Hace 40 años, 11-S, ganó en Chile la mayor traición

pinochet-allendeMañana se cumplen 40 años del alevoso golpe armado de Augusto Pinochet (foto) contra La Moneda para destruir la Democracia e implantar una Dictadura de terror y violación de las libertades públicas y derechos humanos. Así fueron los hechos. Lo demás, son “argumentos”. Disculpas. Explicaciones sesgadas. Pretensión (fallida) de querer reescribir la historia. Desinformación.

Nada justifica un golpe militar. Nada.

Son pamplinas y palabrería las historietas que inventan unos y otros para intentar borrar los hechos: 1) Chile era un caos, 2) Todo el mundo quería el golpe, 3) Era malo el gobierno de Salvador Allende y se lo merecía, 4) El país no resistía otra salida a una pretendida mala situación, y 5) Etcétera.

Salvador Allende (foto) llegó a ser Presidente de la República por elección popular. Creía y ejercía la Democracia. Entonces, si había suficiente descontento, por la misma vía democrática debió haberse revocado su mandato. Pero sus enemigos (políticos y económicos) jamás consideraron la posibilidad democrática. Y optaron por la fuerza bruta.

Si había excesos, y deficiencias del gobierno Allende, la manera de enfrentarlo era, también, democráticamente. Pero los empresarios y camioneros y banqueros y políticos y medios de comunicación que sabotearon la economía del gobierno de Allende, encabezaron el apoyo al golpe militar.

(Solo como arista referencial, mencionar la participación de la CIA desde el mismo instante en que es elegido democráticamente el presidente Salvador Allende.)

Un golpe militar es un asalto, a mansalva, de un grupo armado contra un grupo desarmado. Una cobardía. Cualquiera otra definición es palabrería.

Un golpe militar se produce cuando los uniformados (Ejército, Armada, Policía y Aviación) violan el principio constitucional de defensa de la soberanía, y se politizan.

Entonces, hablamos de violadores de la Constitución y las Leyes. Los uniformados (o fuerzas armadas), que deben obediencia absoluta al Presidente de la República.

Y si los militares violan la Constitución y las Leyes, y asaltan, a mano armada, como cualquier delincuente, el símbolo de la Democracia (que en este caso es La Moneda), están traicionando a su jefe, traicionando a las leyes, traicionando a las instituciones y traicionando a la Constitución.

Y en última instancia traicionando a la ciudadanía.

Así son los hechos. No hablo de “argumentos”, porque para esto los chilenos son buenos. Buenísimos. Pueden dar las mejores explicaciones a las situaciones más absurdas para hacerlas ver normales. Los golpistas (tanto los que ejecutan el asalto armado, como los que lo apoyan), en los hechos, son traidores.

El mayor traidor fue, obviamente, Augusto Pinochet. Un desleal, él, quien era, por mandato legal y constitucional, un subalterno del Presidente de la República (foto).

Y había sido recientemente designado comandante del Ejército, porque el presidente Salvador Allende había depositado su confianza en él. Pero Augusto Pinochet lo traicionó. Lo apuñaló por la espalda. Fue el cuervo que le sacó los ojos.

De modo que resulta extraño, muy extraño, que esos políticos, empresarios y comerciantes y medios de comunicación ensalcen al traidor Augusto Pinochet. Lo ensalzan quienes apoyaron su traición al Presidente de la República y a la Democracia. Lo ensalzan quienes rieron al ver quebrantada la Democracia e implantada en Chile una Dictadura que mantuvieron vigente durante 17 años.

Esos personajes son los que “justifican” y ensalzan al traidor Augusto Pinochet. Es decir, varios actuales ministros, actuales empresarios conocidos, banqueros conocidos, medios de comunicación conocidos y actuales políticos conocidos, se sienten orgullosos de su héroe-traidor.

Tanto, que lo protegieron para que la Justicia no le hiciera pagar sus crímenes, y muriera, vilmente, en la impunidad. También la Justicia sonrió con la Dictadura. Y el gobierno del demócrata-cristiano Eduardo Frei Ruiz-Tagle, apoyado por sus aliados de la llamada “Concertación”, todos los cuales protegieron al dictador de ser juzgado por sus delitos de lessa humanidad.

Por estos días, hay una oleada de “arrepentimientos” y lágrimas de cocodrilo. Y en río revuelto habló la Democracia Cristiana para “aclarar” que ellos no participaron del golpe de Estado del traidor Augusto Pinochet.

Sin embargo, hay alguien que fue testigo de excepción de esos momentos, en tanto pelele de Pinochet, el desleal. Es decir, no solamente observador de primera mano, sino cómplice del traidor. Me refiero al señor Hermógenes Pérez de Arce, quien asegura que entre los políticos que incentivaron el golpe militar se contaron los dirigentes de la Democracia Cristiana.

A Hermógenes Pérez de Arce, por su posición privilegiada, le creo. ¿Y a quién le extraña un proceder así de la Democracia Cristiana? Esta agrupación política proviene de la Falange española; es decir, del franquismo, o la facción fascista (o nazista) de la España de entonces. Y ¿cómo es posible que socialistas y demócratas tengan de aliada a la Democracia Cristiana, mediante esa montonera que denominan “Concertación“, sin darles vegüenza?

Estos son los hechos de 1973 que se recuerdan mañana.

Y cuarenta años después del crimen a la Democracia, y el ensangrentamiento del país, todavía no ha actuado la Justicia, cabalmente. Aún andan por ahí, siendo “importantes” políticos y empresarios, muchos de quienes auparon violentar y traicionar las Leyes y la Constitución, y traicionar al Presidente de la República, para ayudar a masacrar la Democracia y erigir, como su flamante héroe, a un vil traidor. A un cobarde.

Y una vez establecido en el poder el traidor de charreteras, y sus secuaces desleales, vino el andamiaje jurídico que armó Jaime Guzmán Errázuriz, a la medida de ese cobarde armado, y enseguida el experimento económico neoliberal (o de los Chicago Boys) que hoy evidencia su fracaso en tanto viabilidad social (aunque el grupúsculo de sus beneficiarios monetarios lo consideren “un éxito”).

Mañana, 11 de septiembre, hace cuarenta años, se dio inicio a un montaje de país que no tiene médula humana, sangre ni alma. Pero afortunadamente estamos en el momento justo para emprender un saludable cambio, que tanto necesita (en lo político y lo económico) el país. Ahora, que hay nueve ciudadanos (y ojalá fueran más, y no solo dos escogidos a puerta cerrada) que pugnan, democráticamente, como candidatos a La Moneda.

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3 Respuestas a “Hace 40 años, 11-S, ganó en Chile la mayor traición

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  2. OCTUBRE 3 DEL 2013
    Debieron pasar 40 años para reconocer que el ataque alevoso y traicionero de Augusto Pinochet y sus secuaces dio paso a una dic-ta-du-ra. Da un poco de pena y de vergüenza de tantos años de argumentos destemplados y torticeros, tratando de ocultar el sol con un dedo. Algo es algo.
    http://www.emol.com/noticias/nacional/2013/10/03/622683/textos-escolares-deberan-calificar-el-periodo-de-augusto-pinochet-como-dictadura-militar.html

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