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No es un buen sistema las AFP; No+AFP

afpPueden desgañitarse los promotores de las Administradoras de Fondos de Pensiones, AFP, ofreciendo el cielo y la tierra, pero son un robo para los trabajadores. Las AFP son, en realidad, cuentas de ahorro. Nada más. Y el pago de los intereses por tener el dinero en esas cuentas, es exageradamente bajo. En cambio, es alto el riesgo de que el ahorrador (trabajador) pierda su dinero. Lo vea esfumarse en manos de las AFP.

Poner el dinero, que es fruto del trabajo diario durante años y años, en una cuenta de ahorros, y que al final no le compensen ni siquiera el costo de la inflación, es perder el dinero. Y esto es lo que ocurre con las AFP.

De una parte, tantos años en que los trabajadores han tenido que depositar sus ahorros en esas cuentas, mal llamadas de ‘pensiones’, y los empleadores jamás han puesto un peso a favor de quienes, con su trabajo, han hecho que sus empresas funcionen y den utilidad. Solo ahora, en el 2017, los empresarios harán un aporte del 5%, de acuerdo con el proyecto de ley que se presentará ante el Congreso.

De modo que los empresarios no solo han depredado la vida, la energía existencial de los trabajadores; no solo han hecho utilidades a costa de romperle el lomo a los empleados, sino que no han hecho nada por sus ‘colaboradores’ (empleados), ni por la sociedad. No han aportado un peso.

De otro lado, los trabajadores son objeto de retención de una parte de su sueldo, con destino a las Administradoras de Fondos de Pensiones, AFP. Esto quiere decir que un grupo de empresarios, autorizados a captar esos dineros, y rentabilizarlos, han tenido una millonada a su disposición, sin hacer nada. No han hecho el más mínimo esfuerzo por seducir esos dineros, sino que pasivamente se les entrega para su “administración”. Por eso, las AFP son parásitos del dinero de los trabajadores.

Toman el dinero de los empleados y hacen negocio con él, y le devuelven al dueño real del dinero, el trabajador, una miseria. Pensiones que no llegan a los 100 mil pesos. Pero ellos, los parásitos de las empresas administradoras obtienen utilidades multimillonarias cada año. Las AFP son un negocio pulpo en manos de parásitos.

Y ahora, cuando los empresarios, por fin van a poner 5% de cotización en favor de los empleados (de los que exprimen su fuerza laboral), los señorones de las AFP hacen más bulla que las gallinas cluecas, y consideran que “el Estado no puede tocar esa plata”. ¡Consideran que el Estado no puede cumplir su función social!

En su voracidad parasitaria, las empresas administradoras del dinero de la jubilación de los trabajadores meten miedo a la gente para que ellos puedan volver a quedarse con este mayor dinero de los empleados, proveniente del 5% de los empleadores, y aumentar sus utilidades.

Porque ellos usan el dinero de los trabajadores, pero las ganancias que obtienen no las comparten, sino que las fragmentan, y la mayor parte, casi la totalidad, es para ellos, y la miseria restante para los trabajadores. Así se permiten sus autos de lujo, sus mansiones de lujo, sus casas de campo de lujo, sus cuentas bancarias de lujo, y sus hijos estudiando de lujo en Europa o Estados Unidos.

No+AFP, porque es un robo al dinero de los trabajadores. La plata de las jubilaciones no debe ser para que un grupito de privados obtenga millonarias ganancias, a expensas de la miseria de los jubilados.

Las AFP son un sistema perverso, un sistema de cuentas de ahorro que no paga intereses a los clientes.

No+AFP, porque el sistema de cuentas de ahorro, que pomposamente llaman “sistema de capitalización”, no es tal, porque ellos no capitalizan al trabajador, que es su cliente, sino que capitalizan sus propios bolsillos, haciendo negocios con el dinero de los pobres.

