Archivo mensual: enero 2010

Espíritu de reconciliación a favor del pueblo

Soy conciente de que, lamentablemente, quedan muchos inconformes que consideran, dada su procedencia de cofundador y militante de Renovación Nacional, que hablar del presidente electo Sebastián Piñera es, poco menos, que ser “momio”. Pues bien, les quiero recordar que los próximos 4 años tendremos que hablar de él y de su gobierno, de modo que quizás Chile entero deba ser considerado “país momio”.

Pero eso, en realidad, no tiene importancia. A pesar de esas personas, me llama la atención que el presidente Sebastián Piñera haya escrito hoy, en El Mercurio, una columna dedicada al tema que hemos estado tratando aquí: la reconciliación nacional y el trabajo mancomunado a favor del pueblo.

En esa columna, el presidente Sebastián Piñera explica en qué consiste lo que él denomina “Democracia de los acuerdos”. Y básicamente consiste en que, conservando las diferencias que caracterizan a los distintos partidos políticos, sus dirigentes tengan la grandeza y sean capaces de superar los egoísmos, y miren al país y al pueblo chilenos. Sobre lo cual dice el presidente electo: “El imperativo deja de ser meramente político y adquiere una connotación moral, no sólo para con las actuales generaciones sino también con aquellas que están por venir”.

Es decir, que sea posible trabajar de consuno, sobre asuntos que están más allá de los intereses partidistas, lo cual me parece sensato. Para esto, el presidente Sebastián Piñera deja claro que durante su mandato habrá quien gobierne, y quiénes estén en la oposición. O sea, el clásico esquema de Gobierno–Oposición. Y reclama que ésta oposición fiscalice al Gobierno, pero también proponga alternativas, lo cual me parece sensato.

Él, y su gobierno, se comprometen a ser respetuosos de la oposición, “pero también la  oposición que actúe siempre con un espíritu leal y constructivo”. Por tanto, no se deben confundir los roles del Gobierno y de la Oposición. Es decir, procurar que, siendo civilizados, haya “un clima de entendimiento y respeto muto”.

Todo ello me parece sensato.

Quiero ser optimista en que todo esto ocurra, que haya un gobierno volcado hacia el pueblo, y haya una oposición que, conservando su esencia, sea capaz de proponer y concertar, también volcada hacia el pueblo. Que estas promesas no se vuelvan una mentira más. “Son millones las chilenas y chilenos que tienen sus ojos y esperanzas puestas en nosotros y que no merecen ser defraudados”, dice en su columna el presidente electo.

¿Para qué usar la democracia, y permitirse tener acuerdos? Para 4 metas, que propone el presidente Sebastián Piñera:

1)Superar la pobreza y las desigualdades excesivas

2)Recuperar la capacidad de crecimiento y creación de empleos

3)Empezar a ganarle la batalla a la delincuencia y el narcotráfico, y

4)Mejorar de verdad la calidad y equidad de la salud y la educación.

¿Quién se opone a que puedan ser materializadas? A mí me parecen sensatas. ¿A ustedes, no?

Cinco preguntas sobre la reconciliación en Chile

Sumamente interesante y saludable el debate entablado por los comentaristas “Cristián”, “José Luis C” y “Carlos María Restrepo”, a propósito del post anterior titulado “A Bachelet se admira, pero ¿se imita?”, en el que se retoma la lectura de un ex guerrillero colombiano, que considera digna de imitación la actitud conciliadora de la presidenta Michelle Bachelet, tanto en su visión como en su esfuerzo de consolidación de la democracia chilena.

Los comentaristas Cristián y José Luis C rechazan que la presidenta Michelle Bachelet propugne por la conciliación, la convivencia pacífica y la construcción de la democracia. Antes bien, consideran que ella ha sido particular protagonista de la revancha y el rencor.

Dice Cristián que las pruebas de que la presidenta Bachelet no quiere la conciliación están en haberse negado a una ley de punto final a los procesos penales derivados de la dictadura del general Augusto Pinochet, y haber inaugurado el Museo de la Memoria que “cuenta la historia de Chile a medias”, porque no cuenta “los crímenes de los terroristas”. Estas son, a mi juicio, los argumentos de eventos sobresalientes. Y llamó la atención sobre el hecho de que el padre de la presidenta Bachelet, no fue asesinado por el régimen militar (él era un militar, pero insubordinado) sino que murió de infarto mientras jugaba basquetbol en la cárcel. Y concluye diciendo Cristián, que la presidenta Bachelet “sólo ha aportado al reconocimiento unilateral y sesgado de una sola parte de los involucrados en los conflictos del pasado”.

A su turno, José Luis C, además de apoyar lo dicho por Cristián, añade que iguales  actos de reconciliación mostrados por la presidenta Bachelet a las víctimas del régimen militar sean expresados a favor de las víctimas de este bando. Y añade algo que, por sutil no es menos importante: una serie de eventos, en apariencia sociales, que tienen trasfondo político y él llama “matonaje ideológico”.

