio-1Impecable. El traje a la medida. El forro níveo de la chaqueta se convierte en solapa. Son dos flechas que bajan del cielo sobre el pecho negro. El borde de los bolsillos del ambo, también blanco, tanto como los botones de las mangas. ¡Qué elegancia, por Dios! Complementada, eso sí, con un chaleco negro con botones blancos, sobre una camisa azabache, sin corbata, ni lazo corbatín, o pajarita. El primer botón de la camisa abierto, relajadamente. Los zapatos, también negros, mitad acharolados. Muy refinado, Garyto, como el que más. Tal era el atuendo para su matrimonio civil. ¡Un traje con chispeza! Pero me cuentan que en ‘Maldita moda’, el programa de Chilevisión que vive criticando a Martín Cárcamo y Rafael Araneda porque “no son jugados”, porque “se mantienen en una zona de confort” con sus atuendos, se escandalizaron con la chaqueta vanguardista de nuestro zaguero central. Se escandalizaron porque Gary se la jugó. ¡No saben lo que dicen! O dicen las cosas para posar de que saben, pero en la realidad no tienen sentido estético. ¡Garyto, compadre, nunca es tarde para decir que tu chispeza en el vestir te hace tan grande fuera de la cancha, de lo que ya eres dentro de ella! Y tu esposa, como la musa que es para ti.

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‘Ya no tenemos tiempo’, Héctor Abad Faciolince

Tenemos tantas cosas para matar el tiempo que ya nunca tenemos tiempos muertos. Yo, como todos, me estoy enloqueciendo.

Yo no soy yo, como usted ya no es usted, o no es usted solamente. Somos nosotros, más las prótesis a las que vivimos conectados: aparaticos de bolsillo, objetos inalámbricos, pantallas titilantes, jueguitos, una lista infinita de personas on-line, como felinos al asecho, que interrumpen para lo más anodino, lo más importante o lo más fútil.

Es imposible pasar una hora (otros un minuto) sin controlar dónde está tal, por dónde viene aquel, quién ha escrito o no ha escrito, cómo sigue tal otra, con quién está tal cual. Todo se va convirtiendo en mensajes breves e instantáneos. Mis amigos ya no vienen a comer y a conversar a mi casa: vienen a revisar sus correos y a mandarse mensajes mientras fingen que su mente está conmigo.

No, su mente está en todas partes, y una fracción está también aquí, pero en realidad tienen el cerebro dividido en gajos de atención, como si fuera una naranja, y a nadie le dan la fruta entera. No son ellos completos los que me están haciendo una visita o teniendo una conversación seria.

¿Cómo pueden chatear y chuparse un helado al mismo tiempo?

Cada vez noto más, cuando me llaman, que en vista de que estoy mirando al mismo tiempo la pantalla del computador, mi atención es flotante, no del todo presente en la situación, y a duras penas consigo entender lo que me están diciendo.

Cada vez noto más, cuando yo llamo, que a mí también me prestan una atención distante, distraída, de cerebro dividido en varias funciones al tiempo. No hay concentración, no hay secuencias, hay saltos.

Estamos rodeados por mareas de autistas hiperactivos y dispersos. Ya no hay quien crea que alguien está hablando solo o está loco cuando va por la calle hablándole al viento: no, está hablando con alguien a través de un micrófono inalámbrico y un audífono invisible. Ya no hay nefelibatas, ya nadie vive en las nubes: todos están conectados a algo o a alguien todo el tiempo: pasan trotadores conectados al ipod, no dejan de chatear o de mandarse sms.

Antes había casos, cuando el avión aterrizaba, de unos pocos adictos que corrían a fumarse un cigarrillo; ahora nadie parece adicto porque todos lo somos: lo primero que hacemos cuando el avión toca tierra es prender el teléfono. Y hasta hay idiotas que gritan en la cabina: “recuerde que esto que le estoy diciendo es muy delicado y muy confidencial”, pero lo esparcen a los cuatro vientos.

Al montarme al carro pienso en las llamadas que haré para no perder tiempo mientras esté en semáforos largos o en embotellamientos de tráfico. No hay tiempo muerto, no hay un instante para estar ensimismado, para mirar el paisaje, para recoger los pedazos del alma, para armar el rompecabezas de las ocurrencias, para rumiar una frase que se quiere escribir, para pensar en algo que se oyó o que se nos ocurrió, en suma, para aclarar las ideas.

Me atormenta la vida el hecho de pasar el día entero frente a una pantalla (ya muchas menos horas del día las paso frente a las páginas de un libro o frente a la contemplación sedosa y sedentaria de un árbol, un lago o una montaña) salpicando entre temas, con una atención dispersa. Hay quienes dicen que si el cerebro no descansa con una pausa en los estímulos, poco se aprende.

Todos parecemos muchachos con déficit de atención: saltando de una cosa a otra, saltando aquí y allá, enloquecidos. Si alguien mete las patas ya no se da un codazo: se manda un mensajito por el Blackberry.

