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Sospechoso este ‘tsunami de fuego’ en Chile

incendio_noche_portezueloAristarco insiste en que es, como dice Bombo Fica en algunos de sus chistes, ‘sospechoso’ este episodio de los incendios por doquier. Dice que hay manos criminales, y sobre todo una intencionalidad de poner en aprietos a la presidente Michelle Bachelet. Hay un grupo de personas empeñadas en desprestigiar al gobierno. Y varios medios de comunicación les hacen eco. Me cuenta que hay páginas web, con noticias estacionadas desde hace varios meses, afirmando que la economía chilena va a colapsar, afirmando que este ha sido el peor gobierno de la historia de Chile, diciendo que todo está mal. Aristarco cree que estas personas y estas afirmaciones son conspirativas. Buscan infligir daño. Esas personas son las verdaderas responsables de si la situación chilena empeora. Porque lanzan ideas falsas, como lo hacía Joseph Goebbels, y los medios de comunicación cómplices las repiten con tal obsesión que se convierten en verdades. Esta ola de incendios no puede ser espontánea, ¡500 mil hectáreas!, insiste Aristarco. Aquí no se cumple la fórmula de los 30 grados de temperatura, 30 kilómetros por hora de viento y 30 grados de humedad del aire. Aquí hay manos criminales, hay una intencionalidad, hay un concierto para delinquir y un propósito: desprestigiar al gobierno de una mujer. Es una conspiración misógina, cruel y sanguinaria, que no mira sino intereses egoístas. Nada les importa destruir, como lo han hecho, ¡más de 500 mil hectáreas! de bosques y pastizales. “Déjame y digiero todo eso”, fue lo único que se me ocurrió decirle a Aristarco.

Las intenciones de ‘Qué pasa’ con Bachelet

querellaHan movido cielo y tierra los señores de ‘Qué pasa’ (grupo Copesa) para desprestigiar el reclamo de la presidente de Chile, Michelle Bachelet, calumniada e injuriada por esa revista, en relación con vincularla al oscuro negocio en el que está comprometido su hijo, el guatón traspirado de los aros picantes, Sebastián Dávalos, y la esposa de éste (nuera de la presidenta) Primero, ‘Qué pasa’ retiró la publicación de la web, y dijo que “hubo desprolijidad” y que el artículo injurioso “no cumplía con los estándares editoriales internos”. La primera pregunta es: entonces, ¿por qué se publicó?

La presidenta entabló una demanda judicial (facsímil), con pedido de 3 años de cárcel y 6 millones de pesos para Juan Pablo Larraín, director de ‘Qué pasa’ (que fue nombrado director de ‘La Tercera’, periódico del mismo grupo Copesa); Francisco Aravena, editor general; María José Tapia y Rodrigo Vergara (que es, también, editor periodístico de Radio Cooperativa)

Saltó de inmediato el gerente del grupo Copesa, Álvaro Caviedes, a decir que la presidenta estaba coartando la “libertad de prensa” y la “libertad de expresión” o la “libertad de opinión”. Pregunto: si un diario publica que la hija del señor Caviedes es una prostituta, o su esposa la amante del vecino, o que él, el señor Caviedes es delincuente y violador, ¿eso es “libertad de prensa”, “libertad de expresión” o “libertad de opinión”? ¿O eso es injuria y calumnia?

Ahora, los señores de ‘Qué pasa’ y de Copesa no saben a quién poner a desacreditar la demanda judicial de la presidenta. Pusieron a políticos amigos y a “doctores” en comunicación, y ayer a la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, la que dijo que había una “intención de amedrentar” por parte de la presidenta, al molestarse judicialmente por la calumnia e injuria de los señores Larraín, Aravena, Tapia y Vergara contra ella.

Es decir, estamos en el mundo al revés. Yo te escupo, pero tú eres el culpable por avisarle a la policía. Porque ni siquiera la presidenta ha actuado, como pudo haberlo hecho alguien que sorprende al lanza en la calle y lo detiene y golpea, sino que ha acudido a la justicia, que es el cauce democrático normal para saldar este tipo de disputas.

