Archivo de la categoría: Deportistas

Gary Medel, Mauricio Isla, Alexis Sánchez

Cory Monteith, protagonista de la serie Glee.Aristarco encontró de dónde le vino la inspiración a Gary Medel para mandar a confeccionar el traje con chispeza que usó en su matrimonio civil con Cristina Morales. No fue algo que se le vino a la cabeza de repente. Estuvo asesorado, y bien asesorado.

La inspiración del traje fue el actor canadiense Cory Monteith (primera foto), quien hizo el papel de Finn Hudson en la serie de televisión ‘Glee’. (Lamentablemente, Cory murió en Vancouver por sobredosis de heroína, hace 4 años)

Este dato, me dice Aristarco, es para ‘Maldita moda’, donde se horrorizaron con Garyto, un vanguardista osadogarymedel_esposacumple2, que puso en evidencia lo atrasados que están en ese programa de Chilevisión; dijo atrasados, porque el diseño del traje masculino es de, por lo menos, cuatro años atrás. Cory usó un azul grisáceo, y Garyto (segunda todo) fue mucho más radical, hasta llegar al blanco y negro. Larga vida (como se decía antaño) para Gary Medel y Cristina Morales.

Aproveché para preguntarle a Aristarco por la suerte de otros dos futbolistas de primera línea como Gary Medel. Primero pregunté por Mauricio Isla (tercera foto), quien en los últimos partidos de la Selección Nacional de fútbol se ha desempeñado como un crack. ¡Ha sudado la camiseta! Ha mostrado su clase, su pundonor, su destreza. Un mauricio isla¡bravísimo! para Mauricio Isla.

Entonces le pregunté qué opinaba de su relación con la chica reality española Gala Caldirola. Me miró y dijo: es posible que dure más que la de Alexis Sánchez con Mayte Rodríguez (cuarta foto) ¿Qué?

En serio, le dije, ¿crees que Alexis y Mayte no duren mucho? Y sin pestañear, dijo: eso creo.

Le recordé que ellos vienen madurando esa relación hace varios meses, que se ven enamorados, que son de la misma edad, que hacen bonita pareja, pero no hubo caso.

alexis y mayteSon muy distintos, dijo. Están felices por el dios Eros, añadió Aristarco, pero eso pasará. ¿Aunque pronto queden esperando guagua?, dije, pero no me pescó. Y, antes bien, consideró que no alcanza a dimensionar la bronca que debe llevar dentro el ex pareja de Mayte, el gran actor Thiago Correa. ¡Ella lo cambió por un futbolista! Un futbolista no desmerece, le dije. Él, que es intelectual, dijo Aristarco, actor de alto vuelo, hombre inteligente, ¡fue reemplazado por un futbolista!

Esto lo va a torturar toda la vida, dijo Aristarco, a menos… Aproveché la pausa para atajarlo: ¿A menos qué…? A menos que, pasados unos meses, cuando se harten, ella vuelva a su lado. ¿En serio, crees posible semejante cosa, medio disparatada? Y solo respondió: sí. Todo es posible.

 

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Massú, Sampaoli (¡chao!), Campo Minado y Ópera

Nicolás MassúO sea… ¿Nicolás Massú? Un sabor desagradable dejó la noticia de la BBC y Buzzfeed News, según la cual le habrían ofrecido 100 mil dólares al tenista austriaco Daniel Koellerer para perder ante el chileno Nicolás Massú (foto). ¿O sea que Massú, o alguien de su entorno, habría intentado sobornar a Daniel Koellerer? Quiero pensar, en cambio, que se trató de un veterano apostador que quiso torcer los resultados. Lo denunciado ocurrió en el 2009, año en que Massú le ganó a Koellerer 6-3, 6-4, 1-6, 2-6 y 6-3. Este sería el último triunfo de Nicolás Massú en un Roland Garros.