La televisión ya es un mueble viejo: a nadie se le ocurre pasar el tiempo concentrado en un buen programa. Comparada con las nuevas tecnologías, la televisión parece tan anticuada como un libro encuadernado en pergamino. ¿Qué es una telenovela, comparada con la telenovela real del Facebook o del Twitter? Ya no hacemos casi nada porque nos pasamos el tiempo haciéndolo todo al mismo tiempo y hemos descuidado las verdaderas cosas importantes… Ya no estamos aquí porque nos la pasamos conectados a otra parte, en otro mundo…

Héctor Abad Faciolince (foto)

De los dados al click del mouse

La afición de apostar y de jugarse las pertenencias de uno mismo, es un de los pasatiempos más antiguos y populares del mundo, de tal modo que está profundamente arraigado en el comportamiento de millones de personas. Hoy, en consecuencia a su evolución, debe su popularidad al mundo del Internet con la revolución del casino online.

El juego se estableció bajo variadas formas en cada país. Al principio como pasatiempo de la nobleza o del pueblo, como oráculo de los electos o como ocio de los soldados en las trincheras, el juego siempre estuvo presente en los momentos clave de cada nación.

Se cree que los juegos de apuestas surgieron primero en el siglo XV en Borgoña, Francia, pero dando un buen salto en la historia del juego, en 1946, fue cuando el conocido mafioso Bugsy Siegel construyó el Flamingo Hotel en Las Vegas, el primer gran hotel dedicado al juego y a los jugadores, aunque hubo que esperar hasta 1970 para que los juegos de casino fueran legalizados en Atlantic City, Estados Unidos.

En los años 1970, se desarrollaron los generadores de números aleatorios para jugar juegos de azar en los ordenadores. Aquellos que temprano adquirieron computadores, fueron los primeros en probar la comodidad de adaptar el mundo del juego en casa; sin embargo, serían necesarios algunos años más hasta que las infraestructuras y las tecnologías se desarrollaran al punto de dar vida al juego virtual.

Lo primero, era necesario que un gran número de gente tuviera acceso ala Red, y después, era necesario que la banca permitiera hacer transacciones en línea. Con estos requerimientos, el primer casino en línea apareció apenas después de que se reunieran esos requisitos.

En los años90, ala medida que el alcance y la popularidad del Internet creció, surgieron cada vez más sitios de juegos en casinos en línea. Y con ello las prohibiciones. De hecho,  los casinos en línea han sido considerablemente amenazados por el sistema legal americano. El principal argumento aportado ha sido siempre que la industria del juego debe ser constantemente regulada por el estado. Así, las leyes relativas al juego en América pueden variar según el estado. También las leyes federales pueden regular el juego en el Internet.

Pero no todo han sido complicaciones para el juego online. Actualmente en cualquier lado del mundo se puede apostar a la ruleta con un computador, lo cual hace que este sector sea uno de los que cuenta con más auge económico a nivel mundial.

Divas de antes, al natural

Los criterios de belleza y los métodos para lograrla cambian con los tiempos. Hoy, por ejemplo, una mujer puede ser, prácticamente, “fabricada”, de acuerdo con cierta idea que se tiene de hermosura (bocas hinchadas, senos descomunales y narices de perrito pekinés, entre otras características). Algunas se aventuran en pos de ese “ideal” y acuden a cirugías faciales y abdominales, aplicación de toxina botulínica (botox) o de polímeros de silicio (silicona), la práctica de ritidinoplastía (lifting o estiramiento) y otros tantos recursos artificiosamente, que favorecen el pecado de la vanidad. Una mujer, en estas condiciones, al final del proceso sale convertida en otra.

Pero hubo un tiempo en que la belleza podía ser más natural, siendo las mujeres ellas mismas. Si parecían bellas, eran bellas en realidad. Si tenían la nariz así, esa era su nariz, y eran bellas con la nariz que tenían. Un poco de maquillaje siempre es válido, pero no tanto como el de ahora, que se hace en un computador y se llama Photoshop.

Las fotografías me las hizo llegar un colega y las tituló “Al natural”. Las divas que se ven son, en orden descendente: Audrey Hepburn, Grace Kelly, Lana Turner, Kim Novak (foto arriba), Katharine Hepburn, Ingrid Bergman, Lauren Bacall, Ginger Rogers, Rita Hayworth, Vivien Leigh, Bette Davis, Marlene Dietrich, Natalie Wood, Joan Crawford, Marilyn Monroe,  Ava Gardner y Greta Garbo.

 

 

Mis ojos no ven, pero mi corazón lo siente

Quiero invitarlos a un desfile de modas. Uno muy especial, porque tiene como propósito recolectar fondos para la Corporación para Ciegos, entidad sin ánimo de lucro que capacita a los invidentes que han perdido la visión total o parcialmente, para que puedan reinsertarse laboralmente. Será el 24 de mayo a las 18:30 en el Hotel Torremayor, ubicado en Ricardo Lyon 322, en la comuna de Providencia, Santiago. La diseñadora Javiera Quiroz hará su aporte con las novedades del vestuario que será presentado por modelos de distintas edades y voluntarias de la Corporación para Ciegos. Usted podrá ir con un aporte de $12.000, con lo que responderá al lema: “Mis ojos no ven tu ayuda, pero mi corazón la siente”.

