Archivo de la categoría: Anécdota

País sombrío; bebés usados; mal ejemplo en la tele

monga21) Yerko Puchento dijo: “Piñera se metió a ver a la Monga (en Fantasilandia) y pregunto: ‘¿Cecilia Perez, eres tu?’”, y Cecilia Pérez (foto) denunció a Yerko Puchento ante el Consejo Nacional de Televisión por decir eso. ¡Denunció a un payaso! ¿Una ‘estadista’ liándose a combos con un payaso? ¡Qué payasada! Y si gana, supongamos que así sea, ¿qué gana? ¿Qué no le digan fea, Monga*? Y después de eso, ¿qué? ¿Se sentirá la redentora de Chile? Sería un triunfo triste. A este paso, nos volvemos tontos graves. Un país sombrío.

2) Con preocupación he visto en televisión un anuncio de un banco, en el que usan a un bebé (de pocos meses de nacido), en primer plano, para ofrecer sus productos financieros. El banco es Falabela, y me parece que aquí hay un abuso del bebé, y de la figura de los bebés. Lo digo ‘mirándote a los ojos’. ¿Habrá una legislación al respecto?

3) Qué asquerosa la promoción de Tvn, o TvChile, para sus transmisiones deportivas. Salen Pedro Carcuro, Marcelo Barticiotto y Patricio Yañez, y usan la imagen de Gonzalo ‘El asqueroso’ Jara, cuando hundió su dedo entre las nalgas del delantero uruguayo Edinson Cavani. ¿Tvn, o TvChile, se enorgullece de ese acto asqueroso, y lo pone de emblema del país? ¡Qué decadente!

4) Julio César Rodríguez, bueno para el dinero y los chistesitos flojos, además de hablar como si tuviera la boca llena de babas, usa el idioma como le da la gana. Los de la televisión son, de algún modo, pedagogos para los televidentes. Por eso, si se habla mal, la audiencia va a creer que así es correcto, y el error se multiplica. No le basta el ‘piedrazo’ (¡esa palabra no existe en español!; se dice “Pe-dra-da”), sino que saca pecho para decir que no esperaba darse “puñalazos” con Claudia Schmitd. ¡Puñalazos! ¿En Hualpén se dan puñalazos? (De paso, decir que le creemos a Claudia Schmitd sobre su salida de ‘Primer Plano’, y no al mercachifle del periodismo Julio César Rodríguez). No existe la palabra ‘puñalazo’ en español. No existe. ¡Se dice Pu-ña-la-da!
*(Monga=mujer gorila)

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Narcisismo de Cheyre y teatro de Choquehuanca

cheyreNarciso. Los enfermos de narcisismo y sociopatía creen que el mundo se acaba sin ellos. Son solipsistas con peligrosos rasgos de dominación, de querer tener el control de las situaciones y de las personas. De esto es de lo que padece, al parecer, el señor Juan Emilio Cheyre (foto). Llama la atención que nadie haya comentado su peregrino argumento para mantenerse en la dirección del Servicio Electoral (Servel), ¡aun cuando está sub judice por 15 homicidios!, cometidos en los tiempos en que su psicopatía campeaba blindada por el uniforme militar del fascismo sanguinario, encabezado por el traidor, ladrón y asesino Augusto Pinochet. El señor Cheyre es un sujeto procesado. Ante la justicia no es ‘testigo’, ni ‘informante’, sino autor y cómplice de 15 asesinatos, ¡y se da el lujo de decir que no renuncia al Servel, que es un organismo público, oficial, estatal, porque sin él esa institución no funcionará bien! ¿Qué? ¿Un miserable mortal con ínfulas de que el Servicio Electoral de Chile se va a paralizar si él no está ahí? ¿Han escuchado algo más delirante que eso? Lo mismo decía, claro, de Chile, su criminal jefe, el traidor, ladrón y asesino Augusto Pinochet. Pero lo peor es que ¡nadie dijo nada, y él continúa en el Servel! Todo el mundo tomó sus palabras como algo natural. ¿O fue terror ante el criminal?