Chao Sampaoli. Los hechos son tozudos: una persona que hace contratos bajo la mesa Jorge Sampaoliy sobreseguro (el de los premios por ganar la Copa América, ¡que ya había ganado!) y, además, evade los impuestos en el país que le abrió las puertas (porque acordó pagos en el exterior, en un paraíso fiscal, al mejor estilo de Lawrence Golborne), todo lo cual en camaradería con el delincuente Sergio Jadue (quien admitió ser eso, un delincuente, ante la justicia estadounidense); una persona así, como Jorge Sampaoli (foto), no merece ser el director técnico de una Selección Nacional de Fútbol. Desde cuando Arturo Vidal casi mata a su esposa y su hijo, por conducir borracho su poderoso Camaro, ¡en plena Copa América!, opinamos aquí que Sampaoli no tenía calzones para dirigir ese grupo sui generis, y no era la persona que se necesitaba para tomar decisiones, por ejemplo, expulsar a Vidal (y lo digo con dolor, porque me agrada; pero hay cosas que no son de corazón, sino de corrección) Ahora entiendo: Sampaoli no tenía autoridad moral para levantar la voz. Ni la tendrá. ¡Qué bueno que ya no está en la Selección! Una vez más, propongo a Marcelo Barticciotto como director técnico de la Selección Chile.

Campo Minado. Este programa del canal ‘Vía X’ es una buena propuesta que hace humor Paloma Salasbasándose en la actualidad noticiosa. Lo conduce Paloma Salas (foto, comediante de stand-up comedy), y son panelistas Claudia Aldana (periodista y licenciada en Ciencias Política), Daniela Aguayo (comediante de ‘El club de la comedia’, del canal Chilevisión) y Emilia Pacheco (periodista de origen español) Los viernes, víspera del relajo del ‘finde’, se ‘vulcanizan’ (al parecer, con pisco sour) El programa es entretenido, con altibajos. Paloma debería ser más rotunda, y Daniela más participativa. El pino lo ponen Claudia y Emilia, la primera con razonada chacota, y la segunda con información en serio. Puede ser mejor.

Juan Carlos Sahli.jpgEl ‘Ópera’. Valga reseñar que después de 10 años se cierra el restaurante Ópera, por decisión (sin llantos y números en mano) de su propietario Juan Carlos Sahli (foto). Hace unos años cerró ‘El Madroñal’, uno de los comedores más finos de Santiago, y ahora lo hará el Ópera (en la esquina de Merced con José Miguel de la Barra), a partir del 6 de febrero próximo, informó la Revista ‘Lobby’. Ojalá sea temporal, solamente.

 

Jara ‘El asqueroso’; los ‘Carejarro’ y otras bandas

Edinson Cavani‘El asqueroso’. Será una vergüenza ver hoy entrar en la cancha de fútbol de Montevideo, Uruguay, a Gonzalo Jara, que me permito nombrar como ‘El asqueroso’, de ahora en adelante. Una vergüenza, porque fue el que tocó con el dedo entre las nalgas a Edinson Cavani (foto), delante del mundo entero, cuya tímida reacción le mereció, por parte de un árbitro idiota y unos ayudante de línea igualmente idiotas, ser expulsado en un partido en Santiago de Chile. ¡Qué vergüenza! Porque además de ser víctima de ‘El asqueroso’, que se comportó como un degenerado, resultó expulsado. ¡Qué vergüenza tener a ‘El asqueroso’ en la Selección! Eso no es ‘viveza’. Eso es antideportivo. Una asquerosidad. Porque no es la pichanga del barrio, es ¡la Selección de fútbol de Chile! Este sujeto Jara, que no debería estar en la Selección, pero que continúa porque Jorge Sampaoli es un blando, ya le había agarrado el pene (o ‘pito’ o ‘pico’) a Luis Suárez. La diferencia es que Luis Suárez le respondió con un codazo en la jeta (porque ‘El asqueroso’ no tiene boca) y nadie se dio cuenta, excepto una cámara que captó el momento. No pongo foto de ‘El asqueroso’, para no empañar este blog. Pongo del astro uruguayo del París Saint-Germain, Edinson Cavani, la doble víctima en Chile: primero, de ‘El asqueroso’, y después del árbitro. ¡Qué vergüenza!

Bandas. Ya están detectadas varias bandas delictivas en Chile, pero Roberto Angeliniparece que la justicia solo actúa contra una de ellas solamente. Están: los Penta, la banda de Eliodoro Matte, los Corpesca (Roberto Angelini, foto), la banda de Julio Ponce, la de Los Congresistas y los Carejarro. Pero solo contra los Carejarro parece que hay justicia. La casi totalidad de los ‘Carejarro’ están en la cárcel y las autoridades recuperaron para el Estado las propiedades muebles e inmuebles que adquirieron con sus actos delictivos. Pero las demás bandas siguen con la riqueza de sus delitos en sus manos, también con sus propiedades, y no viven en la cárcel, donde debieran estar, sino en mansiones de Las Condes, Vitacura, Los Trapenses, La Dehesa y Chicureo. Algo anda mal en la justicia chilena o en los códigos judiciales.