Por último, está Carlos María Restrepo, colombiano que llegó a Chile por efecto de los grupos armados, como los del ex guerrillero que escribió el artículo dedicado a la reconciliación chilena. Descalifica el que yo haya retomado el artículo, aduciendo que su autor, León Valencia, haya sido guerrillero. Pues, justamente por esta razón, porque se desmovilizó en desarrollo de uno de los dolorosos procesos de paz que se llevaron a cabo con distintos gobiernos, y hoy es considerado uno de los analistas más ponderados de la difícil vida política colombiana, y de alguna manera constructor de paz con su presencia civil, por lo que acudí a su planteamiento.

Porque a mí sí me interesa la conciliación.

Me interesa, tanto en Colombia como en Chile, como quiera que me envuelven lazos vitales a ambos países.

Y es por este interés por lo que retomo los comentarios de Cristián, José Luis C y Carlos María Restrepo, aunque no los comparta plenamente. Me interesa poder razonar, en un foro como este, la necesidad de apaciguar los ánimos y tratar de responder varias preguntas.

En tanto los procedimientos responden a otra realidad, en el caso colombiano, me interesa centrarme en Chile, y preguntar, en primer lugar, si 1)¿Chile necesita una reconciliación nacional, o no?

Si Chile necesita esa reconciliación entre bandos opuestos, siempre a favor de la sana convivencia y del desarrollo socialmente equitativo del país, 2)¿cuál creen ustedes que debería ser el procedimiento?

3)¿A qué deberían comprometerse cada uno de los bandos, y qué deberían ceder?

4)¿Resultaría sano, para cicatrizar el pasado y llegar a la reconciliación, que los procesos judiciales, de lado y lado, se cierren?

5)¿Si alguno, de cualquiera de los bandos, cometió un delito, no debe ser castigado?

Queda este blog abierto para el intercambio de ideas y propuestas, de quien quiera participar. Queda abierto para apreciar mejor, con mayor información, algunos temas que no conocemos suficientemente, y para conocer qué es lo que obstaculiza la reconciliación, y cómo remover ese obstáculo.

Las opiniones pueden vertirse a través de los comentarios, pero si hay argumentaciones (no diatribas, ni coro de consignas, sino aportes conceptuales para ver una salida a fin de superar los odios y rencores) que requieran un poco más de espacio, el correo de este blog, como está expuesto en la parte superior de la columna de la derecha, es julsua@hotmail.com. Toda la buena vibra para que podamos avanzar. Bienvenidos.

A Bachelet se admira, pero ¿se imita?

Escribió León Valencia, en el diario El Tiempo de Colombia, una columna titulada “Michelle Bachelet y Álvaro Uribe Vélez”. En ella, hace un parangón entre la actitud que tiene el presidente de Colombia y la que tiene la presidenta de Chile, frente a  situaciones que bien pueden ser comparables. Se refiere León Valencia, en particular, a sus padres asesinados.

Entonces, el columnista, un ex guerrillero del Ejército de Liberación Nacional desmovilizado, destaca la manera cómo la presidenta Michelle Bachelet ha transformado el dolor en una visión, y en una actitud personal y política constructiva. A diferencia del presidente Álvaro Uribe Vélez que no ceja en descargar todo el odio y rencor que pueda llevar dentro, mediante el uso de las armas.

Recordó, pues, León Valencia a la presidenta Michelle Bachelet cuando era ministra de Defensa: “La ví referirse al Ejército con tranquilidad y con afecto. Escuché su apego al Estado de Derecho y la gran confianza que tenía en la democracia y en el proceso de reconciliación del pueblo chileno. Me impresionó”.

En lo personal, dijo, “fue capaz de afrontar el divorcio y forjar unas relaciones amorosas libres, en esa sociedad chilena tanto o más conservadora que la antioqueña. Se apartó del catolicismo y ensayó un espíritu más abierto y librepensador en una cultura especialmente religiosa y tradicional. Perdonó de corazón a sus agresores y se puso en la tarea de aportar su grano de arena al reencuentro de la sociedad chilena y a la culminación de la transición democrática”.

En lo político, considerando siempre la tragedia de sus vidas como el punto de encuentro de los dos mandatarios, León Valencia añade: “Bien les vendría a muchos colombianos de buena intención que hoy acompañan al presidente Uribe en la búsqueda de una segunda reelección, acercarse a la vida de Michelle Bachelet. Descubrirían que todos los argumentos que ha esgrimido el presidente Uribe para cambiar las reglas de juego podría enarbolarlos la señora Bachelet”.

Sin embargo, “ella termina su mandato con un 80 por ciento de popularidad, cifra más alta que la de Uribe. Y ella le entrega el poder a un dirigente político que difícilmente va a continuar la tarea social que a lo largo de los últimos ocho años ha realizado su coalición política”.

