Archivo mensual: abril 2010

De las exquisiteces de ciertos damnificados

Hay situaciones en las que, al observarlas con detenimiento, uno queda como bien lo expresó Pepo a través de su mundialmente conocido Condorito: ¡Plop!

Así quedé al escuchar esta mañana al alcalde de Ñuñoa, Pedro Sabat, contar en el nuevo espacio noticioso de radio Oasis que conduce magistralmente Felipe Vidal, la exquisitez con que reaccionan ciertas personas, y en particular, algunos afectados por el terremoto del 27 de febrero pasado.

Resulta que la municipalidad de Ñuñoa les ofreció a los damnificados de Villa Olímpica pagar un departamento y sus gastos comunes mientras se reparaban los 83 edificios afectados.

La municipalidad de Ñuñoa los convocó para entregarles los departamentos provisorios, pero algunos decían que no les gustaba la distribución, tampoco les gustaba el color de las paredes, tampoco les gustaba que no tuvieran balcón, tampoco les gustaba las baldosas de los baños y etcétera que tampoco les gustaba.

Qué exquisitez. Querían departamentos pagados por la municipalidad que estuvieran por encima de los $300.000 mensuales.

Digámonos las verdades, pero estos no son damnificados de mediaguas de Dichato, Cobquecura o Constitución, sino señoritos de Ñuñoa.

“Capaz que son los mismos que salen a decir que el gobierno ni la municipalidad se han hecho presentes para ayudarlos”, decía el alcalde Pedro Sabat. Sí, capaz que también hacen eso.

Según el señor Sabat, hasta el día de hoy su municipalidad ha desembolsado $1.200 millones de pesos en ayudas a los afectados, que es mucho más que lo desembolsado para los damnificados de Cobquecura, Constitución y Dichato.

Y contaba que estaba gestionando dos nuevas partidas presupuestarles del gobierno central: una, por $800 millones, para las reparaciones de los techos de todos los edificios de Villa Olímpica, y otra, por $1.200 millones, para mejorar el sistema de depósitos de aguas y hacer la mantención de las estructuras de esos edificios, que no se les ha hecho en 50 o 60 años.

Lo escuchaba y me parecía increíble, que personas ante la ayuda exigen más. En el fondo de las cosas, los daños causados por un terremoto no son responsabilidad de la municipalidad.

Obvio que la municipalidad y el gobierno central tienen un compromiso social, pero hay que poner las cosas en dimensión, y considerar transitorio el momento, pero sobre todo, ante el ofrecimientos de ayuda adoptar una actitud acorde, pues los de Constitución, Dichato ni Cobquecura han tenido este tipo de facilidades.

Yo creo que todos debemos concientes del punto que permite el elástico.

Y deberíamos ser un poco más realistas, más sencillos, menos tirados a señoritos, y dimensionar las cosas. Por fortuna, no son todos los afectados de Villa Olímpica. Son unos pocos que, lamentablemente, dañan la percepción general del problema.