La banda de Julio Ponce. Pareciera que a nadie le importa que un Rafael Guilisastifuncionario de una institución pública obtenga información privilegiada que luego use en una entidad privada. Me refiero al señor Rafael Guilisasti (foto), quien saltó de su cargo en la Corporación de Fomento (Corfo), de la que salió el 3 de septiembre pasado, a la silla de la presidencia de SQM, el 14 de septiembre (o sea, 9 días después de la salida de Corfo), para continuar las negociaciones, pero ahora vestido de hombre, sobre la licitación del salar de Atacama. El vicepresidente de Corfo, Eduardo Bitrán, había advertido: “Al tenor de los fundamentos expuestos en la renuncia de don Rafael Guilisasti, inició las negociaciones para asumir los cargos que hoy detenta en las sociedades Norte Grande S.A.; Sociedad Pampa Calichera S.A y Sociedad de Inversiones Oro Blanca S.A. paralelamente con su desempeño en el Consejo de Corfo, teniendo conocimiento de información confidencial y privilegiada infringiendo principios básicos de probidad y reserva, haciendo prevalecer su interés particular sobre el general apartándose del recto y correcto ejercicio que la función pública exige”. Rafael Guilisasti pasó, pues, del gobierno a la banda de Julio Ponce, el exyerno del traidor, ladrón y asesino Augusto Pinochet.

El obediente Lionel Messi y su autismo Asperger

lionel messiEl siguiente artículo, escrito por el periodista argentino Ernesto Morales bajo el título anotado, revela aspectos médicos y profesionales de la vida del que es considerado “el mejor jugador del mundo”. Lo encuentro digno de lectura. Quizás a otros, como a mí, explique ciertos hechos y eventos que ocurren más allá de la disposición y cualidades de Lionel Messi. Y, por lo mismo, ya no podamos ver a Messi como hasta ahora, siendo un ser especial. Debo anotar, eso sí, una inconsistencia: el médico austriaco Asperger murió en 1980, y Messi nació en 1987. Cuando lean el artículo entenderán mejor esta observación. Sin embargo, también debo decir que en el conjunto del texto ese dato se puede obviar, y sigue siendo un texto esclarecedor. JSA

La única vez que vi a Lionel Messi (foto) en persona, delante de mí, dos cosas me llamaron poderosamente la atención. Primero: era mucho más frágil de lo que imaginaba. Exceptuando sus piernas, desde luego, todo en él me recordaba a un niño. Si su estatura es 8 centímetros más baja que la mía, su torso es la mitad de estrecho que el de un adulto promedio, como si se tratara de un adolescente cuyo tórax no se terminó de desarrollar. Segundo: Lionel Messi no disfrutaba aquel espectáculo de luces y flashes y autógrafos pedidos y cámaras de televisión con reporteros que, como yo, intentaban obtener una reveladora entrevista suya. Recuerdo haber pensado: este chico, solo quería jugar. Y lo han traído de la mano a esto. Era el año 2012, acababa de ganar su tercer Balón de Oro, y estaba en Miami como parte de esa gira esperpéntica llamada “Messi & Friends”, organizada por la fundación que lleva su nombre, donde se desarrollaban partidos entre dos equipos-frankenstein, armados a como diera lugar con jugadores estelares, para exhibición y recaudaciones benéficas. La lectura del marketing podría ser esta: “El mejor jugador del mundo dedica sus vacaciones a jugar fútbol para recaudar dinero con fines benéficos”. La lectura un poco más profunda sería otra: “Un chico que solo quería jugar al fútbol, debe cumplir también en sus vacaciones con obligaciones, sin descanso, porque la maquinaria de dinero, de publicidad, exige fundaciones como la suya, benéficas, para paliar los impuestos millonarios a sus ingresos”.