Ahí termina el artículo de El Tiempo. Y me quedé pensando en si, realmente, la verdad que proyecta hacia fuera la presidenta Michelle Bachelet ha tenido tierra fértil en su propio país.

Y, en especial, me quedó resonando la observación de León Valencia sobre que ella “perdonó de corazón a sus agresores y se puso en la tarea de aportar su grano de arena al reencuentro de la sociedad chilena y a la culminación de la transición democrática”.

Porque esto es una gran verdad.

Jamás le hemos escuchado palabras de encono, virulencias, ni atizando viejos rencores, como pudo haberlo hecho el candidato Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Por el contrario, la presidenta Michelle Bachelet ha dejado claro, permanentemente, que la justicia debe encontrar la verdad de las cosas.

Si, la presidenta Michelle Bachelet ha llamado insistentemente a contribuir en la construcción del país, a tener una sana convivencia y a curar los espíritus lacerados por la dictadura.

Pero, sinceramente, siendo una gran líder, no creo que ella refleje al país.

Tampoco creo, sinceramente, que el país vea en ella un ejemplo a seguir, a pesar de ese increíble índice de popularidad.

Es como si a la presidenta Michelle Bachelet se le tributara honores, pero ninguno de los tributarios quisiera ser como ella. Puntualmente, en eso de perdonar de corazón, y aquello de aportar al reencuentro de la sociedad chilena.

¿O la gente creerá que perdonar, puede entenderse como falta de carácter, y connivencia con los agresores, sin que medie la verdad de la justicia?

Bienes inmobiliarios con rentabilidad social

El de los bienes públicos que son prestados gratuitamente a entidades privadas que cumplen una función social es un tema, en apariencia, menor. Sin embargo, por estos tiempos en que hay relevo gubernamental, cunde el nerviosismo de quienes los ocupan, porque la nueva administración nacional los puede dejar, literalmente, en la calle.

Esos bienes públicos son oficinas y edificios que actualmente ocupan, por ejemplo, organizaciones sindicales. Si se llevaran al mercado inmobiliario, esos bienes podrían rentar la nada despreciable suma de US$ 1.200 millones, mientras que por ahora el Estado solo recibe US$ 25 millones.

Este dilema le queda al próximo mandato. ¿Será la de Sebastián Piñera una administración al estilo empresarial que privilegie la rentabilidad de esos inmuebles a la función que puedan cumplir a través de organizaciones sociales?

Podrá decirse, y creo, que esos bienes deben ser como capital semilla, que se entreguen gratuitamente y por un tiempo determinado, al final del cual, la organización social haya pelechado para “independizarse”.

Porque también ocurre que estas organizaciones sociales aspiran a que la gratuidad sea eterna. También esta actitud corresponde a una idea de la función que debe cumplir el Estado, lo cual nos lleva a un debate más amplio.

De momento, en modo pragmático, ¿cuál el trato que deben tener esas entidades y organizaciones que hoy gozan del uso gratuito, o por casi nada, de bienes inmuebles que son del Estado?

Creo que, en algunos casos, el Estado debería donar el bien, y sacarlo del balance de sus activos. Pero algunos dirán que eso es un tonto paternalismo.

El dilema, aparentemente, está planteado en términos de ¿favorecer lo social, o considerar la rentabilidad?

Y el mejor compositor es… Violeta Parra

Mi defensa puede ser peregrina. Mis argumentos quizás escasos. A veces no dice uno las palabras adecuadas, aunque tenga claro lo que piensa decir. Para el caso, decir que considero mucho mejor compositora a Violeta Parra, que a Víctor Jara. Ella fue prolífica, pionera, genial sembradora. Él, académico, talentoso, recolector de la siembra de ella.

Mi defensa no consiste en enumerar los arpegios, el número de partituras escritas y las veces que alguno salió en la televisión. Ganaría, sin duda, Víctor Jara. Mi defensa es más modesta: solo rescato a la mujer, en primer lugar, y a una que supo escuchar en el aire de las ciudades las melodías que venían del campo y darles una épica sonora que trascendió los tiempos.

Porque Violeta Parra fue una investigadora del folclor, lo que hizo en terreno. Iba de pueblo en pueblo, atuendo huaso y vihuela, buscándole la octava y el tono adecuado a la siguiente composición. Y sus versos, después, fluían de manera tan natural.

Decir, también, en mi peregrina defensa de Violeta Parra, que ella debió luchar contra la adversidad que significaba la ignorancia del entorno de su época. Por eso vivía furiosa. Porque había mucho imbécil y ocioso juzgándolo todo, y a todos, impidiendo, muchas veces, el camino de ella a la meta. Luchó en las calles para abrirse paso entre tanta peste ignorancia.

Debió porfiar para tener la opción de una canción al aire, en alguna emisora de buena voluntad. A diferencia de Víctor Jara, que tenía todas las emisoras y aún la televisión estatal a su servicio, para difundir su canto. No desconozco el talento de éste, pero no lo veo comparable con la genialidad de aquella. Es mi opinión, solamente.

