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‘Decálogo del escritor’ según Onetti

juan carlos onettiNadie tiene la verdad revelada en materia literaria. Entre otras cosas, porque la sustancia con la que trabaja la literatura es maleable, y quien la trabaja también. Muchas veces se escribe para reflexionar sobre un tema: se comienza con una idea preconcebida y se termina pensando otra, cuando se termina el texto. De modo que nadie enseña a nadie. Cada cual encontrará su camino. Lo único que queda es intentar unos consejos, de acuerdo con la experiencia personal. Y saber qué piensan los buenos escritores sobre el oficio, resulta en todos los casos iluminador. El gran narrador uruguayo Juan Carlos Onetti (foto) sucumbió al deseo de compartir lo que, a su juicio, es el decálogo del escritor; “decálogo”, aunque sean once las recomendaciones. Aquí están:

1) No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.

2) No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Este solo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.

3) No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.

4) No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.

5) No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.

6) No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.

7) No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.

8) No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son cuatro; pero ¿y si fueran 5?

9) No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.

10) Mientan siempre.

11) No olviden que Hemingway escribió: “Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer”.

Encuestas políticas; Primarias; TVN

CEPEncuestas. Por enésima vez: las encuestas son una farsa. La más reputada de Chile la hace una entidad que depende del Grupo Matte, el mismo grupo económico que protagonizó la vergonzosa colusión del papel higiénico (y le importó un carajo) Misma entidad que dirige un ex ministro de Educación, a quien echaron por incompetente. Me refiero a la encuesta del Centro de Estudios Públicos, CEP. Hace varios meses el CEP viene bombardeando a la gente a través de los todos los medios de comunicación (cuya propiedad son de la misma cuerda ideológica), para machacar que Sebastián Piñera será el próximo presidente. No son encuestas, sino derechamente publicidad. Las encuestas sirven para que las empresas midan la aceptación de uno de sus productos, o sus servicios, nada más. En lo político, como la encuesta CEP, son una farsa. Los candidatos deberían exigir que no los manoseen para ese montaje publicitario en favor de Sebastián Piñera. Máxime ahora, en que el CEP los descalificó a todos y declaró que Piñera ganará en la primera vuelta, tratando de desmoralizarlos. Goebbels en su salsa.

Primarias. Buena idea la de Alejandro Guillier: tomar la elección presidencial, en su primera vuelta, como unas primarias de la izquierda política para saber detrás de cuál candidato de deben alinear para aplastar al candidato de la derecha política Sebastián Piñera. ¿Por qué Marco Enríquez-Ominami, MEO, insiste en que Guillier diga expresamente que “lo va a apoyar”, en caso de que sea él, MEO, el ganador de la izquierda? ¿Qué parte de la propuesta no entendió MEO?

TVN. El cáncer del que padece TVN se llama ambigüedad: para unas cosas es del Estado, y para otras es empresa privada. Tiene que salir del closet. Definir que es una empresa privada, como los demás canales de televisión, y punto. Eso sí, dejaría de ser el botín burocrático que es ahora. El Congreso no debería refrendar esa ambigüedad. ¿Se acabará TVN si el Congreso no le da la plata que pide? No creo, pero quedaría parado en su realidad. Porque esa doble faz que luce actualmente es tóxica. ¿Para qué inyectarle recursos a un canal que no cumple la función social para la cual fue creado? ¿Para qué darle plata a un refugio de politiqueros en su directorio, y de burócratas en el resto de sus dependencias?

Esnaola; Rovaretti; Huenchumilla

sebastian esnaolaEsnaola. Hace varios años anoté aquí la destacada participación de Sebastián Esnaola (foto) en el programa que tenía Nicolás Copano en La Red, ‘Vigilantes’, considerado un “show de noticias”. Atinado, entendido, ágil, Sebastián Esnaola brilló desde el primer minuto. El programa desapareció y con él se perdía Sebastián Esnaola. Por fortuna, Radio Cooperativa contrató a Sebastián Esnaola y resultó ser igual de atinente, informado, oportuno. Y sus intervenciones, sobre todo breves, al contrario de los que posan de intelectuales con preguntas kilométricas. Tan bueno es Sebastián Esnaola que uno enciende Cooperativa en la mañana y lo escucha. Enciende la radio al mediodía y lo escucha. Enciende la radio en la tarde y lo escucha… De lunes a viernes lo escucha. ¡Y también el sábado! ¿Tendrá Sebastián Esnaola una cama en Radio Cooperativa, que no sale de allá?

