Archivo diario: 30 julio, 2011

La literatura vista por Abelardo Castillo

De cuando en cuando pretendo compartir el parecer de escritores sobre el acto de escribir; y más que el acto, sobre la visión del mundo que explica el acto de escribir, y su producto, la literatura. Lo hago, en el tácito entendido de que quienes visitan este blog también asumen la literatura de una manera que va más allá de un momento solamente; tanto como lectores, como escritores. Entonces, ¿cuáles son las “claves” que manejan los escritores renombrados para sentarse frente al computador, la máquina de escribir o el cuaderno de escritura? ¿Bajo qué premisas tienen la seguridad de la razón de ser de lo que hacen? ¿Por qué escritor, y no político o veterinario?, aunque todas las profesiones, es cierto, pueden abordarse de igual manera. Esta vez, algunas briznas de un grande de la literatura, el argentino Abelardo Castillo (foto), extraídas de su libro “Castillo en pedazos: Ser escritor”.

“Si yo fuera pedagogo, recomendaría a los jóvenes que dejen de leer estupideces, se olviden de los dictámenes académicos, y le peguen una ojeadita a los libros de José Ingenieros. Muy pocos hombres pensaron bien y, al mismo tiempo, escribieron bien en nuestro país. Ingenieros fue uno de esos raros”.

“Lo mejor que se ha dicho sobre el cuento es lo que Edgar Poe escribió en su ensayo sobre Nathaniel Hawthorne. No pienso facilitarte las cosas reproduciéndolo. Tendrás que encontrarlo solo. Un escritor es un buscador de tesoros. Los descubre o no. Esa es la única diferencia entre la biblioteca de un escritor y el mueble del mismo nombre de las personas llamadas cultas”.

“Si la palabra mercado te hace pensar “persa”, quizá no seas muy original pero todavía estás a tiempo. Si la palabra mercado te hace pensar en la venta de tu libro, no insistas con la literatura”.

“Estamos atravesando por lo que yo llamaría una crisis universal del sentido. La religión, la ciencia, el arte, ya no dan respuestas a nadie. El fin de la historia, el fin de las ideologías, la muerte de las utopías, quieren decir sencillamente que no le vemos un sentido al mundo. La pregunta, entonces, sería: ¿Qué sentido tiene la literatura en un mundo sin sentido? No hay más que dos respuestas. La primera: ningún sentido. La segunda es precisamente la que hoy no parece estar de moda: el sentido de la literatura es imaginarle un sentido al mundo y, por lo tanto, al escritor que la escribe”.

“En cuarenta años de literatura aprendí dos o tres cosas más, pero, por decirlo así, son de orden moral. Por ejemplo: corregir encarnizadamente un texto no es una tarea retórica o estilística, es un trabajo espiritual”.

“Una palabra innecesaria puede estropear un buen cuento; una página innecesaria estropea a un buen lector”.

“La poesía no es una manera de escribir, es más bien un modo de vivir, de percibir el mundo”.

“Deberás pensar por lo menos una vez por día en esta frase de Nietzsche: ‘Un escritor debería ser considerado como un criminal que, sólo en casos rarísimos, merece el perdón o la gracia: esto sería un remedio contra la invasión de los libros’”.