Archivo diario: 30 agosto, 2011

El posible salto adelante del gobierno Piñera

Quiero ser optimista. Creer que todo será mejor. Admitir la posibilidad de que lo bueno puede surgir de lo malo. Algo semejante a eso de considerar la crisis, no como el desastre, sino como la posibilidad del cambio.

Mi disposición obedece a una reflexión sobre las consecuencias de los acontecimientos actuales. Y éstos, tienen que ver con una suma de reclamos sociales y políticos, que llegaron a partir de protestas estudiantiles que hace tres meses nadie quiso tomar en la cuenta.

Los sencillos reclamos iniciales de una educación gratuita y de mejor calidad, fueron considerados como “caprichos de cabros chicos”. Pero la voluntad de hierro que han mostrado los estudiantes, ha hecho brotar en todos los chilenos nuevas esperanzas, y ofrecerle a la gente la capacidad de reacción para enarbolar otros reclamos.

Todo lo anterior ha causado “una crisis al actual gobierno”, que es distinto a “una crisis de gobernabilidad”, la que, estrictamente, no parece estar ocurriendo.

El gobierno se ha sentido abrumado, y con razón. Porque es tal la avalancha de peticiones, que por momentos se siente sobrepasado. Entonces, responde diciendo que muchas de las inquietudes planteadas, no solo del estudiantado sino de sectores sindicales y políticos, “vienen arrastrándose” y no son de su exclusiva responsabilidad.

De modo que a la educación gratuita y de calidad, se suma la reducción de la tasa de interés bancaria permitida que se aplica a los créditos, la necesidad de acabar con la camisa de fuerza del bipartidismo, la revisión equitativa de los sistemas de préstamos de las tiendas por departamentos y el mejoramiento de sueldos de los médicos y la atención primaria como políticas públicas de la salud, entre otros varios reclamos.

Ahí tiene, pues, el gobierno del presidente Sebastián Piñera (foto), la oportunidad de lucirse para la historia.

Si bien es cierto que muchos de estos problemas se arrastran desde hace varios años, se han acumulado a un punto en que es necesario darles soluciones.

Y el taco producido por el caudal de peticiones, ha condensado la situación en forma de crisis.

Pero conociendo, como se conoce al presidente Sebastián Piñera, se sabe que él es un hombre acostumbrado a situaciones extremas, a actuar en los límites de las cosas, y convertir lo malo en bueno. Convertir la pérdida en ganancia.

De la misma manera que en sus negocios, puede hacer ahora en su gobierno: convertir todos los reclamos sociales (que se arrastran por tantos años) en soluciones.

Esta decisión de derribar obstáculos, que corresponde a la personalidad del presidente, lo colocaría, como él quiere, en la senda de la historia de los grandes gobernantes.

Transformaría la crisis en posibilidad, como él mismo lo ha dicho públicamente tantas veces. Haría de su gobierno, considerado conservador, un gobierno progresista, liberal, que haría dar a Chile un salto histórico, del oscuro pasado al luminoso porvenir.

Es momento, pues, de considerar lo que comúnmente llamamos “crisis”, no como el desastre, sino como la posibilidad del cambio. El presente no es más que la posibilidad histórica de que lo bueno puede surgir de lo aparentemente malo. Por eso, soy optimista. Quiero creer que todo será mejor.