Tres textos breves de Iñaki Echarte, gay

iñaki echarte2No añade nada el hecho de que un autor sea homosexual para que podamos gozar el resultado de su trabajo. Muchos autores homosexuales son dueños de una envidiable destreza en el manejo del lenguaje y la construcción de imágenes y ambientes. El argentino Manuel Puig, que osó eliminar el narrador para narrar mediante los diálogos de los personajes, es una prueba elocuente de esa habilidad. El cubano Severo Sarduy construyó una prosa densa, al mejor estilo de sus compatriotas José Lezama Lima o Guillermo Cabrera Infante (Caín) o Alejo Carpentier, para construir mundos intrincados, experimentales, profundamente humanos. En Chile tenemos a Pedro Lemebel, aferrado a la más cruda realidad social y personal, con una prosa depurada que chisporrotea de imágenes y verbo. El viernes pasado, 21 de noviembre, tuvimos en este blog otro escritor homosexual, el inglés Óscar Wilde. Pero siguen siendo las obras las que quedan con uno, no la condición del autor. El español Iñaki Echarte (foto) es un joven (37 años) poeta y narrador que ofrece la delicada sutileza de historias abiertas, que puede completar el lector. He aquí tres ejemplo, con tres de sus textos breves.
Alrededor de lo sabido
Se sentó con cuidado y puso los brazos sobre la mesa.
–Tengo algo que deciros. Seguro que ya lo sabéis. Os lo habéis podido imaginar, os lo han podido sugerir, pero quiero decíroslo yo.
La madre no se permitió parpadear. El hermano sonrió maliciosamente. El padre adoptó el gesto severo de cuando recibe una noticia inesperada, por si acaso.
–Lo que os voy a contar es la razón por la que durante todos estos años he sido inaccesible, distante, desagradable e incluso borde.
–Cállate –la madre arrugó la servilleta con cuidado–. Ya lo sabemos.
–¿Qué es lo que sabemos? –dijo bruscamente el padre con la taza en la mano–. Yo no sé nada de lo que estamos hablando. ¿De qué estamos hablando?
–Estamos hablando de mí.
–Y, ¿qué es lo que no sabemos de ti? Lo sabemos todo. Eres nuestro hijo.
La madre se levantó de la silla y se puso a recoger la mesa.
–A veces creo que no te enteras de nada.
Él le puso la mano sobre el brazo y la agarró con fuerza.
El padre la miró con ojos suplicantes.
–Ya ha llegado el momento, ¿verdad?
–Hace mucho que está aquí. Ya deberías haberte hecho a la idea.
La madre se giró, abrió el grifo y empezó a fregar.
El padre miró la taza vacía.
–¿Puedo decir algo? ¿Puedo terminar?
–Hijo, ya no hace falta. Ahora no.
Mi amigo Sergio
Mi amigo Sergio, que un día me dejó, me acompañaba a todas partes, me descubrió mundos misteriosos y me reveló sus más íntimos secretos.
A Sergio le molestaba que le dejara solo y hablara con otros chicos, que desapareciera sin dar explicaciones, tener que ir al médico todos los meses para controlar su enfermedad, que le pegaran en el colegio y que yo no le defendiera, que su madre estuviera buscándolo por todos los sitios a todas horas.
A mi amigo le gustaba observarme mientras me bañaba en la piscina de su casa del pueblo, mientras tomaba el sol, mientras jugaba al fútbol con los demás chicos del pueblo, le gustaba tocar mi cuerpo por las noches mientras yo fingía dormir y ducharse en mitad de la noche.
Recuerdo que Sergio me dijo un día que iba a ser mi mejor amigo toda la vida, que nunca me iba a abandonar y que yo no le conteste nada.
Mi amigo Sergio me dejó un día, que decidió no volverme a hablar, ni mirarme, ni saber nada de mí, el mismo día que su segundo mejor amigo, Raúl, apareció ahorcado en el garaje de su casa.
Blues (I)
Eres azul cuando bailas, a pesar de tu sonrisa. Incluso ella.
Dejo el texto a medio terminar: una frase sin punto, una idea incompleta. Es la hora en la que prometí llamarle.
–Hola. ¿Qué tal?
Bueno.
Y ya sé lo que vendrá después. Escucho.
–No sé qué hacer. Debería cambiar de piso. Debería volver a bailar, dejar de dar clases de inglés. Quizás debería volver a Chicago; mi madre me necesita.
Lo de siempre. Nada nuevo.
–Quizás deberías hacer algo, lo que sea, sin pensarlo tanto.
En estas ocasiones me siento como su madre.
Cuando cuelgo me cuesta recordar donde lo dejé todo: la frase sigue cortada y no puedo recordar la idea completa, siempre me falta algo.
(…)

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2 Respuestas a “Tres textos breves de Iñaki Echarte, gay

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. NOVIEMBRE 25 DEL 2014
    Recibí con agrado un email de Iñaki Echarte, que dice:

    “Hola Julio, quería escribir estas líneas para agradecerte las palabras que me has dedicado en tu blog. Sólo haberme mencionado al lado de dos grandes como Lemebel y Wilde es un honor. Me alegra que te guste lo que escribo. ¡Muchas gracias!
    Abrazo
    Iñaki”

    Para quienes quieran seguirlo en tuiter, su dirección es:
    @echartevidarte

    La difusión de voces nuevas es uno de los propósitos de este blog, así que lo hago con mucho gusto, como en el caso de Iñaki. También, el blog busca decir la verdad sobre la realidad nacional y aportar un punto de vista menos contaminado que el de los medios de comunicación respecto de esa misma realidad y de sus protagonistas.

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