Rovaretti-Gallardo. Es adecuada la manera como Cecilia Rovaretti (foto) conduce las rovarettimañanas de Radio Cooperativa. Lo verdaderamente admirable es que conduce un panel de tiburones y lo hace bien. Se entienden los temas, los puntos de vista, no hay gazapera, tres que hablen al mismo tiempo, acudiendo a los panelistas para dar por agotado el tema y pasar al siguiente. Pero noto que, con Guillermo Gallardo, el crítico de teatro que participa los días viernes, lo hace de mala gana. Parece que no le tiene simpatía. Algo de él, le molesta. Porque lo afana para que termine, le niega la opción de su parecer personal (en calidad de crítico especializado en Teatro), lo atropella para que despache la cartelera. Darse el lujo de tener un entendido en la materia, una persona con el bagaje suficiente para opinar (no para recitar la cartelera) debería enorgullecerla. Pero no. Hay algo que a Cecilia Rovaretti le molesta de Guillermo Gallardo. Cuando Gallardo intenta opinar, lo corta. ¿Tiene Cecilia Rovaretti una fobia oculta con Guillermo Gallardo? En ese caso, debería pedirle a un estudiante en prácticas, que le copie en una hoja la lista de obras de teatro, y leerla ella.

Huenchumilla. La grabación dada a conocer de “la filosofía política” de Francisco Francisco-HuenchumillaHuenchumilla (foto) lo pinta de cuerpo entero como un mentiroso, un oportunista, un melifluo, que se acomoda a todo. La grabación corresponde a su exposición “de principios”, hecha ante los empresarios de Chile, con Bernardo Larraín, abanderado del Grupo Matte, a la cabeza. Sin ruborizarse, dijo que él estaba en condiciones de decirle a quien fuera lo que quisiera oír. ¡Aunque no estuviera de acuerdo con lo que decía! Adujo que “yo soy un político”. Uno cree que ser político tiene la dimensión humana de comprender un grupo social o una sociedad, para ofrecerle soluciones y bienestar. Pero Huenchumilla parece que eso no le importa. Porque solamente es un embaucador.

Un 11 de septiembre en que se perdió el decoro

salvador allendeHoy se cumple un año más de un sueño frustrado. El sueño de una sociedad más justa, inclusiva y democrática. Sueño que fue atacado de manera aleve con tanques de guerra, aviones de combate y soldados y marinos blandiendo fusiles.
Hoy se cumple un año más del asalto delictivo a La Moneda, perpetrado en 1973 por un grupo de alevosos militares que pisotearon el orden constitucional del país, y emprendieron una era de terror con asesinatos, desapariciones y torturas. Una era en que el sistema estatal fue puesto al servicio de la barbarie, las masacres y la impunidad, en un prolongado acto de lesa humanidad que duró 17 años.
Hoy se cumple un año más en que una cuerda de facinerosos irrumpió en La Moneda, produciendo la muerte del presidente constitucional de Chile, el socialista Salvador Allende (foto). Con sus mentes calenturientas y la consigna de ser los redentores del país, los militares de esa época se movilizaron como los títeres pusilánimes que fueron de un grupo de civiles privilegiados que, coludidos, empezaron a saquear el Estado y enriquecerse hasta el límite actual de sus empresas y bancos.
Hoy es un día para rendir tributo a todos aquellos héroes ciudadanos que soñaron con un país más justo y una riqueza redistribuida más equitativamente, y fueron desaparecidos y asesinados. Héroes de un sueño de justicia social que sigue vigente, que mantiene su calidad de amenaza para los privilegiados que se han enriquecido hasta la saciedad, muchas veces de manera ilícita, pero que quieren más. Una amenaza para ese grupo oligárquico que detenta los bienes y servicios elaborados con sudor del pueblo. Grupo de enfermos de codicia que ocupan el Congreso y la Bolsa de Santiago, y detentan las grandes empresas, los bancos y las universidades y colegios. Grupo oligárquico sediento siempre de sangre y de dinero.

