Longueira y Golborne, vecinos en el barrio alto

El diario electrónico El Mostrador trae hoy una entretenida e ilustrativa reseña del sitio donde viven en Santiago los más adinerados de Chile, entre ellos, un connotado aspirante a La Moneda, Lawrence Golborne (derecha en la foto), y un ministro, Pablo Longueira (izquierda en la foto), quien contra todo pronóstico prefirió continuar como ministro de Economía que pugnar por la sucesión de Sebastián Piñera. Ambos, de la centro derecha. Longueira, un líder de la Unión Demócrata Independiente (Udi), y Golborne un candidato presidencial ‘independiente’ con el apoyo de la Udi.

El artículo está firmado por Ximena Pérez Villamil, y es también, tal vez sin proponérselo, una radiografía de la intrincada red de consanguinidades, compadrazgos y amiguismos que ha creado la casta económica y política que domina a Chile. Hago muy pocas acotaciones (entre paréntesis y letra cursiva, para no confundir con el texto original) y pongo algunos enlaces que no trae el artículo, para ampliar un poco la lectura de quienes visitan este blog. El antetítulo y el título son estos: El encumbrado Mirador de San Damián. ‘Longueira y Golborne, vecinos en el condominio más caro de Chile’. El artículo de Ximena Pérez, dice:

Rozando el límite máximo permitido para construir, en la cota 900 y en medio de los cerros de San Carlos de Apoquindo, se encuentra el Mirador de San Damián. En el sector inmobiliario no hay dos opiniones: es el condominio más caro de Chile. Un metro cuadrado de terreno cuesta 15 UF (Unidad de Fomento), pero los 125 sitios se agotaron. Los que se vendieron eran de 1.500 m2, o sea, solamente en tierra son $513 millones de hoy. Y sumándole una casa –a los valores actuales– son otros $500 o $600 millones más.

Existen calles o barrios en Santiago, cuya tierra es de precio similar, pero no son conjuntos cerrados como el Mirador, que está amurallado por el frente y enrejado a los costados.

Al igual que en la política, Pablo Longueira llegó mucho antes que Laurence Golborne. Fue uno de los tres habitantes fundadores que se instaló en el año 2000 con su mujer y siete hijos en una casa de 400 mt2 de ladrillo rojo y teja chilena, cuyos planos encargó a la arquitecta Mirene Pérez.

No es posible saber cómo enfrentó su inversión habitacional. En su declaración de patrimonio como ministro de Economía figura sin bienes y sin domicilio. Su dirección y RUT (número de documento de identificación) están tachados con plumón negro. Entre sus propiedades aparecen declaradas seis sociedades –dos agrícolas, una minera, dos de inversiones y otra de comercio exterior– en las que solamente se detalla su porcentaje de participación.

Cuando llegó el lugar era pura soledad. No había construcciones cercanas, ni supermercados, ni colegios, ni universidades, ni siquiera una micro transitaba por San Francisco de Asís. Con el tiempo hubo que prolongar la calle y agregarle otra vía, porque el sector se pobló y es la conexión más expedita entre San Carlos de Apoquindo con Las Condes y La Dehesa. Ahora pasa la C9 que se detiene en el paradero a unos metros de la entrada del Mirador.

A mediados de 2000, Golborne, entonces gerente general de Cencosud, debutó como vecino. Prefirió el estilo mediterráneo y el color mostaza para su vivienda. Patrimonio que tenía: como ministro de Minería (no hay antecedentes como ministro de Obras Públicas) declaró bienes por $1.257 millones.

Con Longueira lo separan apenas 700 metros, aunque políticamente la brecha de oficio es infinita. Uno es el candidato de la UDI, apareció recién en el mapa del poder; el otro, fundador del partido, que hubiese querido su lugar, pero se conformó con darle su apoyo y seguir trabajando en el gobierno.

