Murió Álvaro Mutis, estratega de la palabra

Alvaro MutisDice Óscar Hahn: “Ha muerto Álvaro Mutis (foto). Ha muerto el estratega de la palabra. Escribió la crónica regia y la bitácora de este reino y del otro. Maqroll lo ve perderse en el horizonte. Ha muerto Alvaro Mutis de un bel morir”.

Dice Kienyke: “Álvaro Mutis ayudó a Gabriel García Márquez a trabajar en El Espectador a mediados de 1954. Era una especie de relacionista público que lo llevaba a los mejores restaurantes de Bogotá para que conociera los nuevos escritores, al mundo cultural que bullía y cuyo epicentro eran los cafés de la Avenida Jiménez”.

Dice Gabriel García Márquez: “Lo que más aprecié desde siempre es su generosidad de maestro de escuela, con una vocación feroz que nunca pudo ejercer por el maldito vicio del billar. Ningún escritor que yo conozca se ocupa tanto como él de los otros, y en especial de los más jóvenes. Los instiga a la poesía contra la voluntad de sus padres, los pervierte con libros secretos, los hipnotiza con su labia florida y los echa a rodar por el mundo, convencidos de que es posible ser poeta sin morir en el intento. Nadie se ha beneficiado más que yo de esa escasa virtud. Ya conté alguna vez que fue Álvaro quien me llevó mi primer ejemplar de Pedro Páramo y me dijo: ‘Ahí tiene, para que aprenda’”.

Dice Mario Benedetti: “Si nos limitamos a sus libros de poesía, no sabremos muy bien cuándo el Gaviero se va y adónde va, cuándo vuelve y de dónde vuelve, si muere una vez o varias veces. En ocasiones tenemos la impresión de que el Gaviero fuera varios gavieros, distintos rostros de un mismo Álvaro Mutis. Quizá por eso el volumen que reúne su poesía escrita entre 1948 y 1988 se titule Summa de Magroll el Gaviero, ya que no es sólo una recopilación de poemas, sino también una suma de todos los gavieros que en su mundo han sido”.

Dice Juan Gelman: “Su obra poética es admirable y su prosa tiene un brillo pocas veces encontrado. Aunque no fuimos amigos sino conocidos, su muerte para mí es realmente un golpazo. Estoy muy dolido. Él era como un hijo escéptico, resignado; y en un poema dice: “Que te coja la muerte / con todos tus sueños intactos”, y yo creo que así fue en su caso. Hay un dato, quizás no muy conocido, que fue periodista y que puso la voz a Eliot Ness en la serie de televisión Los intocables.

Dice Piedad Bonnett: “Creó un mundo poético muy particular que no tiene equivalente. Eso es lo que nos otorgó. Un mundo que tiene su centro en el trópico, un lugar de exuberancia vital pero también de deterioro y muerte. Y creó a Maqroll el Gaviero, que encarna las visicitudes humanas. Su mundo está entre la narración y la lírica, con un verso muy amplio, podríamos decir barroco, que precisamente se corresponde con la exuberancia del trópico”.

Dice Juan Manuel Roca: “El aporte mayor a las letras continentales e hispanoamericanas tiene que ver más con su poesía, donde logra unos acentos nuevos y le da una vuelta de tuerca a cierta retórica desgastada de la poesía colombiana y continental. Allí fundamenta todo lo que desplaza a la narrativa, una mezcla entre el contar y el cantar”.

Dice Francisco Ferrer Lenín: “Oigo ‘Álvaro Mutis’ y veo la obra selvática del aduanero Rousseau. Quizá esta sea la más perfecta de las sinestesias que me acorralan”.

Dice Alberto Ruy Sánchez. “Justo cuando el periodismo marca mayoritariamente a la novela, la voz narrativa de Álvaro Mutis, proveniente de la poesía y alejada de todo periodismo, se impuso como escritura vital, a la vez cuidada como composición pero abierta a lo imprevisto. Maqroll es más que un personaje, es una actitud en la vida, una manera de estar en el mundo”.

Dice Javier Reverte: “Es uno de esos raros escritores en los que uno no distingue muy bien la línea en dónde termina la prosa y nace la poesía, o el revés. Supo escribir como muy pocos sobre el dolor y la soledad. Y su saga de Maqroll el Gaviero es un verdadero monumento en la literatura latinoamericana contemporánea”.