Pantomima. La presencia del canciller boliviano David Choquehuanca (foto) en Chile fue lo choquehuancamás vergonzoso que he visto de un gobierno. Se apareció en Chile con el propósito de ‘inspeccionar’ los puertos por donde salen y entran, libremente, las mercaderías bolivianas. ¡Vino a ‘inspeccionar’ los puertos! Por Dios santo, ¿esto qué es? Y vino a hacerlo en calidad de ‘particular’, no del ‘canciller’ que es. Que alguien me explique este sainete, por favor. Y tal vez más que sainete, fue una puesta en escena de una pieza teatral del absurdo. Porque eso fue: una puesta en escena. Venían, él y su comitiva, libreteados. De improviso, una mañana, se presenta en la puerta de acceso al puerto de Arica, ¡con 58 personas más!, diciendo que va a ‘inspeccionar’ las condiciones en que se mueven las mercaderías bolivianas. Así, de pronto. Como Pedro por su casa. Y, obviamente, hay procedimientos (no solo protocolos) que todo visitante debe cumplir. ¡Choquehuanca, también! Entonces le dijeron que esperara, aunque en realidad estaban tratando de saber si el señor llegaba como ‘particular’ o como ‘canciller’. Y armó la pataleta. Una pataleta ensayada. ¿Cómo hizo para no morirse de la risa de la pantomima que estaba haciendo, ensayada días atrás con el presidente Evo Morales? Curiosamente, el señor Morales estaba ‘en vivo’, hablando por los medios de comunicación bolivianos, a esa misma hora. ¡Increíble coincidencia! Y de los 58 acompañantes, 30 eran periodistas bolivianos, que también se prestaron, quizás con espíritu patriótico, para semejante ridiculez. ¡Por Dios santos! Con razón no quisieron reelegir a Evo. Los bolivianos también deben estar hartos de estos señores. Al parecer, la patraña en la que utilizaron a Chile, era para distraer la atención de un paro de transportadores que tenían en su país.

