La del avión no tripulado para la vigilancia de los volcanes en actividad es una de esas noticias interesantes y prometedoras que pasan casi inadvertidas en los medios de comunicación masivos. Me refiero a un avión de material ligero que utilizará el ministerio de Minería, para obtener información de volcanes activos que, inclusive, estén expeliendo cenizas. Esta información se estima que anticipará en 8 horas las medidas preventivas, como la evacuación de poblaciones próximas al volcán, lo cual hace la diferencia entre la vida y la muerte.
A mí me quedaron dos inquietudes: una es, si la temperatura va en aumento, como se supone que ocurre en un proceso de ebullición magmática, lo cual comienza por la expulsión de las cenizas, ¿el material ligero del avión, que es básicamente plástico, soportará esas temperaturas sin derretirse?
La otra inquietud es que siendo la aeronave a control remoto, ¿cuál será la distancia a la cual puedan controlarlo? No podrá ser muy cerca, porque se usará justamente para evitar riesgos humanos, y por tanto, el controlador debería estar lo suficientemente retirado para no correr ese riesgo.
La aeronave científica, será puesta a prueba en el sector El Caulle, donde se ha presentado un aumento en la actividad volcánica, con epicentro de varios sismos. La tarea que le espera al avión exploratorio es para 43 volcanes.
















