Archivo mensual: mayo 2011

Polémica (Bachelet) y escándalo (Viale)

En la polémica de si conviene a los árboles y a las personas hacer las 5 represas de HidroAysén (logo), los aliados de la ex presidenta Michelle Bachelet salieron a decir que varios ministros suyos estuvieron de acuerdo con el proyecto hidroeléctrico, “pero ella no”. Es una lógica que se repite, desde los tiempos en que ella era la Presidenta de Chile. Las encuestas siempre reportaban una grado escandalosamente alto de aprobación para ella, y escandalosamente bajo para sus ministros. A la gente le gustaba ella, pero no su gobierno. Esta misma dicotomía se repite ahora en el caso de su defensa ante los ataques de quienes afirman que “su gobierno defendía a HidroAysén”. Y esto no está bien visto. La intención es claramente la de protegerla para convertirla en candidata presidencial en las próximas elecciones. Pero ¿entenderá el elector que en tal caso, votará por ella, que es buena, pero que suele rodearse de personas distintas a ella? ¿Confiará en el buen efecto de su voto, si ya su primer gobierno fue “malo”, a pesar de que ella es “buena”? Y si no es ella la que va a tomar las decisiones, ¿por qué y para qué votar por ella? No digo que no se vote a su favor, según cada cual lo decida, sino que con los argumentos de sus defensores pareciera que ella no sea la que gobierne de verdad, en caso de obtener los votos, si es que se lanza como candidata presidencial.

En el escándalo de la infidelidad de Juana Viale, la nieta de Mirtha Legrand y esposa de Gonzalo Valenzuela, ocurrió un hecho curioso. Juana Viale tuvo amoríos extramaritales con Martín Cousteau, estando casada con Gonzalo Valenzuela. Y no solo tuvo amoríos, sino que su embarazo de siete meses era, al parecer, obra del señor Cousteau. Pero, lamentablemente, perdió al bebé. Y entre los primeros que fueron a la clínica a visitarla tras esta desgracia, aparecen Carolina Ardohain, conocida como Pampita, de quien se dijo ante la justicia que le había sido infiel a su esposo Martín Barrientos, con Benjamín Vicuña, una especie de Martín Cousteau del caso de Gonzalo Valenzuela.

‘El cíclope’ de Alejandro Zambra

Primero hay que vivir, decía Claudia, y era difícil no estar de acuerdo: antes de escribir había que vivir las historias, las aventuras. A mí no me interesaba, por entonces, contar historias. A ella sí, es decir no, no todavía; quería vivir las historias que años o décadas después, en un incierto y sosegado futuro, contaría. Claudia era cortazariana a más no poder, aunque su primera aproximación a Cortázar había sido, en realidad, un desengaño: al llegar al capítulo 7 de Rayuela reconoció, con pavor, el texto que su novio solía recitarle como propio, por lo que rompió con su novio y comenzó, con Cortázar, un romance que tal vez aún perdura. Mi amiga no se llamaba, no se llama Claudia: protejo, por si acaso, su identidad, y la del novio, que entonces era ayudante de cátedra y ahora de seguro da clases sobre Cortázar o sobre intertextualidad en alguna universidad norteamericana.

A esas alturas de 1993 ó 1994 Claudia ya era, sin duda, la protagonista de una novela larga, bella y compleja, digna de Cortázar o de Kerouac o de cualquiera que se atreviera a seguir su vida rápida. La vida de los demás, la vida de nosotros, en cambio, cabía de sobra en una página (y a doble espacio). A los dieciocho años Claudia ya había ido y regresado varias veces: de una ciudad a otra, de un país a otro, de un continente a otro, y también, sobre todo, del dolor a la alegría y de la alegría, de nuevo, al dolor. Llenaba sus croqueras con lo que yo suponía que eran cuentos o esbozos de cuentos o quizás un diario. Pero la única vez que aceptó leerme algunos fragmentos descubrí, con asombro, que Claudia escribía poemas. Ella no los llamaba poemas, en todo caso, sino anotaciones. La única diferencia real entre esas anotaciones y los textos que en ese tiempo yo escribía era el nivel de impostura: transcribíamos las mismas frases, describíamos las mismas escenas, pero ella las olvidaba o al menos decía olvidarlas, mientras que yo las pasaba en limpio y perdía las horas ensayando títulos y estructuras.