Donde Guarelo reprende al solapado Bianchi

juan cristobal guareloAparte las malas palabras (las que a veces son necesarias), la disputa entre los comentaristas deportivos Juan Cristóbal Guarelo (foto) y Felipe Bianchi (me dicen que ex pareja de Consuelo Saavedra) deja algunas verdades sentadas. Como Guarelo se lanzó con toda la artillería contra Bianchi, y Bianchi se agachó debajo de la mesa, parecería que éste fue el ganador (si puede haber un ganador). Pero yo creo que fue Guarelo por haber dicho las verdades que Bianchi, oportunistamente, no atinó a desmentir. Oportunistamente, porque, además, fue Bianchi quien comenzó las cosas, cuando censuró a Guarelo porque no asistió a una reunión con el director técnico de la Selección de Fútbol de Chile, Jorge Sampaoli. Dijo Bianchi que Guarelo se dedicaba a “dar lecciones de ética, cuando se junta en reuniones privadas con dirigentes”. Entonces Guarelo se dejó venir con la siguiente perorata, que encuentro sincera:
“Nosotros no estamos para ser parlantes, y yo no fui (a la reunión con Sampaoli) por una decisión personal. Si yo tengo una posición ética, es una posición personal. No critico a nadie de los que fue, porque cada uno sabe por qué fue y para qué fue. Me irrita profundamente que (…) Felipe Bianchi, una vez más, solapadamente, empiece a decir que yo estoy dando clases de moralina. Por algo yo no fui, pero me irrita que Felipe Bianchi (foto) empiece a felipe bianquidecir que yo trabajaba para Blanco y Negro. Perdonen: veamos mis columnas, veamos mis críticas. Yo me reuní con dirigentes del Colo, de Universidad de Chile, a conversar un café off the record, y nunca de lo que se habló ahí salió publicado. Y también me reuní con Harold Mayne-Nicholls, el ídolo de Felipe Bianchi… ¡Deja de romperme las pelotas, Bianchi! Yo no fui empleado de Harold Mayne-Nicholls, no trabajé en el CDF un año, con sueldo millonario, porque Harold Mayne-Nicholls me llevó de la mano. Yo no me hice bielsista porque Harold Mayne-Nicholls me lo pidió. Yo he mantenido mi independencia de todos los presidentes de la ANFP y eso me ha traído grandes problemas. ¡No seai caradura! Yo no me invento posteadores falsos, no me ando vendiendo avisos. Yo por lo menos voy al estadio los fines de semana. Y tú, que eras el más bielsista de todos, ni siquiera fuiste capaz de ir a Sudáfrica, a ver a tu Selección de Bielsa. Yo me pagué con mi propio bolsillo el pasaje para ir a ver a esa selección, pese a que estaba en la quiebra económica porque me habían echado de Canal 7, y no me quedé en Santiago haciendo eventos. Yo no ando haciendo lobby compadre, me dedico al Periodismo, y eso me ha costado caro, para bien o mal. ¡Déjate de joder! Yo no invento posteadores falsos que me celebren mis columnas, como eso ha sido comprobado. No ando tratando de ‘rotos’ a mis colegas, ni de ‘hijos de la nana’. Veamos tus columnas en El Mercurio. ¡No seai caradura! ¡Ya está bueno ya! (…) no te veo nunca en el estadio, no te veo en ningún lugar donde se juegue fútbol. Vai a recitales (musicales) y no vai al estadio. Si a ti te gusta el lobby y hacerte amigo de los jefes, es problemas tuyo, pero el Periodismo es otra cosa. ¡Y déjate de dar clases de moralidad y estar deslizando cosas! Sí, me reuní con Levy y con Ruiz-Tagle, con Jadue y Harold Mayne-Nicholls, a tomar un café, y lo que se conversó ahí nunca fue publicado. (Fue para) discutir cara a cara, como hombres, establecer relaciones y pelearnos como hombres. Lo siento, ¡pero ya me cansaste y ya no te lo aguanto nunca más! ¡Nunca más! ¡Se acabó!”.

