“Los cerros que abandonó el Estado”: N. Sepúlveda

TOPSHOTS View of houses in flames during a fire in Valparaiso                                                                                                                                                              Hoy trae El Mostrador un artículo sobre Valparaíso, la incendiada. Escrito por Nicolás Sepúlveda se titula ‘Los cerros que abandonó el Estado’. Habla de los orígenes de estos barrios hechos en las faldas de la montaña, fragmentados por quebradas, sin plan ni control. Nicolás Sepúlveda habla de ‘pobladores de la cima de Valparaíso (que) viven en el olvido’.

Escribió: “En Valparaíso dicen que el Camino Cintura –que parte la ciudad por la mitad–, funciona como un límite social. Hacia arriba: históricas tomas de terrenos que parieron las actuales poblaciones. Ahí vivieron y viven los trabajadores y los más pobres. El incendio que devastó miles de casas el fin de semana, sólo afectó a los que habitan las alturas. Sus pobladores reclaman falta de agua, caminos y limpieza de quebradas. Dicen que nunca ven a las autoridades y que se trata de un problema “de siempre”, pero que sólo ahora estalló gracias al fuego que lo quemó casi todo.

“En su libro Valparaíso (1963), Joaquín Edwards Bello dice que en el puerto conviven dos ciudades: “La parte europea reside en el ‘plan’ y la parte derrotada, de mestizos, se retira a los cerros y las quebradas”.

“Un documental del francés Joris Ivens, ‘A Valparaíso’ (1964), también destaca las diferencias entre el plan y los cerros: “Sobre los cerros existe otra ciudad. No una ciudad, una federación de aldeas. Una por cerro, 42 cerros, 42 aldeas. No es otra ciudad… es otro mundo. Dos mundos comunicados por rampas, por escaleras, por los ascensores” (dice Ivens).

“La ciudad que se observa en ese documental de hace 50 años no es muy distinta a la que hoy existe en las cimas del puerto. Excepto, tal vez, por las antenas satelitales chamuscadas que aparecen entre las casas quemadas.

“Ya han pasado más de 35 horas desde que las llamas comenzaron a quemar las alturas de Valparaíso. El fuego se inició en una quebrada, en una de tantas. La basura, los pastizales y el fuerte viento sur funcionaron como el combustible perfecto para expandir el fuego entre las casas de madera y latones. Pero ahora es de noche, y nada se distingue tan bien. Ni siquiera la clase social de los que bajan llorando por Avenida Washington.

“Si en Santiago para vivir la miseria hay que “bajar” de Plaza Italia, en Valparaíso hay que “subir”. Subir y subir. Al final de las calles, donde se termina la ciudad, las personas y sus casas son el alimento del fuego.

(…) “Es mediodía del lunes y Luisa Bruna se apoya en una pala para descansar un momento. Lleva toda la mañana recogiendo escombros en el terreno donde antes estuvo su casa. Al mismo tiempo que sonríe frente a la avalancha de jóvenes voluntarios que invaden el cerro. (…) Frente al terreno que ahora es limpiado por Luisa, murieron dos abuelos. Juanita y Manolo, ambos de 85 años. Los vecinos cuentan que en medio de las correderas de vecinos que arrancaban de las llamas, ellos se encerraron en su casa y murieron calcinados. Los diarios han dicho que cuando los encontraron estaban abrazados, pero eso nadie lo sabe con certeza.

(…) “La calle La Virgen, que recorre de punta a punta el Merced, es un hervidero de voluntarios. En este sector ninguna casa quedó en pie. Algunas banderas chilenas chamuscadas cuelgan de los muros teñidos por el fuego. … Más abajo, en la calle Pajonal, Justiniano González cuenta que es nacido y criado en el Merced. Tiene 53 años y conoce la historia de Valparaíso por experiencia propia. Su casa no se quemó, pero estuvo a punto. Repite lo que dicen muchos: que en el puerto, mientras más subes, también crece la pobreza.

“Cuenta que hace 50 años estos cerros estaban despoblados. En ese entonces su casa marcaba el fin de la ciudad. Hace mención a los grupos europeos que, en un inicio, poblaron y compraron todos los terrenos para instalar sus navieras. “Por eso los nombres de las calles: Avenida Alemania, Avenida España, Avenida Gran Bretaña”, asegura, y agrega que la mano de obra contratada por los empresarios extranjeros empezó a requerir viviendas, y que ya en ese tiempo el Estado no tuvo respuestas. “La gente se tomó estos cerros y levantó sus casas. Desde el Camino Cintura hacia arriba fueron puras ocupaciones ilegales”. Justiniano plantea que el Cintura funciona como una suerte de límite. “De ahí para abajo no pasó nada, los cerros quemados están todos en las alturas; Las Cañas, Rocuant, Ramaditas, El Litre, Mariposas, La Cruz”. Mientras más arriba, más pobreza”.

Texto completo aquí.

Por la televisión, justamente en el “canal de todos”, Tvn, están llamando a que la gente lleve materiales de construcción a la zona afectada de Valparaíso. ¡Qué improvisación! O sea que ¿desde el canal oficial están estimulando que otra vez se construyan viviendas sin planificación ni control, en el mismo sitio donde se habían hecho, improvisadamente y sin planificación, las viviendas que se quemaron?

Tvn, por cierto, en forma mezquina y deleznable, montó una tarima con cantantes frente a sus instalaciones, para cautivar audiencia con el simulacro de estar “recolectando ayuda” a los damnificados de Valparaíso. Qué falta de vergüenza, de sindéresis, de sentido común del “canal de todos” (lo pongo entrecomillas, de manera irónica, porque no nos representa), en medio de la tragedia de más de 10 mil víctimas del incendio. ¡Tvn buscando audiencia con el dolor ajeno!

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