 

Perdió Ricardo Rincón; ¿triunfó Colo Colo?

carolina goicCarolina Goic. Independiente del espíritu originario de la Democracia Cristiana, fascista y vaticano, y de que su espacio está en la derecha y no en la izquierda, nos alegramos porque Carolina Goic le haya ganado el gallito (en otros lados dicen ‘pulso’) al maltratador de mujeres del clan Rincón, Ricardo Rincón. Esperó y esperó con risitas ante la prensa, para desgastar a la Democracia Cristiana, y causar daño a otra mujer: la presidenta de su partido, Carolina Goic. El del clan Rincón, Ricardo Rincón, fue sancionado judicialmente en el pasado, sí: se le impuso una pena civil por maltratar a su pareja de entonces, ¡pena civil que no cumplió! Si en esa época hubiera habido sanción penal para su conducta de maltratador, hubiera recibido una condena penal. Y es en este juego, de lo civil y lo penal, en el que él se escuda. Y cínicamente dice que no tiene procesos pendientes ni sanciones penales pendientes. Pero no dice que fue condenado civilmente y que ¡no cumplió la ley! ¡Un diputado que no cumple la ley! Nos preguntamos si este señor del clan Rincón, Ricardo Rincón, ¿hubiera actuado como lo hizo, si el presidente de su partido hubiera sido un hombre? No. ¡Claro que no! Lo seguro es que, en cuanto surgió el escándalo de su repostulación, hubiera renunciado. ¿Acaso Jorge Pizarro, Ignacio Walker, Andrés Zaldívar o cualquiera otro de ellos, le hubiera permitido ese desgaste, esa tozudez, esa mala intención que usó el del clan Rincón, Ricardo Rincón, contra Carolina Goic? ¡No! ¡Lo hubieran sacado cascando de una sola vez! Y él no se hubiera resistido, porque no tiene cojones ante un hombre. Pero como él es especialista en mirar en menos a la mujer y maltratarla, hizo eso con Carolina Goic: ¡la maltrató! Aristarco tiene una palabra para eso: “Es un maricón”. Nos alegra que ella siga adelante con su candidatura presidencial, que sea ella quien tache, de su puño, al maltratador de mujeres de la lista de candidatos de la Democracia Cristiana al Congreso, y que haya sido ella, la mujer, la que haya ganado este gallito que jamás debió ocurrir. Ahora, desde el punto de vista del zángano que es el del clan Rincón, Ricardo Rincón, era previsible que no quisiera soltar ese puesto de diputado: no hace nada, haraganea, y además gana una millonada y tiene acceso a negociaciones non santas para recibir una que otra coima, y puede andar por ahí, como un pavo real, por todas partes. Pero eso se le acabó. Ahora… ¡a trabajar, sinvergüenza!

¿Proeza? ¿El partido de Colo Colo ante Deportes La Serena, en que ganó con 4 goles, pablo guedesjusto los que necesitaba para no ser eliminado, fue una proeza? O… ¿una triquiñuela con ayuda del árbitro? No se lo creen sino los hinchas, que necesitando cuatro (4) goles, el Colo Colo entra a la cancha y… ¡milagro!, los metió. Después de haber perdido por ese marcado en el partido de ida ante ese mismo equipo. Qué feo ver estos trucos en el fútbol. Ese es un triunfo amargo. No tiene gusto a triunfo. Y el técnico, Pablo Guedes, el maschachicles, que no es santo de nuestra devoción, se salvó de que le dieran el sobre azul, o… ¡la patada en la raja!

‘Cada vez que oía pasar un avión’ de Sam Shepard

Sam-Shepard-(Sam Shepard murió el pasado 27 de julio. QEPD)

Cada vez que oía pasar un avión por encima de nuestras tierras, mi papá tenía la costumbre de pasarse los dedos por la cicatriz de metralla de su nuca. Estaba, por ejemplo, agachado en el huerto, reparando las tuberías de riego o el tractor, y si oía un avión se enderezaba lentamente, se quitaba su sombrero mejicano, se alisaba el pelo con la mano, se secaba el sudor en el muslo, sostenía el sombrero por encima de la frente para hacerse sombra, miraba con los ojos entrecerrados hacia el cielo, localizaba el avión guiñando un ojo, y empezaba a tocarse la nuca. Se quedaba así, mirando y tocando. Cada vez que oía un avión se buscaba la cicatriz. Le había quedado un diminuto fragmento de metal justo debajo mismo de la superficie de la piel. Lo que me desconcertaba era el carácter reflejo de este ademán de tocársela. Cada vez que oía un avión se le iba la mano a la cicatriz. Y no dejaba de tocarla hasta que estaba absolutamente seguro de haber identificado el avión. Los que más le gustaban eran los aviones a hélice y esto ocurría en los años cincuenta, de modo que ya quedaban muy pocos aviones a hélice. Si pasaba una escuadrilla de P-51 en formación, su éxtasis era tal que casi se subía hasta la copa de un aguacate. Cada identificación quedaba señalada por una emocionada entonación especial en su voz. Algunos aviones le habían fallado en mitad del combate, y pronunciaba su nombre como si les lanzara un salivazo. En cambio mencionaba los B-54 en tono sombrío, casi religioso. Generalmente sólo decía el nombre abreviado, una letra y un número:

-B-54 -decía, y luego, satisfecho, bajaba lentamente la vista y volvía a su trabajo.