Al aia aia, campanudio lalalí

Al aia aia

ia ia ia aia ui

Tralalí

Lali lalá

Aruaru

         Urulario

Lalilá

Rimbibolam lam lam

Uiaya zollonario

                         Lalilá

Monlutrella monluztrella

                                       lalolú

Montresol y mandotrina

Ai ai

          Montesur en lasurido

          Montesol

Lusponsedo solinario

Aururaro ulisamento lalilá

Ylarca murllonía

Hormajauma marijauda

Mitradente

Mitrapausa

Mitralonga

Matrisola

                   Matriola

Olamina olasica lalilá

Isonauta

Olandera uruaro

Ia ia campanuso compasedo

Tralalá

Aí ai mareciente y eternauta

Redontella tallerendo lucenario

Ia ia

Laribamba

Larimbambamplanerella

Laribambamositerella

Leiramombaririlanla

                                Lirilam

Ai i a

Temporía

Ai ai aia

Ululayu

            Lulayu

                      layu yu

Ululayu

Ulayu

                     ayu yu

Lunatando

Sensorida e infimento

Ululayo ululamento

Plegasuena

Cantasorio ululaciente

Oraneva yu yu yo

Tempovío

Infilero e infinauta zurrosía

Jaurinario ururayú

Montañendo oraranía

Arorasía ululacente

Semperiva

                    ivarisa tarirá

Campanudio lalalí

                             Auriciento auronida

Lalalí

          Io ia

Iiio

Ai a i a a i i i i o ia

Los Altazor 2010 y la necesidad de exaltación

Premios como los Altazor a las artes no logran satisfacer todos los gustos y pareceres, y como todo concurso hay quienes tienen sus favoritos y es previsible que el fallo deje inconformes. Con todo, se agradece y aplaude que existan, y que Chilevisión transmita el acto de premiación y celebración. Como en años anteriores, algunos galardonados aprovecharon la tribuna y la hicieron reivindicatoria. Para mi gusto, el evento fue demasiado informal para su pretensión de gran show. Comparto que, además de la hermosa estatuilla del escultor Premio Nacional de Arte, Sergio Castillo, el ganador en cada una de las categorías podría también recibir una suma de dinero, como estímulo o reconocimiento a su excelencia, financiado esto por el Ministerio de la Cultura. Los ganadores en el 2010 fueron los siguientes:

En Artes Musicales: en la categoría de Música Docta-Clásica ganó Alejandro Guarello por “Retri para flauta y piano”. En Música Tradicional o de Raíz Folclórica ganaron Daniel Muñoz, Félix Llancafil y 3×7 Veintiuna, por “Al compás del 6×8”. En la categoría Pop ganó De Kiruza, por “Música pa’l mundo”. En Rock ganó Sinergia por “El imperio de la estupidez”. En Ejecución Musical ganó Freddy Torrealba y en Música Alternativa-Jazz ganó Sebastián Jordán por “Afluencia”.

En Artes Literarias: en la categoría de Narrativa ganó José Miguel Varas por “La huachita”. En Poesía ganó Pablo Azócar por “El placer de los demás” y en Ensayo Literario ganó Adriana Valdés por “Enrique Lihn: vistas parciales”.

En Artes Escénicas: en mejor Dramaturgia ganó Luis Barrales por “La mala clase”. En la categoría de Actor ganó Miguel Ángel Bravo por “Diario de un loco”. Como mejor Actriz ganó Paula Zúñiga por “Diciembre”. En Coreografía ganó Óscar Ramírez por “Violeta del alma” con el Ballet Antumapu. Como mejor Bailarín ganó José Luis Tejo por “Arde el piso II” con la Compañía de Ballroom. Como mejor Bailarina ganó Carmen Aros por “Lo que me dio el agua”.

En Artes Visuales: categoría Pintura ganó Ómar Gatica por “Yo, pintor”. En Escultura ganó Federico Assler por “40 años”. En categoría Grabado y Dibujo ganó Valentina Cruz por “Entre líneas y sombras”. En Fotografía ganaron Helen Hughes, Kena Lorenzini y Leonora Vicuña por “Visible-Invisible”. En Instalación y Video Arte ganó Alicia Villarreal por “Grabar el territorio”. En Diseño Gráfico e Ilustración ganaron Jenny Abud, Mauricio Vico y Mario Osses por “Libro, un grito en la pared, psicodelia, compromiso político y exilio en el cartel chileno”.

En Artes Audiovisuales: en la categoría de Dirección de Cine Ficción ganó Sebastián Silva por “La nana”. En Dirección de Cine Documental ganó Francisco Hervé por “El poder de la palabra”. En la categoría Guión de Cine ganaron Sebastián Silva y Pedro Peirano por “La nana”. Como mejor Actor ganó Luis Dubó, por “Dawson, isla 10”. Como mejor Actriz ganó Catalina Saavedra por “La nana”. En la categoría de Dirección de Televisión Dramática ganó Boris Quercia por “Los 80”. Por Dirección de Programa de Televisión ganó Cristián Leighton por “Santiago no es Chile”. El mejor Guión fue para Rodrigo Cuevas por “Los 80”. El mejor Actor de Televisión fue Daniel Muñoz por “Los 80”. La mejor Actriz de Televisión fue Tamara Acosta por “Los 80”.

