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Valdivia; Selección; Encuestas; Piñera 1 y 2

Logo-FederacionChilenaDeFutbolValdivia. Me perdí el momento en que Jorge Valdivia pasó de ser el borrachito del bautizazo, que atacó maleteramente a Claudio Borghi (el tonto que le alcahueteaba sus borracheras en la Selección), a ser “el intelectual del fútbol” en que aparentemente se convirtió. En qué momento se volvió personaje, él, que culpa a los árbitros cuando pierde Colo Colo, y con pedantería habla de la grandeza de Colo Colo cuando gana el equipo. ¿Cuándo pasó de ser un tipo sin estado físico (por el alcohol) a ser analista de la Selección de Chile, y considerar la táctica y estrategia, y la condición humana y profesional de Juan Antonio Pizzi como algo deplorable? No supe cuando pasó de última opción a imprescindible. ¿Será obra de la payola? Me parece tan tonto que elogien un pasesito que haga Jorge Valdivia en un partido, como algo decisivo en el fútbol chileno. ¡Si su trabajo es hacer pases! Como si exaltáramos, hasta la gloria eterna, cada vez que un goleador hace un gol. ¡Su trabajo es ese, meter goles! No me digan que estará en la próxima Selección del mundial de 2022. ¿Será tan fuerte la payola, para que lo incluyan? ¿Tendrá estado físico para llegar allá dentro de cuatro largos años?

Selección. Que dejen ya de quejarse por lo que ocurrió (o lo que no ocurrió) con el mundial 2018 de fútbol: Chile no estará ahí. Ahora es cuando hay que empezar a armar la nueva Selección. Una sin Valdivia, sin Beausejour, sin Gonzalo ‘El asqueroso’ Jara, y sin el resto de borrachitos que conocemos. Habría que partir con uno, solamente, de los actuales: Claudio Bravo. Único tipo serio, con estatura de Selección Nacional. Al resto hay que cambiarlos a todos. Y para conformar la nueva Selección que Chile necesita hay que empezar ya. Quizás baste el tiempo para tenerla a tono, cuando sea el momento, ya que hay en Chile unos 200 futbolistas profesionales, de los cuales sería imposible que no se puedan escoger 12 o 20 que sirvan para representar el país. Olvidarnos ahora mismo de los ‘cracks’ de hoy, que no lo serán (y esto es garantizado) dentro de 4 años. Estamos demorados para hacerlo. Hay que empezar ya.

Encuestas. Por enésima vez, decir aquí que las encuestas políticas son una manera sutil de manipular la mente de las personas, para sembrarles ideas que les sean útiles a quienes hoy detentan el poder. Las encuestas de la pasada campaña daban como ganador al derechista Sebastián Piñera, con más de un 50% de los votos. ¡Mentira! A duras penas llegó al 36,64 %. Las encuestas dijeron que Beatriz Sánchez no existía. Mentira, porque sacó el 20,27 % de los votos (1.300.000) Y dijeron que Carolina Goic iría a segunda vuelta, con Piñera, y sacó el 5,88 % de los votos. Las encuestas son una manera sutil de manipular las mentes de los ciudadanos. Son una ficción. Entidades repudiables como el Centro de Estudios Públicos (Cep), financiado por personas repudiables que tienen conductas delictivas como los Matte (coludidos en el vergonzoso caso del papel higiénico), el Cep reproduce lo que los Matte (y los demás de esa élite mandada a recoger) quieren. No más encuestas. Eso es para tontos. Pero ¿cuándo dejarán los medios de comunicación de prestarles atención? Nunca, porque los medios de comunicación son propiedad de los mismos de esa élite de Matte, mandada a recoger.

Piñera 1. El cinismo se personificó en Sebastián Piñera. El suyo fue un gobierno pésimo, piñeracon un Censo nacional que fue un robo, obras civiles como el puente Cau Cau que fueron un robo, y muchas otras falencias que se haría largo enumerar. Pero de todo lo malo, mencionar que el país creció durante su gobierno, solamente el 4%, en comparación con los últimos 15 años de crecimiento superior. De modo que es puro cinismo cuando dice que él hará crecer a Chile. Es cinismo cuando dice que “vamos a aumentar la gratuidad en la educación”, porque a renglón seguido añade: “siempre y cuando el crecimiento económico nos acompañe”. Nada de lo que diga este señor podrá tomarse en serio. Miente, como El Mercurio. Hay un repudio general por su pasado y por su actual verborrea mentirosa.

