Archivo mensual: octubre 2010

Claves literarias de Mario Vargas Llosa

En su incesante, meticulosa, innovadora y prolífica carrera de escritor, Mario Vargas Llosa, recientemente distinguido con el Premio Nobel de Literatura, elaboró un listado de sugerencias que le vienen al escritor recién iniciado. Es clásico el “decálogo” de Horacio Quiroga sobre el cuento, y muchos otros grandes escritores han hecho, también, su lista de sabios consejos (recuerdo en este momento a Juan Carlos Onetti en prosa y Rainer María Rilke en poesía, cada cual a su manera).

Llama la atención que Vargas Llosa ligue la importancia de la sinceridad al momento de escribir con la calidad del lenguaje. Su fórmula es, simplemente, “la sinceridad es estética”. Y lo es, a partir del hecho de que la literatura es algo irreal que se ofrece como real. La ficción creíble. Y quiero destacar el orden de los factores: primero sinceridad, después estética; es la unión de los factores lo que potencia la fórmula.

“Consejos a un joven novelista” se titula el texto del Nobel hispano–peruano, que hace continuidad con el artículo anterior sobre los microrrelatos. Lo traigo a colación porque, en realidad, el nivel de exigencia de cada texto debe ser alto, independientemente de su extensión. Pero para quienes están escribiendo textos cortos, estas sugerencias de un grande latinoamericano vienen bien para ampliar el radio de acción, y comenzar a elaborar obras más extensas.

1)Sólo quien entra en literatura como se entra en religión, dispuesto a dedicar a esa vocación su tiempo, su energía, su esfuerzo, está en condiciones de llegar a ser verdaderamente un escritor y escribir una obra que lo trascienda.

2)No hay novelistas precoces. Todos los grandes, los admirables novelistas, fueron, al principio, escribidores aprendices cuyo talento se fue gestando a base de constancia y convicción.

3)La literatura es lo mejor que se ha inventado para defenderse contra el infortunio.

4)En toda ficción, aun en la de la imaginación más libérrima, es posible rastrear un punto de partida, una semilla íntima, visceralmente ligado a una suma de vivencias de quien la fraguó. Me atrevo a sostener que no hay excepciones a esta regla y que, por lo tanto, la invención químicamente pura no existe en el dominio literario.

5)La ficción es, por definición, una impostura –una realidad que no es y sin embargo finge serlo– y toda novela es una mentira que se hace pasar por verdad, una creación cuyo poder de persuasión depende exclusivamente del empleo eficaz de unas técnicas de ilusionismo y prestidigitación semejantes a las de los magos de los circos o teatros.

6)En esto consiste la autenticidad o sinceridad del novelista: en aceptar sus propios demonios y en servirlos a la medida de sus fuerzas.

7)El novelista que no escribe sobre aquello que en su fuero recóndito lo estimula y exige, y fríamente escoge asuntos o temas de una manera racional, porque piensa que de este modo alcanzará mejor el éxito, es inauténtico y lo más probable es que, por ello, sea también un mal novelista (aunque alcance el éxito: las listas de bestsellers están llenas de muy malos novelistas).

8)La mala novela que carece de poder de persuasión, o lo tiene muy débil, no nos convence de la verdad de la mentira que nos cuenta.

9)La historia que cuenta una novela puede ser incoherente, pero el lenguaje que la plasma debe ser coherente para que aquella incoherencia finja exitosamente ser genuina y vivir.

10)La sinceridad o insinceridad no es, en literatura, un asunto ético sino estético.

11)La literatura es puro artificio, pero la gran literatura consigue disimularlo y la mediocre lo delata.

12)Para contar por escrito una historia, todo novelista inventa a un narrador, su representante o plenipotenciario en la ficción, él mismo una ficción, pues, como los otros personajes a los que va a contar, está hecho de palabras y sólo vive por y para esa novela.

13)El de las novelas es un tiempo construido a partir del tiempo psicológico, no del cronológico, un tiempo subjetivo al que la artesanía del novelista da apariencia de objetividad, consiguiendo de este modo que su novela tome distancia y diferencie del mundo real.

