Conversación de Salym con Luis Fayad

Salym Fayad es sobrino del cuentista y novelista Luis Fayad (foto), célebre en Colombia por su novela ‘Los parientes de Ester’, robusta presencia considerada un punto de inflexión en el desarrollo de la literatura nacional. Hoy, víctima de una peritonitis en pleno vuelo de regreso de Bogotá a Berlín, donde vive hace varias décadas, Luis Fayad es un irreductible batallador de historias y del lenguaje. En Bogotá había asistido al lanzamiento del libro Luis Fayad. La madeja desenvuelta, ensayos sobre su obra, editado por Cristo Figueroa y Carmen Elisa Acosta. Y cuenta Salym, en mi edición: “El proyecto literario que da un nuevo impulso a sus días es una novela sobre la migración hacia dentro, sobre el regreso de la gente que ha salido de Colombia”. Ya en su libro La caída de los puntos cardinales, Luis Fayad había tratado el tema de la migración, y una tan particular como los libaneses a Colombia.

“En Colombia hay muchos escritores que usan personajes de origen libanés aunque ellos mismos no lo tengan. Yo escribí ‘La caída de los puntos cardinales’ cuando me di cuenta de que conocía las historias que tenían que ver con los libaneses en Colombia, por charlas directas, no porque las hubiera leído en libros de historia. Yo podía reproducir detalles y diálogos literales, que están transcritos en mis novelas. Eran las historias que me contaban mis tíos, o los libaneses recién llegados que hablaban mucho de su vida allá”.

Pero le digo a Luis que a pesar de nuestra familiaridad con la comida del Medio Oriente, del apellido y del tamaño de nuestras narices, el antecedente libanés sigue siendo muy difuso.

“Tuve que hacer mucha investigación en aspectos como las religiones, que es algo que no conocemos muy bien nosotros, los descendientes de libaneses. Algunos de los inmigrantes eran musulmanes, pero lo ocultaban para poder entrar con mayor facilidad a la sociedad que los recibía. Cuando estaba escribiendo ‘La caída de los puntos cardinales’ notaba que muchos de estos aspectos estaban en el aire, y fueron temas que tuve que investigar. Sobre todo el tema de cómo fue exactamente ese desprendimiento del Líbano, qué dejaron, qué costumbres trajeron, cómo se vivía allá antes. Una parte de esa novela transcurre en el Líbano, pero esta parte anterior al viaje hacia Colombia fue escrita con información que adquirí sobre todo a través de la charla con libaneses en Europa. En Colombia no hubo una auténtica colonia libanesa. Para los que llegaron, la integración fue inmediata. Los de la segunda generación, los nacidos en Colombia, ya eran colombianos. Todo el que nace en Latinoamérica es de ahí. Es distinto en Europa, donde las segundas y terceras generaciones de inmigrantes todavía no son considerados del país donde nacen, no tienen pasaporte del país que los recibe; siguen siendo del país de donde vinieron sus padres o abuelos”.

Entonces le pregunto porLos parientes de Ester’, la emblemática novela urbana que desde su publicación en 1978 lo puso en el panorama de la historia de la literatura colombiana. Una novela que “relata la vida de una familia de clase media bogotana, que sufre las consecuencias económicas y sociales características del período político del Frente Nacional”, según el ensayo de Clara Victoria Mejía Correa, enLuis Fayad. La madeja desenvuelta’. “En el momento de escribirla no pensé que fuera a tener esa caracterización tan marcada, como novela urbana dentro de la historia de la literatura colombiana; simplemente esa novela era algo que ya tenía que darse en mi generación”, dice, como si escribirla fuera más una responsabilidad histórica que una hazaña literaria.

Le pregunto si después de tantos años viviendo lejos, Bogotá sigue siendo un referente literario. “Sí, todavía, pero hay un gran cambio: en los tiempos de ‘Los parientes de Ester’la ciudad era más homogénea. Hoy en día es muy diferente; Bogotá es muchas ciudades. Este cambio en las ciudades latinoamericanas se ha dado también en la literatura, donde ya no hay novelas sobre una ciudad, sino más bien de un barrio o una zona en particular”. Agrega que en la Bogotá de hoy en día sería imposible escribir ‘Los parientes de Ester’, pues no solo la ciudad ha cambiado, sino también sus ciudadanos y su mentalidad, la forma en que se concibe la ciudad como un espacio más plural y diverso. “Sería muy interesante una novela de alguien que conozca bien, digamos, Ciudad Bolívar, porque es un lugar y un tema aún desconocido en la literatura”.

Le pregunto si será que después de tantos viajes y migraciones se nos están cayendo poco a poco los puntos cardinales. Sonríe un poco y dice que no, que tiene un gran vínculo con el país, que viaja constantemente y que además todas sus novelas transcurren en Colombia. “Para mí, como escritor, es una suerte poder llevar los temas de las novelas conmigo, no tener que buscarlos en el exterior. Siento que vivir en la diáspora me ha servido para ver el país desde afuera, claro, pero sobre todo para ver cómo otras sociedades ven a la nuestra”.

De vuelta a su apartamento, hojea un ejemplar deLuis Fayad. La madeja desenvuelta’. Dice que más que considerarlo importante por ser un libro sobre su propia obra, lo ha dejado admirado por la calidad de sus ensayos. “Además”, agrega con humildad, “me causó gran asombro que mis libros puedan servir para tantas reflexiones; que puedan tener tantos enfoques literarios diferentes”. Aparte de ‘Los parientes de Ester’y ‘La caída de los puntos cardinales’, el volumen tiene textos sobre otras novelas como ‘Compañeros de viaje’ y ‘Testamento de un hombre de negocios’, y sobre el libro de relatos cortosUn espejo después’.

Hasta hace poco, su rutina de escritura era estrictamente nocturna: Luis se sentaba en su escritorio a la media noche y escribía hasta el amanecer. “Pero ya no trabajo así”, me dice. “Me di cuenta de que en un momento de la noche empezaba a aburrirme. Y la verdad es que yo no estoy acostumbrado a aburrirme”. Me dice que ahora que recupera la salud le alegra poder volver a escribir; pero para los parientes que lo han visto recobrar las fuerzas, parece claro que es al contrario: la motivación por terminar su nueva novela ha sido quizá la mejor de las terapias.

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2 Respuestas a “Conversación de Salym con Luis Fayad

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