Sam Shepard (foto)

 

DC y derecha; los Rincón; el amor; Mark; ‘Monga’

josé antonio primo de riveraDemocracia Cristiana. Vamos a ubicarnos en los orígenes, porque de eso depende el desarrollo posterior. Las raíces se encuentran en la derechista Falange Española, creada a comienzos del siglo XX por José Antonio Primo de Rivera (foto) contra la amenaza de una ‘revolución socialista’. Su hijo Miguel Primo de Rivera fue dictador de España entre 1923 y 1930. En Chile, Eduardo Frei Montalva recoge ese ideario y funda la ‘Falange Nacional’. Simultáneamente, esa falange que tomaba ideas de la doctrina social de la iglesia vaticana, también era digna de admiración de Jaime Guzmán, creador de la ‘Unión Demócrata Independiente’, Udi, quien se aprendió discursos enteros de José Antonio Primo de Rivera y los intercalaba en sus presentaciones. La Democracia Cristiana chilena proviene, pues, de la estirpe fascista y católica del viejo Primo de Rivera, de España.

Centro izquierda. El ex canciller de Ricardo Lagos Escobar, y ex presidente de la walker_ignacioDemocracia Cristiana, 2010-2015, Ignacio Walker (foto), acusó anoche en ‘Tolerancia Cero’ a la Nueva Mayoría de “haberse izquierdizado”. La responsabilizó, por esta vía, de facilitar que el derechista Sebastián Piñera tenga nuevos adherentes, provenientes del desencanto de muchas personas con esa izquierdización de la vieja Concertación. Y, a continuación, se proclamó de “centro-izquierda”, pese a su origen falangista, fascista. Señaló que la Democracia Cristiana debía ser una fuerza capaz de ganarse adeptos del patio de Piñera, de la Udi y Renovación Nacional, “sin ser de derecha”. Y se preguntó si era viable una alianza “con la derecha”, y dijo que no.

Ricardo Rincón. El diputado es hermano de la ex ministra de Michelle Bachelet, Ximena ricardo rincónRincón. Ambos militan en la Democracia Cristiana. Ricardo Rincón (foto) fue procesado por violencia intrafamiliar contra Carolina Hidalgo en el año 2002, lo que él ha negado en distintas ocasiones. La candidata presidencial de la Democracia Cristiana, Carolina Goic, había denunciado ese hecho, cuando se debatió la conformación de listas de candidato de la DC al Congreso. Porque Ricardo Rincón quiere repostularse a la Cámara. La Junta Nacional de la DC “rechazó” la repostulación del señor Rincón. Pero unas horas más tarde, la misma Junta de la DC “aceptó” que se repostulara, obviando el caso de violencia intrafamiliar, y, de paso, y lo más grave, desautorizando a su candidata presidencial. El esposo de esta, Christian Kirk, escribió una sentida carta a la Junta de la DC, recriminando a quienes apoyaron a Ricardo Rincón. Los acusó de tener “las manos manchadas con sangre”, y propuso expulsar a “los fariseos del templo” de la DC.

Carolina Goic. ¿En qué posición dejó la Junta de la DC a su candidata presidencial? La carolina goicdejó en el peor de los escenarios. Desautorizada. Con sobrada razón la candidata Carolina Goic (foto) dijo que iba a pensar mantener, o no, su candidatura. En general, este comportamiento culebrero, tortuoso y melifluo, es el que ha tenido desde siempre la DC. La DC ha gozado de todos los privilegios posibles, primero como miembro de la Concertación y ahora de la Nueva Mayoría. Sin embargo, si se revisan los hechos, no ha habido opositor más eficaz y persistente de la Concertación y la Nueva Mayoría que la DC. Jorge Burgos, Ignacio Walker, Andrés Zaldívar, Jorge Pizarro, etcétera, han sido palos en la rueda de los gobiernos “de izquierda”; y han puesto las trabas desde adentro de la coalición.