14)Lo importante es saber que en toda novela hay un punto de vista espacial, otro temporal y otro de nivel de realidad, y que, aunque muchas veces no sea muy notorio, los tres son esencialmente autónomos, diferentes uno de otro, y que de la manera como ellos se armonizan y combinan resulta aquella coherencia interna que es el poder de persuasión de una novela.

15)Si un novelista, a la hora de contar una historia, no se impone ciertos límites (es decir, si no se resigna a esconder ciertos datos), la historia que cuenta no tendría principio ni fin.

La destreza de los microrrelatos

Cuando uno es amante de la literatura quiere saber cómo lo hacen los demás, cómo escriben, cuáles son esas chispas de genialidad que hacen un texto superior. Me ocurre lo mismo con los concursos. Es bueno saber qué textos fueron los triunfadores, y al leerlos, descubrir, obviamente, por que los integrantes del jurado decidieron premiarlos. A veces, uno se decepciona con el fallo. Por eso, comparto el texto ganador y los primeros 6 textos del libro de 170 páginas del I Premio Museo de la Palabra, que la Fundación César Egidio Serrano publicó y puso en circulación el pasado 13 de octubre, con el título “Más allá de la medida”. El texto ganador se titula “Hace días que llueve”, y los 6 siguientes “El peligro que acecha”, “El topo”, “A nosotros no”, “Las historias que escribo”, “De puertas adentro” y “El pequeño país”. Debo admitir que los textos breves son muy exigentes. Tienen el reto de usar muy pocas palabras y sin embargo decirlo todo, crear y cerrar la historia. Exigen una gran destreza. Y si alguno de ustedes tiene un texto que se ajuste a esas características, está en condiciones de participar, aquí, en el II Premio Museo de la Palabra. Aquí están 6 de los premiados. Disfrútenlos:

Hace días que llueve María Soledad Uranga (Argentina) Hace días que llueve a cántaros. Y la gata se comió el último grillo que nos mantenía despiertos.

El peligro que acecha Carmen Becerra Fuentes (España) Nunca se lo he contado a nadie. Cuando niña, en el hueco de la escalera de mi edificio se ocultaba un francotirador. Por eso, al bajar la basura, salvaba los metros que me separaban de la puerta en solo unos segundos, sin mirar atrás. Siempre me salvó mi rapidez. Al ir creciendo, en todas las casas que he habitado, he sentido la presencia de otros como él, agazapados en recodos oscuros. Ya no corro, pero aún no he tenido el valor de girarme y enfrentar sus rostros. Sé que algún día habré de hacerlo, si no quiero que me acaben alcanzando. Algún día.

El topo Estrella Martín Peccis (España) La taza de té humeaba entre las manos de la mujer. Es hermosa, pensó el hombre sentado frente a ella. Lástima que tenga que morir. ¡Quién hubiera imaginado que ella fuese el topo! Con esa cara de niña, dulce y suave; con esa mirada cálida y apacible. Deslizó sus ojos por el cuello femenino y admiró sus pequeños pechos, aquellos que él había besado tantas veces. Sorbió su té lentamente, deleitándose como lo hacía con su boca. La echaré de menos, asumió, en el mismo instante en que se desplomaba muerto sobre la mesa.

A nosotros no Luis Manuel Nuño Espina (España) A nosotros los náufragos nos gusta dejarnos barba y pelo largo. Adoramos el dibujo de nuestra huella en la arena, nuestro mar es azul limpio y la playa tiene una distancia de paseo y medio, el paseo que damos todas las mañanas hasta las rocas; allí pescamos. Así que no se os ocurra ni por un momento venir a salvarnos. No deis un paso más u os parto el alma a patadas. Y aún así, ahí vienen, con dentaduras perfectas, contaminando al hablar. Tipos llenos de aristas. Cabrones, ni me toquéis. A mí nadie me rescata (a ninguno de nosotros).

Las historias que escribo José Antonio Palomares (España) Todo el mundo sabe que yo solo escribo sobre lo que he vivido. Es lo que digo a los periodistas: por eso me hice marino mercante, por eso me infiltré en los bajos fondos, por eso durante algún tiempo fui boxeador. Por eso escribí novelas sobre marineros, el lumpen, los boxeadores mediocres. Y por eso cuando vi a mi mujer sosteniendo mi última novela recién publicada, Infiel, y en la otra mano una escopeta con la que me apuntaba al estómago, supe que tenía problemas.