De repente debía ganar más dinero para que le quitaran menos de su dinero. Y del dinero de su padre. Y del dinero que le generan Adidas, y Head & Shoulders y Doritos y la retahíla de transnacionales que pagan por su imagen. Y Leo Messi, cuando empezó todo esto, con cinco añitos, solo quería jugar al fútbol. Esa linda y sobrecogedora palabra: jugar.

Cuando Lionel Messi me firmó el tenis que guardo en una vitrina de mi casa, apenas me miró, aquella tarde en los vestuarios del Sun Life Stadium. No miraba a nadie. No podía. Sus pupilas no tenían forma de fijarse en ningún punto concreto: tenía cien flashes encima, ocho cámaras de televisión, y un cordón de guardaespaldas liderado por su tío que no por ser su tío tenía la complexión del sobrino. Es bajo como él, pero es un pequeño Neandertal con brazos de orangután. Tengo el recuerdo grabado en la memoria con espantosa fijación: aquel chico, tres años menor que yo, literalmente no podía dar un paso con libertad. Su cara era una forma de la angustia sobrellevada.

En los vestuarios del stadium de Miami conversaban y se cambiaban esa tarde, con total naturalidad, futbolistas de élite como Radamel Falcao, Didier Drogba, Fabio Cannavaro y Diego Forlán. Ellos podían, aunque fuera a trompicones, tener una vida normal. Se tomaban un par de fotos, hablaban entre ellos, socializaban incluso con nosotros los periodistas. Lionel Messi no. Adidas exigía, como parte de los acuerdos contractuales de esta gira benéfica, seguridad personalizada a toda hora y en todo sitio. Y a toda hora y en todo sitio incluía también las duchas. Messi no podía bañarse y cambiarse en el mismo vestuario que el resto.

Y todo esto había empezado en un barriecito de Rosario, Argentina, veinte años atrás, con un chiquillo que solo quería jugar al fútbol.

Messi no nació normal. Además de la deficiencia hormonal que le obligó a mudarse a Barcelona en su infancia para recibir tratamiento durante años, nació con una forma leve de autismo descubierta por el psiquiatra y pediatra austríaco Hans Asperger.

Cuando en este 2014 Messi dijo que no sabía nada de sus cuentas bancarias y deudas con Hacienda, que todo eso lo llevaba su padre, difícilmente no estuviera diciendo la verdad. No solo porque su genio es para el fútbol, no para la economía y la mercadotecnia, sino porque él solo ponía las piernas. Su síndrome de Asperger da para una concentración extraordinaria en un asunto (en su caso el fútbol), y para nada más. Los cerebros que controlan los hilos de su nombre y su marca y su cotización, empiezan en su padre y terminan, quién sabe, en una red de abogados y firmas donde cada cual saca su apetitosa tajada.

A Messi, su padre le decía: “Tú juega al fútbol. Déjame el resto a mí”. El chico al que ni la escuela, ni otros deportes, ni la televisión ni los viajes le interesaban, el rosarino pequeñito de 10 años, al que solo le interesaba inyectarse los muslos para poder jugar al fútbol, de repente se descubrió debiéndole 35 millones de euros a Hacienda.

Cuando Lionel ganó su primer Balón de Oro, en 2009, el escritor uruguayo Eduardo Galeano dijo que a Messi deslumbraba verlo porque no había dejado de jugar como un chiquilín de barrio. Era verdad. Así jugaba Lionel. Y así no juega ya. Por el camino, en esa línea que debía ser recta entre un deportista fascinantemente talentoso y el deporte que solo quiere practicar, han entrado a jugar otras demasiadas variables que en nada son poéticas ni ingenuas como la palabra jugar.

De repente Messi se vió con un peso sobre sus hombros: ser el sustituto de Maradona. Él no lo pidió. El solo pidió jugar al fútbol. Pero su país y nosotros, los hinchas, le otorgamos esa empresa como quien envuelve el mapa del tesoro en la piel de un animal, y lo pone en manos de un héroe que debe partir.

De repente se vio, además, como una industria de hacer euros. Lo mismo Lionel-andres-messi-dolce-gabbanaposando en calzoncillos, que vistiendo los carnavalescos trajes de Dolce & Gabbanna (foto), que lavándose la cabeza con champú que de seguro ni usa. Pero eso le decían sus asesores, sus familiares, sus abogados, que debía hacer. Un rasgo distintivo de los síndromes de Asperger es su noble capacidad para obedecer. Messi terminó siendo como todos quisieron que fuera.