Deberías escribir cuentos o una novela, le dije a Claudia esa tarde de viento helado y cerveza fría. Has vivido mucho, agregué, torpemente. No, respondió, tajante: tú has vivido más, tú has vivido mucho más que yo, y enseguida empezó a relatar mi vida como si leyera, en mi mano, el pasado y el presente y tal vez también el futuro. Exageraba, como todos los narradores y como todos los poetas: cualquier anécdota de la niñez se volvía esencial, cada hecho significaba una pérdida o un progreso irreparables. Me reconocí a medias en el protagonista y en los decisivos personajes secundarios (ella misma era, en esa historia, un personaje secundario que de a poco iba cobrando relevancia). De inmediato quise corresponder a esa novela improvisando la vida de Claudia: hablé de viajes, del difícil retorno a Chile, de la separación de sus padres, y hubiera seguido pero de pronto Claudia me dijo cállate y fue al baño y tardó diez o veinte largos minutos. Regresó a paso lento, encubriendo, apenas, un miedo o una vergüenza que no le conocía. Perdona, me dijo, no sé si me gustaría que alguien escribiera mi vida. Me gustaría contarla yo misma o tal vez no contarla. Nos echamos en el pasto a intercambiar disculpas como si compitiéramos, ahora, en un concurso de buenas maneras. Pero hablábamos, en realidad, un lenguaje privado que ninguno de los dos quería o podía ceder.

Fue entonces cuando me contó lo del capítulo 7 de Rayuela. Yo conocía al ayudante y sabía que había sido novio de Claudia, por lo que la historia me pareció aún más cómica, pues me lo imaginaba convertido en el cíclope del que hablaba Cortázar (”y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen…”). Aguanté la risa hasta que Claudia comenzó una carcajada y me dijo es mentira, y los dos reímos pues sabíamos que no, que era verdad. A mí Cortázar no me gusta tanto, lancé de repente, a pito de nada. ¿Por qué? No sé, no me gusta tanto, repetí, y volvimos a reír, esta vez sin motivo, ya liberados del fantasma de la seriedad.

Sería fácil, ahora, rebatir o confirmar esos lugares comunes: si has vivido mucho escribes novelas, si has vivido poco escribes poemas. Pero no era esa exactamente nuestra discusión, que tampoco era una discusión, al menos no una en que alguien pierde y el otro gana. Queríamos, tal vez, empatar, seguir hablando hasta que el guardia soltara a los perros y tuviéramos que huir, borrachos, saltando la reja celeste. Pero aún no estábamos borrachos y al portero no le importaba si nos íbamos o seguíamos conversando toda la noche.

Alejandro Zambra (foto)

Los martes y Alicia

Alicia pensó esa mañana que no era prudente levantarse. Con las sábanas casi tapándole los ojos respiró su modorra como en día domingo y no martes-media semana por delante. Descolgó el teléfono en un acto de defensa personal y observó un lado de su cara en el espejo, debajo del respaldo de madera, al lado de la torre de libros sobre el velador, medio enceguecida por un rayo de luz que cortaba la habitación en dos.

Su cabeza era una pelota de croquet, pequeña y dura en el centro de un green sin límites. Un solo tiro dela Reinade Corazones bastaba para que desapareciera del campo visual, atravesando el arco número 4 de la serie –la frontera de su dolor de cabeza–. Imaginó la expectación de la corte entera, arrinconados en una esquina del espejo, esperando pacientemente que Su Majestad se decidiera a dar el golpe y Alicia tembló perceptiblemente. Algo debía ocurrir. Un absurdo absoluto para quela Reinaolvidara su juego y le permitieran seguir durmiendo, pero su Graciosa parecía estar muy entusiasmada balanceándose sobre su gruesa figura, alzando el palo por sobre la altura de los hombros (dos o tres veces alcanzó a contar Alicia), y con todo el impulso que logró obtener su obesa persona, dió en el centro mismo de la diminuta cabeza, hasta hacerla salir del límite del marco metálico del espejo.