Piñera 2. No puede dejarse pasar por alto la acusación del candidato Sebastián Piñera, según la cual en la primera vuelta electoral hubo votos marcados en favor de Alejandro Guillier y Beatriz Sánchez. Yo creo que esto merece una investigación penal. Merece, inclusive, suspender las elecciones hasta que el asunto lo aclaren las autoridades electorales y penales. Aplazar la fecha de las próximas elecciones hasta que se establezca de manera fehaciente si el señor Piñera miente, o no. Si miente, no debería poder seguir en carrera electoral, y, en cambio, ir a la cárcel por difamación y calumnia y menosprecio a las instituciones chilenas (traición) Una acusación tan grave no puede dejarse pasar por alto. Y menos excusarse con que no debió haber dicho eso, y como si nada hubiera ocurrido.

 

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Encuestas políticas; Primarias; TVN

CEPEncuestas. Por enésima vez: las encuestas son una farsa. La más reputada de Chile la hace una entidad que depende del Grupo Matte, el mismo grupo económico que protagonizó la vergonzosa colusión del papel higiénico (y le importó un carajo) Misma entidad que dirige un ex ministro de Educación, a quien echaron por incompetente. Me refiero a la encuesta del Centro de Estudios Públicos, CEP. Hace varios meses el CEP viene bombardeando a la gente a través de los todos los medios de comunicación (cuya propiedad son de la misma cuerda ideológica), para machacar que Sebastián Piñera será el próximo presidente. No son encuestas, sino derechamente publicidad. Las encuestas sirven para que las empresas midan la aceptación de uno de sus productos, o sus servicios, nada más. En lo político, como la encuesta CEP, son una farsa. Los candidatos deberían exigir que no los manoseen para ese montaje publicitario en favor de Sebastián Piñera. Máxime ahora, en que el CEP los descalificó a todos y declaró que Piñera ganará en la primera vuelta, tratando de desmoralizarlos. Goebbels en su salsa.

Primarias. Buena idea la de Alejandro Guillier: tomar la elección presidencial, en su primera vuelta, como unas primarias de la izquierda política para saber detrás de cuál candidato de deben alinear para aplastar al candidato de la derecha política Sebastián Piñera. ¿Por qué Marco Enríquez-Ominami, MEO, insiste en que Guillier diga expresamente que “lo va a apoyar”, en caso de que sea él, MEO, el ganador de la izquierda? ¿Qué parte de la propuesta no entendió MEO?

TVN. El cáncer del que padece TVN se llama ambigüedad: para unas cosas es del Estado, y para otras es empresa privada. Tiene que salir del closet. Definir que es una empresa privada, como los demás canales de televisión, y punto. Eso sí, dejaría de ser el botín burocrático que es ahora. El Congreso no debería refrendar esa ambigüedad. ¿Se acabará TVN si el Congreso no le da la plata que pide? No creo, pero quedaría parado en su realidad. Porque esa doble faz que luce actualmente es tóxica. ¿Para qué inyectarle recursos a un canal que no cumple la función social para la cual fue creado? ¿Para qué darle plata a un refugio de politiqueros en su directorio, y de burócratas en el resto de sus dependencias?

Esnaola; Rovaretti; Huenchumilla

sebastian esnaolaEsnaola. Hace varios años anoté aquí la destacada participación de Sebastián Esnaola (foto) en el programa que tenía Nicolás Copano en La Red, ‘Vigilantes’, considerado un “show de noticias”. Atinado, entendido, ágil, Sebastián Esnaola brilló desde el primer minuto. El programa desapareció y con él se perdía Sebastián Esnaola. Por fortuna, Radio Cooperativa contrató a Sebastián Esnaola y resultó ser igual de atinente, informado, oportuno. Y sus intervenciones, sobre todo breves, al contrario de los que posan de intelectuales con preguntas kilométricas. Tan bueno es Sebastián Esnaola que uno enciende Cooperativa en la mañana y lo escucha. Enciende la radio al mediodía y lo escucha. Enciende la radio en la tarde y lo escucha… De lunes a viernes lo escucha. ¡Y también el sábado! ¿Tendrá Sebastián Esnaola una cama en Radio Cooperativa, que no sale de allá?

Rovaretti-Gallardo. Es adecuada la manera como Cecilia Rovaretti (foto) conduce las rovarettimañanas de Radio Cooperativa. Lo verdaderamente admirable es que conduce un panel de tiburones y lo hace bien. Se entienden los temas, los puntos de vista, no hay gazapera, tres que hablen al mismo tiempo, acudiendo a los panelistas para dar por agotado el tema y pasar al siguiente. Pero noto que, con Guillermo Gallardo, el crítico de teatro que participa los días viernes, lo hace de mala gana. Parece que no le tiene simpatía. Algo de él, le molesta. Porque lo afana para que termine, le niega la opción de su parecer personal (en calidad de crítico especializado en Teatro), lo atropella para que despache la cartelera. Darse el lujo de tener un entendido en la materia, una persona con el bagaje suficiente para opinar (no para recitar la cartelera) debería enorgullecerla. Pero no. Hay algo que a Cecilia Rovaretti le molesta de Guillermo Gallardo. Cuando Gallardo intenta opinar, lo corta. ¿Tiene Cecilia Rovaretti una fobia oculta con Guillermo Gallardo? En ese caso, debería pedirle a un estudiante en prácticas, que le copie en una hoja la lista de obras de teatro, y leerla ella.