Y después vinieron los Balones de Oro. No importaba que él solo balbuceara una y otra vez que solo quería jugar al fútbol. Nada de eso. Tenía que ser la estrella del circo. Tenía que exhibirse como el principal gladiador del coliseo romano. Uno tras otro los Balones de Oro que la FIFA le arrebató a una revista francesa, madre de la iniciativa. Toma. Ahí los tienes. Eres el mejor del mundo. No nos basta con tu juego hermoso, divertido, de fantasía. No es suficiente con que hagas más bello este deporte todavía. Tienes que ser nuestra cabeza de turco. Nuestro fantoche. Algo que vender, porque te van a comprar: eres demasiado bueno.

¿Porque él los quería? No, casi de seguro: porque nosotros los queríamos. Nosotros, los consumidores adictos al fútbol. Los que exigimos cada vez más torneos, aunque los futbolistas tengan cada vez menos piernas. Y nosotros pagamos por eso. Pagamos por camisetas, por membresías de clubes, entradas a stadiums, juegos de Playstation, posters. Nosotros pagamos, la industria pone luces, cámaras y acción; los futbolistas, llámense Messi, o Cristiano, que pongan sus muslos y sonrían.

Y uno termina preguntándose si aquel chico se acordará, entre tanta vorágine y tanta podredumbre, de que él solo quería jugar al fútbol. Como otros queríamos ganarnos la vida escribiendo, otros bailando, y otros pintando cuadros. Divertirnos, solo eso.

El primer gran enemigo de la FIFA, casualidad macabra, es el hombre cuya Historia ha atormentado al rosarino Messi, sin ninguno de los dos quererlo. Es un atorrante incontenible, un comunista vomitivo y futbolista sin comparación posible, llamado Diego Armando Maradona.

Maradona se ganó la animosidad de la FIFA por hacer algo impensable, digamos: denunciar a los cuatro vientos que esa banda de rufianes que había organizado al fútbol alrededor de cuatro letras, se comportaba como una mafia sonriente con todo el poder del mundo, sin oposición o control posible.

Muchos se preguntan, de no haber sido Maradona el enemigo declarado de la FIFA si su carrera habría sido truncada de forma tan escandalosa por aquel positivo a la endorfina, en 1994. No era el primero, no sería el último en dar alterado en un test de doping. Con Maradona, el bocón, el bastardo, no hubo atenuante posible. La FIFA sonreía.

Hoy, rebelarse contra la FIFA es prácticamente imposible si quieres patear balones de manera profesional. El organismo tiene impunidad para, por ejemplo, no pagar impuestos y derogar leyes vigentes en los países donde celebra sus torneos si estas afectan sus intereses económicos. Y está dirigida por un señor mayor llamado Joseph Blatter desde hace 16 años. Blatter es solo 10 años más joven que Fidel Castro, y para mí, oriundo de un país donde las entronizaciones del poder han sido cosa de más de medio siglo, me aterra cualquier mandato demasiado extenso. Más, si el organismo dirigido se autodefine como sin fines de lucro y tiene fondos de reserva en bancos suizos (la casa natal de Blatter) por mil millones de dólares.

Y esa es la organización que decide las vidas de chicos como Lionel, como James, como Suárez, como Cristiano. Jóvenes de entre 20 y 28 años que comenzaron viendo el fútbol no como un empleo, no como una forma de hacer dinero, no como mira un lobo de Wall Street los indicadores del Dow Jones: apenas niños que querían divertirse jugando al fútbol.

Las lágrimas de Cristiano Ronaldo al recoger su segundo Balón de Oro, no tienen falla: eran lágrimas de presión. Lágrimas de tensión acumulada. De miedos impuestos por una industria donde todos, sus seguidores y detractores, le exigimos cada vez más, cada vez mejor, cada vez más espectacular. El colmo de lo grotesco: Cristiano Ronaldo debió jugar la final de la Champions League con una orden comercial en su cabeza: “Si marcas un gol, te quitas la camisa, vas hacia el corner, y gritas y sacas músculos, lo más fuertemente que puedas”. ¡Filmaban una película sobre él! ¡Había que lanzar más carne al hambre del espectáculo!