Sola. Está bien que la Democracia Cristiana (logo) corra sola en la carrera presidencial. DCNo quiso apoyar al candidato Alejandro Guiller, porque no la representa, obviamente. Prefirió ir con candidata propia, Carolina Goic, pero a mitad de camino la apuñalaron, prácticamente, cuando defienden a Ricardo Rincón. En este blog hemos dicho, hace varios años, que la DC no debió haber estado jamás en la Concertación, ni en la Nueva Mayoría. Porque la DC es “otra cosa”. Está más cerca, por su origen y su ideario, de la derecha, no sabemos si la dura, o la moderada, que de la izquierda. Que corra sola para saber cuántos son, y deje de blufear, está bien. Que corra sola para sincerar sus postulados y el escenario político nacional, está bien.

Carolina Arregui. Brevemente: salió la veterana actriz Carolina Arregui en esta foto con carolina arreguilos perros de Alexis Sánchez, convertido en el novio envidiado de Chile de la también actriz Mayte Rodríguez, hija de Carolina Arregui. Y el pie de foto considera una bendición esta relación amorosa de su hija. A su vez, Mayte Rodríguez escribió en un pie de foto, posterior a saberse su relación con el futbolista Alexis Sánchez, que había llegado la luz y la iluminación a su vida. Todo esto ¿será para sacarle pica a Thiago Correa, el ex novio de Mayte, quien, al parecer, no la trató bien y la engañó con otras mujeres durante su convivencia de 5 años? ¿Será solo para sacar pica?

Mark González. Me parece muy bien que Mark González (foto) diga lo que piensa del mark gonzáleztécnico argentino Pablo Guedes. Que es una mala persona, que jamás se preocupó de averiguar o preguntarle por sus lesiones y su recuperación, la poca empatía de Guedes con sus dirigidos, etcétera. ¿Qué decirlo le traerá problemas? No creo, porque quien lo quiera contratar no será para tratarlo mal, hacerle la desconocida o tenerlo en la banca. Lo que si es claro es que la voz y esa mascadera de chicle a toda hora, son algo bastante desagradable del señor Pablo Guedes. No nos cae bien. Nunca nos ha caído bien.

‘El dormitorio más triste y solo de Ayotzinapa’

marcela turati(Por Marcela Turati) Todos los días a Bernardo le insisten para que se mude de dormitorio, pero él no escucha. Cuando en esta escuela-internado cae la noche él extiende su cobija roja sobre unos cartones y se acuesta en soledad, rodeado de ausentes, añorante de este cuarto lleno de amigos: Eran ocho y se disputaban cada centímetro del piso, jugaban a hacerse los descuidados y pisarse los pies.

Sus compañeros Julio César, Jonás, Cristian Alfonso, Israel Jacinto, Eduardo y Miguel Ángel no están aquí, sólo están sus pertenencias, sólo están sus retratos exhibidos entre los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa que fueron desaparecidos el 26 de septiembre, cuando a los policías de Iguala se les metió el diablo en la piel y se exhibieron como criminales al servicio del narcotráfico.

“Yo soy el único aquí. Uno se fue a su casa, su mamá vino por sus cosas, los otros seis están desaparecidos”, dice Bernardo, delgadito, larguirucho, amable. A su alrededor, recargados sobre las paredes pelonas, están los maletines, la ropa, los zapatos y recuerdos que cuida hasta que regresen sus dueños.

Al cuarto día de que sus compañeros no volvían, Bernardo se dio a la tarea de acomodar el lugar. Dobló y apiló los cartones que sirven de cama, hizo lo mismo con los sarapes y cobijas de colores.

Acomodó en un rincón los tenis rotos, todos de tela, ninguno de marca; los huaraches en forma de equis que llevan los campesinos; los zapatos formales comprados con sacrificios por los futuros maestros. Todo está rociado con moronas de pintura blanca que saltan del techo carcomido por la humedad y que hace pensar que las pertenencias son de algún maistro-pintor.

Un costal blanco, como los que contienen semillas está erguido contra la pared atiborrado de ropa. Este tiene el rótulo de “Correos de México”.

“Esta era la maleta de Eduardo”, explica este joven nahuatlaca, cuidador de recuerdos. Encima del costal-maleta está recargada una chamarra vieja, herencia de alguna generación anterior de esta normal rural que tapaba a su dueño del frío.

Afuera de un maletín deportivo asoma el vaso de plástico con el cepillo de dientes y la pasta que usaba Julio César. Al fondo una placa metálica que lleva su nombre: “Julio César López Patolzi”.