–Ahora podrás escribir historias de fantasmas –dijo furiosa mientras disparaba.

Y eso hago.

De puertas adentro Javier Pascual Echalecu (España) A mi padre, una vez, le salió un hombre dentro. Lo tuvo alojado varios años al fondo de la garganta –justo detrás de la campanilla–. A última hora de la noche aquel hombre se ponía a hablar y su voz, comparada con la de mi padre, parecía un aliento sin vida. Fue nuestro secreto. Cuando no podía oírnos le llamábamos “el hombre que llora”. Una noche mamá creyó escucharlo y preguntó por él, pero eh, qué clase de padre iba a reconocer que tenía dentro a un hombre así de triste.

El pequeño país Jesús de la Plaza (España) El pequeño país vecino inventó una bala que nunca alcanzaba su objetivo. Recibieron el Premio Nobel de la Paz. Reconocimiento mundial, gran alborozo.

Lo invadimos.

Los figurines y los contenidos en televisión

Con la llegada del empresario Andrónico Luksic al Canal 13 de televisión, ya no se puede hablar de “El canal del angelito”, como solía llamársele. Se le llamaba así por algún logosímbolo y por su pertenencia a la Universidad Católica.

Justamente, una de las cosas por las que el Canal 13 solía ser convertido en saco de boxeador, era su decidida doble moral que la gente veía, en cuanto a que posaba de católico y clerical, mientras lo que ponía en pantalla eran otras cosas.

Olvidémonos del angelito y todos esos aditamentos, pues lo que ahora ocurre es que pronto será presentado en sociedad como un canal privado, con fines de lucro, que tendrá una parrilla programática en concordancia con esa concepción.

Aunque, claro, comenzará con los mismos vicios del resto de las empresas de comunicación: creer que contratar a un sujeto, o a una maniquí, resuelve el asunto de los contenidos.

Conozco una radio chilena que fue adquirida por una empresa extranjera, y en lugar de tener una propuesta nueva lo que hizo fue contratar a tres periodistas conocidos y poner avisos publicitarios promocionales. Obviamente, esa radio está entre las de más baja sintonía, aunque juraría que su presupuesto, por solamente esos tres personajes, debe ser abultado.

Parece que algo de ese vicio, de sustituir los contenidos con figurines, tiene aún el Canal 13, en su proceso de puesta a punto. Me refiero a “las contrataciones” que realiza. Y me refiero a una en particular, la de Martín Cárcamo.

Siempre amparado por Felipe Camiroaga en el canal oficial TVN, Martín Cárcamo logró permanecer más de lo obvio. Y al final está haciendo dos programas escolares: “Calle 7”, se llama uno, y “El último pasajero” se llama el otro.

Por estar bien apadrinado y hacer estos espacios, que no son más que una gritadera de jovencitos(as) que realizan pruebas de aptitud física, algunos lo consideran idóneo para conducir el matinal del “nuevo” Canal 13.

Puedo pronosticarles lo mismo que pronostiqué cuando dijeron, con bombos y platillos, y tras un contrato multimillonario, que Raquel Argandoña iría “a salvar” al matinal del Canal 13: no pasará nada.

El tiempo me dio la razón. No pasó nada con doña Raquel Argandoña, un bluff de la televisión. Inclusive, el Canal 13 tuvo que pagarle una indemnización para rescindir su contrato, anticipadamente.

Ella se hizo conocida estando de modelo de Don Francisco, cuando enfrentó a su jefe en el momento de hacerle una de sus tallas burdas, y acrecentó su popularidad leyendo el noticiero de la dictadura. Después se consolidó por personificar a Catalina de los Ríos y Lisperguer, en la teleserie “La Quintrala”. Catalina de los Ríos y Lisperguer fue una dama de la aristocracia santiaguina, acusada de asesinatos y brujería, que vivió entre 1604 y 1665. Y la teleserie, de apenas 11 capítulos, conmocionó a los televidentes chilenos de 1987.

Con esos 11 capítulos y el remoquete de la Quintrala, Raquel Argandoña pasó a la historia de Chile. Se convirtió en heroína, y ha derivado mucho dinero hasta el día de hoy, en que, inclusive, participa en el matinal del canal oficial TVN, que conduce su amigo Felipe Camiroaga. Pero su aporte a los contenidos televisivos es poco.