Cristiano, como Messi, solo quería en un principio jugar al fútbol. Hoy, ambos, son los gladiadores que ganan millones despedazándose en medio del coliseo, mientras nosotros decidimos, en las gradas, si con un pulgar arriba o un pulgar abajo, se les perdonan o si se les salvan sus vidas. Nosotros los hemos puesto a pelear entre sí. Probablemente sin nosotros, sin la industria que nos satisface el morbo de la rivalidad malsana, ellos serían amigos o poco menos.

Admitámoslo: esto es grotesco. Esto es una mierda.

Alguien depositó en las neuronas de Lionel Messi una responsabilidad: tienes que ser el mejor de todos los tiempos. No basta con que juegues maravilloso. Tienes que ganar el Mundial, de lo contrario, no serás el mejor de todos los tiempos. Así llegó este chico a Brasil. No como quien viene a una fiesta, lo que debería ser. No como se va a competir con dedicación, pero con disfrute. No. A él se le exigía golear, correr, y ganar.

Se lo exigía Adidas. Se lo exigía el contrato de mejor pagado del mundo que firmó con Barcelona. Se lo exigía su mercantil padre. Se lo exigía la separatista Catalunya. Se lo exigía una Argentina donde ni siquiera tuvieron a bien ponerle inyecciones de crecimiento cuando chico. Se lo exigía una legión de detractores que, crueles como somos los hinchas futboleros, emplea adjetivos mordaces y destructivos, adjetivos que vendrían bien a asesinos seriales o dictadores de pueblos, no a jóvenes que corren detrás de un balón. Se lo exigía yo. Sí: también se lo exigía yo mientras veía hoy el partido con mi hijo de seis meses sobre mis piernas.

Messi ha fallado. Messi miraba al cielo en el momento de mandar ese tiro libre a las nubes. El mismo que otras veces se clavó en la red, hoy fue a parar al cielo de Río a donde doscientos mil argentinos ponían sus rezos para que el equipo no se fuera así, sin más. Y Messi era el culpable. Era culpable de no estar ya a su mejor y más rutilante nivel, y, oh pecado, era culpable de no ser ya el mejor de la Historia.

De repente lo recordé caminando delante de mí, dos años atrás, firmándome aquel zapato con las pupilas dilatadas por tanto bullicio y luces alrededor de él. Recordé su cara de angustia, de quien quiere desaparecer y tumbarse en el sofá a ser un tipo simplemente normal: la misma cara con la que recogió, en el sopor de la máxima humillación, el último premio que todavía hoy le tenía la FIFA listo, contra toda lógica y toda comprensión.

Yo vi a Messi esta tarde y de repente sentí lástima por él, y por la tragedia silenciosa que es toda esta profesionalización, esta industria de circo, descarnada, indolente, donde tantos futbolistas se han suicidado y a otros tantos les ha explotado en la cancha el corazón; esta industria donde se coronan a héroes y se desguazan a derrotados; esta cultura despiadada donde miles de periodistas como yo escribirán hoy sus crónicas de la derrota y con un dedo señalarán, señalaremos, todos a Lionel Andrés, un muchachito de un metro sesenta y nueve centímetros, medio autista y medio genio, que no pidió ser el mejor de nada, que no soñaba con Balones de Oro ni cláusulas de 250 millones en Barcelona, y al que solo, en realidad, le interesaba poder divertirse un poco jugando al fútbol.

Mundial de fútbol, animadores de tele y Vivir sano

seleccion chileGana Chile. Si los árbitros y la Fifa lo permiten, el resultado de los partidos de hoy en el Mundial de Fútbol Brasil 2014, serán estos:

–Chile 3 Brasil 2

–Colombia 2 Uruguay 1

Ambos equipos que pronostico como ganadores, tienen los jugadores, el ánimo y la estrategia para lograr sus victorias.

Pamela Díaz. La noticia informa que Pamela Díaz (foto) sale del canal Mega. pamela diaz1Se habían demorado en darla. Su desempeño es bastante pobre. Sin duda, tiene uno de los rostros más bellos de mujer, pero eso no la hace “animadora” de televisión. Pararse, o sentarse, frente a la cámara principal, no es ser animadora. Pamela no es capaz de hilvanar tres frases con sentido. Llegó ahí, tirándose al piso, gritando para que los demás no pudieran hablar, y burlándose, y menospreciando a todo el mundo. Lo que cuenta, sin embargo, es que no tiene ideas y, por lo mismo, no puede expresarse; en esas condiciones no es posible ser “animador de televisión”. Si Mega no quiere ser espectador, y entrar en la pelea con Tvn, Canal 13, La Red y Chilevisión, por sintonía y anunciantes, debe aprovisionarse bien, como lo está haciendo con actores y periodistas, y depurarse también, como lo hace ahora con Pamela Díaz y lo que vendrá después.