Huenchumilla. La grabación dada a conocer de “la filosofía política” de Francisco Francisco-HuenchumillaHuenchumilla (foto) lo pinta de cuerpo entero como un mentiroso, un oportunista, un melifluo, que se acomoda a todo. La grabación corresponde a su exposición “de principios”, hecha ante los empresarios de Chile, con Bernardo Larraín, abanderado del Grupo Matte, a la cabeza. Sin ruborizarse, dijo que él estaba en condiciones de decirle a quien fuera lo que quisiera oír. ¡Aunque no estuviera de acuerdo con lo que decía! Adujo que “yo soy un político”. Uno cree que ser político tiene la dimensión humana de comprender un grupo social o una sociedad, para ofrecerle soluciones y bienestar. Pero Huenchumilla parece que eso no le importa. Porque solamente es un embaucador.

‘Elogio al plato de arroz con huevo’ de Domínguez

Oscar-Dominguez-GiraldoEs plato de soltero, de separado, de echado de la casa, de vago, de bien y de mal casado, de ocupado, de enemigo personal de la comida de muchos trinchetes, de facilista, de sujeto escaso de equipaje en materia gastronómica. De perezoso, de informal, de cómodo, de no me jodan con comidas fusión. Porque el matrimonio de arroz con huevo es el mejor casado de cereal con proteína, un nutriente perfecto.

Me gusta porque se puede “maridar” con vino, chocolate, café, agua; porque se deja acompañar de arepa o pan, y se le puede vaciar un frasco de salsa de tomate y sabe mejor. Porque se puede comer con cuchara o tenedor, porque la yema del huevo que queda esparcida en el plato se puede recoger con la arepa (ojalá con el pan); mejor todavía, con el dedo.

Porque no tenés que ponerte a lavar harta loza, porque quita el hambre, no engorda, no enflaquece, porque el arroz es del carajo, así sea solo, frío o caliente. Porque la exigente fauna de los dietistas no tiene nada contra el arroz con huevo. Porque se puede comer frito, “arroz a caballo”, o revuelto con el huevo, porque es el plato colombiano más popular.

Porque nadie le ha hecho un poema, porque se puede mezclar: una vez comés arroz con huevo, otra vez huevo con arroz; porque pueden ser dos los huevos.

Porque estéticamente esa mezcla se ve bien sobre el plato, porque está listo en par patadas, porque es barato (hasta Bill Gates lo puede comer), porque uno lo aprende a preparar sin haber ido a la universidad. Es plato de analfabetas culinarios. También el Papa lo puede preparar en la claustrofobia de su celibato.

Me gusta porque la gente se nos burla en la cara cuando confesamos que nos gusta ese plato, porque sin arroz no hay paraíso. Porque no enferma, antes te alivia de alguna maluquera. Porque cuando estamos enfermos o de mal comer, allí está la solución, porque es un plato que no lo inventó nadie: lo inventamos cada vez que lo preparamos. Porque nunca sabe igual.

Porque no lo deja a uno lleno, ni lo pone directo. Porque sabe igual de sabroso a cualquier hora del día, pero sobre todo en la noche, pues nos vamos a roncar sin hambre y con el buche ligero.

Óscar Domínguez (foto)

‘Carta a un joven escritor’ de Arturo Pérez-Reverte

arturo-perez-revertePues sí, joven colega. Chico o chica. Pienso en ti mientras tecleo estas líneas. Recuerdo tus cartas escritas con amistad y respeto, el manuscrito inédito -quizá demasiado torpe o ingenuo, prematuro en todo caso- que me enviaste alguna vez. Recuerdo tu solicitud de consejo sobre cómo abordar la escritura. Cómo plantearte una novela seria. Tu justificada ambición de conseguir, algún día, que ese mundo complejo que tienes en la cabeza, hecho de libros leídos, de mirada inteligente, de imaginación y ensueños, se convierta en letra impresa y se multiplique en las vidas de otros, los lectores. Tus lectores.