Violeta Parra (1917-1967) se suicidó antes del surgimiento de Víctor Jara (1932-1973).

Y solo por preguntar, ¿es más universal “Te recuerdo Amanda” o “El cigarrito”, ambas canciones hermosas que suelo tararear, que “Gracias a la vida”? ¿Cuál de esas tres tonadas la saben tanto, tantas gentes, en tantas partes?

Mi tonto alegato, porque reitero, ambos son muy especiales, nace del nombramiento que han hecho de Víctor Jara, en la versión Bicentenario del Festival del Huaso de Olmué, como “El mejor compositor chileno de todos los tiempos”. ¿Saben lo que significa eso?

En tanto sí, digo que el mejor compositor chileno, de todos los tiempos, se llama… Violeta Parra. Ella tiene composiciones precursoras como esta, sobre un personaje de la historia nacional, que hoy está inclusive en los billetes de $2.000, titulada “Hace falta un guerrillero”:

Quisiera tener un hijo

brillante como un clavel,

ligero como los vientos,

para llamarlo Manuel,

y apellidarlo Rodríguez,

el más preciado laurel.

De niño le enseñaría

lo que se tiene que hacer

cuando nos venden la patria

como si fuera alfiler;

quiero un hijo guerrillero

que la sepa defender.

La patria ya tiene al cuello

la soga de Lucifer,

no hay alma que la defienda,

ni obrero ni montañés;

soldados hay por montones,

ninguno como Manuel.

Levántese de la tumba,

hermano, que hay que pelear,

o la de no su bandera

se la van a tramitar,

que en estos ocho millones

no hay un pan que rebanar.

Me abrigan las esperanzas

que mi hijo habrá de nacer,

con una espada en la mano

y el corazón de Manuel,

para enseñar al cobarde

a amar y corresponder.

Las lágrimas se me caen

pensando en el guerrillero,

como fue Manuel Rodríguez

debiera de haber quinientos,

pero no hay ni uno que valga

la pena en este momento.

Repito y vuelvo a decir,

cogollito de romero,

perros cobardes mataron

a traición al guerrillero,

pero no podrán matarlo

jamás en mi pensamiento.

(1954-1957)

Del mismo corte, pero ampliando la mirada, está “Los pueblo americanos”:

Mi vida, los pueblos americanos,

mi vida, se sienten acongojados,

mi vida, porque los gobernadores,

mi vida, los tienen tan separados.

Cuándo será ese cuando,

señor fiscal,

que la América sea

sólo un pilar.

Sólo un pilar, ay sí,

y una bandera,

que terminen los líos

en las fronteras.

Por un puñao de tierra

no quiero guerra.

(1964-1965)

Esta otra composición es sencillamente una genial crónica que registra los hechos de manera periodística, no obstante conversa con Dios. Se titula “Puerto Montt está temblando”:

Puerto Montt está temblando

con un encono profundo

es un acabo de mundo

lo que yo estoy presenciando

a Dios le voy preguntando

con voz que es como un bramido

por qué mandó este castigo

responde con elocuencia

se me acabó la paciencia

y hay que limpiar este trigo.

Se me borró el pensamiento

mis ojos no son los míos

puedo perder el sentido

de un momento a otro momento

mi confusión va en aumento

soy una pobre alma en pena

ni la más dura cadena

me hubiera afligido tanto

ni el mayor de los espantos

congela así las venas.

Estaba en el dormitorio

de un alto segundo piso

cuando principia el granizo

de aquel feroz purgatorio

espejos y lavatorios

descienden por las paredes.

Señor, acaso no puedes

calmarte por un segundo

y me responde iracundo:

pa’l tiburón son las redes.

No hay palabras en el mundo

para explicar la verdad

ni talento en realidad

pa penetrar en profundo

qué viento más iracundo

qué lluvia tan alarmante

qué pena tan abundante

quién me da la explicación

sólo el sabio Salomón

pero se halla tan distante.

Del centro salté a la puerta

con gran espanto en el alma

rogando por una calma

pero el temblor va en aumenta.

Todo a mis ojos revienta

se me nubla la cabeza

del ver brincar en la pieza

la estampa de San Antonio

diciendo: muera el demonio

que se anda haciendo el que reza.

La mar está enfurecida

la tierra está temblorosa

qué vida tan rencorosa

lo trajo la atardecida

con una angustia crecida

le estoy pidiendo al señor

que detenga su rencor

tan sólo por un minuto

es un peligro este luto

pal alma y el corazón.

Así fue señores míos

la triste conversación

que en medio de aquel temblor

sostuve con el divino

cuando pasó el torbellino

de la advertencia final

bajito empezó a llorar

mi cuerpo resucitado

diciendo Dios’tá indignado

con la culpa terrenal.

Me aferro con las dos manos

en una fuerte manilla

flotando cual campanilla

o péndulo disparado

qué es esto mi Dios amado

dije apretando los dientes

pero él me responde hiriente

pa’hacer mayor el castigo

para el mortal enemigo

del pobre y del inocente.

