‘De sol a sol’ de Tino Villanueva

tino villanueva…y a poco me creyen que yo no me fregué la vida yo tamién. Yo me la fregué bien fregada, ya desde muy chica andaba en la labor cuidándolas a ustedes chiquillas y muy de mañana. Yo hasta le ayudaba a amá en la cocina y nos levantábamos bien temprano en aquel ranchito del Hofhein. Y ‘hora me dejan aquí sola sin quererme ayudar. Dón’tán? Vengan acá o si van a salir fuera ya les he dicho que no dejen de regar las matas, por lo menos los tulipanes y el mirasol que tanto le gustaba a amá. No dejen que se muera ¿oyeron? Pero vengan aquí primero. Si yo pudiera levantarme de aquí no les ‘tuviera pidiendo nada, yo al trabajo nunca le he tenido miedo, me acuerdo que tan pronto crecí yo tamién le metía duro trabaje y trabaje de sol a sol, cuando no desahijando entonces piscando lo que fuera, y hasta aprendí a cuidar y ordeñar las vacas y a dales de comer a los marranos y gallinas. Y jue apá el que quiso moverse p’acá p’al pueblo a ver si nos iba mejor, y quien lo iba a culpar por eso, ya ‘taría cansao de trabajar las tierras aquellas tan duras y llenas de piedra. Amá y apá habían ido a dar allí buscando trabajo unos días después de haber cruzao el Río y se habían quedao.
Apá después nos dicía que le había dao mucha pena haber tenido que abandonar el ranchito porque ya tenía veinte años con el mismo patrón. Pero salió mejor que nos moviéramos porque yo sé que el carancho viejo alemán nos hacía chapuza los días de pago y esto después de que nos jalábamos bien jalaos, especialmente apá. Ya desde muy temprano andaba con su tiro de mulas y no es fácil trabajar a medias y tener que mantener a una familia de nueve, pero bueno, mercó este solarcito y vinimos a dar aquí. Ustedes ‘taban todavía muy chiquillas y no se acuerdan pero ya les he dicho que en aquellos primeros meses ya mero nos moríamos de hambre. Como iba apá a conseguir un buen trabajo si ni sabía inglés. Hizo como pudo y consiguió por fin un trabajito en el traque pero luego pa’cabala de amolar vino la Depresión y ya nos andaba. Pudo trabajar unos meses con el WPA arreglando paipas de agua y barriendo calles pero eso no era suficiente y tenía que andar buscando algotros trabajitos, a veces s’iba a cortar cedro o a limpiar las yardas de los gringos, lo que consiguiera. Y en esos días los gringos eran más desgraciaos que ‘hora, a veces ni le pagaban fíjate, y eso también le pasó a don Chencho y a muchos otros. Pero bueno, hicimos como pudimos por algún tiempo y de ay en adelante comenzamos a salir al “wes”, allá por Suitguara, Odesa y Lóbica para por lo menos poder hacer los pagos, y ya pa’ entonces ‘tábamos bien endgrogaos con esta casa que habíamos hecho poquito antes de la guerra, ustedes se acuerdan, ustedes ‘taban ya grandecitas. ‘Hora miren, ya se ‘ta caindo y miren ay las rendijas por ‘onde entra el frío, y cuando llueve ya saben que se liquea a veces este cuartucho. Una de ustedes venga aquí a darme aquel magazín siquiera, yo me levantaría a agarrarlo pero con esta humedá a uno se le tullen las piernas y hasta siento que me dan calambres. Miren que ya ha comenzao a lloviznar, ójala se pare y salga pronto el sol, si no, aquí me voy a ‘tar todito el día sin moverme. ¿No ha anunciao el radio si se va a limpiar más tarde? “Estas caranchas ‘onde ‘tarán.” Silvia… Felia…, una de ustedes venga acá, no sean tan ingratas que esta silla ‘tá tan dura les digo, ‘hora hasta creo que me ‘tá dando sueño ¿por qué no me acuestan mejor? Creo que ‘taría más a gusto tirada en la cama Estos condenaos dolores que dispiertan a uno tan de mañana hacen que le entre sueño a uno después. Eso sí que vi salir el sol y tan lindo que se vio, hacía tiempo que no veía una madrugada, pero luego se nubló. Bueno, pos ¿ónde andan? Silvia ¿andas barriendo la casa o qué andas haciendo que no puedes ni contestar? Si no les ‘toy exigiendo que se ‘tén aquí conmigo todo el día, yo nomás quiero que me den una ayudita cuando yo no pueda. ¡Qué vergüenza que uno tenga que rogarles a sus propias hermanas! Como esta mañana por fin me vistieron y me trujieron el almuerzo, a fuerza pero me lo hicieron. Ya saben que cuando ‘tá mojao afuera me dan ruimas, si no, anque batallando yo me levantaría de aquí. Quisiera levantarme y poder hacer algo, ir a la cocina y sentarme en la sala, de allá se ve muy bien el patio y los carros que pasan. Ayer no me dolían tanto las coyunturas y pude por lo menos moverme un poco pero hoy no, estas piernas ya no me ayudan como antes