Vaya por delante que no hay palabras mágicas. No hay truco que abra los escaparates de las librerías. Nada garantiza ver el fruto de tu esfuerzo, esa pasión donde dejas la piel y la sangre, publicado algún día. Este mundo es así, y tales son las reglas. No hay otra receta que leer, escribir, corregir, tirar folios a la papelera y dedicarle horas, días, meses y años de trabajo duro -Oriana Fallacci me dijo en una ocasión que escribir mata más que las bombas-, sin que tampoco eso garantice nada. Escribir, publicar y que tus novelas sean leídas no depende sólo de eso. Cuenta el talento de cada cual. Y no todos lo tienen: no es lo mismo talento que vocación. Y el adiestramiento. Y la suerte. Hay magníficos escritores con mala suerte, y otros mediocres a quienes sonríe la fortuna. Los que publican en el momento adecuado, y los que no. También ésas son las reglas. Si no las asumes, no te metas.

Recuerda algo: las prisas destruyeron a muchos escritores brillantes. Una novela prematura, incluso un éxito prematuro, pueden aniquilarte para siempre. No te doy nombres, pero basta con que mires alrededor, tanta joven promesa de hace unos años convertida en triste presente. Lo que distingue a un novelista es una mirada propia hacia el mundo y algo que contar sobre ello, así que procura vivir antes. No sólo en los libros o en la barra de un bar, sino afuera, en la vida. Espera a que ésta te deje huellas y cicatrices. A conocer las pasiones que mueven a los seres humanos, los salvan o los pierden. Escribe cuando tengas algo que contar. Tu juventud, tus estudios, tus amores tempranos, los conflictos con tus padres no importan a nadie. Todos pasamos por ello alguna vez. Sabemos de qué va. Practica con eso, pero déjalo ahí. Sólo harás algo notable si eres un genio precoz, mas no corras el riesgo. Seguramente no es tu caso. No fue el mío, desde luego, ni es el de casi nadie.

No seas ingenuo, pretencioso o imbécil: jamás escribas para otros escritores, ni sobre la imposibilidad de escribir una novela. Tampoco para los críticos de los suplementos literarios, ni para los amigos. Ni siquiera para un hipotético público futuro. Hazlo sólo si crees poder escribir el libro que a ti te gustaría leer y que nadie escribió nunca. Confía en tu talento, si lo tienes. Si dudas, empieza por reescribir los libros que amas; pero no imitando ni plagiando, sino a la luz de tu propia vida. Enriqueciéndolos con tu mirada original y única, si la tienes. En cualquier caso, no te enfades con quienes no aprecien tu trabajo; tal vez tus textos sean mediocres o poco originales. Ésas también son las reglas. Decía Robert Louis Stevenson que hay una plaga de escritores prescindibles, empeñados en publicar cosas que no interesan a nadie, y encima pretenden que la gente los lea y pague por ello.

Otra cosa. No pidas consejos. Unos te dirán exactamente lo que creen que deseas escuchar; y a otros, los sinceros, los apartarás de tu lado. Esta carrera de fondo se hace en solitario. Si a ciertas alturas no eres capaz de juzgar tú mismo, mal camino llevas. A ese punto sólo llegarás de una forma: leyendo mucho, intensamente. No cualquier cosa, sino todo lo que necesitas. Con lápiz para tomar notas, estudiando trucos narrativos -los hay nobles e innobles-, personajes, ambientes, descripciones, estructura, lenguaje. Ve a ello, aunque seas el más arrogante, con rigurosa humildad profesional. Interroga las novelas de los grandes maestros, los clásicos que lo hicieron como nunca podrás hacerlo tú, y saquea en ellos cuanto necesites, sin complejos ni remordimientos. Desde Homero hasta hoy, todos lo hicieron unos con otros. Y los buenos libros están ahí para eso, a disposición del audaz: son legítimo botín de guerra.

Decía Harold Acton que el verdadero escritor se distingue del aficionado en que aquél está siempre dispuesto a aceptar cuanto mejore su obra, sacrificando el ego a su oficio, mientras que el aficionado se considera perfecto. Y la palabra oficio no es casual. Aunque pueda haber arte en ello, escribir es sobre todo una dura artesanía. Territorio hostil, agotador, donde la musa, la inspiración, el momento de gloria o como quieras llamarlo, no sirve de nada cuando llega, si es que lo hace y no te encuentra trabajando. Y recuerda un principio básico: un buen escritor, si tiene talento, tenga éxito o no lo tenga, es aquél que se muestra a sí mismo en su obra. Un mal escritor es el que muestra a todos aquellos escritores que le gustaría ser, y no puede.