(1960-1963)

Y está también la Violeta Parra del cambio social, pero aún reconociendo instituciones espirituales, como el Vaticano, lo cual refuerza su reclamo. Se titula “Qué dirá el santo padre”:

Miren cómo nos hablan

de libertad

cuando de ella nos privan

en realidad.

Miren cómo pregonan

Tranquilidad

cuando nos atormenta

la autoridad.

¿Qué dirá el Santo Padre

que vive en Roma,

que le están degollando

a su paloma?

Miren cómo nos

hablan del paraíso

cuando nos llueven balas

como granizo.

Miren el entusiasmo

con la sentencia

sabiendo que mataban

a la inocencia.

El que ofició la muerte

como un verdugo

tranquilo está tomando

su desayuno.

Con esto se pusieron

la soga al cuello,

el quinto mandamiento

no tiene sello.

Mientras más injusticias,

señor fiscal,

más fuerzas tiene mi alma

para cantar.

Lindo segar el trigo

en el sembrao,

regado con tu sangre

Julián Grimau.

¿Qué dirá el Santo Padre

que vive en Roma,

que le están degollando

a su paloma?

(1960-1963)

La picaresca, el sentido fiestero, el baile y la chacota forman parte de sus composiciones, como en esta “Mazúrquica modérnica”, que sin embargo no baja la guardia en su función social:

Me han preguntádico varias persónicas

si peligrósicas para las másicas

son las canciónicas agitadóricas.

Ay, qué pregúntica más infantílica!

Sólo un piñúflico la formulárica

pa mis adéntricos yo comentárica.

Le he contestádico yo al preguntónico

cuando la guática pide comídica

pone al cristiánico firme y guerrérico

por sus poróticos y sus cebóllicas,

no hay regimiéntico que los deténguica

si tienen hámbrica los populáricos.

Preguntadónicos, partidirísticos,

disimuládicos y muy malúlicos

son peligrósicos más que los vérsicos

más que las huélguicas y los desfílicos,

bajito cuérdica firman papélicos,

lavan sus mánicos como Piláticos.

Caballeríticos almidonáticos

almidonádicos mini ni ni ni ni…

le echan carbónico al inocéntico

y arrellanádicos en los sillónicos

cuentan los muérticos de los encuéntricos

como frivólicos y bataclánicos.

Varias matáncicas tiene la histórica

en sus pagínicas bien imprentádicas,

para montárlicas no hicieron fáltica

las refalósicas revoluciónicas.

El juraméntico jamás cumplídico

es el causántico del desconténtico.

Ni los obréricos, ni los raquíticos

tienen la cúlpica señor fiscálico.

Lo que yo cántico es una respuéstica

a una pregúntica de unos graciósicos

y más no cántico porque no quiérico

tengo flojérica en los zapáticos,

en los cabéllicos, en el vestídico,

en los riñónicos y en el corpíñico.

(1964-1965)

Y está, para no aburrir más, el himno universal que sobrepasa toda otra composición de todos los tiempos en Chile, y más allá de las fronteras de Chile. Se titula “Gracias a la vida”:

Gracias a la vida que me ha dado tanto.

Me dio dos luceros que, cuando los abro,

perfecto distingo lo negro del blanco,

y en el alto cielo su fondo estrellado

y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.

Me ha dado el oído que, en todo su ancho,

graba noche y día grillos y canarios;

martillos, turbinas, ladridos, chubascos,

y la voz tan tierna de mi bien amado.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.

Me ha dado el sonido y el abecedario,

con él las palabras que pienso y declaro:

madre, amigo, hermano, y luz alumbrando

la ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.

Me ha dado la marcha de mis pies cansados;

con ellos anduve ciudades y charcos,

playas y desiertos, montañas y llanos,

y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.

Me dio el corazón que agita su marco

cuando miro el fruto del cerebro humano;

cuando miro el bueno tan lejos del malo,

cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.

Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.

Así yo distingo dicha de quebranto,

los dos materiales que forman mi canto,

 el canto de ustedes que es el mismo canto

y el canto de todos, que es mi propio canto.

Gracias a la vida que me ha dado tanto. (1964-1965)

Quienes quieran disfrutar de todas las composiciones de Violeta Parra, les dejo este enlace del mejor compositor de los todos los tiempos en… el Chile… y el extra Chile.

Bipolaridad nacional y libertad de prensa

¿Debo decir en cada post que no soy vocero de ningún partido político sino un periodista que también en ocasiones comete el atrevimiento de escribir literatura y, básicamente, un librepensador? Particularmente, soy esto último: un librepensador. Puedo afirmar que, en general, creo y descreo de las personas, y no de los partidos. Me resulta más interesante lo que puedan hacer las personas que los partidos. Y solo por mencionar un caso próximo, el señor Camilo Escalona me parece muy poco socialista en sus actos, y en un caso remoto, me parece poco nazi el general de infantería Dietrich von Choltitz que desobedeció la orden de Hitler de dejar París en escombros.