Los sofismas de Gonzalo Rojas (no el poeta)

gonzalo rojas sánchezCon sus mismas palabras, párrafo por párrafo, me permito usar “el discurso” del señor Gonzalo Rojas (foto, que no el poeta de Lebu, Rojas Pizarro, sino un homónimo, Rojas Sánchez, de menos casta) para decir exactamente lo opuesto de su destemplado intento (es un obsesivo en su temática, es monotemático, cuatro veces más recalcitrante que Hermógenes Pérez de Arce), intento de menoscabar y sabotear los avances hacia un Chile inclusivo, con mayor bienestar social, donde todos tengamos las mismas oportunidades que hoy solo tiene la casta que él defiende: la de los habitantes de los barrios altos del oriente de Santiago.
Al título que él usó, socarrona, bobaliconamente, de “Por fin, ¡el socialismo!”, sugiero su lectura, develando lo velado, con el título “Por fin un gobierno intenta sacar al país del atraso”:
Con apenas seis meses de gestión, el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet ha mostrado cuán atrasados están los compromisos del Estado con los gobernados.
Desde el primer minuto, desde el Gobierno y desde el Congreso se ha mostrado el afán por superar este retraso social, causado por la casta nacida del festín de la dictadura.
La marea de conciencia sobre la urgencia de superar el atraso social inunda ya todas las dimensiones de la vida nacional: la enseñanza, la salud, la diversión, las relaciones laborales, el deporte, la judicatura, el orden público, la familia, los tributos.
Afortunadamente, está ocurriendo.
La cadena lógica es obvia: si la educación y la salud es para que ese grupo de empresarios nacidos del festín de la dictadura lucren, si la propiedad es excluyente, si el emprendimiento no puede ser sino de algunos emparentados con esa casta, si la familia es un pretexto para cohonestar delitos y fraudes, si la vida y la personalidad de los ciudadanos son desechables porque así lo determinaron los señores de La Dehesa, Las Condes y Los Trapenses, no es posible que eso siga en pie.
Hay que salir de semejante atraso.
Los áulicos del traidor, ladrón y asesino Augusto Pinochet muestran su peor cara cuando son confrontados con la muralla de privilegios excluyentes, nacidos de ese festín, sin Dios ni ley, que significó para sus bolsillos esa dictadura.
La derecha, sus áulicos, deberían ganarse la plata limpiamente, y no haciéndole trampa al erario del pueblo, a la dignidad de los negocios y hacer gala de la buena cuna que dicen ostentar.
Que trabajen igual que el resto, en vez de creerse los ungidos para mandar.
Afortunadamente quedan todavía más de tres años de gobernar con otra perspectiva, distinta de la casta nacida de la vergonzosa dictadura que vivió Chile. Lo único que puede hacerse es mostrar todos y cada uno de los perjuicios que esa casta les causa a los chilenos.
Los ideales, si existen, de esa clase rancia y retardataria, son pura ficción. Sus palabras engañan, son pura retórica. Sus políticas destruyen, no tienen ideología. Creen que la trampa, la ley amañada, el robo, el delito velado e impune son una ideología.
La derecha intenta sacar a las personas de sus coyunturas, descoyuntarlas después de haberlas exprimido con salarios de hambre y tratarlas como parias.
Cuando logra fortalecer sus vínculos con Dios, con sus familias y con sus tradiciones, esa casta lo hace con el único fin de mantener la ficción de la “libre empresa”, pero el único Dios que tienen es el dinero.
Su familia son los cómplices. La tradición, es la que ellos se inventan. La verdad es su mentira alienante.
En el nombre de la “libertad” desbancan a la justicia, la pisotean, la burlan. No saben hacer los de esa casta del oriente de Santiago, más que construir mayor desigualdad. Cuando los ciudadanos (que ellos denominan “individuos”) han sido reducidos a manos que se estiran para pedir la presencia estatal, los de esta casta anacrónica han alcanzado el mayor de sus objetivos de control.
Ellos, allá arriba, hablando de “libertad”; todos los demás, acá abajo, padeciendo su dominación.
La actividad normal de las personas comunes y corrientes es desfigurada y convertida en la existencia virtual de seres administrados por esa casta de desiguales, que habitan en Las Condes, La Dehesa y Los Trapenses, quienes dictaminan sobre la totalidad de nuestras vidas: no comprarás, no emprenderás, no educarás, no circularás, no opinarás, no donarás, no votarás por la izquierda ni por los independientes, creerás solo las noticias que les damos desde los medios de comunicación que son de nuestra propiedad exclusiva.
Así se está construyendo la gran ficción de “un Chile libre”.
Toda la utopía de la derecha resulta ser efectivamente lo que no puede edificarse en lugar ninguno, si se quiere el mínimo bienestar de las personas, a menos que hablemos de opresión, envilecimiento del ser humano y postración social.
Quizás la pasión por una sociedad más justa, con igualdad de oportunidades, donde la riqueza pueda estar en muchas manos, sea la única condición para poder enfrentar debidamente esa casta de manos sucias y sucias conciencias, y no quede más que agradecer la oportunidad y exclamar: Por fin un gobierno, como el actual, está dispuesto a avanzar un poco más allá de esta sociedad desigual, coartada, abusada por unos pocos que se dicen depositarios de “la libertad”. (Y se les llena la boca diciendo “libertad”)

