‘La vanidad herida de Chile’ de John Carlin

michelle bachelet may.2015Con la firma de John Carlin el diario español ‘El País’ publicó ‘La vanidad herida de Chile’ que toma una foto instantánea del momento histórico en que vive el país. El subtítulo es: ‘La falta de respuestas a la desigualdad y los casos de corrupción lastran a Bachelet’. Lo edite, así:
Para los chilenos, o al menos los de la clase media para arriba, la Gran Torre Santiago ejemplifica el hueco que ha reemplazado sus sueños de próspera modernidad. Se habían deleitado durante años con la noción de que eran moralmente superiores al resto de los latinoamericanos. Les gustaba llamarse “los ingleses del continente” y compararse favorablemente con los caóticos vecinos argentinos. Se jactaban del “milagro chileno”, de un crecimiento económico espectacular desde la caída de Augusto Pinochet en 1990.
Hoy la Gran Torre les sirve como reproche a un exceso de esperanza y vanidad. Reina la decepción, la desconfianza en el sistema político, la indignación con los ricos. La sensación que uno tiene mientras conversa en Santiago con académicos, periodistas y analistas profesionales es como cuando conversa con gente en Europa, de ilusiones perdidas. “Esperábamos más”, repiten.
Esperaban mucho más cuando Michelle Bachelet (foto), política de izquierdas cuyo padre fue asesinado por la dictadura pinochetista, se presentó por segunda vez a la presidencia el año pasado tras un exilio voluntario de casi cuatro años en la ONU en Nueva York.
“Bachelet volvía limpia. Era la gran mamá, la salvadora de la patria”, recuerda Alberto Mayol, joven sociólogo y reconocido analista político chileno. “Se mantuvo así durante toda la campaña, como símbolo de cruzada moral, pero sin decir nada concreto sobre su futuro programa de gobierno”.
Pero promesas sí hizo, principalmente combatir los abusos del poder y la desigualdad. En el primer caso recibió un golpe casi mortal a su credibilidad con la noticia, una vez instalada en la presidencia, de que su hijo, Sebastián Dávalos Bachelet, estaba siendo investigado por la justicia por haber supuestamente utilizado su influencia política para enriquecerse con la reclasificación de terrenos que él y su esposa habían adquirido.
El escándalo coincidió con una ola de acusaciones de corrupción relacionada con la financiación de partidos de todos los colores por empresarios de derechas. El resultado ha sido, según gente que la conoce, que Bachelet está incluso anímicamente más hundida que la gente que la votó.
“La gente”, según Ramiro Mendoza, recién retirado tras ocho años al frente de la Controlaría General de la República, “está emputecida contra el poder político y también contra la gran empresa”. Mendoza, (…) considera que el problema económico es estructural y de difícil solución. “Se trata de la trampa de los países emergentes que salen rápido del subdesarrollo, como ha sido el caso de Chile, pero después encuentran que les falta la arquitectura de la gobernanza”.
En Chile, a diferencia de Argentina, se creó un estado fuerte a mediados del siglo XIX. La coima, el soborno a funcionarios, prácticamente no existe en Chile. (…) En cuanto a la Gran Torre, quizá hubo abusos a la hora de iniciar la construcción, pero hoy está paralizado el acceso al edificio por falta de permisos oficiales, problema que en otros países latinoamericanos se podría haber resuelto con una coima al funcionario de turno.
“Las instituciones funcionan, la fiscalía está haciendo investigaciones independientes, hay personas ricas que ya están presas”, observa Patricio Navia, profesor chileno de estudios latinoamericanos en la Universidad de Nueva York. “Se trata de que las exigencias chilenas son más altas que en el resto de América Latina”.
En cuanto a la evolución de la economía, los chilenos también esperaban más. Lo que encuentran es que la presidenta en la que habían depositado tan grandes esperanzas no tiene respuestas a la crisis de legitimidad de su Gobierno.
“Se ha convertido en una Hamlet permanente”, opina Alberto Mayol. La derecha tampoco sabe por qué lado tirar para recuperar su prestigio caído.
En Chile, como en tantos otros países, reina la indecisión; nadie tiene la poción mágica. Vivimos una época en la que somos más conscientes que anteriores generaciones de la falibilidad humana, hay menos optimismo y los vendedores de esperanza cuando llegan a gobernar acaban convirtiéndose en Hamlet, y encuentran que viven en una torre de cristal.
(El texto completo puede leerse aquí)

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2 Respuestas a “‘La vanidad herida de Chile’ de John Carlin

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  2. juliosuarezanturi

    El editorial del diario El País, de España, se titula “Reforma necesaria”. Y añade: “Bachelet propone cambiar la Constitución de Chile para luchar contra la corrupción“.
    http://elpais.com/elpais/2015/05/03/opinion/1430662127_651196.html

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