La cúpula de la Unión Demócrata Independiente, Udi, que nombra, a puerta cerrada desde Santiago, a los candidatos al Congreso, ahora también nombra, directamente, a los congresistas. La sola mención de la situación es aberrante. Pero en realidad no lo es tanto, si se considera que el sistema político de Chile es tan atrasado, desde el punto de vista de la Democracia, con relación a otras democracias de Latinoamérica, que el hecho de que un partido esté nombrando, libre albedrío, congresistas, no es culpa de esa organización, sino del sistema político.
Tan atrasado es, que el voto del pueblo no tiene importancia, pues el gobierno nombra, libre albedrío, a congresistas que el pueblo eligió para un período, a fin de que ocupen cargos en La Moneda. Nombramientos que desconocen, obviamente, esa voluntad electoral. Pero “no contraviene ninguna ley” (como se llenan la boca en decirlo). Y ciertamente, no se viola ninguna ley, sino la ética política, la moral ciudadana y la probidad en la administración pública.
El primo presidente, Sebastián Piñera (foto), nombró al primo congresista, Andrés Chadwick, para que sea su vocero. Lo nombró ahí, porque salió de su gabinete la vocera inicial, Ena von Baer, a la que, de inmediato, la Udi nombró en el Congreso.
Ocurren estas cosas, que no son chiste ni despotismo, porque no hay un “Régimen de Inhabilidades e Incompatibilidades de la Administración Pública”, que impida hacer y deshacer impunemente.
No hay nada por fuera de la Ley, simplemente porque… ¡no hay Ley! (Es de este tamaño, el atraso político de Chile.)
Pero no es algo que caracterice al presidente derechista Sebastián Piñera, pues al mismo procedimiento apeló la presidenta socialista Michelle Bachelet, cuando nombró a la congresista Carolina Tohá, como su vocera de gobierno.
Alguien dijo que estos nombramientos a dedo, burlando el voto del pueblo, recuerdan cierta práctica del “senador designado”.
En todo caso, el primo Presidente (primo del ahora vocero suyo, Andrés Chadwick), nombró a otro connotado congresista, Pablo Longueira, como ministro de Economía. Obviamente, el señor Longueira debe ser reemplazado en el Congreso, y la Udi, libre albedrío, designó a Ena von Baer.
El primo vocero, Andrés Chadwick (sí, es verdad que Piñera y Chadwick son primos, caminando en la peligrosa cuerda floja del nepotismo), será reemplazado en el Congreso, mediante designación de la Udi, por Alejandro García-Huidobro (quien era diputado, y será reemplazado, según han dicho, por un secretario regional ministerial (Seremi), quien será designado a dedo, sin votación popular, para ocupar ese puesto en la Cámara de Diputados).
Estos nombramientos los realizó la Udi, para mantener el mismo estandarte político. Una lógica que no se aplicó en el caso de la comuna de La Florida, en la Región Metropolitana, cuando renunció, por razones de salud, el alcalde socialista Jorge Gajardo, y fue reemplazado por un concejal de la Udi. Asunto que fue noticia y escándalo nacional. Pero aquí, se aplicó el criterio de la mayor votación del sucesor, y la mayor votación, después del socialista, era la del derechista Rodrigo Carter.
Una vez más, el sistema político, desde el punto de vista de la Democracia, está muy atrasado.
Pero fue tal la vergüenza del episodio (es lo que quiero pensar), que el primo Presidente se apresuró a anunciar la inmediata presentación ante el Congreso, de un proyecto de ley que establece la figura del “reemplazante” para los congresistas.
La verdad, no es mucho el avance, pero es un paso. Al menos, ahora la gente sabe que vota por “el principal” y un “suplente”. Es decir, sabe quién va a reemplazar al principal, en caso de que éste falte. Estaremos atentos al destino de esta iniciativa presidencial.
Pero el proyecto no establece la prohibición de que el principal no puede faltar al Congreso (sin completar su período electoral) porque sea nombrado en el Gobierno. La falta del principal debe ser por fallecimiento, lesiones graves, situación catastrófica o comparecimiento ante la justicia penal, que amerite su retiro, para que lo sustituya el suplente.
