Elige vivir sano. Algunos creen que lo que hace un gobierno el siguiente no lo elige vivir sanopuede modificar. El caso es de los defensores del gobierno del presidente Sebastián Piñera. Creen que todo lo que hizo es perfecto. Que el señor Piñera es perfecto. Que su gobierno fue perfecto. Y ponen el grito en el cielo cuando algo se modifica. Caso del programa ‘Elige vivir sano’ (logo), que es en auxilio de la población desfavorecida económicamente y menor. (Por cierto, hay que cambiar la página web, porque está dedicada a doña Cecilia Morel y al presidente Piñera) El gobierno de la presidenta Michelle Bachelet decidió retirarse de la alianza que el gobierno anterior había hecho con los privados, aduciendo que no quería promocionarlos a través del programa, no quería promocionar sus marcas y supermercados, como sí lo hizo el gobierno Piñera. La ministra de Salud, Helia Molina, explicó que “vamos a trabajar con Desarrollo Social, y le vamos a poner contenidos estratégicos al programa y trabajarlo con la comunidad”. Pero salen a decir, Marcela Sabat y Cecilia Morel, que se está excluyendo a “la sociedad civil”, que se está “purgando al sector privado”. No hay tal. ¿Por qué dicen eso? Simplemente el gobierno actual no puede estar haciéndole propaganda a los privados. Si tanto les interesa el programa “para los pobres”, ¿por qué se preocupan por los empresarios? ¿De cuál “sociedad civil” habla doña Cecilia Morel?, ¿de los ricachones de La Dehesa, Los Trapenses o Las Condes? Parece que no quieren defender a los más necesitados, sino a sus amigotes.

La ‘dieta’ de los futbolistas de alto rendimiento

antonio escribanoTrae hoy El País un interesante artículo (escrito con el corazón contrito por la derrota ante Chile) del nutricionista de la Selección de España, el doctor Antonio Escribano (foto). Su rango es, exactamente, “responsable de la Unidad de Nutrición, Metabolismo y Composición Corporal de la Real Federación Española de Fútbol”. Y es, además, miembro de la Comisión de Nutrición y Hábitos Saludables del Comité Olímpico.

Resulta interesante, pues, saber qué comen, qué dietas hacen, cómo se preparan los jugadores de alto rendimiento, como son los futbolistas de clubes europeos o selecciones nacionales. Es, también, aplicable a los jugadores de La Roja, por supuesto.

En primer lugar, no imaginé que en un partido de 90 minutos, los jugadores que, en promedio, corren entre 10 y 14 kilómetros, y sudan como caballos, ¡tan solo queman 1.000 calorías! Este dato me pareció alucinante.

Dice el doctor Escribano: “La duración del esfuerzo es de unos 55-60 minutos reales, de juego, y la intensidad del mismo es variable. Su capacidad aeróbica se sitúa en una media del 75-80% del VO2 máxima” (este relación es la cantidad máxima de oxígeno que un organismo puede metabolizar por unidad de tiempo)”

La comida es la bencina (la gasolina). “Lo que se come interviene en el combustible muscular, y si los músculos no tienen glucógeno (azúcares que conforman su reserva de energía) ni se repone tras cada entrenamiento o partido, no se podrá llevar a cabo una actividad física consistente”, dice el doctor.

“Es como la gasolina de un coche, que aquí tiene su origen en la alimentación y en los hidratos de carbono, que forman parte de todos los menús de todos los futbolistas”.

Sin embargo, el doctor Escribano mantiene en secreto el menú de la Selección de España. Pero dice que la base de su alimentación está en los hidratos de absorción compleja (como las pastas, el arroz, las patatas o las legumbres), y de absorción rápida (como las frutas y las verduras).

