Ser felices para ayudar: Alejandro Jadad

AlejandroJadadAlejandro Jadad (foto) es un anestesiólogo con doctorado en síntesis del conocimiento y tratamiento del dolor de la Universidad de Oxford. Fundó y dirige el Centre for Global eHealth Innovation, y se ha propuesto promover cambios en los sistemas de salud en los países, para buscar un mayor bienestar de sus habitantes. Recientemente fue entrevistado por Jorge Quintero, periodista de El Tiempo, ofreciendo una visión novedosa y esperanzadora para la reducción del sufrimiento de las personas mediante las modificaciones que son posibles, con apoyo de la tecnología, en la política de salud pública de los países.

La entrevista tiene, me parece, dos niveles: el del individuo visto como tal dentro de la sociedad, y viéndose a sí mismo, y el individuo como parte social. En ambos casos, el médico Jadad Bechara es optimista en que se resuelva cierta confusión que hay sobre el manejo de enfermedades en la red de asistencia médica general. Toda su argumentación parte de la pregunta elemental, en apariencia, de ¿qué es la salud? ¿Está bien definida?

La entrevista es un poco extensa, pero se deja leer con facilidad y vale la pena por los matices que su lectura aporta. La presento ligeramente editada, pero quien la quiera leer con unas cuantas palabras más, bien puede hacerlo.

¿Por qué cambiar el concepto de salud?    Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), salud es “el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solo ausencia de enfermedad”. Con esa definición nadie podría ser saludable porque cualquier molestia afecta ese bienestar. Nuestra propuesta es que la salud es la capacidad de las personas o de las comunidades para adaptarse, o para autogestionar los desafíos físicos, mentales o sociales que se les presenten en la vida.

Entonces, ¿cuál es el papel del médico hoy?    Desde la antigüedad, se decía que es curar pocas veces, aliviar a menudo y consolar siempre. Pero, desde el descubrimiento de los antibióticos, creemos que podemos curarlo todo, y lo pusimos al revés: tratamos de curar siempre, aliviar de vez en cuando y consolar raras veces.

¿Y los sistemas de salud?    No funcionan porque continúan enfocados en eliminar enfermedades, y porque nos enferman. El 70 por ciento de lo que ocurre en los hospitales no debería pasar ahí. Ir a una consulta a que le chequeen la presión arterial es como ir a la tienda de la esquina en helicóptero a comprar leche.

Entonces, ¿para qué son los hospitales?    Para atender solo las enfermedades agudas, como las fracturas, la apendicitis o las que requieren cuidados intensivos, porque la mayoría de las dolencias de la sociedad contemporánea son crónicas e incurables, como la artritis, la diabetes o la demencia.

Usted habla de cambiar modelos, ¿por qué?    Porque todos los modelos que guiaron nuestras vidas en el siglo XX ya no funcionan, se han vuelto nuestros enemigos: el sistema sanitario nos enferma y nos mata, el educativo nos embrutece y el financiero nos empobrece.

¿Y esto qué tiene que ver con la medicina?    Hace mucho que esto dejó de ser un tema de medicina. En nuestra red mundial estamos tratando de crear un futuro mejor, con nuevos modelos de cómo vivir, aprender, trabajar, entretenernos, etc.

¿Cree que lo va a lograr?    No, soy un pesimista feliz. Esta es mi estrategia para no frustrarme. No espero que haya cambios. Si no hacemos algo radicalmente distinto, la mejor opción que nos queda para cambiar sería una pandemia, otra peste que elimine a tres cuartas partes de la humanidad.

¿Por qué tan trágico?    Primero, nos haría menos soberbios. Segundo, seríamos menos y el impacto en el planeta sería menor, y por lo menos nos daría la oportunidad para sobrevivir un poco más como especie. No hay especie que haya sobrevivido dominante, ni para siempre. Creo en la Hipótesis Gaia (James Lovelock), que considera a la Tierra como un superorganismo que se autorregula, en el que nosotros nos hemos convertido en una infección. El calentamiento global es como la fiebre; los terremotos, como escalofríos y los tsunamis, como una gripa. La Tierra se está defendiendo y se va a deshacer de nosotros, si no nos portamos bien.