“Mal tiro”, sentenció Alicia rebotando varias veces sobre la cómoda con peligro de caer al suelo. Gracias a un frasco de colonia, quedó en un lugar de difícil acceso para el siguiente intento. La Reina contrariada asomó por el biselado. Seguida por la corte obediente y ociosa penetró en la habitación. “Su Majestad”, sugirió un Caballero de Piques, “no os parece un tanto… la muchacha” ¡Córtenle la cabeza! ordenó su Graciosa, y la cabeza del desafortunado rodó hasta chocar contra la pata de la cama de Alicia. Todos permanecieron en silencio. Afuera se escuchaba el sonido de los autos, el ruido extraño del mundo de afuera.

Alicia recordó la profunda jaqueca que tenía, rogando que nada pudiera lanzarla a ningún otro lugar, permanecer ahí, esfera pequeña sobre la cómoda y quela Reinase aburriera o decidiera ajusticiar a alguien más por pura inspiración…Pero fue inútil. Ella logró alcanzar la cumbre del mueble y balanceándose sobre sus gruesas extremidades con concentración absoluta, lanzó a Alicia lejos, tan lejos que tanto ella como los de la corte tuvieron que aguzar la vista ciudad afuera.

Su Majestad se puso de pésimo humor. El juego terminaba sin un resultado definitivo y declaró prohibido el croquet hasta la semana siguiente.

Muchas cuadras más allá, Alicia recordaría que había dejado el teléfono descolgado, que había olvidado la llave y que para colmo llegaría tarde al trabajo con esa jaqueca persistente a cuestas. Suspiró resignada. Era sólo otro martes más que debería llegar por la noche a levantar el desorden en que esos maniáticos del otro lado del espejo, suelen dejarle en la pieza.

Carolina Rivas (foto)

Prematura muerte del escritor René Arcos

Siempre es de lamentar que un artista se muera. En esta oportunidad, un escritor y guionista, de apenas 46 años, como René Arcos. Las causas de su deceso aún no se han hecho públicas. René Arcos nació en Puerto Montt en 1964. Participó en guiones exitosos como “La fiera”, “Romané”, “Amores de mercado”, “Destinos cruzados”, “Lola” y “Cuenta conmigo”.

Fue coautor de los guiones de las películas “Historias de fútbol” y “La fiebre del loco”, dirigidas por Andrés Wood. Era Licenciado en Letras dela Universidad Australde Valdivia. En el 2001 publicó “Después de todo” (Planeta), su primera novela. En 1994 había ganado el Concurso de Cuentos del diario El Mercurio, por su obra “El otro”. Ese mismo año publicó el libro de cuentos “Cuento aparte”, y en 1999 recibió el premio al Mejor Guión Inédito, enLa Habana, Cuba, por “La fiebre del loco”.

Falleció en su departamento del barrio Lastarria, en Santiago Centro, donde fue encontrado ayer. Su cuerpo fue llevado al Servicio Médico Legal, donde se determinarán oficialmente las causas de la muerte. Su funeral se realizará en Puerto Montt, su ciudad natal. Paz en su tumba.

Los Altazor de las artes chilenas 2011

Cantantes premian a cantantes, escritores a escritores, músicos a músicos, dramaturgos premian a dramaturgos, coreógrafos a coreógrafos, pintores premian a pintores, y así… Son los premios Altazor. Sin más preámbulos, he aquí los ganadores en las distintas categorías.

Artes Literarias

Narrativa: Pía Barros, “El lugar del otro”

Poesía: Hernán Miranda, “Viajes inconclusos”

Ensayo Literario: Pilar Donoso, “Correr el tupido velo”

Artes Audiovisuales / Cine

Dirección–Ficción: Matías Bize, “La vida de los peces”

Dirección–Documental: Patricio Guzmán, “Nostalgia de la luz”

Guión: Julio Rojas, “La vida de los peces”

Actriz: Blanca Lewin, “La vida de los peces”

Actor: Santiago Cabrera, “La vida de los peces”

Artes Audiovisuales / Televisión

Dirección–Programa: Cristián Leighton, “Santiago no es Chile”

Dirección–Género Dramático: Boris Quercia, “Los 80”

Guión: Rodrigo Cuevas, “Los 80”

Actriz: Tamara Acosta, “Los 80”

Actor: Alejandro Goic, “Volver a mí”

Artes Escénicas / Teatro

Dramaturgia: Pablo Paredes, “Las analfabetas”

Dirección: Alejandro Goic, “Mi Marilyn Monroe”

Actriz: Paulina Urrutia, “La amante fascista”

Actor: Hugo Medina, “Lo crudo, lo cocido, lo podrido”

Artes Escénicas / Danza

Coreografía: Carmen Aros y Sonia Uribe, “Mujeres de ayer y mañana”. Compañía Generación del Ayer.

