Así esté escrito en un zapato: Leila Guerriero

Leila-GuerreiroLeila Guerriero (foto) –sí, Guerriero, no Guerrero– es una de las(los) grandes cronistas de Latinoamérica en este momento. Es argentina. Y es buena la respuesta que le dio a Alejandra Costamagna de por qué no estudió Periodismo: “Porque nunca pensé en ser periodista hasta que lo fui y ya no quise ser otra cosa. Desde que empecé a escribir y hasta mis 20 ó 21 quise ser escritora de ficción. Pero de pronto, enfrentada con la realidad, supuse que ganarse la vida con esa actividad sería más o menos imposible. Mis padres me alentaban pero temían que me echara sobre los hombros un futuro de miseria. Y yo era pusilánime: quería escribir pero no quería ser tan pobre. Cuando terminé el colegio secundario tenía una confusión importante. Me gustaba escribir, pero también me gustaba la astronomía, tenía enorme facilidad para las matemáticas, me fascinaban los estudios orientales, las religiones comparadas, la etnología, la antropología, y quería ser Indiana Jones, llevar una vida viajera, mundana, sin ataduras, ser profesora de ruso, estrella de rock y hasta espía internacional. Todo esto es literal. Una psicóloga muy buena me hizo un test vocacional. El resultado fue obvio: letras y periodismo”. Sin exagerar, ella es una Indiana Jones que escribe como los dioses.

Laura Quinceno la entrevistó para Kienyke, a propósito de su libro (el de Leila) Plano americano, impreso por la Editorial Diego Portales. ¿Cuál es la idea del libro?Plano americano es una antología de 21 perfiles escritos por mí, en Los malditos no había ningún texto escrito por mí. Plano americano es una antología propia, con textos propios, son historias de gente dedicada a la cultura en Iberoamérica. Hay perfiles de fotógrafos, pintores, escritores. La idea en realidad no fue mía, fue de Matías Rivas, director de la Editorial Diego Portales, la misma editorial donde salieron Los malditos. Yo estaba trabajando en Los malditos y él me dijo: Leila, yo estaba pensando y tienes un montón de trabajo dedicado a los perfiles de escritores, de pintores, ¿no te parece que ameritaría hacer un libro con eso? Y a mí me pareció bien, después hice una antología sobre Alan Pauls. Así que terminados esos dos libros, yo ya tenía una idea en la cabeza que me parecía que podrían entrar en la antología y así fue”.

¿Por qué el título: Plano Americano? “El plano americano es un plano de cine, que surgió con los westerns; era el plano que hacía el director donde se veían las charreteras con los revólveres de los cowboys. Era un plano intermedio, ni tan intrusivo como un primer plano, ni tan abierto como un plano general. Y como este libro contiene perfiles, siento que lo que puede prometerle un perfil a un lector es eso, un plano americano”.

¿Cuál es su metodología, el paso a paso para elaborar un perfil? “El libro tiene tres perfiles de gente que se había muerto hace ya mucho tiempo, como Roberto Arlt, Pedro Henríquez Ureña e Idea Villariño. La metodología es muy distinta cuando haces un perfil de una persona que está viva. Cuando un personaje está muerto, la única labor que queda es la de hablar con su familia, si es que hay, a veces puede ser complicado o puede que no dependa de la familia, en general no he tenido problemas. El otro día Alberto Salcedo Ramos decía que él por ejemplo prefiere entrevistar a toda la gente que ha conocido a esa persona, los testimonios corales antes de llegar al protagonista; yo hago al revés: primero investigo, estudio, pero no hablo con nadie de su entorno, primero hablo con esa persona, después lo rodeo con una serie de testimonios de gente que lo conoció, que lo conoce, que tiene una amistad o que tiene algún motivo para estar en conflicto, porque también es interesante, y a partir de eso, voy viendo la leyenda que cuenta la persona y después pongo en diálogo su leyenda con distintas cámaras y testimonios”.

¿Cuál de estos perfiles fue difícil de construir desde la investigación hasta la escritura? “Recuerdo por ejemplo uno con Guillermo Kuitca, el cual no fue difícil en su investigación porque él me abrió su casa, su taller y su vida, pero también hubo una empatía muy fuerte con su forma de trabajo, con su forma de ver la vida. Entonces a la hora de escribir eso se convierte en algo muy complicado, porque tenés que transformar el perfil en una pieza de lectura posible y sentís que traicionas una especie de confianza. Con Pedro Henríquez Ureña, por ejemplo, fue muy complicado escribir sobre él, porque se murió en el año 42, pertenece a otro tipo de generación; y tan sólo la escritura del perfil de Roberto Arlt me llevó un mes.

¿Cómo han cambiado los diarios digitales y las páginas web al periodismo escrito? “Creo que para el periodismo hay más cambios evidentes en el campo de las “noticias calientes” y no siempre para bien. Yo siento que se ha precarizado mucho el oficio del periodista en busca de la urgencia y en busca de la rapidez, que muchos periodistas han tenido que aceptar o han aceptado. Esa idea de ser máquinas para recorrer la ciudad con una cámara en la frente ha terminado con otro oficio tremendamente maravilloso y noble que es el oficio de los fotógrafos. Si hay un oficio que ha salido vulnerado de toda esta historia, me parece a mí, son los fotógrafos. Me contaba la vez pasada un fotógrafo de guerra muy conocido que él iba por ejemplo al conflicto en Siria, y de los viejos fotógrafos que lo cubrían se encontraba sólo con uno, todos los demás iban con teléfonos. Qué en el mundo de la imagen eso haya retrocedido me parece grave y me parece que lo mismo ha pasado con el oficio de mucha gente que escribe; si ves los staff de los diarios han sido reducidos, eso me parece una vulneración del oficio del periodista y termina en la vulneración de la calidad. Los diarios tanto digitales como en papel o los que manejan los dos formatos, en mi opinión, han perdido esa idea de hacer material de lectura para la gente que lee, que se quiere informar y que quiere encontrar la información, no sólo la descripción simple y llana, algo más que eso. Otra cosa que yo creo que está complicada, es que cualquier persona puede tener algo para decir desde el punto de vista periodístico, yo creo que eso no es así. El periodismo ciudadano que se ve mucho en la televisión, e incluso en los diarios, se apoya en material e información que manda la gente. La gente que está en un lugar increíble, tomando una foto increíble, es sólo gente que está en el lugar correcto en el momento justo; vos no podés decirle a esa señora que es periodista. Es súper importante el aporte de las personas, e incluso en casos complicados donde se descubre gracias al aporte ciudadano, una verdad que quiere ocultarse, pero detrás de ellos tienen que haber profesionales verificando esa información. El periodismo que a mí más me gusta es el que me interpela, me incomoda y me pone en duda, ese es el periodismo que vale la pena tener. Si bien no soy una investigadora de los formatos, para mí la palabra escrita siempre va a ser la palabra escrita, escrita en la web, escrita en un zapato, o escrita en un diario”.

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2 Respuestas a “Así esté escrito en un zapato: Leila Guerriero

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