Entre la ropa sobresale la primera hoja de su cuaderno a rayas, donde con lápiz y letra fina Julio César escribió el primer día de clases: “Pues yo ingresé a esta Normal con el simple echo que mis padres son de escasos recursos campesinos y mis habilidades es ser responsable también en la academia, trato de poner mucha atención a los maestros para poder sobre salir adelante”.

Más allá, se ve un vaso de plástico que lleva adentro una cuchara, un cuchillo, un tenedor, porque hasta eso tenían que traer los estudiantes de casa. Una bolsa de detergente Foca. Un folder con los certificados de estudio de José Eduardo Bartolo Tlatempa, indígena, como dejan ver sus apellidos; indígena como la mayoría de los alumnos de esta escuela donde el requisito para entrar es no tener dinero, pero tener ganas de ir a contracorriente del destino de los pobres hasta alcanzar ser alguien.

“Yo mismo acomodé esta semana. Cuando salieron a la actividad no les dio tiempo de arreglar, yo mismo me puse a arreglar”, explica Bernardo tenso pero sonriente. Un par de escobas permanecen de pie en un rincón.

Con el brazo señala que junto a la pared más cercana a la puerta de bordes roídos dormían cuatro: Julio César, Cristian Alfonso, Cristian (“ése está en su casa; su mamá se llevó sus cosas”), y allá Jonás.

Durante los primeros días de clases en el cuarto que llaman Sección G dormía también El Chilango, Julio César Mondragón, el joven mexiquense desaparecido con los demás el día 26, y quien tres días después fue encontrado en Iguala asesinado: el torso lleno de moretones y desollado: sin ojos, sin piel, sin cara. Llevaba la misma playera roja con la que se presentó el primer día de clases, la misma que circula en Internet donde se le ve cargando a su bebé recién nacida, y acurrucado junto a su esposa.

“El Chilango se cambió de aquí porque éramos varios y no había cupo -dice-. A veces se tiraba a un lado de mí, luego se pasó al lado (al otro cuarto), estuvo un tiempo, luego que iba a buscar dónde dormir, le dije que si no (encontraba) regresaba y se pasó a la panadería”.

Quien diga que en las normales rurales donde se forman los maestros más pobres de México viven entre lujos debería asomarse a este cuarto con el rótulo número 4; sección G, como le dicen ellos. Encontrará que la puerta no sella, el aire se mete siempre por el techo. Los muebles son tres cajas clavadas en las paredes a manera de casillero: un huacal de madera, las otras dos de plástico.

Las paredes están acicaladas de pintura blanca que la humedad carcome. No hay adornos. No dio tiempo de colocar ninguno. Sólo queda un letrero a lápiz que alguien dejó en el que se lee: 2 de octubre. Los jóvenes viajaron a Iguala (a poco más de una hora de camino) era recabar fondos (“botear”) para acudir a la manifestación anual por la masacre estudiantil de Tlatelolco en el Distrito Federal y traer para ese fin tres camiones de pasajeros. (En el patio de la escuela una treintena de autobuses con líneas comerciales están estacionados, sus choferes esperan que los releven)

Como Bernardo estaba inscrito en el Club Banda de Guerra y se quedó limpiando los instrumentos, no acudió a Iguala como el resto de los alumnos de primer año, los llamados pelones, pues por tradición escolar son rapados todos los alumnos de recién ingreso a esta Normal. Bernardo también está pelado, los cabellos que crecen se sostienen de pie como si fueran de cepillo.

“Yo me quedé a esperar a los compañeros en la puerta. Los esperé. Vi que no llegaban”, dice ahora sentado sobre el piso, junto al arrumbadero de zapatos.

Esa noche en la Normal se recibió la noticia de que a los pelones los habían reprimido, la policía los había rodeado y detenido. La información fluyó como gotera, había un herido, no, ya estaba muerto, y el muerto era un pelón.

La incertidumbre se paseó entre todos dejando la pregunta de quién sería.

“Les marcábamos a todos. Sólo le entró la llamada a Israel Jacinto, dijo que estaban dentro del autobús, que los tenían rodeados policías, que tenían gas lacrimógeno. Le dijimos que rompiera los vidrios no se vayan a ahogar. Pidió que lo fuéramos a traer, le dijimos que ya había salido una Urban por ellos. (La llamada) duró cinco minutos, se escuchaban gritando los demás, también él. Se escuchaban los ruidos de las patrullas. Hasta que se colgó”.