Bailarín: César Morales, “La Sylphide”. Ballet de Santiago.

Bailarina: Natalia Berríos, “La Bayadera”. Ballet de Santiago.

Artes Visuales

Pintura: Ximena Cristi, “70 años de pintura”

Escultura: José Vicente Gajardo, “Vestigios”

Grabado y Dibujo: Eduardo Vilches, Galería Taller Trece

Fotografía: Luis Navarro, “Retrospectiva fotográfica”

Artes Mediales: Bernardo Oyarzún, Proyecto Dislocación. Lengua Izquierda

Diseño Gráfico e Ilustración: Alejandro González, “27-feb”. Perro Seco Editores.

Artes Musicales

Música Docta: Pablo Aranda, “Parphe II”

Música Alternativa: Luis Le-Bert, “El Combo Cuequero”

Pop: Manuel García, “S/T”

Rock: Los Tres, “Coliumo”

Música Tradicional o Raíz Folclórica: Patricio Manns, “La tierra entera”

Ejecución Musical: Patricia Cifuentes, “Rigoletto”. Teatro Municipal.

Zambra y Labbé, relevo literario en español

Críticos, lectores y escritores chilenos deben ir haciendo un click, para cambiar de página y dejar atrás los mismos nombres con las mismas propuestas, porque hay una generación que silenciosamente viene abriéndose espacio con la fuerza de una represa desbordada. Sin obviar su importancia, creo que va siendo hora de dejar de considerar de manera exclusiva a autores como Alberto Fuguet y Rafael Gumucio, que tanta prensa han tenido, como “las promesas” literarias de Chile. Ya no lo fueron, ni lo son. Y muchos menos Gumucio que Fuguet.

Ahora debemos hablar de otros escritores, mucho más jóvenes, que vienen haciendo camino propio, como Álvaro Bisama, Alejandro Zambra y Carlos Labbé. Quizás también Jorge Baradit y, menos joven, agregar a Pablo Simonetti, por solo nombrar algunos, porque ciertamente hay más.

De los mencionados hay dos que recientemente tuvieron alta distinción al ser elegidos por la revista inglesa Granta como las más serias promesas de lo que podría constituir un nuevo boom literario. Granta hace una lista, cada diez años, de las “jóvenes promesas”, y esta vez escogió, en Chile, a Alejandro Zambra y Carlos Labbé. La idea es también traducir las obras y entrelazar, más todavía, las literaturas de hablas hispánica e inglesa.

Para escuchar un poco de Carlos Labbé (foto): “Yo me quería ganar el Premio Anagrama. Ya no”. Ya no, después de ver las editoriales por dentro, desde su trabajo de Editor, de Planeta en Chile; ya no cree en el mito del prestigioso sello español Anagrama, ni de Jorge Herralde. “Es otra editorial más”, dice Labbé.

Añade, en una conversación sobre literatura, en algún medio local: “Hay mucho escritor flojo que se esconde en la idea de contar una historia y entretener. Con los años, con suerte, harán un estilo.  Entregan todo al editor: ‘Aquí está mi vómito, organízamelo’”, revela, según su experiencia en Planeta.

Prefiere autores autónomos, aunque menos leídos, como Diamela Eltit y Germán Marín, quienes tienen un “personal modo de entender la literatura”. Labbé intenta una definición: “Es importante la historia, es importante la claridad, pero están totalmente perdidos los que quieren ser escritores gringos. Nuestro lenguaje no es claro. Hay que tener textura. El escritor debe ser el primer estilista de su escritura” (con lo que estoy totalmente de acuerdo).