Caso del cura Karadima, sexualidad religiosa

Escuché y ví con atención el Informe Especial del canal oficial de televisión TVN que anoche presentó los testimonios de los hombres que cuando jóvenes fueron abusados sexualmente por el cura Fernando Karadima, párroco de El Bosque.

¿Qué necesidad tenían, ahora que son hombres destacados en sus profesiones, exponerse de esa manera? Solo se me ocurrió considerar que una tristeza y un sentimiento de suciedad interior los impulsó a sacarse ese diablo de adentro.

Si la verdad nos hace libres, lo cual he podido comprobar una y otra vez a lo largo de mi vida, estuvo bien que ellos se liberaran del más atroz de los sometimientos: el de la integridad moral.

Jóvenes que fueron manoseados, y luego objeto de prácticas sexuales indebidas. ¿Quién habría de sospechar del “discípulo de san Alberto Hurtado”, como se presentaba el cura Fernando Karadima?

Y ellos, muchachos luchando por encontrar, en el fondo de sus corazones, la vocación de servicio a Dios.

Recordé también algunos de mis compañeros en un colegio salesiano, donde ocurrían cosas parecidas a que un cura se rodeaba de los más santos de todos nosotros. Muchos teníamos claro que nuestro objetivo era terminar la educación preuniversitaria, pero algunos guardaban cierta vocación misionera.

Recordé a esos compañeros, felices de ser los escogidos, como apóstoles de un Jesús, por uno de los curas. Pese a que nunca trascendieron versiones torcidas de extraños comportamientos de los curas profesores, esas situaciones que estos hombres abusados por el cura Fernando Karadima sí se presentaban. De modo que no me costó mucho esfuerzo entenderlos.

La verdad, no creo que el cura Fernando Karadima, ni ningún otro, sea santo; o quizás Alejandro Goic y otros que no conocemos y hacen su labor pastoral de santa manera, silenciosamente.

El asunto de fondo es que en ninguna parte de la Biblia se enseña el celibato, y mucho menos se ordena el celibato. Un hombre sin relaciones sexuales es extraño en la Biblia.

Lo que he leído de la Biblia es que se ordena a los guías espirituales, tener familias modelo, para mostrar ante la sociedad. Y ser santo, respetando y amando a su esposa, respetando y amando y guiando a sus propios hijos. Eso es lo que dice la Biblia.

Tampoco dice la Biblia que los hombres deban vestirse con faldas largas, ni vivir en seminarios, ni las mujeres en conventos. En ninguna parte dice eso la Biblia.

El ejemplo debe darse en el curso de la vida normal, siendo como uno más de la sociedad, como los hijos de Leví, pero distintos de esa sociedad, porque la sociedad es el mundo y el rey del mundo es Luzbel.

En contraposición, está el Reino de Dios.

Creo que en eso radica el problema: en que los curas llevan vidas falsas, porque así no vive la gente, “las ovejas”. La gente es buena, se casa y enseña con su ejemplo.

No encajan del todo sujetos célibes que, irónicamente, pontifiquen sobre el matrimonio y sobre los hijos. ¿Qué pueden saber de ello?

En mis recuerdos tengo los escándalos de curas con amantes, y curas con hijos. Esto me pareció siempre, aún siendo un adolescente y sin haber leído atentamente la Biblia, bien que ocurriera.

Pero ahora los escándalos de los curas no son por ejercer su sexualidad masculina, sino por ejercer su opción homosexual. Opción que los curas también deberían sincerar.

Paul Shäffer, ejemplo de maldad sin justo castigo

Voy a ser sincero: la muerte de Paul Shäffer Schneider me dejó la desazón de la falta de justicia. Creo que los casos de Paul Shäffer y Augusto Pinochet son emblemáticos de la impunidad en Chile. Ambos tuvieron conductas delincuenciales que no fueron sancionadas.