Pero al parecer a estos soñores no les gusta la democracia, sino para llenarse los bolsillos de dinero, pero no para respetar la honra, el buen nombre, la intimidad y el valor humano de las personas (así sea Presidente de la República, vendedora callejera o cajero de banco) Porque estos señores vienen de apoyar y medrar de una etapa tan oscura, triste y sucia como la dictadura del traidor, ladrón y asesino Augusto Pinochet.

Lo normal es que la justicia actúe. Si eso que hicieron Vergara, Tapia, Aravena y Larraín no es injuria y calumnia, así lo dirán los tribunales de justicia, y si lo es, que esas personas asuman las consecuencias de su absoluta irresponsabilidad.

Por lo pronto, en otro acto de soberbia, el señor Álvaro Caviedes ha dicho: “No estamos dispuestos a retractarnos por el contenido” de la publicación, tanto en papel impreso como en la web de ‘Qué pasa’. ¿Qué intenciones, pues, movieron a ‘Qué pasa’, entonces, para publicar algo “desprolijo”, que “no cumplía con los estándares editoriales” de la revista, y que afecta, con nombre y apellido, a la Presidente de Chile, Michelle Bachelet? ¿Hay una conspiración?

Pablo Neruda; Lucía Hiriart; Raquel Argandoña

83821047.jpg_HYCTTabloid_09-23-2011_ALL_1_L433171Q.jpgPablo Neruda. No fue concluyente el análisis de la muerte del Nobel Pablo Neruda (foto), si causada por la bacteria ‘estafilococo dorado’, aparentemente inoculada por agentes de la vergonzosa dictadura del traidor, ladrón y asesino Augusto Pinochet, o por cáncer. El poeta murió el 23 de septiembre de 1973, tras el alevoso golpe militar. El conductor del poeta, Manuel Araya, dijo que no había muerto a causa del cáncer de próstata que padecía, sino asesinado. El Partido Comunista pidió esclarecer el punto, y el cuerpo del poeta fue exhumado en abril del 2013. Terminadas las diligencias judiciales, los restos del poeta estarán hoy en el Salón de Honor del Congreso en Santiago, y mañana la gente podrá velarlo ahí. Se anunció que asistirán Ricardo Lagos Weber, presidente del Senado, Guillermo Teillier, diputado y dirigente comunista, y el sobrino de Neruda, Rodolfo Reyes, entre otras personalidades. El martes será llevado de vuelta a Isla Negra, donde se inhumará definitivamente.

Raquel Argandoña. A más de una persona he oído preguntar qué hace Raquel Argandoña (foto) en raquel argandoñala televisión. Quién se mueve en la sombra para mantenerla ‘vigente’, esta vez en Chilevisión, con la emocionada exaltación de Francisca García-Huidobro. El aporte de esa señora es nulo, me dicen. Su aspecto es desagradable y el recuerdo vigente de haber sido parte de la Brigada Rosa, junto con Patricia Maldonado, en tiempos de la vergonzosa dictadura y del reinado en el mundo farandulero de Álvaro Corbalán. Es una mujer ignorante, suele armar escándalos y trata mal a los periodistas. En Canal 13 estuvo unos meses y no hizo nada sino cobrar un jugoso sueldo, pero pronto descubrieron que no servía para nada y la echaron. En Tvn, donde al parecer recalan todos los de aquella época, menospreciaba a todo el mundo. Y ahora está en Chilevisión…

Lucía Hiriart. Creada por doña Graciela Letelier Velasco, la esposa del entonces presidente Carlos Ibáñez del Campo, SANTO DOMINGO: Natalicio de Augusto Pinochet‘Cema Chile’ debía ayudar a las mujeres pobres mediante organizaciones de solidaridad. Pero en la vergonzosa dictadura que tuvo Chile entre 1973 y 1990, la esposa del tirano, Lucía Hiriart (foto), se declaró su presidenta vitalicia y las propiedades de la institución pasaron a ser su propiedad privada. Hoy, se reabrió una causa judicial que busca precisar malversación de caudales públicos, porque hubo ventas de bienes de Cema Chile cuyo fruto de las transacciones tuvo un destino privado, traicionando el sentido social original de la institución. El juez ordenó “que se identifican como recientes y que son indiciarios en demostrar la existencia de ventas de bienes de propiedad de la fundación Cema-Chile a terceros en diversas localidades del país; la inexistencia de registro del ingreso de esos dineros a la citada persona jurídica; la necesidad de contar con un registro total de esos mismos inmuebles, los que previamente le fueron donados por reparticiones públicas, tales como el Ministerio de Bienes Nacionales, el Servicio de Vivienda y Urbanismo y también por Municipalidades”.