¿Para quién escribes?   Cuando escribo me desdoblo. En el sentido de la enunciación. Escribo lo que me gustaría leer. Y todos escribimos en un español que es una mezcla, un híbrido. Yo uso palabras chilenas como “guata” y soy intransigente al respecto.

¿Cuáles son los temas que más te interesan?   A veces son las preguntas las que me hacen escribir. Por ejemplo, ¿cuál es la relación entre el cuerpo de un personaje y el ambiente donde se mueve? Me gusta mucho la búsqueda detectivesca donde el lector y el narrador intentan descifrar un misterio. Me gusta que exista un misterio, no sólo a nivel de contenido, sino también del lenguaje.

En otra oportunidad le preguntó Carlos Apablaza: ¿Qué caminos está recorriendo la novela actual?   La idea de la literatura como puzzle puede ser iluminadora como La biblia, exuberante como La vida instrucciones de uso y decepcionante como esos libros de la serie juvenil Elige tu propia aventura. Todo es construcción y nada lo es, a esa misma respuesta llega un físico cuántico y un profesor de feminismo y teorías de género por caminos que no se tocan, después de décadas de estudio. Habría que preguntárselo a una de esas personas que se pasan la tarde del domingo ensamblando las piezas que están sobre la mesa del comedor: ¿hay algo después?

Carlos Labbé tiene 33 años y ha publicado tres novelas. Trabaja en su nueva novela, Piezas secretas contra el mundo, que espera publicar el próximo año. Hace un mes se trasladó a vivir en New Jersey, Estados Unidos. En estos momentos es presentado por Granta en Nueva York, como la promesa de que hablamos.

La lista de la revista Granta, de los autores que a su juicio ocuparán el firmamento literario hispanoamericano en los próximos años, y serán también leídos en inglés, es la siguiente: de Brasil: Oliverio Coelho, Federico Falco, Matías Néspolo, Andrés Neuman, Paola Olobarak, Patricio Pron, Lucía Puenzo, Samanta Schweblin. De España: Andrés Barba, Pablo Gutiérrez, Javier Montes, Elvira Navarro, Alberto Olmos, Sonia Hernández. De Perú: Santiago Roncagliolo, Carlos Yushimoto del Valle. De Chile: Carlos Labbé, Alejandro Zambra. De Bolivia: Rodrigo Hasbún. De Colombia: Andrés Felipe Solano. De México: Antonio Ortuño. Y de Uruguay: Andrés Ressia Colino.

Mariano Bueno es pionero geobiólogo

Mariano Bueno (foto) nació en Benicarló y es experto en geobiología, cultivos ecológicos y biohabitabilidad. Dice: “Somos parte de la luz universal: cada día me siento más espiritual”. Es el pionero de la geobiología en España, autor de clásicos como Vivir en casa sana, El gran libro de la casa sana o El huerto familiar ecológico y fundador dela Asociación de Estudios Geobiológicos GEA. Halle esta entrevista que me pareció interesante compartir, por la apertura mental y de cosmovisión que nos pueda producir.

¿Qué hace un experto en geobiología?   Estudio la influencia de las radiaciones terrestres sobre los tejidos vivos, sobre la salud humana.

¿A qué radiaciones terrestres se refiere?   A las procedentes de venas subterráneas de agua, fallas geológicas, grietas, subsuelos graníticos, campos geomagnéticos… Y las artificiales: tuberías, tendidos eléctricos.

¿Todo eso influye en mi organismo?   ¡Por supuesto! Y más intensamente en niños y personas hipersensibles.

¿De qué clase de influencia se trata?   De ionizaciones, alteraciones del bioelectromagnetismo natural de nuestras células.

¿Bioelectromagnetismo?   Las células intercambian cargas eléctricas. El flujo de electrones hace que tu cuerpo tenga magnetismo. Igual que el planeta Tierra, que es un gran electroimán. Con sus dos polos, norte y sur. El magnetismo terrestre nos influye, sobre todo en las horas del sueño. Atentos: dormir con el cuerpo alineado con el magnetismo terrestre, bioelectromagnetismo, favorece el descanso. Cabeza orientada hacia el norte, pies hacia el sur: es la orientación más relajante, ¡descansarás mejor!

¿Y si duermo en otras orientaciones?   Dormir con la cabeza hacia el este favorece un despertar revitalizado.