Paul Shäffer dañó muchas vidas, y vivió en Chile en la total impunidad durante 40 años, tanto durante los tiempos de la dictadura como de la Concertación. Al contrario, le brindaron todas las facilidades para establecer un imperio económico, como fachada a su imperio de terror y corrupción.

Casi podría decirse que si un programa periodístico de la televisión no se apersona del tema, hoy nos estaríamos enterando que Paul Shäffer habría muerto en la clandestinidad.

Pareció que no nadie quiso mover un dedo para dar con su paradero, pese a graves denuncias en su contra. Y resultó, también desagradable, que una vez capturado entró a un pabellón médico, tratado con todos los privilegios.

Paul Shäffer no pagó sus crímenes en la cárcel, y por eso hablo de impunidad.

Vivió a expensas de los impuestos de los chilenos, en clínica de lujo, hasta el último de sus oscuros días. Y aún ahí, recibía con frecuencia la visita de sus cómplices.

Me deja un mal sabor de impunidad la muerte de ese canalla criminal, Paul Shäffer.

¡Viva el libro, carajo!

Los libros son objetos que han marcado toda mi vida. De niño encontré fascinación en los libros. Decían mundos y personas que siempre quise vivir. Los libros tenían un olor grato. Me encantaba la textura del papel, la forma como se desplegaban sus páginas como un acordeón.

Muchas veces preferí un buen libro a salir a tontear con los amigos. Muchas veces me acosté muy tarde leyendo, sabiendo que al otro día había que madrugar. Muchas veces he pasado derecho leyendo. La primera vez que esto me ocurrió fue con Los miserables, de Víctor Hugo, a quien imaginaba con una corona de laureles escribiendo esas páginas memorables.

En los libros encontré personas más interesantes que en la vida real. Tuve arrebatos eróticos, con Emma Rouault de la hermosa novela de Gustav Flaubert, autor de mis primeras preferencias. Leí y releí El extranjero, maravillándome con la sencillez con que Albert Camus creaba tales profundidades humanas de un hecho baladí como un rayo de sol.

Vino toda la obra de Albert Camus, por supuesto, genial, y de su competidor furibundo, Jean Paul Sartre. También Martín Heidegger, Homero, Fernando Casona, Norman Mailer, Truman Capote, Esquilo, William Shakespeare, Samuel Becket, Yasunari Kawabata, Henri Miller, Eugene Ionesco, Elia Kazan, Giovanni Papini, Yukio Mishima, Tennessee Williams, Alberto Moravia y Herman Hesse, entre otros, además de Julio Cortázar, Juan Carlos Onetti, Gabriel García Márquez, Luis Carlos López, Antonio Porchía, Alejo Carpentier, Miguel Ángel Asturias, Gabriela Mistral, Manuel Puig, Ernesto Sábato, Vicente Huidobro y muchos más que olvido en este momento. Todo ello, antes de los 25 años.

Ahora leo menos, debo reconocerlo, pero leo de todo. La lectura sigue siendo vital en mi vida. Y la lectura de libros de papel, no e-book. Me sigue encantando el papel, el olor a tinta, la ilustración de las tapa, pasar la mirada por las letras, por las palabras, por las frases y ver cómo están hechas, cuál fue el giro, cómo logró el efecto.

Nada de eso sería capaz sentado frente a una pantalla. El libro es valioso. El libro es invencible. Mágico. Nadie lee e-book en la playa, ni en el campo, ni en el metro, ni lo hará jamás. Los bosques hay que preservarlos, no para que los Matte o Angelini se hagan más ricos de lo que ya son, sino para producir libros, muchos libros.

Primero fueron libros, muchas de las películas de todas las edades y todos los tiempos. Desde La naranja mecánica hasta El señor de los anillos, desde Il postino hasta Los hombres que no amaban a las mujeres.

Los libros en arrume, rociados con bencina y prendidos de fuego son un símbolo potente del oscurantismo de los religiosos en tiempos ya idos. También de los fascistas. Es decir, los libros son liberadores. Los libros desatan, no atán. La ignorancia sí ata, y mata.

