Archivo de la categoría: Dramaturgia

‘Cada vez que oía pasar un avión’ de Sam Shepard

Sam-Shepard-(Sam Shepard murió el pasado 27 de julio. QEPD)

Cada vez que oía pasar un avión por encima de nuestras tierras, mi papá tenía la costumbre de pasarse los dedos por la cicatriz de metralla de su nuca. Estaba, por ejemplo, agachado en el huerto, reparando las tuberías de riego o el tractor, y si oía un avión se enderezaba lentamente, se quitaba su sombrero mejicano, se alisaba el pelo con la mano, se secaba el sudor en el muslo, sostenía el sombrero por encima de la frente para hacerse sombra, miraba con los ojos entrecerrados hacia el cielo, localizaba el avión guiñando un ojo, y empezaba a tocarse la nuca. Se quedaba así, mirando y tocando. Cada vez que oía un avión se buscaba la cicatriz. Le había quedado un diminuto fragmento de metal justo debajo mismo de la superficie de la piel. Lo que me desconcertaba era el carácter reflejo de este ademán de tocársela. Cada vez que oía un avión se le iba la mano a la cicatriz. Y no dejaba de tocarla hasta que estaba absolutamente seguro de haber identificado el avión. Los que más le gustaban eran los aviones a hélice y esto ocurría en los años cincuenta, de modo que ya quedaban muy pocos aviones a hélice. Si pasaba una escuadrilla de P-51 en formación, su éxtasis era tal que casi se subía hasta la copa de un aguacate. Cada identificación quedaba señalada por una emocionada entonación especial en su voz. Algunos aviones le habían fallado en mitad del combate, y pronunciaba su nombre como si les lanzara un salivazo. En cambio mencionaba los B-54 en tono sombrío, casi religioso. Generalmente sólo decía el nombre abreviado, una letra y un número:

-B-54 -decía, y luego, satisfecho, bajaba lentamente la vista y volvía a su trabajo.

Sam Shepard (foto)

 

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‘Un diablo con ángel’ de Tvn

diablo-con-angel2El éxito de la serie ‘Un diablo con ángel’, del canal Tvn, se debe en primer lugar al género: comedia. Una historia llena de humor que se agradece después del trajín del día. En segundo lugar, a la presencia de varias mujeres hermosas, que actúan lo más de bien. Y en tercer lugar a los protagonistas: el diablo y el ángel.

El diablo, apelativo que acomoda más en sentido figurado que por actos malvados realmente, pues es solo un tipo ególatra, narciso, está interpretado por el actor Benjamín Vicuña, que ya había hecho comedia en ‘Huaiquimán y Tolosa’, un par de detectives con chascarros, trasmitida por el canal 13 en el 2006 y 2008.

El ángel, está interpretado por Daniel Muñoz, y trata de enmendar los actos egoístas de su pupilo, quien por momentos tiene arranques de ‘honestidad’, pero siempre que la honestidad le reporte alguna ganancia. Esta dupla de actores es garantía de un producto televisivo bien interpretado. Daniel Muñoz tiene, esta vez, además, la virtud de ‘encarnar’ varios ángeles, inclusive el ángel-jefe.

Benjamín Vicuña es ‘Gaspar Muñoz’, apellido que es como un guiño a su alter ego, el ángel que es Daniel Muñoz, que se llama ‘Benito’. Daniel Muñoz también hace de ‘Ángel Bonilla’ y ‘Ángelo Orellana’, otros ángeles.

El grupo de guapas mujeres lo encabeza la coprotagonista, Eliza Zulueta, quien interpreta a la secretaria de Gaspar, ‘Blanca Morales’, apellido que le viene bien por la pulcritud de su comportamiento. Una secretaria súper eficiente, pero desaliñada y tontona, que recuerda, sin que le reste méritos, a la de ‘Betty, la fea’. Excelente actuación de Eliza Zulueta. Es guapa, pero por el momento no eclosiona su belleza en la serie.

Siendo Gaspar un Casanova, otras mujeres giran a su alrededor: ‘Bernardita Undurraga’, interpretada por Begoña Basauri; ‘Bárbara Cortés’, interpretada por Josefina Fiebelkorn; y ‘Franca Jiménez’, que interpreta Mayte Rodríguez. Las peripecias, deshonestidades, chispazos de conciencia y propósitos de enmienda de Gaspar Muñoz ante tal ramillete de bellezas, pone el toque de tensión a la comedia.

Quiero nombrar al resto del elenco: ‘Sara López’ es Pepi Velasco, ‘Osvaldo Morales’ es Gonzalo Robles, ‘Feña Salazar’ es Cata Martin, ‘Maritza Reyes’ es Carolina Paulsen, ‘José Pablo Donoso’ es Julio Yung, ‘Ximena Muñoz’ es Francisca Gavilán, ‘Patricio Aguilera’ es Roberto Farías y ‘Rocío Aguilera’ es Catalina Castelblanco. Destacar la presencia del niño Andrés Comments que hace de ‘Simón Ávila’.

