Los figurines y los contenidos en televisión

Con la llegada del empresario Andrónico Luksic al Canal 13 de televisión, ya no se puede hablar de “El canal del angelito”, como solía llamársele. Se le llamaba así por algún logosímbolo y por su pertenencia a la Universidad Católica.

Justamente, una de las cosas por las que el Canal 13 solía ser convertido en saco de boxeador, era su decidida doble moral que la gente veía, en cuanto a que posaba de católico y clerical, mientras lo que ponía en pantalla eran otras cosas.

Olvidémonos del angelito y todos esos aditamentos, pues lo que ahora ocurre es que pronto será presentado en sociedad como un canal privado, con fines de lucro, que tendrá una parrilla programática en concordancia con esa concepción.

Aunque, claro, comenzará con los mismos vicios del resto de las empresas de comunicación: creer que contratar a un sujeto, o a una maniquí, resuelve el asunto de los contenidos.

Conozco una radio chilena que fue adquirida por una empresa extranjera, y en lugar de tener una propuesta nueva lo que hizo fue contratar a tres periodistas conocidos y poner avisos publicitarios promocionales. Obviamente, esa radio está entre las de más baja sintonía, aunque juraría que su presupuesto, por solamente esos tres personajes, debe ser abultado.

Parece que algo de ese vicio, de sustituir los contenidos con figurines, tiene aún el Canal 13, en su proceso de puesta a punto. Me refiero a “las contrataciones” que realiza. Y me refiero a una en particular, la de Martín Cárcamo.

Siempre amparado por Felipe Camiroaga en el canal oficial TVN, Martín Cárcamo logró permanecer más de lo obvio. Y al final está haciendo dos programas escolares: “Calle 7”, se llama uno, y “El último pasajero” se llama el otro.

Por estar bien apadrinado y hacer estos espacios, que no son más que una gritadera de jovencitos(as) que realizan pruebas de aptitud física, algunos lo consideran idóneo para conducir el matinal del “nuevo” Canal 13.

Puedo pronosticarles lo mismo que pronostiqué cuando dijeron, con bombos y platillos, y tras un contrato multimillonario, que Raquel Argandoña iría “a salvar” al matinal del Canal 13: no pasará nada.

El tiempo me dio la razón. No pasó nada con doña Raquel Argandoña, un bluff de la televisión. Inclusive, el Canal 13 tuvo que pagarle una indemnización para rescindir su contrato, anticipadamente.

Ella se hizo conocida estando de modelo de Don Francisco, cuando enfrentó a su jefe en el momento de hacerle una de sus tallas burdas, y acrecentó su popularidad leyendo el noticiero de la dictadura. Después se consolidó por personificar a Catalina de los Ríos y Lisperguer, en la teleserie “La Quintrala”. Catalina de los Ríos y Lisperguer fue una dama de la aristocracia santiaguina, acusada de asesinatos y brujería, que vivió entre 1604 y 1665. Y la teleserie, de apenas 11 capítulos, conmocionó a los televidentes chilenos de 1987.

Con esos 11 capítulos y el remoquete de la Quintrala, Raquel Argandoña pasó a la historia de Chile. Se convirtió en heroína, y ha derivado mucho dinero hasta el día de hoy, en que, inclusive, participa en el matinal del canal oficial TVN, que conduce su amigo Felipe Camiroaga. Pero su aporte a los contenidos televisivos es poco.

Decía, pues, que por ese palmarés la llevaron al Canal 13 y, según intuí, no pasó nada. Como no va a pasar nada con Martín Cárcamo, y como tampoco pasó nada con Fernanda Hansen, una jovencita que era de apoyo en el canal oficial TVN y la llevaron al 13 para que los redimiera.

Porque conducir un programa requiere algo más que años de televisión, que es el argumento de Cárcamo. Llevar años en un medio, no dice mucho, porque el “director ejecutivo” de esa radio que les mencioné arriba, lleva muchos años en radio, y no sabe diferenciar entre una noticia, un publireportajes y un disc jockey.

Y Cárcamo no tiene esa energía propia, que sí tiene su mentor, Felipe Camiroaga. Por cierto que Cárcamo ha reemplazado a Camiroaga en el matinal del canal oficial TVN, y es increíble su desinformación de la vida, su pésima dicción, su falta de cosas interesantes para decir y la carencia de recursos vivenciales y mentales para hablar frente a las cámaras. De no haber sido por la calidad de Katherine Salosny, el matinal se hubiera venido a pique. Él, sabe gritar, con sus muchachos escolares.

Entiendo que todos quieran un pedazo de la torta, ahora que llega un multimillonario a manejar el canal, y por ello intuyan que está dispuesto a repartir plata a diestra y siniestra. Pero en el afán de morder esa torta, y peritir que los amigos muerdan una tajada, se van viendo las torpezas, y la ignorancia del medio, que tienen los que logran posicionarse en la parte alta de la empresa. Estos, como aquel ejecutivo radial, creen que los contenidos se pueden sustituir con figurines.

Advertisement

Una Respuesta a Los figurines y los contenidos en televisión

  1. El canal oficial TVN no tuvo cautela para sacar, de manera anticipada y abrupta, a Martín Cárcamo, quien se supone que estaría hasta el 31 de diciembre, antes de pasar al Canal 13. Su salida, muestra también el talante con que se manejan las cosas en la televisión:
    http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2010-10-27&NewsID=114354&BodyID=0&PaginaId=32

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s