El periodista no es el protagonista: Gay Talese

gay taleseSobre un texto de Marta Orrantia, del 16 de abril del 2012, decir que Gay Talese (foto) comenzó como reportero de The New York Times hasta convertirse en el mejor cronista de los Estados Unidos, aún hoy. Ha pasado de ser un redactor raso a escribir libros que son best-sellers. El trabajo de Talese ha sido el fruto de una labor disciplinada y obsesiva. Para que tomen nota los periodistas con inclinaciones de cronistas, destaco de él las siguientes recomendaciones, dos de las cuales son, sistemáticamente, violentadas por los periodistas chilenos, y están numeradas como la 9 y la 10:

1- Empiece temprano    Aunque Gay Talese nunca fue el mejor alumno en la clase del idioma inglés, desde joven colaboró con el periódico del colegio y con el Atlantic City Daily, un diario de su ciudad, donde cubría temas estudiantiles. En la universidad en la que estudió Periodismo tenía una columna en el semanario del campus, llamada “Gayzing”, donde mezclaba humor con adulaciones.

2- Ojos abiertos, oídos atentos    De niño Gay Talese gustaba escuchar las conversaciones de su madre en la boutique y de su padre en la sastrería. Cuando tenía dieciséis años entró a la tienda un cliente nuevo, Garet Garrett, que trabajaba en la mesa editorial de The New York Times. El joven Talese lo escuchaba hablar con su padre sobre Aldoph Ochs, el dueño del periódico. Las notas que tomó no solo le sirvieron para hacer un informe para el colegio, sino que esas anotaciones fueron la semilla para el exitoso libro The Kingdom and the Power, publicado en 1969, que habla del todopoderoso Ochs.

3- No tergiverse los hechos, pero dé rienda suelta a la imaginación    Gay Talese siempre sostuvo que la escritura de noticias puede ser literaria, y al mismo tiempo veraz. Aún hoy dice que no modifica los hechos, pero añade detalles de ambiente y descripciones de los personajes, para que el lector sienta que narra una saga, y no se limita a escribir una noticia.

4- Busque temas    Proponga temas a los editores. Primero está la idea, luego habrá a quién vendérsela o, en el peor de los casos, servirá para un libro o de cultura general. Cada quien tiene unos temas, y Talese no busca reportajes de poderosos, ganadores, famosos. Casi siempre está interesado en quienes olvida el mundo: el atleta mediocre, el chef fracasado, aquellos que pueden contar la historia desde el punto de vista que nadie ve.

5- Vea la imagen completa    Muchos periodistas se limitan a reportear el día a día, a cubrir una noticia, sin preocuparse por ver en qué contexto se produce. Es necesario ser un lector incansable y obsesivo. La lectura debe comprender noticias mínimas, que nadie toma en cuenta (Talese descubrió la historia de Lorena Bobbit –la que le cortó el pene a su marido– en una nota científica), hasta las novelas y libros de historia.

6- Adquiera una rutina de escritura    Cualquier rutina que funcione es válida. La de Talese es así: a las ocho de la mañana está sentado en su escritorio, con una bandeja de muffins y un termo de café caliente. Escribe durante cuatro horas, y a las 12 va a una cafetería cercana y almuerza algo ligero, seguido por un partido de tenis con sus amigos. A las cuatro regresa a su oficina y lee lo que escribió en la mañana, y se dedica a corregirlo. Gay Talese casi siempre usa una Olivetti vieja, porque no le gustan los computadores.

7- Sea meticuloso    “Escribo una frase muchas veces. Cuando siento que quedó bien, paso a la siguiente. Y luego a la siguiente, hasta que haya completado un párrafo. Después sigo el mismo proceso con varios párrafos hasta completar unas tres o cuatro páginas en papel amarillo a rayas. Cuando he hecho esto, las paso a limpio en mi máquina de escribir, y vuelvo a leerlas. Si encuentro un error de escritura, paso a limpio la página de nuevo. Y si en el camino se me ocurren otras ideas, vuelvo a escribirla”, cuenta. Cuando trabajaba en The New York Times, salía de su oficina y esperaba en un kiosco que llegara la primera edición nocturna del periódico, para ver cómo había salido su nota. Si los editores le habían cambiado mucho, llamaba para pelear con el encargado y le leía su texto original. Cuando no ganaba, prefería pedirle que quitara la firma a ese texto que, pensaba él, no era de su autoría.

8- Investigue    Según Gay Talese, la investigación es más o menos el cincuenta por ciento del trabajo periodístico. De cada idea que se le ocurre lleva una carpeta con toda la información que pueda recoger: notas, recortes de prensa, monólogos interiores, trozos de novelas, documentos oficiales, fotografías, entrevistas, en fin. Talese es capaz de viajar al otro lado del mundo para seguir una pista, y tal vez no lo lleve a ningún lugar. Puede durar meses buscando una entrevista, con un personaje que no le diga nada nuevo. Nada de eso importa. Lo que realmente interesa es el resultado.

9- Aprenda a entrevistar    Cuando Talese llega a una entrevista ya conoce el tema, lo ha investigado, y muchas veces los entrevistados no dicen nada nuevo, pero él se hace una idea de cómo son en persona, de cuál es el ambiente que los rodea, y así las descripciones son más acertadas. Una vez empiezan a hablar, Talese toma nota atenta de lo que dicen, no solo para indicarles que están “on the record” sino para mostrar un respeto por sus palabras, aunque no estén diciendo nada interesante. Cuando el entrevistado se ciñe a un libreto preestablecido, Talese interrumpe la charla para hacer una pregunta que no tiene nada que ver con el tema. Algo que los deje fuera de base, que los descoloque tanto que los entrevistados no sepan cómo contestar, y así terminan casi siempre diciendo la verdad. Esa es la única ocasión en la que se permite el lujo de interrumpirlos. Dice, sin embargo, que cuando un personaje titubea, trastabilla y no sabe cómo responder algo, el entrevistador debe mantener silencio. Son esas dudas las que le dicen al periodista mucho más que las certezas.

10- El periodista nunca es protagonista    El periodista es un observador y un escucha de lo que ocurre. “Los periodistas vivimos vicariamente a través de nuestros entrevistados. Somos sus voceros”, dice Talese. Añade que fue entrenado para dejar a un lado sus sentimientos, y aún más, para no ser el personaje de ninguna de sus historias. “Soy un fastidioso exponente de la no ficción, o sea, un reportero que no quiere cambiar nombres, que no quiere hacer personajes compuestos de personas que ha conocido en la vida. Existe un conflicto de interés entre mi oficio como escritor, y yo, como sujeto de mi historia”. (Las cursivas negritas son mías, JSA)

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