Ringo Star, Ronnie Wood y el narco Carlos Lehder

Carlos LehderTrae la revista digital Las2orillas una corta crónica sobre una pequeña historia de Ringo Star y Ronnie Wood con uno de los más grandes narcotraficantes del funesto ‘Cartel de Medellín’: Carlos Lehder, capturado en Colombia y extraditado a Estados Unidos en 1987, donde fue sentenciado a 135 años de prisión. La pena al parecer se redujo a 35 años, que actualmente cumple en ese país.
Aunque trae un dato un poco exagerado sobre la permanencia de los rockeros en la propiedad del narcotraficante en Cayo Norman, una isla que compró para quitarse de encima la intermediación de los narcotraficantes estadounidenses y ponerla al servicio del Cartel de Medellín para hacer llover toneladas y toneladas de cocaína sobre Florida, Estados Unidos, la historia está refrendada en el libro que de su vida publicó Wood, el guitarrista de los Rolling Stone.
Titulada ‘El día que un Beatle y un Rolling Stone fueron secuestrados por Carlos Lehder’, la crónica la firma Iván Gallo
. JSA
A principios de 1978 los narcotraficantes colombianos estaban hastiados de tener que vérselas con intermediarios gringos para meter las toneladas de coca que distribuían en Los Estados Unidos. El negocio era rentable pero podía ser mejor. Por eso, cuando a Carlos Lehder (foto) se le ocurre la grandiosa idea de comprar Cayo Norman (foto aérea), una pequeña isla de Bahamas compuesta de unos cuantos cientos de acres de tierra ubicada a unos cuantos kilómetros de las costas de la Florida, y desde allí iniciar el vendaval de cocaína que caería sobre territorio norteamericano en los siguientes cuatro años, la historia del narcotráfico cambiaría para siempre.
Desde ese momento Lehder y sus compinches eran tratados como reyes en las islas y no había un solo dirigente o militar local que no cayo normanrecibiera algo de su acostumbrada generosidad. El dinero del narcotráfico permeó la economía local y allí ‘El Loco’ (Carlos Ledher) no sólo estableció un emporio económico que catapultaría al Cartel de Medellín como la organización criminal más rica del mundo, sino que desde Cayo Norman el quindiano armaría las rumbas más estrafalarias que el Caribe haya podido recordar.
Contrario a los gustos musicales que podían tener (Gonzalo) Rodríguez Gacha, quien disfrutada del corrido y la ranchera, o Pablo Escobar quien se derretía por las baladas de El Puma y Camilo Sesto, Lehder era un amante del rock y esa fascinación le hizo conocer de frente a rutilantes estrellas del género mientras fue el rey de Cayo Norman. Con algunas de ellas, aprovechando el gusto que tenían por la noche y las drogas, llegó a ser su amigo.
Tony Sánchez, antiguo dealer, chofer, guardaespaldas y parcero (amigo) de Keith Richards, afirma que era común ver en plena gira a narcos colombianos acercándose a los Rolling Stones, regalándoles miles de dólares en cocaína. Mick Jagger, siempre cuidadoso de su imagen, se mantuvo siempre al margen, pero Ron Wood, el guitarrista que reemplazaría desde 1974 a Mick Taylor en la banda, llevado por su adicción al juego, la rumba y la droga, intimó más de lo que debía con el muchacho de Armenia (Lehder).
Era diciembre de 1979 y Roonie vivía el fin de una larga temporada en París con Josephine, la blonda y voluptuosa muchacha con la que se casaría un par de años después. Se acababa la década y Francia empezaba a ponerse helada. El rocker y su chica querían ver playa, palmeras y sol.
En una fiesta parisina se encontraron con Lehder. Conversaron un rato y éste, al escuchar que los tortolitos buscaban un lugar tranquilo y cálido para seguir disfrutando de las mieles del amor, les sugirió que el mejor sitio para ser feliz era la mansión que él tenía en Cayo Norman. Los ojos desorbitados de Lehder, adicto a los CS o “Cigarrillos Sucios” unos largos, gordos y explosivos baretos de marihuana mezclados con heroína, se brotaron aún más al pensar en las posibilidades rumberas que implicaría tener a un Rolling Stone en su casa. Sin esperar la respuesta de sus invitados “Decidió que nos íbamos con él y no creo que tuviéramos mucha más opción” escribe el propio Wood en su autobiografía y prosigue: “No fue tanto una invitación como una orden. Era un tipo muy dominante”. Para tranquilizarlos un poco los llevó a un rincón de la fiesta y abrazando con fuerza a un embaladísimo Ringo Starr les dijo que él también se iba de juerga a “La casita de Bahamas”.
Al otro día, sin haber dormido, arrancaron para el Caribe. En todo el trayecto Lehder, a quien Ron Wood se refiere todo el tiempo con el alias de “Víctor”, no paró de decir incoherencias y de fumarse, uno tras otro, sus cigarrillos sucios. Siempre hablaba muy alto y su lenguaje era una rara mezcla de vulgaridades dichas en español e inglés. En el avión no venía Ringo, al preguntarle Wood al narco por qué no estaba el beatle, este le dio una cariñosa cachetada en la cara y le dijo que no se preocupara porque el baterista “Ya se encontraba en camino”.
Aterrizaron en la pista de kilómetro y medio que “Víctor” había mandado construir en Cayo Norman. Los acomodaron en un majestuoso Bungalow y a las pocas horas apareció Ringo quien, según palabras del guitarrista “Venía cabreado”. Pero la tensión se disiparía cuando Lehder los llevó a conocer el modernísimo estudio de grabación que había construido para que “Artistas de la talla de ustedes toquen para mi” y diciendo esto prácticamente los músicos entendieron que más que una invitación era una orden del narco.
Pasaron días enteros tocando en la sala de grabación para el capo. Este sólo atinaba a sonreír y a viajar en su nube opiácea. Muchachos entre 15 y los 18 años, deambulaban semidesnudos por la mansión mientras las paredes de estas retumbaban por los riffs salvajes de Ron Wood. (Carlos Ledher era homosexual y siempre anduvo rodeado de jovencitos a su disposición. Esta característica de Ledher se muestra en la telenovela –vista en Chile– ‘Pablo Escobar: El patrón del mal’)
De noche salían a ver las estrellas y a entregarse a las paletadas de coca. Había una habitación cuyas paredes y pisos estaban tapiadas de cocaína “Era como la cueva de Aladino” recuerda Wood.
En la noche el rey de Cayo Norman se encerraba con su corte de ángeles en una casa que quedaba al otro lado de la isla. A los músicos solo los veía como personal que se ocupaba única y exclusivamente de tocar sus instrumentos. La situación duró cerca de un mes y a mediados de enero de 1980, Lehder, acosado por sus socios del Cartel de Medellín que le pedían más compromiso con la causa y menos rumba, decide liberar a los ingleses.
Para el Stone y el Beatle su estancia en la isla, siendo invitados del capo colombiano, sólo es un mal recuerdo “tocábamos tanto que en esos días compuse una canción llamada Tiger Balm… no hace mucho que Ringo y yo estuvimos recordando los días en que fuimos rehenes de aquel tipo, intercambiando rayas por riff, y golpecitos de tarjeta por golpes de batería”.