¿Y con la cabeza hacia el sur?   Despertarás tenso, nervioso.

¿Y hacia el oeste?   Debilita, desvitaliza, deprime. Lo saludable: situar la cabecera entre el norte y el este.

¿Tiene argumentos científicos?   Las células son como pequeñas brújulas y se repolarizan y reparan: facilitar el proceso refuerza tu salud. ¡Tu dormitorio es la verdadera cámara de tu salud! No la perturbes.

¿Y qué es lo más perturbador?   Luces (la oscuridad activa la melatonina, hormona activadora de la reparación celular) temperatura alta, ruidos… y campos electromagnéticos (naturales o artificiales): inhiben la producción de melatonina.

¿Qué campos son naturales?   Las corrientes de agua subterránea: las moléculas del agua en movimiento, en fricción con el subsuelo, generan un campo electromagnético. Dormir sobre ese punto geopatógeno perturba tu regeneración celular.

¿Hasta qué extremo?   Hasta enfermar. ¡Cualquier radiación electromagnética intensa inhibe la glándula pineal y deja de segregar melatonina! Y eso ocho horas por noche, noche tras noche, impide a las células repararse debidamente: padecerás dolores de cabeza, dolencias articulares, disfunciones orgánicas, depresión del sistema inmunitario. A largo plazo, eso puede derivar en patologías neurodegenerativas, leucemias, tumores…

Dígame qué puntos son geopatógenos.   Esos en que se superpone una falla terrestre, una vena de agua y una línea Hartmann (corrientes electromagnéticas que recorren toda la superficie terrestre, en retícula).

¿Cómo detectar esos puntos?   Los zahoríes lo hacían con varas de avellano o péndulos. Hoy tenemos detectores electrónicos que captan los flujos de radiación. Y hay poderosas perturbaciones que son muy obvias, las artificiales: ¡evítalas!

¿Cuáles?   Torres de alta tensión, transformadores, cables eléctricos, electrodomésticos conectados a la red eléctrica, radiaciones de alta frecuencia, de telefonía móvil, inalámbricas… ¡Evita eso en tus noches o enfermarás!

Tengo un despertador eléctrico.   Cámbialo por uno de pilas, o aléjalo de tu cuerpo. Los cables eléctricos, lo más lejos posible de tu cabeza.

Tengo una tele a los pies de la cama.   Si es de pantalla plana, irradia poco. En cambio, un televisor de tubo catódico emite radiación ¡hasta cuatro metros! Sobre todo hacia atrás, y atravesando muros. Una vez detecté que el malestar de una persona provenía del trasero del televisor de su vecino.

¿Y qué hago con mi teléfono móvil?   ¡Fuera del dormitorio, por supuesto! Sus microondas agitan tus células. Hoy sabemos que hablar con el móvil pegado al cráneo durante más de diez años… ¡duplica las posibilidades de desarrollar un tumor cerebral!

Pues yo llevo así algo más de diez años. Y, por trabajo, necesito seguir usándolo.   Bien, aleja el móvil de tu cabeza. A más distancia, menos la irradiarás. Es fácil: ¡usa unos auriculares manos libres ambulantes!

En cuanto salga de aquí, ¿qué otras perturbaciones me aconseja evitar?   Nuestros hogares son nidos de contaminación electromagnética y química. Deja que entre luz solar y aire, usa mobiliario de madera, usa pinturas ecológicas y destierra ambientadores, suavizantes, lejías y detergentes sintéticos. Si lavas la ropa con bicarbonato ¡te quedará lo bastante bien! Y vigila tus productos de limpieza: que sean de química dulce, no tóxica.

Lo que no haré es vivir a la luz de velas.   No, pero libera tu zona de descanso de contaminación electromagnética. Y al llegar a casa, camina descalzo: durante el día caminamos sobre suela aislante y trabajamos en edificios aislados enfermos, así que nos conviene descargarnos.

Deme un último consejo revitalizante.   En un frasco haz germinar semillas de alfalfa y consume ese germinado: es muy digestivo y concentra nutrientes que regeneran tus tejidos y protegen tu salud.