Y son antagonistas de Gaspar Muñoz en pos del amor de las mujeres, ‘Damián Zegers’ que es Tiago Correa, y ‘Rafael Balmaceda’ que es César Sepúlveda.

Qué alivio encontrar una comedia en medio de tanto culebrón impostado, nacional o extranjero. Una comedia bien hecha y con buenos actores, todos. Necesitamos muchas más comedias.

 

‘Consejos’ de Charles Chaplin para mejor vivir

chaplin1Mi querida hermana Esperanza me envió el siguiente texto, adjudicado a Charles Chaplin, que comparto porque siempre viene bien una fuente de inspiración que ha sido exitosa. Con este texto de aplicación muy personal, propicio para momentos como el actual del advenimiento del 2013, un año que es nuevo como un material maleable, para hacer con él la realidad de nuestros propósitos, les deseo a todos los lectores de esta página un ¡Feliz Año Nuevo! Muchas cosas buenas para todos, en el año que recién comienza.

“Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme… Hoy sé que eso tiene nombre: autoestima.

“Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es autenticidad.

“Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama madurez.

“Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es respeto.

“Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama amor hacia uno mismo.

“Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es simplicidad.

“Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la humildad.

“Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama plenitud.

“Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es saber vivir!

“No debemos tener miedo de cuestionarnos. Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas”.

Charles Chaplin (foto)

Ya trabajan en la temporada 5 de “Los 80”

Tras un rating de 35 puntos con que terminó la cuarta temporada de la serie “Los 80”, el director de programación del Canal 13 Patricio Hernández confirmó que ya se trabaja en la fase de investigación para la quinta temporada. Los 80 es la historia de una familia de clase media chilena.

En el mismo horario de la emisión del último capítulo, entre las 22:57 y las 00:07 horas de esta pasada medianoche, Chilevisión marcó 12 puntos, TVN 8 y Mega 6 puntos de rating online. La producción de “Los 80” es del Área Ficción de Canal 13, que encabeza Alberto Gesswein. En varias ocasiones alcanzó los 39 puntos.

Hasta el décimo episodio, emitido el domingo pasado, la serie promediaba 29,4 puntos en su cuarto ciclo. La mayor marca hasta el martes había sido el episodio del 20 de noviembre, que logró 34,6 puntos.

¿Qué hace que estos números se produzcan? Creo que un conjunto de cosas: no hay alabanzas a nada, sino la simple narración de hechos que, en ningún caso, se magnifican. Los diálogos son sencillos, pero emocionantes. Los actores son excelentes. La dirección dramática destacable y las locaciones no podían ser mejores. Varios nuevos actores que madurarán con el tiempo, y la participación inolvidable de Estrella.

El Mercurio narró así el episodio final de la cuarta temporada: “…un episodio marcado por la muerte de uno de sus personajes recurrentes y por la esperada reunión en pleno de la familia Herrera para sanar sus heridas. Uno de los principales hilos conductores de la temporada fue la relación entre Claudia (Loreto Aravena), hija de los Herrera, y su pololo Gabriel (Mario Horton), el joven frentista vinculado al fallido atentado contra Augusto Pinochet y quien terminó arrastrando a su amada a la clandestinidad para evitar ser capturados por agentes de inteligencia. El lío familiar se acentuó con la presencia del supuesto hermano de Juan Herrera (Daniel Muñoz). Pedro (Otilio Castro), en su papel de integrante de la CNI, salió a la caza de su sobrina y su novio. El desenlace fue fatal. Gabriel, en una balacera con agentes de civil, termina muerto de un disparo hecho por el propio Pedro. El drama fue aumentado en los segundos previos al disparo que liquidó al joven, cuando recordó la conversación con Claudia sobre qué pasaría si ella fuese capturada, instándola a contar todo lo que sabía de él. ¿Pensó Gabriel que fue delatado por su novia antes de ser abatido? La pregunta quedó abierta. En esos momentos, Claudia estaba amordazada en la residencia de Pedro, quien la secuestró mientras llevaba a cabo su misión. La tensión llegó al máximo cuando en el lapso en que Claudia quedó sola en el lugar, Juan tocó la puerta en busca de su hermano, sin recibir respuesta. Finalmente, dejó un mensaje escrito que probablemente le salvó la vida a su hija: cuando Pedro lo leyó, decidió dejar a la rehén con su familia en vez de entregarla a sus superiores. “¿Quién eres?”, le preguntó Juan al verlo salir rápidamente. “Su hermano”, le contestó el agente encubierto, con un tono que sigue manteniendo dudas sobre su verdadera identidad. Es en ese momento cuando la familia Herrera termina unida una vez más, a la espera de una quinta temporada, en la que podrían abordarse otros hitos de la década como la visita de Juan Pablo II y el plebiscito de 1988”.