‘Sobre idiotas, velos e imanes’ de Pérez-Reverte

Arturo Pérez-ReverteVaya por Dios. Compruebo que hay algunos idiotas –a ellos iba dedicado aquel artículo– a los que no gustó que dijera, hace cuatro semanas, que lo del Islam radical es la tercera guerra mundial: una guerra que a los europeos no nos resulta ajena, aunque parezca que pilla lejos, y que estamos perdiendo precisamente por idiotas; por los complejos que impiden considerar el problema y oponerle cuanto legítima y democráticamente sirve para oponerse en esta clase de cosas.

La principal idiotez es creer que hablaba de una guerra de cristianos contra musulmanes. Porque se trata también de proteger al Islam normal, moderado, pacífico. De ayudar a quienes están lejos del fanatismo sincero de un yihadista majara o del fanatismo fingido de un oportunista. Porque, como todas las religiones extremas trajinadas por curas, sacerdotes, hechiceros, imanes o lo que se tercie, el Islam se nutre del chantaje social. De un complicado sistema de vigilancia, miedo, delaciones y acoso a cuantos se aparten de la ortodoxia. En ese sentido, no hay diferencia entre el obispo español que hace setenta años proponía meter en la cárcel a las mujeres y hombres que bailasen agarrados, y el imán radical que, desde su mezquita, exige las penas sociales o físicas correspondientes para quien transgreda la ley musulmana. Para quien no viva como un creyente.

Por eso es importante no transigir en ciertos detalles, que tienen apariencia banal pero que son importantes. La forma en que el Islam radical impone su ley es la coacción: qué dirán de uno en la calle, el barrio, la mezquita donde el cura señala y ordena mano dura para la mujer, recato en las hijas, desprecio hacia el homosexual, etcétera. Detalles menores unos, más graves otros, que constituyen el conjunto de comportamientos por los que un ciudadano será aprobado por la comunidad que ese cura controla. En busca de beneplácito social, la mayor parte de los ciudadanos transigen, se pliegan, aceptan someterse a actitudes y ritos en los que no creen, pero que permiten sobrevivir en un entorno que de otro modo sería hostil. Y así, en torno a las mezquitas proliferan las barbas, los velos, las hipócritas pasas –ese morado en la frente, de golpear fuerte el suelo al rezar–, como en la España de la Inquisición proliferaban las costumbres pías, el rezo del rosario en público, la delación del hereje y las comuniones semanales o diarias.

El más siniestro símbolo de ese Islam opresor es el velo de la mujer, el hiyab, por no hablar ya del niqab que cubre el rostro, o el burka que cubre el cuerpo. Por lo que significa de desprecio y coacción social: si una mujer no acepta los códigos, ella y toda su familia quedan marcados por el oprobio. No son buenos musulmanes. Y ese contagio perverso y oportunista –fanatismos sinceros aparte, que siempre los hay– extiende como una mancha de aceite el uso del velo y de lo que haga falta, con el resultado de que, en Europa, barrios enteros de población musulmana donde eran normales la cara maquillada y los vaqueros se ven ahora llenos de hiyabs, niqabs y hasta burkas; mientras el Estado, en vez de arbitrar medidas inteligentes para proteger a esa población musulmana del fanatismo y la coacción, lo que hace es ser cómplice, condenándola a la sumisión sin alternativa. Tolerando usos que denigran la condición femenina y ofenden la razón, como el disparate de que una mujer pueda entrar con el rostro oculto en hospitales, escuelas y edificios oficiales –en Francia, Holanda e Italia ya está prohibido–, que un hospital acceda a que sea una mujer doctor y no un hombre quien atienda a una musulmana, o que un imán radical aconseje maltratos a las mujeres o predique la yihad sin que en el acto sea puesto en un avión y devuelto a su país de origen. Por lo menos.