Nadie puede ser escritor si no ha sido y sigue siendo lector. El día que dejes de serlo, incluso aunque te halles en la cima del éxito, estarás muerto o empezarás a morir como escritor, aunque tú mismo no lo sepas. Leer te mantiene afiladas las herramientas, lúcida la mirada, fértil la mente. Y a tu edad es más que una necesidad básica; es un requisito. Durante toda su vida, hasta el final, un escritor necesita a sus maestros: autores y obras que ningún joven que pretenda escribir novelas, por supuesto, tiene excusa para ignorar.

Ten presente, si es tu caso, un par de cosas fundamentales. Una, que en la antigüedad clásica casi todo estaba escrito ya. Echa un vistazo y comprobarás que los asuntos que iban a nutrir la literatura universal durante veintiocho siglos aparecen ya en la Ilíada y la Odisea -relato, éste, de una modernidad asombrosa-  y en la tragedia, la comedia y la poesía griegas. De ese modo, quizá te sorprenda averiguar que el primer relato policíaco, con un investigador -el astuto Ulises- buscando huellas en la arena, figura en el primer acto de la tragedia Ayax de Sófocles.

Un detalle importante: escribes en español. Quienes lo hacen en otras lenguas son muy respetables, por supuesto; pero cada cual tendrá en la suya, supongo, quien le escriba cartas como ésta. Yo me refiero a ti y a nuestro común idioma castellano. Que tiene, por cierto, la ventaja de contar hoy, entre España y América, con 500 millones de lectores potenciales; gente que puede acceder a tus libros sin necesidad de traducción previa. Pero atención. Esa lengua castellana o española, y los conceptos que expresa, forman parte de un complejo entramado que, en términos generales y con la puesta al día pertinente, podríamos seguir llamando cultura occidental: un mundo que el mestizaje global de hoy no anula, sino que transforma y enriquece. Tú procedes de él, y la mayor parte de tus lectores primarios o inmediatos, también. Es el territorio común, y eso te exige manejar con soltura la parte profesional del oficio: las herramientas específicas, forjadas por el tiempo y el uso, para moverte en ese territorio.

Aunque algunos tontos y fatuos lo digan, nadie crea desde la orfandad cultural. Desde la nada. Algunas de esas herramientas son ideas, o cosas así. Para dominarlas debes poseer las bases de una cultura, la tuya, que nace de Grecia y Roma, la latinidad medieval y el contacto con el islam, el Renacimiento, la Ilustración, los derechos del hombre y las grandes revoluciones. Todo eso hay que leerlo, o conocerlo, al menos. En los clásicos griegos y latinos, en la Biblia y el Corán, comprenderás los fundamentos y los límites del mundo que te hizo. Familiarízate con Homero, Virgilio, los autores teatrales, poetas e historiadores antiguos. También con La Divina Comedia de Dante, los Ensayos de Montaigne y el teatro completo de Shakespeare. Te sorprenderá la cantidad de asuntos literarios y recursos expresivos que inspiran sus textos. Lo útiles que pueden llegar a ser.

La principal herramienta es el lenguaje. Olvida la funesta palabra estilo, burladero de vacíos charlatanes, y céntrate en que tu lenguaje sea limpio y eficaz. No hay mejor estilo que ése. Y, como herramienta que es, sácale filo en piedras de amolar adecuadas. Si te propones escribir en español, tu osadía sería desmesurada si no te ejercitaras en los clásicos fundamentales de los siglos XVI y XVII: Quevedo, el teatro de Lope y Calderón, la poesía, la novela picaresca, llenarán tus bolsillos de palabras adecuadas y recursos expresivos, enriquecerán tu vocabulario y te darán confianza, atrevimiento. Y una recomendación: cuando leas El Quijote no busques una simple narración. Estúdialo despacio, fijándote bien, comparándolo con lo que en ese momento se escribía en el mundo. Busca al autor detrás de cada frase, siente los codazos risueños y cómplices que te da, y comprenderás por qué un texto escrito a principios del siglo XVII sigue siendo tan moderno y universalmente admirado todavía.

Termina de filtrar ese lenguaje con la limpieza de Moratín, el arrebato de Espronceda, la melancólica sobriedad de Machado, el coraje de Miguel Hernández, la perfección de Pablo Neruda. Pero recuerda que una novela es, sobre todo, una historia que contar. Una trama y una estructura donde proyectar una mirada sobre uno mismo y sobre el mundo. Y eso no se improvisa. Para controlar este aspecto debes conocer a los grandes novelistas del siglo XIX y principios del XX, allí donde cuajó el arte. Lee a Stendhal, Balzac, Flaubert, Dostoievski, Tolstoi, Dickens, Dumas, Hugo, Conrad y Mann, por lo menos. Como escritor en español que eres, añade sin complejos La regenta de Clarín, las novelas de Galdós, Baroja y Valle Inclán. De ahí en adelante lee lo que quieras según gustos y afinidades, maneja diccionarios y patea librerías. Sitúate en tu tiempo y tu propia obra. Y no dejes que te engañen: Agatha Christie escribió una obra maestra, El asesinato de Rogelio Ackroyd, tan digna en su género como Crimen y castigo en el suyo.