Dice Juan Manuel Caballero Bonald: “La palabra Ultramar transita por la poesía de Mutis como por un territorio legendario y le otorga un peculiar sentido universal. Todo lo que ocurre en esta poesía depende de la adjetivación, de una adjetivación desusada, magnánima, que le da a los objetos una significación hiperreal. La órbita de la naturaleza colombiana, entre los grandes ríos y la inmensa cordillera, sirve –tácita o expresamente– de escenario, de telón de fondo de esa alegoría de la aventura perpetua que se aloja en la poesía de Mutis”.

Dice Héctor Abad Faciolince: “Hasta después de los 60 años Mutis estuvo dedicado a “oficios tiránicos” como los llamó García Márquez. Cuando se jubiló fue como si saliera de la cárcel y liberó su prosa: ocho novelas en 10 años. Su poesía la había escrito despacio y casi siempre en aeropuertos, mientras le daba la vuelta al mundo. Ganó los premios más importantes de nuestra lengua concedidos por jurados que se deslumbraron por su prosa majestuosa y por las aventuras de Maqroll. Aunque él sostenía que toda obra está condenada al olvido, yo apostaría a que dentro de un siglo se leerán más sus versos que su narrativa. Aun así creo que el Diario de Lecumberri, donde cuenta su experiencia de más de un año en la cárcel, es su libro más intenso, auténtico y conmovedor”.

Dice José Ramón Ripoll: “La poesía, como toda la obra de Mutis, es en sí misma una transgresión idiomática y vital, en cuanto crea un mundo que funciona según otras leyes de la naturaleza y no se conforma con retratar, ni siquiera transformar la realidad que le rodea. De ahí que las opiniones del poeta nos parezcan a veces extemporáneas y desentonadas. Para él, la palabra funda e inicia “la danza de una fértil miseria”, que es la única vida posible: germen generativo, pero mísero y resbaladizo, que nos aprieta y libera al mismo tiempo”.

Dice Pilar Reyes Forero: “Álvaro Mutis solía decir que todo cuanto había escrito estaba destinado a celebrar y perpetuar a Coello, un punto de la geografía colombiana donde se encontraba la finca cafetera de su familia, en la que pasó los días felices de su infancia. Mutis fue un poeta mayor. Desde sus primeros poemas en los que evoca ese universo de naturaleza desbordante (“al amanecer crece el río, retumban en el alba los enormes troncos que vienen del páramo“), hasta sus últimos versos, escritos al comenzar el siglo, (“pienso a veces que ha llegado la hora de callar“), su obra se cimenta sobre poderosas imágenes, en las que la lengua castellana crece con el paisaje que intenta describir”.

Dicen, tres poemas de Álvaro Mutis:

Giran, giran…     Giran, giran, / los halcones / y en el vasto cielo / al aire de sus alas dan altura. / Alzas el rostro, / sigues su vuelo / y en tu cuello / nace un azul delta sin salida. / ¡Ay, lejana! / Ausente siempre. / Gira, halcón, gira; / lo que dure tu vuelo / durará este sueño en otra vida.

El deseo     Hay que inventar una nueva soledad para el deseo. Una vasta soledad de delgadas orillas / en donde se extienda a sus anchas el ronco sonido del deseo. Abramos de nuevo todas las / venas del placer. Que salten los altos surtidores no importa hacia dónde. / Nada se ha hecho aún. Cuando teníamos algo andado, alguien se detuvo en el camino para ordenar sus vestiduras y todos se detuvieron tras él. Sigamos la marcha. Hay cauces / secos / en donde pueden viajar aún aguas magníficas. / Recordad las bestias de que hablábamos. Ellas pueden ayudarnos antes de que sea tarde / y torne la charanga a enturbiar el cielo con su música estridente.

Sonata     Otra vez el tiempo te ha traído / al cerco de mis sueños funerales. / Tu piel, cierta humedad salina, / tus ojos asombrados de otros días, / con tu voz han venido, con tu pelo. / El tiempo, muchacha, que trabaja / como loba que entierra a sus cachorros / como óxido en las armas de caza, / como alga en la quilla del navío, / como lengua que lame la sal de los dormidos, / como el aire que sube de las minas, / cono tren en la noche de las páramos. / De su opaco trabajo nos nutrimos / como pan de cristiano o rancia carne / que enjuta la fiebre de los ghettos / a la sombra del tiempo, amiga mía, / un agua mansa de acequia me devuelve / lo que guardo de ti para ayudarme / a llegar hasta el fin de cada día.

Anuncios

Una respuesta a “Murió Álvaro Mutis, estratega de la palabra

  1. Pingback: Bitacoras.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s