Hasta después supo que todos los pasajeros del autobús de Israel Jacinto fueron obligados a subir a patrullas de la policía municipal. Todos fueron desaparecidos.

Esa noche Bernardo intentó ir a rescatar a sus compañeros, pero no alcanzó cupo en las camionetas que salieron con refuerzos (algunos de los estudiantes que acudieron al rescate tampoco regresaron, quedaron muertos, otros siguen hospitalizados)

Pasó la noche en vela con todos, resguardando la escuela; a él le tocó cuidar por los corrales. Entre todos checaban por feiz e internet las noticias, el muerto ya no era uno, eran dos, luego tres. Tres de la Normal, pero otros tres que no eran normalistas, pero fueron confundidos con ellos.

“Empezaron a pasar las imágenes, yo no sabía nada, pero dijeron que a un chavo le hicieron bien feo, le quitaron el rostro. Ahí reconocí a El Chilango porque usaba la playera del primer día de clases. La última vez que lo vieron fue cuando los subieron a las patrullas”. Lo dice como si nada, el miedo se asoma en la mirada.

Saca su celular y muestra el video que le tomaron el 21 de agosto, día de su cumpleaños. Se ve que a Bernardo lo agarran por sorpresa y lo tiraron a un pozo con agua. Mira con cariño la escena y dice: “Ahí está El Chilango, es el último que llega (y sí, se ve un muchacho menos flaco que el resto, que ayuda al resto a tirarlo al río); el que lo grabó desde arriba es Miguel Ángel”.

Ya no tiene la fotografía del 8 de agosto cuando los mayores los ‘pelaron’ con rasuradora, se quedó en un celular que le robaron. Pero sí tiene los recuerdos, y de esos echa mano.

“Íbamos a escoger a El Chilango como jefe de grupo, él sí quería pero como es de México a lo mejor lo iban a tratar mal, por eso quiso quedarse de apoyo. Casi no le gustaba echar relajo, era serio, reservado. Lo íbamos a elegir porque le gustaba participar en las clases. Él estuvo en Tenería, le preguntamos pero no nos quiso decir, creo que lo expulsaron. Fue a hacer pruebas en Tiripetío, Michoacán, no dijo por qué lo expulsaron, y vino aquí”.

Bernardo apenas regresa de tres días de descanso en El Durazno, su pueblo, ubicado en el municipio de Tixtla de donde eran oriundos cuatro de sus colegas y que es zona de nahuatlacas.

En casa su mamá le pidió que abandonara la Normal, que ya no regresara, a lo que él le contestó: “Ahí me quiero quedar para saber de mis compañeros”. Además, sigue con la idea de ser maestro.

-¿Por qué quieres ser maestro?

-Diría mi compañero Chilango… todavía recuerdo sus palabras -y sonríe, cómplice-: ‘para compartirle mis ideas a los niños’.

-¿Cómo cuáles ideas?

Ya no responde. Se tapa el rostro, se queda pasmado. La tristeza le corta el habla y llora silencioso, no con el estruendo de los que vienen de la ciudad, llora como campesino. Parece un niño arrinconado. Y cómo no si el dolor es gigante para este joven, apenas pasada la mayoría de edad, que pretende ser un adulto, que carga sobre su cuerpo flaco el pesado recuerdo de siete amigos y como una patada en el alma el descubrimiento de la raíz de este país podrido.

“Sólo quiero que aparezcan”, se enjuga las lágrimas.

Cuando se repone, como encarrerado comienza a desgranar recuerdos, como si tuviera urgencia de hablar de todos, de nombrarlos, de recordarlos para traerlos de vuelta.

“Era muy unida la sección. Éramos muy unidos. Nunca nos separábamos cuando salíamos a trabajar al módulo o comprar cosas nos cooperábamos. Si salía actividad íbamos juntos. Yo llegaba primero, yo nunca entraba, no abría la puerta, los esperaba afuera a que llegaran todos y nos fuéramos al comedor todos juntos”.

Vuelve la sonrisa cuando aparece en el cuarto a Eduardo, ‘Boby’, a quien le gustaba bailar breidans, ponía una canción y comenzaba a articular patadas. A Cristian Alfonso gustoso de estudiar danza desde niño. A Israel fingiéndose el descuidado en las noches, pues cada vez que se levantaba por algo, pisaba los pies de quienes estaban acostados; sus víctimas lo regañaban, los demás se reían. Jonás haciendo relajo como aquella vez que se quedó dormido de pie en clase e hizo carcajear a todos. “Era bien de la costa, no podía pronunciar el 128 y decía ‘Baisa’”.