Y sobre todo, recuerda cuál es la clave maestra de todo: un novelista sólo es bueno si cuenta bien una buena historia. Lo demás son cuentos chinos. Si no tienes nada que contar o si no sabes cómo hacerlo, dedícate a otra cosa. Te ahorrarás perder el tiempo y hacérnoslo perder a los lectores. Al fin y al cabo, escribir no es obligatorio. Nadie te fuerza a ello.

Suerte, amigo mío. Tanta como merezcas. Y te mando un abrazo.

Arturo Pérez-Reverte (foto)

‘Intérprete de angustias’ de Natalia Berbelagua

Natalia BerbelaguaMantengo la página abierta, es un portal de sueños. Hace unos siete años que entré a cazar material a la red. Antes me dedicaba a espiar. La variación de ahora, es que me decido a interpretarlos. La página tiene una amplia gama de personas que ingresan de manera ocasional. Uno tiene un sueño y entra con la esperanza de ser leído por otro, un(a) ocioso(a) como yo. No estoy en un buen momento, para decir verdad ayer me quedé todo el día llorando. Incluso cuando salí de la casa no dejé llorar.

Estábamos en un restaurant. El amigo H, que estaba sentado a mi lado, comenzó en voz baja a contarme una historia. El relato de una mujer con la que sale, que supuestamente había besado a un hombre del otro lado de la pared. Solo dice haber visto una sombra que desapareció y el sonido de un beso. Unas tres o cuatro semanas antes, me comentaba justo lo contrario, la supuesta distancia emocional que pretendía mantener. Lo escuché y le dije lo siguiente: La sombra en realidad es eso, una sombra, un fantasma tuyo. Ese supuesto beso que puede que haya sido verdad, dice solo a una cosa: no sabías que te gustaba tanto. Él me escuchó y movió la cabeza hacia un lado, como de no querer saber más. Otro amigo le dijo: la sombra eres tú mismo, y lo que te duele es que quisiste ser tú el que le diera ese beso. El amigo H volvió a dar vuelta la cara. Me dieron una puñalada con ajo, señaló utilizando las palabras de un preso y volteando por tercera vez la cabeza.

La comida fue más bien silenciosa. Yo comía pescado frito sin preocupación por las espinas sino por la angustia que sentía en el momento y que me tenía cercana al pánico. Un niño se acercó a unos cantantes de boleros y se puso a revolotear como si fuera una paloma comiéndose las migas. Tomé unos sorbos de vino, sin ninguna gana. El amigo H, triste por la sombra y el beso, bebía un té. El amigo argentino saboreaba una empanada de queso.

Al pagar la cuenta me vino un llanto explosivo. El amigo argentino me grabó con su celular, dijo que estaba filmando una película. Angustia viene de angosto, dije, y a todos les pareció sensato. Ordenamos las sillas y salimos.

De camino mi llanto se agudizó y me obligó a parar en la escalera donde antiguamente los piratas guardaban los botines. Vi que en la vereda de enfrente había una tienda de artículos chinos y entré como sonámbula a comprar dos velas blancas. Me repetí en voz baja: vas a ponerlas en un plato con agua, en la punta le pondrás sal de mar, les vas a escribir tu nombre y las vas a prender cuando llegues a la casa.

Seguimos caminando todos juntos y nos despedimos en el taxi. Al llegar a la casa sentía el cuerpo apaleado, molesto. No pude hacer el truco de las velas. Me dormí. Soñé que lloraba por el cuerpo. Que la cama estaba empapada con las lágrimas que me salían por los poros. Soñé más tarde que el corazón tenía un rasguño, algo parecido a una alergia, que ahí estaba la causa de mi problema.  Por la mañana me quedé pensando en los sueños, y luego de ir al supermercado bajo una lluvia que no parecía lluvia, caminé cerro abajo con el fin de cruzar la puerta del supermercado. No vi nada extraño ni absurdo en el camino, lo que me pareció bastante raro. Llegué a la casa sin problemas, miré la lluvia por la ventana, que ahí sí mojaba de verdad. Cociné una sopa de mal aspecto. Entré a la página de sueños.