Invitación en el Día del Libro, para leerse un libro. Si no pueden uno mensual, uno trimestral, por lo menos, y todos seres mejores personas: los editores, los libreros, los ilustradores, los traductores, los proveedores de tintas y papeles, los escritores y los lectores. Esta es una cadena de sabiduría, de mejoramiento de la sociedad y de mejor estar sobre el planeta. Viva el libro, carajo.

Permítanme regalarle este presente: Cartas a un joven poeta, de uno de los más grandes de la literatura universal: Rainer María Rilke. Disfrútenlo.

Los chilenos andan en el festival del drama

Los chilenos somos fomes, somos victimizadas, somos demasiado tomados en serio, dramáticos. Los chilenos no estamos dispuestos a aceptarnos como somos.

¿Por qué no nos podemos reír de que la plata es nuestro tema favorito, que somos esclavos de la pega y no sabemos por qué, que no sabemos para qué queremos tantos electrodomésticos y tanto crédito?

Todo lo anterior son palabras que retomo de Luz Croxatto, una escritora, guionista de televisión. Me pareció una mujer sincera, aterrizada. Creo que acierta en cuanto a que el drama parece ser el deporte nacional, nadie se relaja, todo el mundo anda prevenido con los demás.

En una pequeña entrevista que encontré, entre las muchas cosas que leo, retomo unas cuantas preguntas que la pequeña publicación le hizo a esta mujer interesante, metida en los últimos días de jurado de un concurso de baile en un canal de la televisión.

La gran verdad es que en Chile no nos decimos la verdad, preferimos los circunloquios, los eufemismos, lo formal, lo legal aunque riña con lo real. Si cabe un llamado, el llamado de Luz Croxatto es a que nos quitemos de encima esa costra ceremoniosa, y nos riamos de nosotros mismos. A que nos aceptemos como somos, como personas, y disfrutemos más la vida, porque la llevamos perdida entre tanta tontera junta.

¿No has pensado en exportar tu trabajo como guionista? No. Si aquí no nos hemos reído de nada todavía. Aquí está todo por hacer, ¿para qué te vas a ir afuera? Los argentinos son unos comediantes increíbles, no solo se han reído de todo, ya se están riendo de lo que va a pasar mañana.

¿Qué crees que le hace falta al humor chileno? Al humor chileno le falta lo mismo que a Chile, aceptarse a sí mismo y poderse reír de sí mismo. Somos lo más tomados en serio que hay, somos victimizadas, dramáticos. Parece que anduviéramos en el festival de quién tiene el drama más grande. Y el que tiene el drama más grande en la sociedad chilena tiene licencia para matar. Es sano poder reírse de sí mismo, es sano poderse aceptar como uno es.

¿Cómo crees que somos como sociedad? Somos fomes, somos competitivos, somos miles de cosas, qué importa. ¿Por qué no nos podemos reír de eso? ¿Por qué no nos podemos reír de que la plata es nuestro tema favorito, que somos esclavos de la pega y no sabemos por qué, que no sabemos para qué queremos tantos electrodomésticos y tanto crédito? Somos un país que no es que no tenga su gracia, es que no está expuesta porque no hemos estados dispuestos a aceptarnos como somos. Qué importa que seamos consumistas, qué importa, ¿por qué eso no puede ser parte de nuestra identidad, si somos así? Para poder reírte de ti mismo tienes que saber quién eres, y más o menos aceptarte.

¿Tienes algún comediante chileno favorito? Me he reído con el Coco Legrand, me he reído con Kramer, con el Palta Meléndez que ni te digo. Encuentro que él explora nuestra idiosincrasia. Pero no somos un país lleno de comediantes, porque no tenemos esa cultura, caramba. No la tenemos, le tenemos miedo a ser insolentes, nos sentimos amenazados por todos.

Vuelta de tuerca a la disciplina de Colo Colo

Escuchaba esta mañana por el canal oficial de televisión TVN a Fernando Solabarrieta decir que uno de los muchos pecados que precipitaron la salida del técnico Hugo Tocalli (foto) del Colo Colo consistió en no poner a jugar al equipo “como quería la hinchada”. Esto me dejó pensando.

