Stiglitz: Economía, legislación y fármacos

stiglizEl Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, insiste en la necesidad de cambiar el paradigma social, y legislativo, de la rentabilidad económica por la rentabilidad social, en la industria farmacéutica. Los incentivos oficiales muchas veces no sirven para que los precios se moderen. Aunque se sabe que un medicamento que se vende en $1000, probablemente tuvo un costo de producción de apenas $50 o $100 pesos. El asunto no es meramente “científico”, sino del modelo económico en que está montada la sociedad (estadounidense o chilena, es igual) JSA
Cada año mueren millones de personas por enfermedades que se pueden prevenir y tratar, sobre todo en los países pobres.
En muchos casos se pueden producir a gran escala medicamentos baratos para salvar vidas, pero sus precios de venta impiden que los compren las personas que los necesitan. Además, hay muchos que mueren porque no hay curas o vacunas, debido a que se dedican muy pocos recursos y talento de investigación del mundo para tratar las enfermedades de los sectores pobres.
Esta situación representa un fracaso de la economía y la legislación, que se tiene que corregir urgentemente.
La buena noticia es que ahora hay nuevas oportunidades de cambio, sobre todo mediante esfuerzos internacionales, encabezados por la Organización Mundial de la Salud, que empezarían a modificar el régimen ineficaz de propiedad intelectual que obstaculiza el desarrollo y la disponibilidad de medicamentos asequibles.
Hay dos problemas principales que ahora están limitando el acceso a los medicamentos. Uno de ellos es que son muy caros; o, más bien, que el precio asignado es demasiado alto, aunque el costo para producirlos sea tan sólo una fracción de ese precio.
Segundo, el desarrollo de medicamentos está orientado a obtener el máximo beneficio económico, no social, lo que sesga los esfuerzos dirigidos a desarrollar aquellos que son esenciales para el bienestar de la humanidad.
Como los pobres disponen de poco dinero para gastar, las compañías de medicamentos, bajo las disposiciones actuales, tienen muy pocos incentivos para realizar investigaciones sobre las enfermedades que padecen los pobres.
Esta situación no tiene que prevalecer. Las compañías de medicamentos sostienen que los precios elevados son necesarios para financiar la investigación y el desarrollo.
Con todo, en los Estados Unidos, y en gran parte del mundo, los precios de los medicamentos siguen siendo exorbitantes y la propagación del conocimiento es extremadamente limitada. Ello se debe a que hemos creado un sistema de patentes que ofrece a los innovadores un monopolio temporal sobre su creación, lo que los incentiva a acaparar sus conocimientos para no beneficiar a sus competidores.
Si bien este sistema ofrece incentivos para determinados tipos de investigación, porque hace rentable la innovación, también permite a las compañías de medicamentos aumentar los precios, y los incentivos no corresponden necesariamente a los beneficios sociales.
El sistema de patentes incluso puede tener efectos perjudiciales sobre la innovación, porque mientras que el insumo más importante en cualquier investigación es el uso de ideas anteriores, el sistema de patentes incentiva el secreto.
Los precios elevados y la investigación sesgada se pueden solucionar si se sustituye el modelo actual con un sistema de recompensa respaldado por el Gobierno. Con un sistema de premios se recompensan los nuevos conocimientos que aportan los innovadores, pero no retienen el monopolio de su uso.
De esa forma, el poder de los mercados competitivos puede garantizar que un medicamento nuevo se ofrecerá al precio más bajo posible, no a un precio inflado monopolizado.
El informe Research and Development to Meet Health Needs in Developing Countries (Investigación y desarrollo para atender las necesidades de salud en los países en desarrollo) recomienda un enfoque amplio que incluya contribuciones financieras obligatorias de los gobiernos para la investigación de las necesidades de salud en los países en desarrollo, la coordinación internacional para definir las prioridades en los servicios de salud y su aplicación y un observatorio global que se encargue de detectar dónde hay más carencias por atender.
Reformar nuestro sistema de innovación no es sólo una cuestión de economía. En muchos casos es un asunto de vida o muerte.
Por ende, es esencial desvincular los incentivos para las actividades de investigación, y desarrollo de los precios de los medicamentos, y promover un mayor intercambio de los conocimientos científicos.
Joseph E. Stiglitz (foto)

Anuncios

Una respuesta a “Stiglitz: Economía, legislación y fármacos

  1. Pingback: Bitacoras.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s