En el Mirador hay otros rostros conocidos. Diariamente se puede ver cruzando las barreras de entrada y salida al ministro (bicéfalo) de Vivienda y de Bienes Nacionales, Rodrigo Pérez Mackenna; a Iván “Bam Bam” Zamorano, quien llegó el año pasado; y hasta hace dos meses lo hacía la embajadora de la República Bolivariana de Venezuela, María Lourdes Urbaneja, quien dejó el cargo en agosto. La residencia de la legación diplomática permanece vacía a la espera de su nuevo representante. El Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores de Venezuela escogió la casa que perteneció a Eduardo Monasterio, el gestor del fraude de Inverlink, y mantuvo el color rosado que su ex dueño eligió.

Del paraje solitario no queda nada. Se rodeó de condominios que llevan el sufijo San Damián. Porque miran desde arriba al sector de San Damián, un par de manzanas en el plano que concentra un poder político considerable.

El ministro del Interior, Andrés Chadwick, y sus siete hermanos son dueños de una parcela de dos hectáreas en la calle San Damián que compró Herman, el padre, fallecido Conservador de Bienes Raíces, para descansar los fines de semanas.No la han querido vender, pero de hacerlo recibirían unos US$ 14 millones. Y en ‘La Viña’ está la residencia del presidente Sebastián Piñera, su primo. ‘Fray Jorge’ y ‘Valle Alegre’ cierran el minibarrio exclusivo.

En el Mirador los trabajadores(as) dejan sus carnés de identidad para ingresar. En el condominio vecino, ‘San Damián Alto’, la norma prohíbe la entrada de nanas extranjeras. Todas deben ser chilenas, informa una de las varias personas en la caseta de acceso, y contar con una credencial. Este conjunto es un de valor inferior al de los ministros y “Bam Bam”: son 124 casas que se venden construidas con dos modelos a elección. Penta Inmobiliaria, su dueña –controlada por Carlos Alberto Délano, íntimo amigo del presidente Piñera, y por Carlos Eugenio Lavín– está ofreciendo 25 nuevas casas a 19.500 UF, según se lee en un letrero.

El Mirador fue desarrollado por Enaco (cuyos propietarios son Reinaldo Solari, su primo Sergio Cardone, la sucesión de Ernesto Ayala, Antonio Tusset, Patricio Muñoz) y Eduardo Fernández León (con propiedad en Banmédica, Entel, Consorcio, Pucobre y Las Brisas de Chicureo y Santo Domingo) junto a su hermano Arturo. Ambos grupos han construido el 60 % de las casas que se ve en San Carlos de Apoquindo.

El negocio lo hicieron a mediados de la década del 90 cuando le compraron los terrenos al Banco de Chile en un remate. Habían pertenecido a Manuel Cruzat, Fernando Larraín Peña (hermano de don Carlos Larraín, actual presidente de RN) (Renovación Nacional, el otro gran partido político de la centro derecha) y Francisco Soza, y con la crisis del 82 pasaron a manos del banco que tenía en su favor las hipotecas.

Hacia 1998 comenzó la venta de sitios. Cuando compró Longueira los de mejor vista costaban 12 UF. Después bajaron a 7 UF por la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos. Y luego subieron. En promedio salieron a 10,5 UF. Entre sus propietarios hay empresarios –Antonio Tusset y Arturo Fernández León, socios del proyecto inmobiliario– y altos ejecutivos, como Alfonso Peró, brazo derecho de Eduardo Elberg, el ex dueño de Santa Isabel; Alfredo Reyes, gerente general de la corredora de bolsa Moneda Asset; Ronny Jara, fiscal del BBVA, y Gonzalo de la Carrera, gerente de nuevos negocios del grupo Bethia.

Al interior hay poco movimiento; no se ven niños andando en bicicleta ni jugando a la pelota. Sí una multiplicidad de estilos arquitectónicos: chileno, provenzal, moderno, mediterráneo, tipo villa italiana y otros difíciles de determinar.

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