Me pareció muy peregrina la crítica del comentarista deportivo del canal oficial, además de los otros pecados que mencionó contra “el estratega” argentino. Tengo mi propia teoría sobre la situación del Colo Colo.

La manzana se daña por el gusano que tiene dentro. El problema de Colo Colo no es este o aquel técnico. El problema es intrínseco. Y quien puso el dedo en la llaga, pero no atendieron su denuncia, fue el valiente Marcelo Barticciotto.

Lo dijo con todas sus letras: en Colo Colo se consume alcohol y se fuma, inclusive en el camerino. Y señaló a los dos más grandes gusanos de la manzana, que promueven el consumo de alcohol y de tabaco, así como los saboteos a los técnicos. Se llaman: Arturo Sanhueza y Rodrigo “Kalule” Meléndez.

También dijo que en Colo Colo adoran a Claudio Borghi, porque es permisivo con estas faltas de disciplina, y mientras le paguen su millonada se hace el de la vista gorda y todos tan felices.

Yo tengo la absoluta seguridad de que si un equipo juega mal es, generalmente, un problema de los jugadores. No necesariamente un asunto del técnico. Porque el técnico puede decirles: hagan los pases así, bloqueen acá, contragolpeen así, despejen la media cancha asá.

Y si a la hora de la verdad, el día del partido, los jugadores no aplican lo aprendido, lo diseñado, y juegan al desmadre, y además, si van deshidratados y en condiciones deplorables por el alcohol y el cigarrillo, pues el partido se pierde. ¡Pero la culpa se la echan al técnico!

En otro momento comenté la solución, además de aplicar disciplina extrema, porque los jugadores son atletas de alto rendimiento, que ganan una millonada. No son modelitos de pasarela, ni catadores de discoteca.

La solución está en disciplinar, en primer lugar, y en modificar los contratos de los jugadores para que puedan ser cambiados en caso de bajo rendimiento o faltas a la disciplina. Que no se crean que tienen el cielo ganado cuando firman un contrato a 3 años, por ejemplo.

En esto, se debe aplicar la misma consideración que a un trabajador cualquiera. A propósito, los futbolistas fueron incorporados a la legislación laboral, como todo el resto de trabajadores de Chile. Y a un trabajador no le van a permitir un contrato a 3 años si hace mal las cosas.

De la tiña a la alergia: el mismo delincuente

Que a la que gente rica le da “alergia” y a la pobre “tiña” es la expresión graciosa de la enorme y real brecha social que existe en muchas partes del mundo, y en Chile. Hay una diferenciación, perversa a mi juicio, en cuanto a la calificación que se le da a los actos de las personas, de acuerdo con la procedencia y nivel social.

A unos les decimos “cogoteros”, “los del cuento del tío”, hampones malditos, estafadores, mientras que a otros “hombre de negocios”, “genio de las finanzas”, “astuto”. Pero son la misma basura social, sea que se vistan de ropa de segunda o trajes de Armani, sea que huelan a sobaco o a colonia floral, sea que “trabajen” en las calles o en espaciosas oficinas en los pisos altos de los centros financieros de las capitales.

El domingo veo los diarios y me entero de que los altos ejecutivos de la poderosa firma Goldman Sachs, un banco en realidad, y uno al cual se reverenciaba por su magnífico prestigio, hicieron una fortuna engañando a sus clientes.

Algo semejante a lo que hizo Bernard Madoff: engañar a sus clientes, aunque el modus operandi de ambos es distinto, puesto que mientras Bernard Madoff era un tramposo elemental, mediante el archiconocido esquema Ponzi, o de pirámide, en que le ofrece a una persona altos intereses por su dinero, y con este dinero paga intereses a otra persona a la que le había ofrecido altos intereses, y la siguiente persona dará su dinero para esperar altos intereses, pero con ese dinero el estafador pagará al cliente anterior, etcétera, mientras que los otros “creaban productos financieros”.

Este sistema Ponzi de Bernard Madoff tiene la virtud de que es finito. Es cuestión de tiempo que su artífice caiga por su propio peso. Es, sencillamente, una estafa elaborada mediante el engaño de una promesa rentable. De esta manera, sin embargo, Bernard Madoff se apropió de varios cientos de millones de dólares de terceros.

