Archivo diario: 30 marzo, 2011

Pésimo negocio del presidente Sebastián Piñera

La imagen que vimos todos en Chile era la de una mujer frente a un salón lleno de personas, a quienes les dice que son sus regalones (o preferidos) y, por esa razón, aunque no resultaron afectados por el terremoto y tsunami del 27 de febrero del 2010, ella los incluyó en la lista de damnificados para que el Gobierno central les diera subsidios y ayudas para mejorar sus viviendas o comprar otras.

En la segunda imagen se ve a la misma mujer parada frente a otro salón lleno de personas, quienes resultaron damnificadas por el cataclismo del 27 de febrero del 2011, en tanto no pudieron habitar los edificios que ya estaban siendo terminados pero que el fenómeno telúrico afectó de manera seria. Alguien de los asistentes le pregunta a la mujer que está parada frente, si pueden “desmantelar” (y uso esa palabra, específicamente, “desmantelar”, o sea, tomar mediante hurto, piezas y elementos de esos edificios sin terminar, para ellos usarlo en otro sitio, como tazas de inodoros, lavamanos, llaves de agua, lavaplatos, puertas, etcétera), y la mujer le responde: “Absolutamente, sí”, lo cual fue recibido con una salva de aplausos.

Esa mujer de las dos escenas es la intendenta de la Región del Biobío, Jacqueline van Rysselberghe (foto).

En la primera escena dice que 1) engañó al Gobierno central para ayudarlos, porque son sus “regalones”. Mintió, 2) considerándolos damnificados, para usar dineros de los damnificados reales. Además, 3) anunciaba que iba a quitar dinero a los damnificados para dárselo a quienes no eran damnificados, y 4) el propósito de tamaña inmoralidad y falta de ética pública era abonar prebendas, con recursos estatales, para ablandar el corazón de esas personas y, prácticamente, comprometerlas para que votaran por ella, porque después de la Intendencia su objetivo era el Congreso Nacional.

En la segunda escena, 1) es una autoridad promoviendo el vandalismo, 2) “autorizando” que un bien público, como los edificios sin terminar, sea desmantelado por particulares, y 3) congraciarse con esas personas y ablandarles el corazón para, prácticamente, comprometerlas a fin de que votaran por ella, porque después de la Intendencia su objetivo era el Congreso Nacional.

¡Esa es la intendenta Jacqueline van Rysselberghe que defiende el presidente Sebastián Piñera!

¡Esa es la autoridad por la que la Unión Demócrata Independiente, UDI, busca “cerrar filas” para defender de una acusación constitucional en el Congreso Nacional, que la tiene bien merecida!

Esa funcionaria, inmoral, carente de probidad con sus funciones y con los recursos estatales, es la que tiene ocupado al gobierno, con gasto de tiempo y personal, durante muchas semanas, porque “hay que defenderla”. ¿Por qué defender a un funcionario 1) inmoral, 2) sin ética, 3) no probo? Nadie lo sabe.

Parece una mala apuesta del presidente Sebastián Piñera, un mal negocio que a la larga va a perder. Porque, ciertamente, no se trata de que la señora Frankenstine (la llamo así, por lo monstruosa que es en su actuar) haya “violado la ley”, porque seguramente no alcanzó a consumar el delito, pero las imágenes son irrefutables en cuanto a su intención de burlar la ley.

Es como si alguien fuera sorprendido con un cuchillo en la mano, que tiene levantado para asestarle una puñalada a otra persona. No, no es asesino, pero… O, para poner un ejemplo más acorde con los hechos noticiosos del momento, es como si la policía encontrara a un sujeto con el pene afuera, erecto, sujetando a un niño al que le ha bajado los pantalones. No, no es pedófilo, ni ha violado a nadie, pero…