Fallo del VII Concurso Bonaventuriano

Acaba de conocerse el fallo del VII Concurso Literario Bonaventuriano de Poesía y Cuento 2011, convocado por la Universidadde San Buenaventura de Cali, Colombia, que ganaron, en cuento Alberto Bejarano, y en poesía Sergio Manganelli.

El jurado destacó la calidad en los textos de los 1.139 participantes de 30 países (Venezuela, Francia, Argentina, Uruguay, Israel, España, República Dominicana, México, Estados Unidos, Chile, Italia, Panamá, Colombia, Cuba, Perú, El Salvador, Costa Rica, Gabón, Ecuador, Honduras, Bolivia, Gran Bretaña, Costa de Marfil, Brasil, Malasia, Guatemala, Albania, Canadá, Suecia y Bielorrusia).

El concurso tuvo la colaboración dela Cátedra IberoamericanaItinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE) y de su director, el reconocido maestro, escritor, poeta y dramaturgo cubano-español Francisco Garzón Céspedes.

El Jurado estuvo integrado por la cubano-española Mayda Bustamante, licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas dela Universidad deLa Habana, periodista, promotora cultural y directora de Relaciones Internacionales dela Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica; y por la cubana Luisa María Guerra, escritora, docente universitaria, promotora y gestora cultural y el colombiano Pedro Mario López Delgado, poeta, narrador, dramaturgo, docente universitario y coordinador del Concurso Literario Bonaventuriano de Poesía y Cuento. Este jurado otorgó los siguientes premios:

En Cuento, el Primer Premio fue para “Trenes rigurosamente cinematográficos” del colombiano Alberto Bejarano. El Segundo Premio lo ganó “La muerte de las gotas/Náufraga”, de la argentina Pamela Sabrina Terlizzi. El Tercer Premio fue para “El otro/La mentira”, del español Rafael Novoa Blanco.

El jurado también otorgó Menciones a los siguientes cuentos: “No tengo nada más que contarte” del colombiano Miguel Ángel Romero Chacón, “Breves historias de horror, de locura y de suerte” del chileno Patricio Andrés Espinoza Henríquez, “Mezquindades” de la argentina Ana Unhold, “Agua pasó por mi casa/Ernesto y Yolanda” del cubano Félix Flores Varona, “Instinto” de la argentina Marisa Vidal Varela, “Náufrago” de la español Miriam Noemí Orella Fernández y “El laboratorio” de la argentina Teresita Díaz Pumará.

En Poesía, el Primer Premio fue para “Poemas 31 y 36” del argentino Sergio Mandanelli. El Segundo Premio lo ganó “Lección de anatomía” del chileno Patricio Andrés Espinoza Henríquez. El Tercer Premio fue para “Hay un ruido que se escurre por debajo de las puertas” del venezolano Miguel Antonio Guevara.

El jurado también otorgó Menciones a los siguientes poemas: “Ella cree que su casa es pequeña” de la argentina Edith Galarza, “Poemas” de la peruana Rosakebia Liliana Estela Mendoza, “Isla yo” del español Rafael N. Sapirstein, “Poétika” del argentino Roberto Manuel Pico Núñez y “Ex confeso” del cubano Erasmo de los Ángeles Rondón Soto.

Strauss-Kahn o la fragilidad en la vida

¿Qué le ocurrió a Dominique Strauss-Kahn (foto), ex Director Gerente del poderoso Fondo Monetario Internacional? ¿Se le desbordó la testosterona a sus 62? ¿Acechó y atacó a una mucama de hotel para copular rápidamente, antes de cerrar su maleta para ir al aeropuerto, porque esa mañana debía viajar?

Aún hoy, varios días después del episodio, es difícil imaginar un funcionario de tan alto rango, correteando desnudo a una mucama en un cuarto de hotel. Bien, la historia terminó con su renuncia al cargo, una fianza de un millón de dólares para salir de la cárcel de Nueva York (a donde fue a parar con sus testículos tras el episodio de la mucama), un brazalete electrónico de seguimiento en su tobillo, un arresto domiciliario y el pago de una garantía por US$ 5 millones para evitar que intente abandonar el cumplimiento de las medidas cautelares.