Clamidias y gonorrea entre los swingers

Tal vez en una oportunidad vi un informe en la televisión nacional sobre los “swingers”. Son personas que practican sexo de intercambio, por darle un nombre, pues se presenta con mayor frecuencia entre matrimonios. Se intercambian esposas, pero no para hacer las tareas domésticas, como en un programa de la televisión gringa, sino para tener sexo. Originalmente, al menos, era así, heterosexual. Parece, sin embargo, que el menú de posibilidades se ha ampliado, y ahora entran en juegos homosexuales, o al menos “prácticas homosexuales” que puedan llegar a tener los esposos de las distintas parejas.

Si mal no recuerdo, eso ocurría mayormente en Buenos Aires. Inclusive, parejas de chilenos que viajaban para hacerlo. Se hablaba de abrir negocios semejantes en Santiago, pero no supe si era un proyecto o ya estaban en marcha. No he vuelto a saber nada de los “swingers”, hasta ahora, que Anne-Marie Niekamp y un grupo de estudiosos de la Universidad Maastricht analizó a los pacientes que buscaron tratamiento en los años 2007 y 2008 en tres clínicas de salud sexual en South Limburg. El resultado del trabajo publicado en el British Medical Journal, da cuenta de 9.000 consultas en los dos años, en las cuales se verificó que 1 de cada 9 pacientes era “swinger”, con un promedio de edad de 43 años.

Lo que se encontró fueron tasas combinadas de clamidia y gonorrea fueron en algo más del 10%, entre los heterosexuales. Del 14% entre los hombres homosexuales. De poco menos del 5% entre las prostitutas mujeres, y del 10,4% entre los “swingers”. Las mujeres tenían más infecciones que los hombres.

Uno de cada 10 “swingers” mayores, tenía clamidia, y alrededor de uno de cada 20, gonorrea. La clamidia es la enfermedad bacteriana de transmisión sexual más común entre las mujeres, y en el 70% de los casos no causa síntomas. La infección puede conducir a la enfermedad pélvica inflamatoria, embarazo ectópico e infertilidad. La gonorrea es otra infección bacteriana que también puede provocar infertilidad si no se trata.

La doctora Niekamp dijo que, mientras que otros grupos de alto riesgo, como los jóvenes heterosexuales, los hombres homosexuales y las prostitutas, son relativamente fáciles de identificar y tratar, los “swingers” son generalmente una comunidad oculta. Esta condición clandestina se debe a la estigmatización social, lo que hace difícil analizarlos y hacerles tratamiento médico. Y lo peor, que son diseminadores de estas y otras enfermedades de transmisión sexual.

Feas en cuerpo y alma

plásticaIgnoraba que existiera el concurso de la Señorita Cirugía Plástica, la antesala para el concurso Señorita Plástica Mundial. El concurso Miss Cirugía Plástica lo ganó en Budapest la húngara Reka Urban (foto), de 22 años.

¿Qué es eso de que a los 22 años las jóvenes ya son toda una contorsión de vanidad… postiza? Me declaro admirador de la belleza natural. Una mujer, por este solo hecho de género, es atractiva para un hombre. Pero enseguida vienen los ataques de una sociedad enceguecida por valores comerciales de una falsa estética. Lo que las mujeres desconocen es que si tienen los senos pequeños, hay decenas y cientos y miles de hombres a quienes les gustan los senos pequeños.

Hay mujeres que tienen una nariz grande y siguen siendo atractivas, o quizás sea esa nariz grande lo que las hace más atractivas, caso de Francisca Imboden, por ejemplo. ¿Qué habitará en la mente de la mujer que sabe que sus senos no son sus senos, sus nalgas no son sus nalgas, su nariz no es su nariz, y toda ella es una máscara ante los demás?… ¿Qué sentirá un hombre tocando unos senos que sabe son de plástico, unas nalgas que saben son plásticas, y quizás besando con intención de ternura una nariz respingada que no es la nariz real?… Puedo tener sentimientos anticuados, pero prefiero los seres humanos naturales, en especial las mujeres.

Es obvio que si hay una malformación en la nariz, o un daño en los senos o las nalgas o el estómago, deba haber una intervención médica. Pero querer ser bella, cuándo las virtudes de la belleza que busca están en las revistas de modas o en su cabecita pretenciosa, es simplemente una locura, o el deseo de ser bella para ella misma, según sus propios estándares, aún irrespetando el gusto de los demás, en particular el de los hombres, o falseando su aspecto físico mientras por dentro sigue habitando una fea (y, ahí sí, una fea en cuerpo y alma).

Este concurso de Miss Cirugía Plástica y el concurso Miss Plastic World, es solamente otro evento comercial, del rentable comercio de los médicos comerciales, que venden cirugías a mujeres despersonalizadas.