Pamela Díaz… ¿animadora?; ‘Elige vivir sano’

pamela diazPamela Díaz. La noticia informa que Pamela Díaz (foto) sale del canal Mega. Se habían demorado en darla. Su desempeño es bastante pobre. Sin duda, tiene uno de los rostros más bellos de mujer, pero eso no la hace “animadora” de televisión. Pararse, o sentarse, frente a la cámara principal, no es ser animadora. Pamela no es capaz de hilvanar tres frases con sentido. Llegó ahí, tirándose al piso, gritando para que los demás no pudieran hablar, y burlándose, y menospreciando a todo el mundo. Lo que cuenta, sin embargo, es que no tiene ideas y, por lo mismo, no puede expresarse; en esas condiciones no es posible ser “animador de televisión”.  Si Mega no quiere ser espectador, y entrar en la pelea por la sintonía y la publicidad con Tvn, Canal 13, La Red y Chilevisión, debe aprovisionarse bien (como lo está haciendo con actores y periodistas) y depurarse, también, como lo hace ahora con Pamela Díaz y lo que vendrá después.

Elige vivir sano. Algunos creen que lo que hace un gobierno el siguiente no lo logo-elige-vivir-sanopuede modificar. El caso es de los defensores del gobierno del presidente Sebastián Piñera. Creen que todo lo que hizo es perfecto. Que el señor Piñera es perfecto. Que su gobierno fue perfecto. Y ponen el grito en el cielo cuando algo se modifica. Caso del programa ‘Elige vivir sano’ (logo), que es en auxilio de la población desfavorecida económicamente y menor. (Por cierto, hay que cambiar la página web, porque está dedicada a doña Cecilia Morel y al presidente Piñera) El gobierno de la presidenta Michelle Bachelet decidió retirarse de la alianza que el gobierno anterior había hecho con los privados, aduciendo que no quería promocionarlos a través del programa, no quería promocionar sus marcas y supermercados, como sí lo hizo el gobierno Piñera. La ministra de Salud, Helia Molina, explicó que “vamos a trabajar con Desarrollo Social, y le vamos a poner contenidos estratégicos al programa y trabajarlo con la comunidad”. Pero salen a decir, Marcela Sabat y Cecilia Morel, que se está excluyendo a “la sociedad civil”, que se está “purgando al sector privado”. No hay tal. ¿Por qué dicen eso? Simplemente el gobierno actual no puede estar haciéndole propaganda a los privados. Si tanto les interesa el programa “para los pobres”, ¿por qué se preocupan por los empresarios? ¿De cuál “sociedad civil” habla doña Cecilia Morel?, ¿de los ricachones de La Dehesa, Los Trapenses o Las Condes? Parece que no quieren defender a los más necesitados, sino a sus amigotes.