Decía, pues, que por ese palmarés la llevaron al Canal 13 y, según intuí, no pasó nada. Como no va a pasar nada con Martín Cárcamo, y como tampoco pasó nada con Fernanda Hansen, una jovencita que era de apoyo en el canal oficial TVN y la llevaron al 13 para que los redimiera.

Porque conducir un programa requiere algo más que años de televisión, que es el argumento de Cárcamo. Llevar años en un medio, no dice mucho, porque el “director ejecutivo” de esa radio que les mencioné arriba, lleva muchos años en radio, y no sabe diferenciar entre una noticia, un publireportajes y un disc jockey.

Y Cárcamo no tiene esa energía propia, que sí tiene su mentor, Felipe Camiroaga. Por cierto que Cárcamo ha reemplazado a Camiroaga en el matinal del canal oficial TVN, y es increíble su desinformación de la vida, su pésima dicción, su falta de cosas interesantes para decir y la carencia de recursos vivenciales y mentales para hablar frente a las cámaras. De no haber sido por la calidad de Katherine Salosny, el matinal se hubiera venido a pique. Él, sabe gritar, con sus muchachos escolares.

Entiendo que todos quieran un pedazo de la torta, ahora que llega un multimillonario a manejar el canal, y por ello intuyan que está dispuesto a repartir plata a diestra y siniestra. Pero en el afán de morder esa torta, y peritir que los amigos muerdan una tajada, se van viendo las torpezas, y la ignorancia del medio, que tienen los que logran posicionarse en la parte alta de la empresa. Estos, como aquel ejecutivo radial, creen que los contenidos se pueden sustituir con figurines.

Los movimientos en la tele al mejor postor

Resulta extraño que el director ejecutivo del canal oficial TVN, Mauro Valdés (foto), se muestre extrañado de que el Canal 13, ahora en manos de Andrónico Luksic, les ofrezca mejores condiciones laborales y económicas a varios de quienes eran conocidos como empleados de TVN.

El primero en emigrar de la estación estatal al 13 fue el jefe de prensa, Jorge Cabezas, quien, a su vez, se habría llevado a uno de los presentadores del noticiero “24 horas” de la mañana, Mauricio Bustamante, además de un editor de ese informativo y la editora de los reportajes.

Van 4 de TVN para el 13, y serán muchos más.

Este domingo se divulgó que el animador de dos programas escolares de TVN, “Calle 7” y “El último pasajero”, Martín Cárcamo, también se va para el 13, para animar la mañana, haciéndole competencia a quien fuera, al parecer, su protector en TVN, Felipe Camiroaga.

Es decir, salen de TVN hacia el Canal 13: Jorge Cabezas, David Belmar, Luis Hernán Browne, Pilar Rodríguez, Patricio Ovando, Mauricio Bustamante y Martín Cárcamo.

Entonces dice el señor Mauro Valdés: “Yo habría esperado más innovación, más creatividad, más aporte propio de valor del nuevo Canal 13, y me parece que construir un proyecto empresarial a partir de la grúa sobre TVN es particularmente extraño”.

Qué extraño que diga eso, porque eso es lo que se usa en Chile.

Que yo sepa, hay un espíritu mercenario en todo, porque lo que importa no es la fidelidad del empleado para con una empresa, sino la posibilidad de embolsarse, lo más rápidamente, la mayor cantidad de dinero.

Y esta mentalidad la propician las mismas empresas, que hacen los contratos laborales a uno, dos años y, como máximo, tres. Entonces, no hay sentimiento de pertenencia en el empleado. No hay fidelidad para con la empresa. Nadie suda la camiseta por una empresa periodística en Chile.

En verdad, todos los periodistas son mercenarios, en pos del mejor postor. Y si ello implica trabajar en 3 y 4 empresas periodísticas al mismo tiempo, lo hacen. ¿Cómo y con quién van a ser fieles unos empleados en estas condiciones?

Obviamente, esta situación, que simplemente reseño y no juzgo, se desprende el hecho de que la calidad del periodismo chileno sea baja, en general. Y, en general, se habla mal, se tiene mala dicción y no se investiga.