Recomendación número uno del doctor Escribano (que considero adecuada, no solo para futbolistas o deportistas en general, sino para todas las personas): hay que huir del alcohol, de las bebidas azucaradas y las gaseosas; de las grasas saturadas, de los embutidos, de los dulces y todo tipo de pastelería, confitería y panadería.

¡Qué suplicio! Pero, en el fondo, se trata de eliminar una mala costumbre de comer ‘comida chatarra’, nada más. En Chile habría que decir, derechamente: huir de los completos cargados de mayonesa, de los churros embutidos de manjar y de las sopaipillas que son harina y están fritas. Para comenzar.

¿Por qué, si son cosas tan sabrosas? Porque “no aportan nada aprovechable, desde el punto de vista del rendimiento nutricional deportivo”. O la vida sana, añadiría.

Revela el médico español: “Durante los entrenamientos, el deportista debe beber frecuentemente, de forma aproximada cada 20 minutos y entre 20 y 30 centilitros de agua. Es muy importante que el jugador no tenga nunca sensación de sed y que una vez acabado, tanto el entrenamiento como el partido, reponga la cantidad de líquido perdida”.

En tanto el fútbol (lo cual yo ignoraba) es uno de los deportes que presentan una mayor exigencia metabólica al organismo, “solo se permite jugar un partido cada 72 horas”. De esto deben tomar nota los torneos.

Además, los futbolistas deben comer, entre cuatro o cinco horas antes de cada partido, y es recomendable que mantengan su peso óptimo de competencia todo el año, evitando adelgazar o hacer dietas.

“Todos comen lo mismo (el grandulón Gerard Piqué, o el petiso David Silva), la única diferencia está en la cantidad”, concluye el doctor Antonio Escribano.

Chile 2 España 1, es mi pronóstico para hoy

selección ChilePor primera vez uso este espacio para hinchar a un equipo de fútbol. Esta vez, lo amerita: se trata, nada menos, que del paso de la selección de fútbol de Chile a la siguiente ronda en el Campeonato Mundial ‘Brasil 2014’.

España es el rival de hoy, y viene de una derrota humillante ante Holanda, 5 a 1.

El gol de España fue de penalti, no de una jugada habilidosa. Para mí, los goles de penalti no tienen el mismo valor, valen menos para la historia, porque son un mano-a-mano desigual: de tigre suelto con burro amarrado.

Viene, pues, resentida la selección de España.

Alguien del vecindario, de tú a tú le dejó un ojo en tinta y dos dientes flojos. Y ahora querrá desquitarse con el vecino chico: Chile. Sacará contra Chile toda la prepotencia que no tuvo ante Holanda. Por eso, es peligrosa España.

Pero Chile tiene buenos jugadores, y viene de un triunfo ante Australia 3 a 1.

Antes de ese partido, a Chile le metieron miedo diciendo que los australianos medían dos metros, pesaban 120 kilos y corrían como Usain Bolt. ¡Mentira! Chile se impuso desde el principio, y el resultado fue justo.

Ahora la selección chilena tampoco debería recibir con miedo a España.

Es ganable el partido. Chile está llamado a eliminar a España, con lo que se cumpliría la tradición de campeones que al año siguiente no pasan a segunda ronda. Chile tiene con qué ganar.

No importa el resultado. Yo quedaría tranquilo con un triunfo de Chile 2 a 1.

Tampoco me importa quién mete los goles. Es lo de menos. Puede ser Gary Medel o el ‘Chueco’ Mena, Eduardo Vargas o Arturo Vidal.

España buscará en todo momento el penalti. Porque esa es, como ya dije, la manera fácil de meter un gol. La defensa chilena tendrá que ser muy cuidadosa con las trampas de Diego Costa (la falta de Holanda que causó el penalti fue bastante dudosa; yo diría que no fue para penalti), y de todo aquel que se aproxime al área de candela.

(Sugerencia amistosa: Ojalá Claudio Palma aproveche este Mundial para estrenar una muletilla menos tonta que la de… “siempre“: “siempre Neymar”, “siempre Alexis”, “siempre Robben”, etcétera. Justamente cuando la dice, el balón ya está en otro lado. Lo peor es que hay otros que la repiten, como si fuera una gran destreza narrativa o el fútbol no fuera fugaz)

¡Fuerza Chile! ¡A ganarles a los españoles, como los mapuches al conquistador!