‘Cómo lo cuentas’, Ramón Rocha Monroy

Ramón Rocha MonroySuelo contar la historia de un cronista de blues que asiste a un entierro solitario y triste. Ha muerto un cantante de blues negro, gordo, petiso, desgarbado, a quien los borrachos le pagaban unos tragos para que pase al escenario y cante igualito que Elvis. A esa hora del trasnoche, el barco ebrio se agita con las contorsiones y risibles movimientos de pelvis del negro gordo, que canta Hound Dog, Love me tender y Heartbreak Hotel con una entonación que desencadena carcajadas. Uno de los espectadores es el cronista de blues, acaso el único que sabe el secreto. Ese negro gordo es el verdadero Elvis, es el compositor de sus mejores éxitos; aún más, le ha grabado demos para enseñarle a cantar en estilo sincopado; ha recibido como cincuenta dólares por composición y ha permitido que Elvis figure como compositor de esas canciones que a él le salieron sin esfuerzo. Sin embargo no le guarda rencor; al contrario, se regocija viendo en el televisor a Elvis, que interpreta Hound Dog, Love me tender o Heartbreak Hotel, mientras él comenta a su vecino de barra que esas canciones las compuso él, y el vecino se desternilla de risa y, por supuesto, no le cree.

El cronista de blues existe, se llama Gary Giddins; el cantante negro de blues existe, se llama Otis Blackwell; la venta de sus composiciones a los productores de Elvis es cierta; Gary Giddins recogió ese artículo en su libro “Viajando en una nota blue”, que alguien me regaló en 1968 en una pésima traducción. Lo que no es cierto es que Otis fuera indigente y, sobre todo, la escena inicial de su entierro. Al contrario, la nota del cronista se basa en una entrevista a un Otis pasablemente próspero, director de una banda de blues, y es un homenaje a Elvis. Otis dice que nunca quiso conocerlo, pero que ahora que lo sabe muerto, le hubiera encantado estrecharle la mano.

Algo más: recuerdo que durante años y años me resistí a volver a leer ese libro, ahora diría que por un escrúpulo de conciencia. Pero de pronto volví a su lectura y me asombró saber que yo había corregido la historia de Otis y que esa escena inicial del entierro era inventada y falsa, pero a fuerza de contarlo durante años y años acabé por creer que era cierta.

Se lo conté a mi hija Camila, que conocía bien la anécdota, y creo que le provoqué una decepción al confesarle que no todo era cierto porque yo lo había inventado y corregido. Le previne, por si acaso, que no repitiera mis historias, porque suelo mentir, corregir, inventar, y al cabo de un tiempo me olvido de mis propias mentiras e invenciones y las recuerdo como verdades.

Para ser indulgente conmigo mismo, yo diría que en mi primera lectura tenía 18 años, pero el instinto de contar historias ya me obligaba a corregirlas, a mentirlas, a inventarlas a capricho. Ejemplos tengo muchos, pero baste éste para ilustrar que no importa si la historia es o no real, sino cómo la corriges y, sobre todo, cómo la cuentas.