Jaime Guzmán, la Democracia y el robo al FUT

jaime guzmán1) La muerte de Jaime Guzmán (foto) fue un crimen, pero el desarrollo judicial (la persecución y castigo a los autores) no es un asunto de Estado. Los señores de la Udi (Unión Demócrata Independiente) insisten, sin embargo, en que lo es. Pero están equivocados. Pudo ser una persona proba, pero no era más que un ciudadano, como cualquier otro, al momento de su asesinato. Cosa distinta fue la dictadura que él y los de la Udi instigaron y apoyaron (y todavía defienden), durante la cual el Estado fue usado como mecanismo de persecución de opositores, detención y desaparición de opositores, y asesinato de opositores. En este caso, sí se trata de un asunto de Estado. Pero el hecho de que el ciudadano Jaime Guzmán haya sido ideólogo de la dictadura, no hace su asesinato un asunto de Estado.
2) Por la confusión de los señores de la Udi, señalada anteriormente, nadie puede viajar a Argentina porque ellos piden que se hable con las autoridades argentinas el caso Guzmán. Que, más exactamente, es el caso Galvarino Apablaza, que está allá. Es el señalado responsable de darle muerte al ciudadano Jaime Guzmán. Si como dicen los de la Udi, ellos son respetuosos de las leyes, dejen que las leyes actúen, porque el proceso por la muerte del ciudadano Guzmán no es un asunto de Estado y, en consecuencia, no tiene que ser parte de las agendas oficiales de Argentina ni de Chile.
3) Pareció como entrar a un gallinero (según el cacareo de los empresarios y ricachones obtusos, y sus áulicos congresistas serviles, y politólogos oportunistas, y analistas desinformados, y hasta periodistas peleles y locutores ignorantes) cuando se anunció la reforma tributaria y la eliminación del Fondo de Utilidades Tributaria, Fut. Se comportaron de la misma manera irresponsable que en 1973 (pues al fin y al cabo son los mismos): dijeron que la producción caería, que la inversión extranjera caería, que los precios subirían, que habría escasez… Y al mismo tiempo que decían esto (de manera histérica) acusaban al gobierno de crear “un mal clima de negocios”. La sola enunciación del comportamiento de estos empresarios y ricachones, da grima. Pero qué podemos hacer, si esta es la realidad.
4) Mediante este procedimiento, el de crear un clima negativo de negocios y al mismo tiempo acusar hipócritamente al gobierno de desestimular la inversión, lograron meterse en la letra de la reforma tributaria. Y todo cambió. La mano blanda del gobierno, acosada por la prepotencia y la presión (yo diría chantaje) de los empresarios y ricachones, convirtió la reforma en algo inane. Tanto, que salió Joaquín Lavín (en uno de esos programas acríticos del domingo en la noche) a declarar la “satisfacción porque el Fut quedó intacto”. Así lo dijo, con una sonrisa de satisfacción. El gobierno había dicho que eliminaría el Fut porque los empresarios y ricachones, a través de ese fondo Fut, eludían y evadían el pago de impuestos. O, dicho de otro modo, estos señores le estaban haciendo trampa al fisco, y el fisco es el dinero del pueblo, o sea que estaban robando, en el peor de los casos, la plata del pueblo. Robando al pueblo.
5) Y, ¡oh! sorpresa. Los señores de la importantísima firma Penta (“Un banco de empresarios para empresarios”, dice su lema) están Hugo Bravo Lópezdesfilando ante la justicia porque han (aparentemente) robado a través del Fut. Uno de estos sinvergüenzas, perdón, uno de estos empresarios, el señor Hugo Bravo López (foto), devolvió mil-mi-llo-nes-de-pe-sos. ¡Mil millones de pesos! El equivalente a 370 años de salario mínimo de un trabajador honesto. El señor Bravo López se estaba ¿robando? ¡370 años de salario mínimo de un honesto trabajador chileno! Para eso sirve el Fut, señor Lavín y señores empresarios, para hurtarle dinero al pueblo.
6) Yo creo que no hay más qué decir del Fut. Ni de los empresarios ni de los ricachones. Ni de la justicia. Ni de la Udi. Ni de Guzmán. No nos dejemos enredar con espejismos verbales de estos siniestros personajes de la mentira y el engaño. Si quieren la Democracia (cosa que les provoca urticaria, porque durante 17 años de dictadura hicieron lo que se les dio la gana), que sean honestos (¿mucho pedir?), sinceros (¿mucho pedir?) y se sometan a ella, sin buscar (permanentemente) la manera de torcer la Democracia, de burlarla, o de no dejarla avanzar. ¿Por qué no son respetuosos, señores, de la sociedad en la que viven, y de la que derivan (no siempre por la vía santa) los millones de dólares de los que se vanaglorian y viven en mansiones? Amen a Chile, señores, quieran esta patria que saquean, y demuéstrenlo con hechos. ¿Por qué no hacen negocios sanamente? ¿Por qué no dejan que todos ganemos, sanamente? Pongan sus voluntades a prueba y traten de no robar. Arrepiéntanse, señores. Enderécense. Hagan patria, amando a Chile.