Pero, ¿por qué habrían de más, si en 12 meses los echan, o “les renuevan” el contrato por otros… ¡12 meses!? Esta situación de zozobra es insostenible.

¡Qué extraño que un director ejecutivo no sepa que esto ocurre y se declare extrañado! Porque son los “directores ejecutivos” los que promueven ese espíritu mercenario.

II Premio Museo de la Palabra

El libro con los micorrelatos ganadores y finalistas y también los recomendados por el jurado en el I Premio Museo de la Palabra se puso en circulación el 13 de octubre, con el título “Más allá de la medida”. El jurado estuvo compuesto por Cristina Alberdi, Teresa Álvarez, Javier Sagarna Shlomo Ben Ami, Miguel Ángel Mellado, Juan Cruz, Alfonso Fernández Burgos, Ignacio Ferrando, César Antonio Molina, Carmen Posadas y Paloma Mayordomo. El micorrelato ganador fue este:

Hace días que llueve

Por María Soledad Uranga (Argentina)

Hace días que llueve a cántaros. Y la gata se comió el último grillo que nos mantenía despiertos.

Les recuerdo o cuento que quedan pocos días para enviar los micorrelatos para participar en el II Premio Museo de la Palabra, de acuerdo con la convocatoria de la Fundación César Egidio Serrano. El plazo de envío se cierra el 31 de octubre, para lo cual hay que llenar un formulario.

Las bases son: 1-Podrán participar cuantos escritores de cualquier país del mundo lo deseen. 2-Se establece un premio de 7.000 euros al microrrelato ganador del certamen. 3-Los originales (dos por autor como máximo) estarán escritos en cualquiera de las siguientes lenguas: español, inglés, árabe o hebreo. 4-Los relatos no podrán superar las 100 palabras (con un máximo de 600 caracteres con espacios incluidos). Se enviarán exclusivamente rellenando el formulario que se encontrará en la página web de la Fundación. Los textos serán originales, inéditos en todos los medios (en papel, blog, publicaciones electrónica, en red…) y que no hayan sido premiados en cualquier otro certamen. 5-Los textos que incumplan las bases serán descalificados. 6-El plazo de recepción de originales comenzará el día 20 de julio de 2010 y terminará a las 24:00 horas del día 31 de octubre de 2010 (hora peninsular española). 7-El jurado evaluador hará una selección de finalistas que no superará los 150 microrrelatos. El listado de los títulos finalistas será publicado en la página web de la Fundación César Egido Serrano. 8-El fallo final del jurado se hará público dentro del año 2010. 9-El relato ganador se publicará en la web de la Fundación César Egido Serrano. 10-La resolución del jurado será inapelable. 11-La inscripción en este certamen supone la total aceptación de sus bases. Para acceder al formulario de participación pulse aquí, por favor.

Furia y desvaríos en los mineros de la San José

Ya están sumidos en la vorágine de la vida, después de haber vivido la muerte. Los 33 mineros viajaron a España, invitados por Antena 3, y varios de ellos han dado entrevistas a medios nacionales y extranjeros. Su abogado, Edgardo Reinoso, considera que fueron dados de alta “muy pronto”, y al menos dos de ellos están “muy mal”.

La Asociación Chilena de Seguridad (Achs), que estuvo todo el tiempo en la boca del ducto de la mina San José, a partir del momento en que se tomó contacto con los mineros, el día 17 del desastre, reveló que están consumiendo mucho alcohol, muchas veces.

No están en condiciones de asumir en buena forma el efecto de los tragos.

El abogado Reinoso dijo: “Algunos de ellos no debieron ser dados de alta. Se ha sabido que están en situación muy seria, desde el punto de vista psicológico, y lamentamos que el hospital les haya dado el alta de manera tan rápida”.

Dijo que dos o tres no está bien.

El director regional de la Asociación Chilena de Seguridad, doctor Jorge Díaz, dijo que “algunos han presentado problemas porque se les ha pasado la mano con el alcohol. Se encuentran frágiles después de la experiencia que vivieron, y no tienen capacidad de contención”.

El abogado Reinoso no quiso precisar quiénes estaban mal, pero reconoció que ya es un hecho público que uno de los más afectados es Edison Peña, quien en todas las entrevistas termina llorando a mares.

