Jaime Sabines, poesía sin rimbombancia

Lejos de los círculos literarios Jaime Sabines ha creado un mundo poético singular, en el que no escapa la perversión de la carne, la brutalidad del amor, el desenfreno de la angustia. Jaime Sabines nació en Tuxtla Gutiérrez, estado de Chiapas, México, en 1926, y murió en la Ciudad de México en 1999. Nunca fue su orgullo publicar en revistas especializadas o connotadas, ni asistir a los cócteles de los mismos que critican y manipulan para hacerse al poder social de censurar a los demás. Vivió del comercio y de una mente privilegiada para poner a prueba en sus poemas la crudeza del ser humano; crudeza, aún en sus actos más sublimes. Bautizó a sus hijos con la misma “J” suya y de su padre: Julio, Julieta, Judith y Jazmín. Escribió con voz propia, coloquialmente. He aquí dos textos, uno en prosa (Espero curarme de ti) y otro en verso (Solo en sueños…):

Espero curarme de ti

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se pueden reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa
hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú saber cómo te digo que te quiero cuando digo: “qué calor hace”, “dame agua”, “¿sabes manejar?, se hizo de noche”… Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho “ya es tarde”, y tú sabías que decía “te quiero”.)

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Sólo en sueños…

Sólo en sueños,

sólo en el otro mundo del sueño te consigo,

a ciertas horas, cuando cierro puertas

detrás de mí.

¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan,

y ahora estoy preso en su sortilegio,

atrapado en su red!

¡Con qué morboso deleite te introduzco

en la casa abandonada, y te amo mil veces

de la misma manera distinta!

Esos sitios que tú y yo conocemos

nos esperan todas las noches

como una vieja cama

y hay cosas en lo oscuro que nos sonríen.

Me gusta decirte lo de siempre

y mis manos adoran tu pelo

y te estrecho, poco a poco, hasta mi sangre.

Pequeña y dulce, te abrazas a mi abrazo,

y con mi mano en tu boca, te busco y te busco.

A veces lo recuerdo. A veces

sólo el cuerpo cansado me lo dice.

Al duro amanecer estás desvaneciéndote

y entre mis brazos sólo queda tu sombra.

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4 Respuestas a Jaime Sabines, poesía sin rimbombancia

  1. Es verdaderamente hermoso todo lo que este hombre llegó a escribir.
    Tengo casi 60 años y me emociona el leer los versos XII,XIII y XVI
    de ALGO SOBRE LA MUERTE DEL MAYOR SABINES.
    Bartolomé Sánchez García,Cuevas del Almanzora,(Almería)ESPAÑA

  2. Pingback: Me encanta Dios | JulioSuarezAnturi

  3. quE BoNiToS POeMaS hIzzO jaImIThO se la rIfO

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