‘La última entrevista a Borges’ de J.C. Londoño

Julio César LondoñoEsta es de verdad la última entrevista a Borges porque la hice anoche. Tomé un poquito de aquí y de allá. Plagié con mesura. Espigué en sus libros y en las entrevistas, pero no citaré nombres para agilizar el texto y para que no huela a papers.

–¿Usted se documenta para escribir?

–No. Ya no. Ahora sigo el ejemplo de Homero. Si se hubiera puesto a investigar no habría escrito la Ilíada.

Alguna vez dijo que las virtudes civiles deberían ser tres: inteligencia, bondad y coraje. ¿Cuál es la que más admira?

–El coraje, porque es imposible de conseguir. La inteligencia es un misterio que se afina. La bondad se aprende con los años. Para el coraje no hay fórmulas.

–¿Qué es un clásico?

–Es un libro que las generaciones leen con previo fervor y con una misteriosa lealtad, como si en sus páginas todo fuera deliberado y fatal, profundo como el cosmos y capaz de interpretaciones sin término.

Usted escribió que Quevedo era “el ápice de la lengua Castellana”. ¿Por qué, entonces, solo conservamos de él una imagen caricatural?

–Porque no acuñó un símbolo capaz de apoderarse de la imaginación de los lectores. Homero tiene a Príamo, que besa las homicidas manos de Aquiles; Sófocles tiene un rey que descifra enigmas y a quien los hados harán descifrar el horror de su propio destino; Lucrecio tiene el infinito abismo estelar y las discordias de los átomos; Dante, los nueve círculos infernales y la Rosa paradisíaca; Shakespeare, sus orbes de violencia y de música; Cervantes, el afortunado vaivén de Sancho y de Quijote; Swift, su república de caballos virtuosos y de yahoos bestiales; Melville, la abominación y el amor de la Ballena Blanca; Franz Kafka, sus crecientes y sórdidos laberintos.

–¿Cómo reconoce un buen poema?

–En que se lo puede corregir fácilmente. Los poemas malos no tienen arreglo.

–¿Qué opina del plagio?

–Es una idea mezquina. Nadie es dueño de nada. Todos somos hijos de una tradición, deudores de esas obras colectivas y milenarias y perfectas, las lenguas. Todos urdimos modestas variaciones, ínfimos pies de página. La gente dice frases que me hacen rabiar de envidia. “La cogió la noche”, por ejemplo. ¿Qué tal?

–¿Cómo se hace un escritor?

–El que quiera ser escritor debe pasar por cuatro estadios. En el primero es casi cualquier hombre; su voz es genérica, es la de todos. En el segundo estadio el escritor elige un maestro; lo confunde con la literatura y lo copia fielmente porque entiende que apartarse de él en un punto es apartarse de la ortodoxia y de la razón. En el tercero el escritor se encuentra consigo mismo, como en ciertas ficciones orientales, célticas o germánicas. Encuentra su cara, su voz. Hay un cuarto momento que muy pocos alcanzan… En el primero, lo repito, el escritor es todos; en el segundo, es otro; en el tercero, es él; en el cuarto, es otra vez todos, pero con plenitud. Así los buenos versos de Shakespeare son claramente de Shakespeare, pero los mejores, los eternos, ya no son de él. Tienen la virtud de parecer de cualquier hombre, de cualquier país. Como este verso de Wally Zenner, “Morir de ti, espléndida y desnuda…”, que ya no es solo de ella sino de todas las enamoradas que fueron, que son, que serán.

–¿Cuál es la hipérbole más rutilante de la literatura?

–Esta: “L’Hydre-universe tordant son corps ecaille de astres”. El universo-hidra retorciendo su cuerpo escamado de astros. Para darnos una idea del tamaño del monstruo, Víctor Hugo nos dice que sus escamas son astros. ¡Qué tal!

–¿Cuál es el sentido de la vida?

–Ninguno. A lo más que podemos aspirar es a convertir el ultraje de los años en una música, un rumor y un símbolo.

Gracias, don Jorge.

–No hay de qué.

Julio César Londoño (foto)

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4 Respuestas a “‘La última entrevista a Borges’ de J.C. Londoño

  1. la última entrevista, alucinante, borges el atemporal, omnipresente escondido en cada símbolo hilvanado en una o mil palabras, carentes de secretos para él. gracias, gracias gracias, saludos cordiales

    • Paloma, una buen invención como la del maestro Julio César Londoño es tan real y válida como una nueva creación, y en este caso la simulación sirvió para rendir homenaje al gran maestro Jorge Luis Borges. Saludo

  2. gracias.

    sergio donoso salgado

  3. Pingback: ’50 años padeciendo a Gabo’ de J.C. Londoño | JulioSuarezAnturi

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