‘Parra 100’, la muestra de los 100 de Nicanor

nicanor parra1El 5 de septiembre próximo Nicanor Parra (foto) cumple 100 años de vida. Nicanor es el mayor de una familia de genios: Roberto, Hilda, Violeta, Lautaro y Eduardo (Lalo). Y les sobrevive a todos.
Roberto compuso ‘La negra Ester’ (que inmortalizó en el teatro Andrés Pérez con un musical que forma parte de la esencia humana de los chilenos), Violeta creó un sinfín de canciones (entre ellas, ‘Gracias a la vida’, un himno de la humanidad), mientras Hilda, Lautaro y Lalo fueron enaltecidos folcloristas de culto.
Nicanor se hizo Físico en Brown y después intentó Cosmólogo en Oxford, y fue profesor de escuela de Matemáticas y de Mecánica Avanzada y Física en la Universidad de Chile. Lo de poeta, larvado, surge de epifanía en Inglaterra, y al minuto siguiente solo quiso pensar poesía, vivir poesía, transpirar poesía.
Muchos premios y reconocimientos ha tenido: Premio Municipal de Santiago (dos veces), Premio Nacional de Literatura en 1969, Premio Luis Oyarzún, Premio Iberoamericano Reina Sofía de Poesía, Premio Bicentenario de Chile, Premio Miguel de Cervantes y Premio Iberoamericano de Poesía ‘Pablo Neruda’, entre otros.
Admiró a Gabriela Mistral y a Pablo Neruda, y luego los subvirtió con su antipoesía en sus antipoemas. Instaló así la nueva poesía, la nueva literatura. No se siente de izquierda ni de derecha: Nicanor, es. (Ironizó: “Izquierda y derecha unidas jamás serán vencidas”)
Se enamoró varias veces y varias veces se casó. Un desamor de estos le hizo escribir ‘El hombre imaginario’. Y el amor por su hermana lo hizo lanzar su ‘Defensa de Violeta’, desde uno de los balcones de La Moneda.
En estos días el Centro Gabriela Mistral (GAM) tiene en Santiago una muestra visual biográfica auditiva de su obra. La muestra está dividida en segmentos, de acuerdo con su vida, por lo que hay videos inéditos de su cotidiana soledad, está su voz que puede oírse en unos teléfonos que cuelgan del cielorraso, y hay muchas fotos que desconocíamos, que ilustran momentos de vida.
Puede ser, con Nicanor: Antes me parecía todo bien / ahora todo me parece mal / un teléfono viejo de campanilla / bastaba para hacerme el sujeto más feliz de la creación / un sillón de madera –cualquier cosa / los domingos por la mañana / me iba al mercado persa / y regresaba con un reloj de pared / –es decir con la caja del reloj– / y las correspondientes telarañas / o con una victrola desvencijada / a mi cabañisima de La Reina / donde me esperaba el Chamaco / y su señora madre de aquel entonces / eran días felices / o por lo menos noches sin dolor.
Muchos piden cada vez el Premio Nobel para él, de Literatura, pero él sueña con un Premio Nobel, en realidad, de Lectura: El Premio Nobel de Lectura / me lo debieran dar a mí / que soy el lector ideal / y leo todo lo que pillo: / leo los nombres de las calles / y los letreros luminosos / y las murallas de los baños / y las nuevas listas de precios / y las noticias policiales / y los pronósticos del Derby / y las patentes de los autos / para un sujeto como yo / la palabra es algo sagrado / señores miembros del jurado / qué ganaría con mentirles / soy un lector empedernido / me leo todo –no me salto / ni los avisos económicos / claro que ahora / leo poco / no dispongo de mucho tiempo / pero caramba que he leído / por eso pido que me den / el Premio Nóbel de Lectura / a la brevedad imposible.
Grande Nicanor, grande Parra. Nunca digas nunca, dijo. Cien años de existencia son un enorme poema. El que pierde gana.