Cambió, con un chasquido de mago, toda su vida. Pasó, sin transiciones, de la cima, a la sima. De ser uno de los hombres más poderosos del mundo, pasó a ser un paria de los altos círculos y un cadáver político. ¿Complot? ¿Fue víctima inocente de un complot, con la carnada de una mucama en un hotel de US$3.000 la noche, para impedirle el ascenso a candidato del Partido Socialista ala Presidenciade Francia? ¿No hubiera podido contratar una fina prostituta?

No pareciera lógico que un socialista esté en estos bretes. Tampoco que lo esté, siendo Director Gerente del FMI, un maldito banco internacional que tiene endeudados a todos los países del Tercer Mundo, con intereses onerosos, exigiéndoles políticas públicas imposibles de cumplir.

El juez de NuevaYork, Michael Obus, lo trató como a cualquier otro ciudadano de a pie. Dijo que además de la fianza para salir de detrás de las rejas y la garantía, el ex líder del FMI debe tener una custodia armada, en forma permanente, ¡bajo su propio costo! Los arreglos de seguridad de Strauss-Kahn costarán 200.000 dólares al mes.

La carta de renuncia de Strauss-Kahn, divulgada por el FMI y fechada el 18 de mayo, contiene su primer comentario público sobre los cargos de intento de violación, actos sexuales ilegales y secuestro de una viuda africana de 32 años en un hotel de lujo en Manhattan. “Rechazo con la mayor firmeza posible todas las acusaciones que fueron hechas en mi contra. Quiero dedicar toda mi fuerza, todo mi tiempo y toda mi energía a demostrar mi inocencia”, escribió.

Ahora Dominique Strauss-Kahn ya no importa tanto. En Francia, todos se mueven para saber quién lo reemplazará, si Francois Hollande o Martine Aubry. Entre tanto, en el FMI, el mayor prestamista usurero del mundo, se alega que debe ser un europeo quien lo reemplace, porque China, Brasil y Sudáfrica han pedido un nuevo enfoque y México y Japón reclaman un proceso abierto de sucesión.

Harry Truman, entre putas y políticos

El colega Pedro Pinto me comparte esta breve reseña del presidente de los Estados Unidos, Harry Truman (foto), quien probablemente tomó tantas o más decisiones que todos los 42 presidentes que lo precedieron. Malas o buenas. Sin embargo, un aspecto de su grandeza puede que permanezca para siempre.

El único activo que tenía cuando falleció era la casa en la que vivía, que se hallaba en Independence, Missouri. Su esposa la había heredado de sus padres, y aparte de los años que pasaron enla Casa Blanca, fue donde vivieron toda la vida.

Cuando se retiró de la vida oficial en 1952, sus ingresos se reducían a una pensión del Ejército de los Estados Unidos, de $13,507 dólares al año. El Congreso, enterándose de que, incluso, pagaba los sellos de correo de su bolsillo, le otorgó una prestación y, más tarde, una pensión de $25,000 al año.

Después de entregar el cargo de Presidente a su sucesor, el general Dwight Eisenhower, Harry y su esposa Bess regresaron, conduciendo su propio coche, a su casa en Missouri, sin ninguna compañía del Servicio Secreto.

Cuando le ofrecían cargos con elevados salarios, los rechazaba, diciendo: “Ustedes no me quieren a mí, lo que quieren es a la figura del Presidente, y esa no me pertenece. Le pertenece al pueblo norteamericano y no está en venta”.

Cuando el 6 de mayo de 1971 el Congreso pretendía otorgarlela Medallade Honor, con ocasión de su 87 cumpleaños, él la rehusó escribiendo una carta que decía: “No considero que haya hecho algo para merecer esa medalla, venga del Congreso o venga de cualquier otra parte”.

Mientras fue Presidente se pagó todos los gastos de viaje y manutención con su dinero. Muchos políticos modernos de todo el mundo se hacen ricos gracias a los cargos que desempeñan.

El bueno de Harry Truman estaba en lo correcto cuando comentó en una ocasión: “Mis metas en la vida fueron ser pianista en una casa de putas o ser político. Y para decir la verdad, no existe gran diferencia entre estas dos ocupaciones”.

Debiéramos desenterrarlo, clonarlo y repartirlo a varios países que necesitan, con urgencia, un gobernante honesto.