El otro sería Mario Sepúlveda (foto), el hombre que salió en segundo lugar del ducto, y lo hizo dando brincos y abrazos por doquier, regalando pedazos de roca como souvenir y agitando a los presentes en esa noche épica, con su grito de “Chi-chi-chi Le-le-le, ¡Viva Chile”.

Mario Sepúlveda, apodado “Supermario”, dio una entrevista al periodista Amaro Gómez-Pablo, del canal oficial TVN, y dijo que eso que vivieron fue horrible, que ellos solo querían trabajar y ganarse unos pesos, pero se encontraron de pronto en el infierno y a punto de morir.

Dijo que rezaban para que no fueran los dueños de la mina los que se ocuparan de su rescate, porque en ese caso muy seguramente hubieran muerto los 33.

Pidió la cárcel para los señores Alejandro Bohn y Marcelo Kemeny, dueños de la mina San José.

“Pero no reclusión en Capuchinos, porque sería un premio, sino donde están los delincuentes”, dijo Mario Sepúlveda.

Mario Sepúlveda, minero loco de felicidad

Sigue sobre la mesa el tema de la situación post-rescate de los 33 mineros que estuvieron atrapados 2 meses a 700 metros de profundidad en la mina San José, en Copiapó, al norte de Santiago. Los distintos medios de comunicación siguen consultando sicólogos y sociólogos para comprender la dimensión de lo que puede estar ocurriendo en las mentes de los mineros rescatados, y cómo asumirían su futuro.

Unos afirman que los mineros “no son un ejemplo de vida”, pues esta categoría corresponde a otro tipo de cualidades que las personas corrientes asumen para imitar. Un ejemplo de vida puede ser la Madre Teresa, Martin Luter King, Yoko Ono, Elvis Presley, Bill Gates, Diana Spencer o Stephen Hawking, por cualidades humanas expuestas a lo largo de sus vidas, que pueden llegar a constituir un hito para nosotros. Un hito, digno de imitar.

Los mineros, por el contrario, “son un ejemplo de supervivencia”, categoría indiscutible que los hace heroicos, pero muy distinta a la anterior. Porque muy seguramente las personas quisiéramos imitar su temple, su fe, su presencia de ánimo para sobrevivir como muertos durante 17 días, tiempo en el que no había certeza, acá en la superficie, de si seguían vivos.

Al salir, se supo que habían hecho un “pacto de silencio”, lo cual fue calificado como provechoso por los especialistas. Era parte de su protección contra el mundo exterior. Pacto de silencio que algunos de ellos entendieron como “no hablar”, pero otros, como “no referirse a los demás”.

En este “no referirse a los demás”, varios salieron un par de días después del rescate en algún programa de televisión, y dejaron entrever que el pacto de silencio estaba circunscrito a los primeros 17 días. Porque a partir de este día, cuando llega el taladro a donde estaban y ellos envían la nota con la leyenda “Estamos bien el refugio los 33”, la situación para ellos, y para el equipo de rescate, cambió sustancialmente.

A partir de ese momento pudo establecerse en dónde estaban atrapados, exactamente, porque era tal el descuido en esa mina que los planos de los socavones estaban mal elaborados o eran simples croquis a mano, lo que había hecho tomar la decisión de lanzar varios sondajes en la búsqueda.

Ubicados, con coordenadas, y obteniendo en la superficie información sobre las condiciones allá abajo, las cosas cambiaron sustancialmente para los mineros. Ya tuvieron, paulatinamente, agua, aire, alimentos semi-sólidos y después sólidos, ropa y zapatos de recambio.

¿Qué ocurrió en esos primeros 17 días?

Parece, y esto es especulación, que hubo riñas verbales, pánico ante la muerte, estrés de encierro, animosidad entre ellos. Y, al parecer, es sobre este período que se realiza el pacto. Porque pareciera ser que no era tan rígida la afirmación de que eran “fuertes como mineros”.

Porque esos primeros 17 días no eran mineros, propiamente. Eran candidatos a la muerte. Y la muerte, aterra. Es natural. En condiciones extremas, como las vividas por ellos, todo es comprensible.

El minero enfermero Jhonny Barrios, según dijeron, no quería atender el pacto de silencio. Es más, no quería saber nada de sus 32 compañeros de encierro.