En un inédito acto de vergüenza, sus propios hijos lo denunciaron ante las autoridades, cuando el querido padre les confesó de dónde provenía tanta dinero para yates, casas y buena vida, que los muchachos estuvieron dispuestos a renunciar. No les interesaba el dinero sucio.

A un procedimiento de engaño apelaron también los altos ejecutivos Goldman Sachs. Engañaron a sus clientes ofreciéndoles “productos financieros”, consistentes en deudas hipotecarias “empaquetadas”, con la promesa de una alta rentabilidad en el corto plazo. Esos paquetes eran conocidos como “subprime”, o de mercado secundario. “Paquetes” que formaron el castillo de naipes que se desmoronó, provocando la crisis financiera mundial, porque esos paquetes tóxicos llegaron a Europa y Japón.

El cerebro detrás de esta estafa es John Paulson (foto), conocido antes de la crisis como “el mago de las subprimes”, porque hizo crecer un producto basura como espuma, y fue tan cínico que advirtió que aquella burbuja se desvanecería. Efectivamente ocurrió, pero en lugar de sospecharse un timo, la gente lo consideró una especie de “vidente”, un “genio” que supo adivinar la venida de la crisis.

Hoy lunes 19 de abril, se sabe que no es más que un estafador, un sujeto con “alergia”, tan semejante a “la tiña” de los “cogoteros”, y desde Wall Street tan semejante a otras “malas hierbas” de poblaciones santiaguinas, tan emblemáticas como la “Legua Emergencia”, en San Joaquín.

John Paulson es el mismo delincuente que tima y despluma a sus víctimas, no importa que para ello no use ropa de segunda sino ternos de Armani y camisas de seda oriental, y en lugar de vivir en una población marginal tenga un penthouse en Manhattan.

70% LT + 30% EM = 100% de periodismo

Nadie discute la importancia de los titulares en los medios de comunicación. Es lo que llama la atención, sean escritos, radiales o televisivos. Y en el periodismo se sabe que titular es un arte.

Un buen título vende un diario, así el texto de las páginas interiores sean solo 10 centímetros, a una columna. Un buen titular y una buena foto, hacen mucho en un diario. Sobre todo en los diarios “amarillos”. Categoría a la que corresponden los escandalosos, los faranduleros, los mentirosos, los cínicos.

En radio, también cuenta un buen titulo, lo mismo que en la televisión. En radio el título puede ser una bomba, hacer correr la adrenalina del oyente o auditor. Y en televisión, el titular suele jugar con el refranero popular, con la jerga, con la ordinariez y pasa.

Un buen titular puede causar una demanda judicial contra el diario, y un buen titular puede ser una buena defensa de un periodista.

Por eso, atiendo a los titulares, porque, además, uno aprende. Cada día hay que aprender un poco más, para no terminar creyéndose la muerte.

Hoy, tuve una lección de titulares, al leer los de primera plana, los titulares de “abrir” el diario. Ví en las ediciones en papel, los titulares de “La Tercera” y “El Mercurio”. ¿Los vieron?

Ambos se refieren a las fuentes de financiamiento de la reconstrucción de viviendas y ciudades, destruidas por el terremoto del 27 de febrero. Las fuentes de recursos son, en primer lugar, obviamente que los impuestos.

El Mercurio, EM, tituló:

“El 30% del Plan de Reconstrucción del gobierno se financiará con alza de impuestos a empresas, vivienda y al tabaco”.

La Tercera, LT, tituló:

“Alza temporal a empresas y aumento al tabaco representan el 70% del plan tributario de Piñera.

El mismo tema, los mismos impuestos y los mismos recursos, en un caso representan el 70% del plan de reconstrucción, y en el otro el 30%.

¿Uno de los dos diarios miente, y el otro dice la verdad? ¿O ninguno de los dos diarios entendió lo que dijo la fuente informativa?

O este es solamente el dilema de cómo se mira el vaso a medio llenar de agua: ¿medio vacío, o medio lleno?