Ramón Rocha Monroy (foto)

Solo avaricia: Rainer Voss, banquero arrepentido

Rainer VossUn llamativo artículo de Gregorio Belinchón publicó El País en estos días, sobre un banquero arrepentido de la podredumbre que mueve y se mueve en el mundo de los inversionistas. Pareciera estar hablando de Chile, pero lo mismo es de Alemania, Estados Unidos, México o Inglaterra. Creo que con extractar sus declaraciones, evitando el texto adicional, puede uno formarse una idea de lo que quiere decir Rainer Voss (foto), que es como se llama el acaudalado ex hombre de negocios alemán, quien dejó la banca en el 2008. Habla en un documental titulado Yo confieso.

“Lo que me enfurece es en lo que se ha convertido el sistema. Se ha pervertido. ¿Mi puesto? Umm, a ver. Primero está el Consejo de Administración, luego un primer anillo o escalafón, y luego uno segundo: ahí estaba yo.

“Creamos innovaciones financieras. Logramos que la economía real se subordinara a la financiera. Y sobre todo, se desregularizó el mercado. No te engañes: no existe el libre mercado. ¿La crisis es culpa de la desregularización? No. ¿Es un prerrequisito? Desde luego.

“No existe el mundo exterior.

“Es fácil hacer ganar una millonada con minúsculos movimientos de precios. Si tienes millones de euros a tu disposición para invertir, solo necesitas que el precio varíe un 0,0001% para obtener grandes beneficios. En la pirámide alimenticia mercantil, empresas como Siemens o Volkswagen son más listas que un banco. Y debajo de ellos estarían las compañías intermedias, los gobiernos locales y los inversores privados. Hay un viejo dicho en las bolsas: los inversores privados siempre pierden. A veces ganan, pero es como jugar a la ruleta.

“Hace dos décadas, una acción estaba unos cuatro años en manos de su dueño. Hoy, la media es de 22 segundos.

“Sentía que a mi alrededor los valores morales que yo poseía se iban pudriendo, que el sistema y la sociedad se alejaban de mí. La avaricia, la competición es tremenda. Solo vendes tu producto a clientes sin las mismas oportunidades que tú.

“El próximo país en peligrar en la Eurozona será Francia. Los mercados no aprenden.

“Claro que sabíamos que iba a haber guerra en Irak. Los bancos tienen un plan B para todo. Bueno, para casi todo. Porque no hay plan B para esta crisis.

“El dinero es como el amor: nunca tienes suficiente. ¿Cuánto gané? Más de lo que algunos piensan, menos de lo que otros creen. Es como los futbolistas: unos pensarán que ganan poco, otros que mucho.

“El abatimiento es un sentimiento estéril. Enfádate, levántate, protesta como Occupy Wall Street, escribe a tus políticos. De verdad que la gente que hay en Bruselas es inteligente, competente. ¿Por qué no controlan el sistema financiero? Bueno, es como si quisieras sacar el dinero del sistema como el aire dentro de un globo y solo tienes una aguja. No quieres estallar el globo-sistema, sería una catástrofe. Debes pinchar con mucho cuidado para que salga el aire poco a poco… mientras los países siguen pidiendo ayuda a paladas.

“Quiero que la gente que vea el documental entienda que el dinero es irrelevante en ese contexto, en el que se mueve tanto. Es más importante la avaricia, la competición, la sensación de pertenecer a una secta, a un movimiento especial. Y que no hay buenos o malos como dicen los medios de comunicación. No hay un grupo de gánsteres.

“Es todo más complicado, es el mismo sistema el que ha olvidado la moral, es gente que se convierte en culpable sin ser culpable según las reglas del sistema.

“¿Wall street? Bah, es como una ópera.

“(Ahora) me dedico a hacer nada. Hace 200 años había gente que filosofaba, pensaba y nos parecía bien. Hago eso ahora y parece extraño”.

El texto completo lo puedes leer aquí.