Y también dijeron que el pacto lo habrían hecho hasta que se resolviera la situación de ellos frente a la empresa que es dueña de la mina San José. Estamos hablando de las condiciones para entablar una demanda, los 33.

Lo cierto es que estar atrapados a 700 metros de profundidad, es decir, con toda una montaña encima que, dicen, “crujía”, y podía venirse en cualquier momento, no es fácil de soportar. Por muy mineros que sean.

Atrapados sin alimentos, sin agua, en las tinieblas, con un aire que tenía 85 por ciento de humedad y una temperatura ambiente que llegaba a los 38 grados centígrados, no es una situación fácil. Todo lo que pudo haber pasado en esas condiciones, lo encuentro comprensible.

Como me parece comprensible que Mario Sepúlveda, el segundo minero en salir del ducto redentor, que lo hizo cargando una mochila de piedras de la mina como souvenir, y alentando como un barrista al grueso de trabajadores que estaban ahí al momento de rescate, “Chi-chi-chi le-le-le, ¡viva Chi-le!”, se desató en una nota que le hizo la cadena de televisión estadounidense ABC.

Hasta se quitó el bañador y corrió desnudo al encuentro del mar. Gritaba, saltaba, meditaba, nadaba, hablaba, reía… Estaba loco. Sí. Loco de felicidad por haber vuelto a la vida. Y esto también es comprensible.

VII-Muñecos vudú en juicio a arquitecta fatal

La fiscalía logró que el juzgado aceptara sumar al acerbo probatorio contra la arquitecta María del Pilar Pérez varios muñecos vudú que al parecer tendrían relación con los crímenes del joven Diego Schmidt-Hebbel, de su ex esposo Francisco Zamorano y la pareja homosexual de éste, Héctor Arévalo, que se le imputan.

Los muñecos vudú, hechos de tela y rellenos de algodón, tienen las caras de la madre de una de las hijas de Julio Castillo, quien habría tenido relaciones sentimentales con María del Pilar, apodada por la prensa como “La Quintrala”, y también de una hija de Castillo y un ex suegro de Castillo.

Los objetos tenían alfileres en el rostro y las piernas, además de una cinta negra que les cruzaba el cuello. La defensa de la arquitecta mortal alegó que esos objetos no tienen nada que ver con los hechos por los cuales el Ministerio Público llevó a María del Pilar Pérez y el sicario que ésta contrató, José Ruz, a juicio.

El fiscal Carlos Gajardo se puso unos guantes de latex y sacó de las pertenencias de la acusada los muñecos vudú.

A su vez, el detective Patricio Díaz, quien fue el perito en la escena del crimen de Francisco Zamorano y Héctor Arévalo, muertos de un disparo en la nuca, tipo ejecución, confirmó la vinculación de José Ruz, quien en el momento de ser capturado admitió la autoría y el contrato que le ofreció “La Quintrala” para matarlos.

“En este informe se concluye que las lesiones de los señores Zamorano y Arévalo eran compatibles con la confesión del señor Ruz. Cuando se analizaron los cuerpos se confirmó que era un doble homicidio y que la persona que disparó tuvo que haber sido alguien cercano”, dijo el detective.

El abogado de José Ruz, Boris Hrzic, ha tratado de evitar que la confesión que entregó su representado sea abordada en el juicio. El profesional ha insistido en que se trató de una declaración ilegal, ya que fue tomada sin la presencia de un abogado defensor.

El justo medio en el drama de los mineros

Cuando se habla del “circo mediático”, con relación al drama de los 33 mineros atrapados en la mina San José (foto), no estoy muy seguro de que ese sea el calificativo adecuado. Pero decir esto, no quiere que los medios de comunicación lo hicieron de maravilla.

Comienzo por afirmar que nadie puede estar ajeno a la magnitud del drama: 33 mineros atrapadas, a 700 metros de profundidad, durante 2 meses. Ningún medio de comunicación, medianamente serio, puede sustraerse a tal dimensión de cosas.

Que los distintos medios de comunicación del mundo hayan puesto sus ojos en Chile, no es ninguna exageración. ¿Cómo obviar un hecho histórico y planetario? Lo distinto está entre un medio y otro.