Hago esta precisión, que según noto tendré que hacerla muchas veces más, en el futuro, porque algunas personas entienden que si yo critico a Eduardo Frei Ruiz-Tagle es por ser seguidor de Sebastián Piñera; si critico a Sebastián Piñera es por ser militante de la alianza política Concertación, y si critica a la Concertación es por ser momio. ¿Hasta cuándo tendremos esta estrechez mental?

Suelo comentar aquí hechos puntuales, y evaluarlos, no como la mayoría de las esposas, que la tontera doméstica de sus maridos la convierten en disputa existencial. Esta manera de ver las cosas, y entender los comentarios, tan estrecha, es también bastante pobre. Con toda seguridad que las causas debemos buscarlas en la manera en que nos enseñaron en la escuela. Allí, todo se polariza, y entonces uno es santo o pecador, y no alguien que es una buena persona, que puede errar.

Cuando me referí al asunto de la libertad de prensa, en el caso específico del colega Iván Núñez, a quien, repito, admiro y respeto, no estaba poniéndome del lado del presidente electo Sebastián Piñera y la defensa de sus intereses como empresario. Si se leyó bien, dije que la libertad de prensa no puede ser esa poca cosa de una pataleta adolescente, cuando mediaban unas reglas de juego, acatadas por todos los medios de comunicación.

¿No vivió la prensa, durante todo el ciclo que recién se cierra de la Concertación, sin reclamar jamás su sagrado derecho de obtener respuestas, cuando interrogaba a las fuentes, en particular a las oficiales, hasta que, buenamente, a la presidenta Michelle Bachelet se le ocurrió promover, como desarrollo de la transparencia que debe caracterizar a Chile, una ley que señala la obligación de las instancias oficiales a responder a las preguntas de los periodistas? Este es un asunto de libertad de prensa, que nadie reclamaba, que yo recuerde. Todos tan contentos, con el sistema de las famosas conferencias de prensa, que dan las cosas digeridas, y dirigidas, para que no las mastiquen los medios de comunicación, sino que las repitan.

Estos, sí son temas de libertad de prensa.

Porque libertad de prensa no es, tampoco, decir cualquier tontera, como ocurre irresponsablemente en algunos casos con The Clinic y El Mostrador, adobándolas de chiste y burla. Libertad de prensa no es un volador sin palo de la información. La libertad de prensa tiene que ver también con los principios del manejo de las fuentes, de la contrastación de las versiones, del análisis de los hechos y de mucha responsabilidad social ante los receptores de los mensajes periodísticos.

Un personaje dijo, y yo comparto eso, que sin embargo más vale una prensa aparentemente desbocada, que una prensa realmente amordazada.

El medieval horror de los nacionalismos

Solo estaba pensando en lo estúpidos que son los nacionalismos. Y en lo estúpidas que son las xenofobias. Y en lo estúpido que es el fascismo, ese espíritu que anima toda esa basura de los nacionalismo y las xenofobias, aunque quien lo padezca no lo sepa. Y solo estaba pensando en la basura que hay, todavía, en las cabezas de tantas personas de Latinoamérica y de Chile… Estaba pensando en que alguien que es chileno o argentino o boliviano o venezolano u hondureño, lo es porque así fue, no más. No fue algo deseado. Ni es tampoco el triunfo supremo de la naturaleza. Casi, diríamos, un accidente antropológico. Ocurrió que los padres estuvieran en ese lugar, en ese momento, y allí nació. No hubo decisión. Es distinto cuando alguien llega a un lugar y le gusta y se establece. Tiene una percepción distinta, y está actuando concientemente. Toma una decisión. Tanto como la que tomó Pedro de Valdivia, después de haber estado en la exhuberancia de Perú, y llega a Chile, tierra dura, seca, indómita. Alguien así no debería ser perseguido, ni deberían negárseles las oportunidades como ocurre en Chile con los extranjeros. Se les mira como si no fueran seres con las mismas calidades humanas, y a veces las tienen mejores, que las de los nativos. El nacionalismo tiene la cualidad de homogenizar a las personas, por lo bajo, no por lo alto. Y entonces, algunos son de ese sitio, porque les tocó… Y este solo hecho, ¿los hace superiores a los extranjeros? Pero si he visto chilenos, jóvenes y adultos, que no saben quién es José Miguel de la Carrera y Verdugo, no son capaces de identificar a Pablo Neruda en una foto, no han oído hablar en sus vidas de Futalelfú, ni de Ramón Griffero y muchos menos del enano Rafael Gumucio. Y he visto extranjeros que esto lo saben mejor que miles de chilenos juntos. Entonces, ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de nacionalismo, cuando sentimos odio por los extranjeros, cuando nos parecemos a los fascistas? Lo peor es que el nacionalismo sirve para encubrir la mediocridad en los oficios y profesiones. Se opta por alguien inepto, solo por ser nacido aquí, no por ser mejor. Si somos realmente nacionalistas deberíamos amar la nación, y buscar a los mejores, tener a los mejores, cuidar a los mejores. Pero es tan estúpido el nacionalismo que desecha lo mejor, en aras del pituto, y hace tabla rasa por lo bajo para medrar y sobreaguar los días. Sí. Solo estaba pensando en lo estúpido de los nacionalismos, las xenofobias y los fascismos de la vida diaria, aunque no nos demos cuenta que lo padecemos.