Y así van las cosas. Demasiada transigencia social, demasiados paños calientes, demasiados complejos, demasiado miedo a que te llamen xenófobo. Con lo fácil que sería decir desde el principio: sea bien venido porque lo necesitamos a usted y a su familia, con su trabajo y su fuerza demográfica. Todos somos futuro juntos. Pero escuche: aquí pasamos siglos luchando por la dignidad del ser humano, pagándolo muy caro. Y eso significa que usted juega según nuestras reglas, vive de modo compatible con nuestros usos, o se atiene a las consecuencias. Y las consecuencias son la ley en todo su rigor o la sala de embarque del aeropuerto. En ese sentido, no estaría de más recordar lo que aquel gobernador británico en la India dijo a quienes querían seguir quemando viudas en la pira del marido difunto: “Háganlo, puesto que son sus costumbres. Yo levantaré un patíbulo junto a cada pira, y en él ahorcaré a quienes quemen a esas mujeres. Así ustedes conservarán sus costumbres y nosotros las nuestras”.

Arturo Pérez-Reverte (foto)

Udi en Araucanía; vergonzosa dictadura Pinochet

mapa_de_araucaniaUdi conspirativa. No se puede negar la gravedad de los episodios de violencia que ocurren en el país. De todo tipo de violencia. Tanto la que se produce cuando unos antisociales roban un auto, como cuando se atenta contra la propiedad privada en los casos del sur del país. Pero de ahí a culpar al gobierno de esa violencia es exagerado. Miope. O mal intencionado.
El señor Juan Pablo Swett, operador político de la Udi (aunque no lo diga) y presidente de la ‘Multigremial de Emprendedores’, y Sergio Péres, presidente de la Confederación Nacional del Transporte de Carga (recuerdos de antes de la vergonzosa dictadura), amenazaron (o chantajearon) con volver a traer una chatarras quemadas parcialmente, reproduciendo el destemplado show de hace unos días con el argumento más impensado que se haya oído jamás: “La incapacidad del Estado para enfrentar el terrorismo”.
¿Ha podido Estados Unidos, Francia, España, Italia, “enfrentar el terrorismo”? ¡No! Nadie ha podido, ni podrá.
Porque una característica del terrorismo es ese: el anonimato, el terror y, sobre todo, la sorpresa. Pero a estos señores (¿todos de la Udi?) no se les ocurre nada menos que amenazar al gobierno por no “enfrentar” el terrorismo. Y como se les permitió hacer uso democrático de la protesta (derecho que ellos no entienden), ya están tomando ese derecho como exacerbación de sus deseos conspirativos.
Si de verdad quisieran una solución, buscarían una solución. Serían propositivos, convocarían al gobierno a dialogar. Pero el ‘patriotismo’ de estas personas se circunscribe únicamente a obtener legitimidad de sus peticiones.
Este problema de la Araucanía se resolverá el día que devuelvan la tierra robada a las comunidades indígenas. O, que parece que es lo que los operadores de la Udi desean, eliminen (o maten) al último de los indígenas asentados desde tiempos inmemoriales y que fueron expoliados.
Torturados y condenados. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, organismo de la corte ddhh-OEAOEA (Organización de Estados Americanos), condenó al estado chileno (no a este gobierno) por no deshacer las condenas obtenidas por la vergonzosa dictadura que tuvo Chile, bajo torturas y amenazas.
La Corte dijo que condena al Estado “al no haber ofrecido un recurso efectivo para dejar sin efecto un proceso penal que tomó en cuenta pruebas y confesiones obtenidas bajo tortura y mediante el cual fueron condenados durante la dictadura militar chilena”. También anotó que “el Estado es responsable por la excesiva demora en iniciar una investigación respecto a las torturas que sufrieron”.
Las víctimas fueron procesadas ante Consejos de Guerra a partir del 14 de septiembre de 1973. En 1974 y 1975 se dictaron sentencias de condena.
Las víctimas son: Omar Humberto Maldonado Vargas, Álvaro Yañez del Villar, Mario Antonio Cornejo Barahona, Belarmino Constanzo Merino, Manuel Osvaldo López Oyanedel, Ernesto Augusto Galaz Guzmán, Mario González Rifo, Jaime Donoso Parra, Alberto Salustio Bustamante Rojas, Gustavo Raúl Lastra Saavedra, Víctor Hugo Adriazola Meza e Ivar Onoldo Rojas Ravanal.