y pior estas manos. Mirá nomás cómo las tengo. Quisiera que algún día se me quitara esta artiritis o no sé qué para poder coser otra vez. A veces me dan unas punzadas pero punzadas y con esta hinchazón uno no puede ni rascarse a veces. Yo no sé porque estos dotores no han inventao una medecina que cure estas condiciones, por lo menos así podría hacer delantares aunque no vestidos y colchas porque eso se toma más tiempo y cansa, pero por lo menos así podría hacer un poquito de dinero. ‘Onde diablos ‘tán que no contestan ‘hora sí que ‘toy arruinada con estas dos caprichudas que no hacen caso. ¿Pa’onde se jueron, tan allá en el portal que no me oyen? Ya van pa’ las tres me imagino ¿verdá? ¿Qué diantres ‘tan haciendo, a poco ‘tan en la sala bien aplastadas chismiando en el sofá? Quisiera poder levantarme de aquí pa’ ir a dales unos coscorrones que es lo que necesitan. Ustedes sí que le sacan al trabajo, no se parecen a nada a lo que jue amá ¿por qué no se ponen a sacudir los muebles? Y todavía así quieren casarse. Quién diablos va a querer a dos viejas cuarentonas, los hombres buscan trabajadoras, alguien que les haga la comida y les planche y que les sepa cuidar los niños y limpiar la casa. Yo no me casé aunque tuve muchas chanzas, pero bueno. Si no ‘tuviera como’toy yo me las hubiera llevao conmigo a las piscas que es lo que haría apá si ‘tuviera vivo. Ay ‘taban anunciando el otro día que don Maximiliano el troquero andaba buscando manos pa’ salir pa’ Wharton. Si a mí no me gusta ‘tar aquí dioquis y arrumbada, quisiera salir afuera. Aquí me siento toda desolada. Y ya saben que a mi nunca me ha gustao recebir ese dinerillo del “Welfare”, como dicía apá: –da pena recebir dinero de ese güero Félix–, y a mi tamién. Si no ‘tuviera como ‘toy ‘horita anduviéramos en la labor bien metidas en los surcos. En Wharton y en El Campo siempre se dan buenos algodones y yo bien me podría echar mis ochocientas libras por día y no le hace qué tan caliente ‘tuviera el solazo. Yo les apuesto que ustedes no podrían piscar tanto así pero algo es algo. Durante la guerra cuando íbamos a Míchigan yo tamién era la que piscaba más “cherry” que ustedes, ya para mediodía yo tenía mis trescientas cajitas piscadas, o cuando anduvimos en el tomate y cebolla y eiote en Joliet, y qué friazos pasamos, pero allí tamién me sacaba una buena raya en los sábados, y una vez hasta oí a alguien que dijo: –¿Jiiijo, Lucía sí que le entra parejo!–, pero porque sabían que yo piscaba casi tanto como un hombre. A Saúl, Oscar y a Chano se los había llevao el arme y por eso Sonia, Tila y Lidia antes de que se casaran, y ustedes y apá y amá y yo teníamos que hacerle la lucha. Hacíamos suficiente en cinco meses pa’ todo el año, y ‘hora este chequecito que me mandan no es suficiente pa’ las tres. Nomás vale pa’ pagar dos o tres biles y pa’ marcar unas cuantas cositas y ya. Tan caro ‘tá ‘hora todo lo que lo’o lueguito se va el dinero, por eso les digo que aprendan a coser mejor pa’ que puedan siquiera hacer ropita ‘pa niños y que salgan así al barrio a vendela. Porque eso de lavar y planchales la ropa a los americanos namás de vez en cuando no les deja casi nada. Y no podemos ‘tar dependiendo tanto así en Saúl y Oscar, por eso se educaron y se fueron pa’ Chicago y por allá todo es caro. Y de Chano olvídensen, él tamién tiene sus biles y de todos modos un plomero no gana tanto así. Ay ‘tá la máquina haciéndose vieja, como nadien la usa. Y es una buena máquina y me ha servido muy bien, la Singer es una buena marca, nada más el otro día salió anunciao el último modelo en el pediórico. Silvia… o tú Felia… mira que parece que ya paró de llover y hasta creo que quiere salir el sol, una de ustedes venga a subirme más las ventanas que se ‘tá poniendo bochornoso aquí y no quiero ‘hogarme de calor. Silvia… una de ustedes venga aquí un ratito, no sean así. Qué modo de tratar a uno después de que uno las ha mantenido matándose como una burra en los files, ójalá que las castigue Dios por hacerse sordas. Si no me dolieran tanto las coyunturas no les pidiera nada y yo misma me levantaría a tirarme en la cama. Mira cómo se ha pasao no sé cómo el día, vengan ‘horita a bajar las cortinas que me ‘tá dando el sol en los meros ojos y me molesta, y que no me peque la resolana tampoco. ¿Ya ‘tán haciendo la cena o qué? Tengo más sueño que hambre. Silvia… Felia… ¿por qué no me train un vasito de agua siquiera?
Tino Villanueva (foto)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s