Chile necesita energía, mucha energía

Chile es el país menos favorecido en cuanto a recursos naturales energéticos, en especial petróleo y gas natural. Toda la energía hay que importarla. Cuando digo “toda” exagero, pero es para mostrar la dimensión. Porque, ciertamente, hay esfuerzos en el sector privado por construir una matriz energética autónoma, aunque todavía podrían calificarse sus resultados como incipientes, aunque trascendentales.

Viene a la mente el tema de la energía nuclear. De si se debe o no se debe hacer. Qué tan peligrosa puede resultar para los humanos, en el corto y largo plazo, y en los riesgos de su manipulación diaria. Un debate que ha estado aplazando, justamente, la construcción de una planta, cuyo aprovechamiento se estima que ocurra en unos 5 años después, o quizás más. Hasta donde tengo entendido, organismos medioambientalistas han considera viable el uso de este tipo de energía, con varias recomendaciones que pueden, inclusive, hacer reciclable algunos de sus productos o subproductos.

La energía hídrica es otro recurso. También ha sido sometido a un largo debate. Me refiero al proyecto HidroAysén, por ejemplo. En este momento, el proyecto se encuentra congelado, porque la Corporación Regional del Medio Ambiente, Corema, exigió más de 1.000 precisiones (y no es un número retórico, el de las exigencias del organismo fiscalizador), en lo operativo, en los procesos, en la conservación de las riveras, en la sustentabilidad de la explotación, etcétera, a las compañías interesadas en llevar a cabo el proyecto: Endesa y Colbún. Pero es algo que debe continuar, creo, por la misma razón: Chile está desamparada en materia energética.

Y una de las muchas cosas buenas que deja el gobierno de Michelle Bachelet es el parque de energía eólica de Totoral. Un recurso, el eólico, el viento, que en apariencia sobra en Chile, como quiera que posee 4.800 kilómetros lineales, de cara al mar abierto, de donde llegan esos vientos. Obviamente, cada hélice que será movida por el viento para que pueda mover el generador eléctrico, significa una inversión importante. Y tampoco es cuestión de plantar hélices a la buena de dios, sino en determinados sitios, a cierta distancia, en fin.

El parque eólico de Totoral es obra de SN Power, una compañía noruega caracterizada por la exploración de tecnologías y venta de las mismas, para la producción de energías sustentables y limpias. Este parque eólico, cerca de Coquimbo, abastecerá a 50.000 hogares del norte del país. Exactamente como lo dijo la presidenta Michelle Bachelet en la inauguración de este productor de energía: “La inventiva humana, la creatividad, el desarrollo tecnológico han ido abriendo nuevas posibilidades en materia energética”.

Datos: la inversión ascendió a US$ 140 millones, la capacidad instalada es de 46 megavatios (MW), generará 110 gigavatios anuales. Chile pasó de generar 2 megavatios de energía eólica al comienzo de este gobierno que termina, a 170 megavatios actualmente. Otro tanto se confía que haga el gobierno del presidente Sebastián Piñera. Se anuncia que SN Power inaugurará este año las centrales hidroeléctricas La Higuera y Confluencia, en la región de O’Higgins, con una capacidad de 155 megavatios cada una. La compañía presentará a evaluación ambiental el proyecto hidroeléctrico Maqueo (otros 400 MW), en las comunas de Futrono y Lago Ranco, a 887 kilómetros al sur de Santiago, y que contempla la inversión de US$ 1.000 millones. Bienvenida toda la energía posible, de energía renovable y limpia, y barata, al menos para los habitantes. Y que las industrias compren la suya, fuera del país.

Caso Iván Núñez y la libertad de prensa

Soy un defensor irrestricto de la libertad de prensa, de la libertad de expresión y del respeto a los derechos y deberes ciudadanos y del Periodismo. Pero de inmediato aclaro que la libertad de prensa no significa “hacer y decir lo que a uno se le da la gana”. Eso es infantilismo. Así que dentro de estos conceptos entiendo el traspiés ocurrido con el colega de Chilevisión, Iván Núñez.

El asunto es que el presidente electo Sebastián Piñera se dispuso ayer a tener un primer contacto con la prensa, en forma de la tradicional conferencia. A la sazón, invitó a todos los medios, sin exclusión, con una sola limitante: obviar las preguntas de sus acciones en varias empresas, en particular en Lan Airlines, del tenor de: ¿Ya vendió esas acciones?, ¿Cuándo las va a vender?, ¿No le parece incompatible ser Presidente y tener acciones?