Habla también sobre su rutina escolar, sobre las actividades ‘de lucha’ que tenían, la ordeña, de sacar diésel, de botear, hasta que se atora: “El 26 entramos a las nueve cuarenta, ya no me acuerdo a qué materia fuimos. Tenía el horario pero anda desaparecido el que lo tenía. Se lo iba a pedir”.

Sabe que sus otros compañeros de primero están preocupados por él, pues el G es el único cuarto donde quedó uno solo -en otros cuando menos quedaron dos o tres-. Cuando lo invitan a mudarse de sección él les dice lo que ahora repite: “que no, que estoy bien, que aquí quiero estar con ellos”.

Alguna noche ha soñado que están juntos en el convivio que tenían planeado para ese fin de semana.

Un estudiante se mudó por unos días a su sección para acompañarlo y a veces lo regañaba con un ‘no te agüites, cabrón, van a aparecer, piensa positivo’. Un día de plano se pusieron a orar más o menos con estas palabras que Bernardo repite: “Que el señor los proteja a cada uno de nuestra sección, que les de fuerza, les cuide y los traiga bien, acá van a regresar y acá vamos a estar esperándolos”.

Pasado el llanto, lustrados los recuerdos, revisitados los amigos, retomados los espacios vacíos, Bernardo se sincera: “Hay momentos que me quiero ir de ver a las familias, cómo están sus rostros, cómo están llorando, uno se desilusiona. Me siento triste y solo, me siento mal, soy el único que se quedó aquí. Yo siempre decía: ‘si salimos todos, volvemos todos’”.

Esa rutina de esperarlos en la puerta, de no entrar hasta que lleguen todos; esa promesa del ‘si salimos todos volvemos todos’ es lo que hacer que Bernardo cada tanto reacomode las pertenencias de sus amigos, barra el piso y cultive la esperanza del reencuentro hasta llegar la noche, cuando regresa al cuarto más solo y triste de Ayotzinapa, y tiende su cobija roja, y duerme siempre en vela para darles la bienvenida al momento en que reaparezcan.

“Estoy esperando a que lleguen -dice-. Por ese motivo no me he ido. Yo sé que si yo estaría desaparecido, ellos harían lo mismo”.

Marcela Turati (foto)

 

Solo como testimonio el caso de Javiera Blanco

En el caso de Javiera Blanco, la peor funcionaria de todos los gobiernos desde el retorno de la democracia en Chile, pero extrañamente premiada con un cargo de magistrada del Consejo de Defensa del Estado, la presidenta Michelle Bachelet sigue marrando. Envió a cuatro (¡!) ministros al Congreso para sabotear un informe en el que se adjudica la responsabilidad que tiene la entonces mediocre ministra de Justicia, Javiera Blanco, en el caso de los niños muertos en el Sename. Y dijo, después, la presidenta Bachelet, justificando su extraño comportamiento: no se puede hacer del tema de los niños del Sename una caricatura, ni descargar toda la culpa en Javiera Blanco. “¡No politicemos el tema!” Eso dijo. ¿Y qué fue lo que hizo con su declaración? ¿Qué hizo con los cuatro (¡!) ministros haciendo lobby para sabotear al Congreso? ¿Qué hizo restándole importancia a las muertes de niños en el Sename? ¿Qué hizo defendiendo a muerte, y extrañamente, a Javiera Blanco? Lo que hizo fue… ¡politizar el tema! Y con política barata, desechable. Digna del idiota Ernesto Silva. Hizo exactamente lo mismo de lo que quiso acusar a la derecha. Borró la diferencia de “la izquierda” y “la derecha”. ¡La mediocridad de la señora Javiera Blanco no puede ser asunto de Estado, señora presidenta! Qué extraño comportamiento el suyo, doña Michelle Bachelet. ¿Quién es Javiera Blanco para que la señora Bachelet se juegue su prestigio? ¿Quién es Javiera Blanco para que el gobierno haga el loco ‘torciéndole’ el voto a varios congresistas? Tienen que responder esto. ¿Qué sabe Javiera Blanco de Michelle Bachelet, para que ésta la trate con algodones? La vida se encargará de decantar este caso. Creo que hay dos temas: el de 1) la mediocre funcionaria que premió con un puesto en el Consejo de Defensa del Estado, y el de 2) encubrimiento del comportamiento inadecuado, antiético y falaz de su hijo Sebastián Dávalos, cuando siendo alto funcionario de gobierno resultó metido en un negociado; estos dos temas, digo señora presidenta, serán de eterna recordación de su segundo gobierno. Pésimo gobierno. Y no lo digo ahora, cuando está con el sol a las espaldas, sino que lo dije, aquí mismo, cuando la señora Bachelet se lanzó de candidata. Dijimos: será un pésimo gobierno, primero porque segundas partes no son buenas, y segundo porque no tiene nada qué ofrecer a ciencia cierta. Cada cual juzgue lo que ve.