¿Qué podemos hacer?    Entender que está en juego nuestra supervivencia como especie y que los desafíos que enfrentamos necesitan respuestas que trasciendan los nacionalismos o regionalismos triviales. Las tecnologías de la información, en particular las móviles, nos están dando la oportunidad de unir esfuerzos a nivel global para promover altos niveles de bienestar para nosotros y el planeta. Y hay recursos para hacer esto posible. No hay justificación para que más de mil millones de personas en el mundo tengan hambre y no tengan techo, mientras que el consumismo de una minoría amenaza con acabar los recursos finitos que tenemos. Y no son felices.

¿Cómo un científico de Oxford termina hablando de este tema?    Porque lo considero el estado más importante al que podemos aspirar los humanos. ¿Qué puede ser más importante que tener la vida más plena y feliz hasta el último suspiro?

¿Cómo llego a la felicidad?    He visto a mucha gente infeliz al final de la vida. Empecé como médico para curar. Luego, me convertí en anestesiólogo para calmar el dolor, pero vi que el dolor y el sufrimiento seguían; entonces me doctoré en tratamiento del dolor. Y, cuando trabajé con desahuciados, descubrí que hay otro dolor más allá del físico. Usualmente, es causado por una carga tremenda de remordimientos, de cosas que dejamos sin hacer, de darle poca importancia a lo que es esencial en nuestras vidas y darnos cuenta muy tarde.

¿Cómo podemos nosotros aliviar el dolor?    Entendiendo que es posible, y una vez tengamos nuestras necesidades básicas satisfechas. Todo parece indicar que el 50 por ciento de nuestros niveles de felicidad son determinados genéticamente; el 10, por lo que la plata puede comprar y el 40 restante, por lo que hacemos y pensamos; en esto último están nuestras oportunidades.

Entonces, ¿el dinero no compra la felicidad?    Hasta cierto punto. Luego de satisfacer nuestras necesidades básicas, parece existir un tope. En Estados Unidos es de unos 70.000 dólares al año. De ahí para allá, no solo no te hace feliz, sino que te perturba.

¿Esto es científico?    En su mayoría. Casi todo se puede medir. Hay métodos y muchísimos estudios serios. Se puede, incluso, evaluar el nivel de felicidad que tenemos individualmente y, aun, como naciones. Bután comenzó esta tendencia. Ahora, países como Gran Bretaña y Francia están implementándolo para guiar sus decisiones de gobierno.

¿Cómo podemos buscar la felicidad?    Preguntándonos qué es lo que más nos hace felices e identificando el verbo que mejor lo representa. En mi caso, lo que más feliz me hace es no saber. Por lo tanto, mi verbo es preguntar. Una vez hayamos definido esto, hay que buscar la mejor manera para conjugarlo tan frecuentemente como sea posible, y ayudar a todas las personas a que conjuguen el suyo. Esta tarea, usualmente, no se puede hacer solo: uno necesita ayuda. Me di cuenta de que mi peor enemigo soy yo. Que nadie como yo puede hacerme daño, y por eso creé una junta directiva personal, que incluye a mis hijas, Alia y Tamen, y a mi esposa Martha. Ella me enseñó la importancia de pensar en la máscara de oxígeno.

¿Qué máscara?    Yo tenía la manía de complacer a todo el mundo. Mi esposa me decía: “Primero tú”. Nunca entendí. Una vez, en un avión, escuché las recomendaciones de seguridad, esas que hablan de las máscaras de oxígeno. “Colóquese la máscara primero, aun si viene con niños”, y solo ahí la entendí. Preguntarse lo que lo hace a uno más feliz, y proteger su verbo, es equivalente. Solo si eres feliz puedes ayudar a los demás. ¿Sabes qué es lo que más feliz te hace? ¿Cuál es tu verbo? ¿Tienes puesta tu máscara de oxígeno?

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3 Respuestas a “Ser felices para ayudar: Alejandro Jadad

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  2. exactamente de que trata este texto pues aborda muchas cosas me puede decir usted cual es la idea principal

    • Daniela, no entiendo qué quieres. Hice una introducción en la que indico dos niveles de lectura de la entrevista (que, ciertamente, puede leerse como multitemática). Yo destaqué un aspecto en el título. Es mi lectura. Tú puedes hacer lo mismo, editarla si lo necesitas. Para eso la puse completa.
      Gracias por tu visita.

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