Gatos y panteras:

Soñé que estaba en peligro, gente mala me perseguía y querían lastimarme. Una pantera negra se hizo a lo lejos. Pensé que me atacaría pero no lo hizo, por el contrario hizo que varios gatos hicieran un círculo alrededor mío y ellos me protegían de la gente mala. Realmente fue extraño. Al despertar mi gata estaba durmiendo a mi lado. No sé realmente que significa, espero que sea algo bueno o de protección.

Le di esta respuesta:

Todo lo que te parece amenazante no lo es en realidad, no tengas miedo.

Después apareció este:

Ataúd

Soñé que estaba en una casa y solo veía a mi hermano mayor junto a un ataúd y me dice unos números para que los anote en la lotería y dice que son los números de la difunta, pero ella no se ve en el sueño.

Nota: ha ocurrido dos veces seguidas pero los números son diferentes.

Respuesta: El ataúd tiene una difunta que no conoces, o que no ves. Solo está la muerte. Tu hermano mayor está al lado del ataúd y te dicta los números de la lotería. La información se repite con diferentes números. La muerte implica una transformación. A tu hermano mayor seguro lo respetas mucho, lo ves con sabiduría. Los números de la lotería son las claves de tu propia transformación personal. Los números cambian, pero él mismo te los aconseja. Son los de esa persona que ya murió. No te resistas al cambio. Escucha y conversa con tu hermano. Él tiene la clave de tu propia lotería espiritual. En caso de que esté muerto averigua sobre episodios de su vida que te hayas perdido. Suerte.

No sé qué pasó conmigo, pero algo de vicio tenía este nuevo trabajo no remunerado. Si pudiera hacer una lista de la cantidad de oficios truchos que me han caído desde que comencé a escribir ya tendría material suficiente para la novela que nunca he escrito.

Decapitación japonesa

Yo era una especie de justiciera ninja mala, tenía una armadura negra con rojo, mi cabello estaba súper oscuro y mi arma era una katana y según mi familia mi destino era ser malvada, y a pesar de todo eso no me lo quería creer, yo quería ser buena ante todo, con un gran alma y un buen corazón. Yo era una especia de rusa-alemana-mexicana, bien tosca, ya estaba bien golpeada y cansada. Cuando maté al papá ya me había decidido que no iba a matar a nadie más. “Esto no se va a reparar de ninguna manera, ella no recuperará su vida, soy una mala persona”, pensaba. Y sentía muchas ganas de llorar, pensaba que Dios no me iba a permitir ir al reino de los cielos, mientras que la cabeza caía rodando frente a mí.

Respuesta

Me parece que viste una película de aventuras o que comiste demasiado por la noche. Mis mayores sueños de Ciencia ficción han ocurrido después de un atracón de comida. Ahora. Esa necesidad tuya o fijación por ser buena persona es un asunto bastante molesto. No te compres más esa tontera de ser buena, para qué hablar del reino de los cielos. Por más que creas en lo creas, nadie es bueno totalmente.

Dejé de leer por un rato. Ese sueño de la decapitación japonesa era demasiado estúpido. Además la angustia estaba intacta. Fui y prendí las velas, les puse mi nombre detrás unas fotos, de mí sentada tras un mostrador en una feria, y otra de cuando era niña y estaba parada afuera de la que entonces era mi casa. Me puse a cocinar. El amigo argentino llegó a prender un tabaco y mirar cómo hacía sopaipillas. Otro amigo llegó al poco rato con vino, cervezas y una bolsa de chocolates piramidales. Venía algo exaltado por un video sobre una ceremonia Iluminati que le había mostrado su hermana.

A medida que avanzó la noche todo parecía una conspiración. Comimos demasiado, nos tomamos todo el vino. El amigo argentino nos mostró las grabaciones para la película que hace con su celular. Tenía una del día anterior cuando lloraba en la marisquería.

Hay un dato relevante. Ojo. Atención total a esto. En el foro me apareció un rival.  Un tal Michael. A Gatos y panteras le dijo: cuídate, tienes muchos enemigos. A Ataúd, cuidado, tu hermano o alguien muy querido puede morir. A decapitación japonesa hay una rabia contenida en ti muy peligrosa, podrías herir a alguien.