Codelco; Blanco; Sofofa; Transantiago; Monga

javiera blanco1- Escuchando al señor Óscar Landerretche, presidente del directorio de Codelco, hablando sobre la compañía, parece que todo allí es perfecto. No hay contratos truchos, ni hechos a familiares; no hay bonos de 500 millones de pesos que puedan considerados exagerados, todo es transparente, y los cargos se llenan por méritos. Como quien dice, la Contraloría General está desvariando cuando dice que en Codelco faltarían US$ 4.500 millones (¡!), que no aparecen en las Memorias de la minera. También dijo el señor Óscar Landerretche que, justamente por ser tan probo, él y su directorio, fue víctima de un atentado contra su vida, con una carta-bomba. Todo eso está bien, pero: ¿dónde está el dinero que falta?, y acaso ¿le parece ético un bono de 500 millones de pesos, así sea “legal” y acorde con “las políticas” de la empresa, para que lo gaste la empresa de los chilenos en una sola persona? Hay una línea divisoria entre la verdad y el cinismo.

2- No nos extraña que la señora Javiera Blanco (foto), una de las peores funcionarias que ha tenido Chile en toda su historia, que fue de fracaso en fracaso donde quiera que la puso la presidenta Michelle Bachelet, y cada fracaso la presidenta lo premió, promocionándola a cargos cada vez más altos, hasta que instaló su mediocridad en el Consejo de Defensa del Estado (¡!); no nos extraña, pues, que ahora esté metida en un caso de sobresueldos, como lo informa El Mostrador, en planillas al parecer incautadas en Carabineros.

3- La alcaldía de Santiago está aplicando la misma lógica que aplicó el presidente Nicolás Maduro contra su opositor Leopoldo López: Maduro responsabilizó a López por los muertos, heridos y daños durante una manifestación suya. Esta alcaldía está responsabilizando a los directivos del ‘centro de alumnos’ por los destrozos ocasionados en el Liceo Teresa Prats durante una toma estudiantil. Y no solo culpa a los alumnos directivos, sino a los padres de estos. No estoy seguro de esa lógica.

4- Vi al señor Bernardo Larraín Matte, de la dinastía Matte (la misma de la colusión del papel higiénico y beneficiaria de subsidios durante la dictadura del traidor, ladrón y asesino Augusto Pinochet, para montar su imperio forestal), hablar como nuevo presidente de Sofofa (Sociedad de Fomento Fabril). Todo lo que dijo del país se resume en la palabra ‘crecimiento’. Pero no habló de cómo la Sofofa va a impulsar ese crecimiento del país. Dijo que “los empresarios están ávidos de hacer inversiones”, y ¿por qué no las hacen? Dijo que “los empresarios lamentan que se creen trabajos por cuenta propia” porque son de mala calidad, y ¿por qué no crean empleos de buena calidad? Dijo que se necesitaba más dinamismo productivo, y ¿por qué no lo realizan, no lo demuestran? Nos pareció que habló pompas de jabón. Repitió las mismas tontas afirmaciones de “los empresarios” haciendo una pretendida “oposición al gobierno”. No dijo nada. Bla, bla, bla.

5- Está bien que el gobierno se preocupe por la evasión en el pago de los pasajes de Transantiago. Y está bien que el gobierno subsidie parcialmente el transporte público que prestan los privados. Pero no está bien que subsidie a los grandes empresarios y sobre todo a los bancos, que son quienes manejan el Transantiago, y no a los usuarios. El gobierno anda preocupado porque los empresarios recauden los pasajes, pero no que los usuarios tengan un transporte más oportuno, cumplidor de los horarios, menos costoso y con rutas más extensas. Parece que lo que compete al usuario, al gobierno no le importa tanto, como la parte del recaudo y el subsidio para los bancos y las grandes empresas.