Para empezar, los reportes de los medios extranjeros eran cada cierto tiempo, sobre asuntos puntuales que estaban ocurriendo en el proceso de rescate. Por eso, puede crearse un grado de comparación con algunos medios nacionales que hicieron transmisiones diarias que llegaron a semejar un reality, y una transmisión abierta de dos días hasta cuando salió el último rescatistas.

Aún así, no perdamos de vista la dimensión del acontecimiento.

Los medios de comunicación extranjeros, en general, hablaron de “un rescate” y los nacionales de “un parto”; los extranjeros de la “destreza técnica” y los nacionales de los “procedimientos chilenitos”.

El uso del lenguaje también hace la diferencia.

A los medios también se les acusa, desde ya, de estar manoseando a los mineros y echarles a perder la vida. Yo creo que cada minero es autónomo y responsable de qué tanto se va a exponer. De la misma manera, como seguirá siendo responsable de lo que haga con su vida.

Quizás sirva recordar a Marcelo Salas, quien jamás se dejó “manosear” por los medios de comunicación, mientras que Carlos Caszely ha ganado mucho dinero con su exposición ante los medios.

Los mineros, por lo pronto, han hecho un pacto de silencio sobre los ocurrido allá abajo entre los 33. Pero algunos ya han salido a dar su versión, la cual, dentro del pacto, no incluye referirse a los demás.

En eventos de la magnitud de éste, tanto como en el terremoto del 27 de febrero, no es posible pasar un rasero para obtener un determinado comportamiento de los medios de comunicación. Siempre habrá unos sobresalientes y otros sin escrúpulos para obtener pingües ganancias.

Un pacto de silencio hicieron los 33 mineros

Viendo la entrevista que hizo esta noche de sábado Aldo Schiappacasse (foto) en el Canal 13 a 5 de los 33 mineros sepultados 2 meses en la mina San José quedé con la impresión de que ellos se sintieron, realmente atrapados, los primeros 17 días.

El resto del tiempo, hasta el día del rescate físico de aquella caverna, fue de aguante. De espera. Pero los primeros 17 días fueron, al parecer, de desespero, de quebrarse, de enloquecer.

Durante este período inicial pudo haber ocurrido un maremagno, pero no lo sabremos hasta cuando pase el tiempo. Porque los 33 mineros, antes de salir a la superficie, hicieron un pacto de silencio.

“En algún momento contaremos todo lo que pasó, pero por ahora no”, dijeron en el programa “A tu día le falta Aldo”. ¿Qué pudo haber ocurrido, entonces? En principio, parece que uno o dos de los mineros no quería mover ni un dedo, literalmente, en las primeras horas, no querían ni ponerse de pies, y solamente se querían morir ahí mismo.

En efecto, muchos creímos, pasados los primeros 10 días, que ya estaban muertos. Y ahora, escuchándolos en el programa del Canal 13, se intuye que el sonido que ellos percibieron, desde un principio, de los taladros del sondaje, fue lo que los mantuvo vivos.

Contaron que ese sonido les devolvió la esperanza. Podían, incluso, sumar cuántos segmentos de taladro tenía cada sondaje. Y junto con el sonido de los sondajes, la permanente oración que invocaba José Enríquez, “El pastor”, mantuvo el ánimo y explica que hayan permanecido vivos hasta cuando tuvieron ocasión de pegar al cabezal de la sonda, ese telegrama que ya le ha dado la vuelta al mundo, que decía: “Estamos bien en el refugio los 33”.

Después, fue cuestión de esperar.

Contaron que llegaron dos sondas al sitio donde estaban. Por uno de los ductos les bajaban agua, aire y comunicaciones, y por el otro ducto les enviaban la “paloma” con alimentos.

Los cinco entrevistados: Víctor Zamora, Mario Gómez, Ariel Ticona, Carlos Barrios y Esteban Rojas, coincidieron en que, en realidad, allá abajo no eran, permanentemente, 33 sino 34: el otro era Dios.

Cada cual, al momento de responder las atropelladas preguntas de Aldo Schiappacasse, se refirió a que, haber seguido vivos, “es un milagro”, y a que Dios hizo posible ese milagro.

“Éramos 34 todo ese tiempo”, dijeron sin dudar.