*

Yo pensaba que la gente tenía más tiempo para escribir los sueños durante los fines de semana, pero en realidad ocurría lo contrario. Evasión laboral o preocupación legítima, comenzaron a aparecer sueños cada 30, 32 o 35 minutos. Durante un par de horas no daba abasto, ya tenía todas las otras labores paralizadas, y lo único realmente productivo que ocurría en mi casa, era que funcionaba la lavadora.  Ese Michael no estaba en línea todo el tiempo. Aparecía solo de vez en cuando a arruinar mis interpretaciones. Por la tarde, traté de escribir un cuento, pero para variar, llegué a la mitad. Por la noche, Leire y Adela, me llamaron para tomar algo. Como de costumbre, cerramos el bar. Nos encontramos con el amigo argentino que había salido a comer algo. A la salida nos quedamos mirando una pelea en plena calle. Unos hermanastros que se golpeaban alcoholizados debajo del monumento de la plaza. No sé si habrán estado bebiendo juntos, porque todos estaban en el mismo nivel de borrachera. Unos increpaban a otros diciendo: Somos los de verdad. Los otros decían: Nosotros somos los de verdad, como si existiesen los sucedáneos de hermanos. Ya me dio vergüenza seguir mirando y tomé un taxi camino a la casa, subiendo a Leire a la fuerza para que no siguiera tomando. Me olvidé del amigo argentino que estaba comiendo completos.

A las tres de la mañana me despierta el mensaje de una de mis alumnas, diciendo que pasa por una crisis. Estoy hecha mierda, me dice. Yo veo el mensaje y decido no contestarle. Duermo. A las cinco de la mañana me despierta un borracho que grita en la calle siguiente a todo pulmón:hija de puta. A las ocho recibo un mensaje de mi madre contándome que la tía que tiene cáncer ya está vomitando sangre. A las nueve ingreso al portal de sueños. Esta vez soy yo la que escribe lo que la atormenta.

Odio

Anoche soñé que entraba a un portal de sueños, que con mi inteligencia podía hackear los IP de todos los computadores de los que han escrito sus historias. Soñé que los buscaba uno por uno y los iba matando silenciosamente. Partía por el último año, y después por el año anterior, y así. No se salvaba ninguno. Al primero que eliminaba se llamaba Michael.

El sueño tuvo un solo comentario.

Michael

Enemigos ocultos, enredos. Cuídate. Alguien quiere hacerte daño. Puede que seas tú mismo.

Natalia Berbelagua (foto)

 

Bio Bio, por ayudar a Goic reforzó a Piñera

billarEn un momento delicado del posicionamiento de los candidatos presidenciales en la aceptación de las personas, irrumpe un informe periodístico de Radio Bio Bio que ha sido, a nuestro juicio, más inflado de lo que su contenido merece. Se trata de una asesoría que contrató el candidato presidencial Alejandro Guillier para que le informaran qué pasaba en las distintas comisiones del Congreso en su ausencia.

Una asesoría semejante a la que presta Litoral Press a las empresas: lee los periódicos y revistas, y recorta y pega lo que le interesa a cada empresa-cliente; la cual, por cierto, Radio Bio Bio promociona de manera incesante el día entero.

Lo primero que uno piensa es: si Radio Bio Bio, la “independiente de verdad”, que de acuerdo con esta cualidad debe estar más hacia el centro, o la izquierda, que a la derecha política, ¿por qué sale con una jugada billarística a tres bandas, para desprestigiar a Alejandro Guillier?

Entiendo que Radio Bio Bio comulga más con la Democracia Cristiana que con la Unión Demócrata Independiente, o Renovación Nacional, y por eso no se comprende que, estando Guillier disputando palmo a palmo las preferencias de la gente con el candidato derechista de Renovación Nacional, Sebastián Piñera, salte con un informe inflado para restarle puntos a Guillier.

Porque esa noticia, valida por supuesto, pero sin la dimensión que las tantas emisoras de Radio Bio Bio ha querido darle, beneficia, sin ninguna duda, a Sebastián Piñera.

¡La cadena radial independiente de verdad, haciéndole un enorme favor, a nuestro juicio, a la derecha política y su candidato presidencial!

Pero como la tacada fue a tres bandas, cuando se analiza un poco la jugada, lo que buscaba Radio Bio Bio era beneficiar a la candidata de la Democracia Cristiana, Carolina Goic. El cálculo que hizo fue, parece, que bajándole el perfil a Alejandro Guillier se lo subía a Carolina Goic.

No va a ser así. La jugada se explica, quizás, por la manera meliflua y serpenteante como ha actuado la Democracia Cristiana dentro de las dos coaliciones que ha hecho parte: Concertación y Nueva Mayoría. Ha sido la Democracia Cristiana la mayor oposición a esas coaliciones, desde adentro, inclusive con más fervor y veneno que las derechistas Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional.

De modo que el efecto inmediato quiso ser el de invisibilizar a todos los candidatos, y poner en primer plano a Alejandro Guillier, para desprestigiarlo, y, en consecuencia, de manera tácita, resaltar a su mayor contendor, ¡que no es Carolina Goic de la Democracia Cristiana!, sino Sebastián Piñera.

Esta jugada de Radio Bio es una de esas tacadas que se tiran para que sea a tres bandas, pero que resulta tacando burro con la bola equivocada.