Bajo estas condiciones concurrieron todos los medios, y también el colega Iván Núñez. Pero instantes previos a que se produjera el contacto con el presidente electo, les recordaron a los periodistas el compromiso (porque si estaban ahí era una aceptación del compromiso, del mismo modo que quienes participan en los concursos literarios quedan advertidos que al participar aceptan “las bases”), el colega Iván Núñez puso el grito en el cielo, y dijo que él no permitiría ser atropellado, que él encarnaba “la libertad de prensa”. Dio media vuelta, y se fue.

Quizás en la mitad del camino se acordó que trabaja en Chilevisión, cuya propiedad es el presidente electo, y cuyas acciones aún éste no ha vendido, y quiso reparar las cosas sugiriendo que había sido “censurado”.

La verdad es que en todos los medios de comunicación de todos los países del mundo se ven a diario ante la disyuntiva de aceptar, o no, ciertas limitantes de las fuentes. Iván Núñez no está descubriendo nada, ni es el primero que se moleta con las condiciones que “también tienen derecho” de poner las fuentes. Son, en el mundo adulto, lo que suele llamarse “Pacto de Caballeros”. Uno los toma, o los deja. Pero si los toma, los cumple. Y si los deja, simplemente se ha puesto al margen, y nada tiene que decir.

Entiendo al colega Iván Núñez, pero creo que se le fue la mano, y quiere pasar de héroe cuando lo que hizo fue una pataleta adolescente. Y me extraña, siendo uno de los pocos periodistas que admiro en Chile, tanto por lo que hace en Chilevisión, como por lo que hizo en el canal oficialista TVN.

Pero también entiendo a la fuente, en establecer “reglas de juego”. Que para el caso, no fueron “reglas de hierro”, pues de acuerdo con lo que dijo Matías del Río, compañero de Iván Núñez en el canal del presidente electo Chilevisión, en su Twitter (según la versión del diario oficialista La Nación): “No he hablado con Iván Núñez, pero no me calzan las presiones de las que se habla. Además, Daniel Matamala (de Canal 13) le preguntó sobre Lan sin problemas”.

¿Está buscando Iván Núñez ser un mártir, a expensas de un recurso tan sufrido como “la libertad de prensa”? ¿Cómo pudo no estar suficientemente enterado, como todos los demás, de las condiciones del encuentro entre periodistas y presidente electo? ¿Por qué “iba pavo” a esa conferencia de prensa, siendo como es uno de los buenos periodistas que tiene el Periodismo chileno?

Me parece que los acontecimientos tampoco dan para que “lo echen” de Chilevisión. Obviamente tendrá un llamado de atención, y con fuerza, para que se ubique, se informe mejor, acepte los pactos de caballeros y siga siendo el buen periodista que ha mostrado ser, y no levante escándalos gratuitos. Pero de una vez por todas, el colega debe dejarse niñadas, o niñerías, o tonteras, consultar su conciencia y ponerse a trabajar, seriamente, en alguna investigación de fondo, donde en realidad se ponga en juego “la libertad de prensa” y “la libertad de expresión”, porque hasta este momento lo que se ha hecho es manosear conceptos, tan hondos y de tantas repercusiones, que nadie tiene “el derecho” de apelar a ellos por simple capricho personal.

Marcelo Bielsa, en el Top Ten

Recuerdo cuando llegó Marcelo Bielsa a Chile. La verdad, pulula la irresponsabilidad en las apreciaciones de los comentaristas deportivos, y algunos, derechamente, parecen subvencionados por inesperados intereses. Lo primero que les salió a flote a algunos, fue ese espíritu fascista, el de la xenofobia, actitud tan arraigada por estos lares. Dijeron que había llegado el “transandino”. Ese es loco, dijeron, le falta un tornillo, no habla con los periodistas individualmente, pero sus conferencias de prensa duran horas, como los viejos discursos de Fidel Castro, y se preguntaban, como si ellos fueran genios que todo lo supieran, ¿Si podría hacer algo con “la rojita”, o sería otro que “dejaría la crema”? Hoy, esos mismos irresponsables, criticones (porque no son comentaristas, en sentido estricto) prenden velitas a Marcelo Bielsa. Hasta lo llaman “san” Marcelo Bielsa. Pues bien, para zanjar dudas, la Federación Internacional de Historia y Estadísticas del Fútbol, que sí lo conoce, y desde hace varios años, tiene parámetros de evaluación serios, con los cuales decidió incluirlo en el selecto grupo de “los 10 mejores técnicos del mundo”. El posicionamiento (reconocimiento) del técnico de “La Roja”, no es por ésta última característica, sino por “todo su recorrido como técnico”.

La información indica que “la elección se hizo teniendo en cuenta los resultados de las votaciones organizadas, todos los años, desde 1996”. Es decir, para elaborar este ránking mundial de los mejores entrenadores de todos los tiempos, se han tenido en cuenta, cada año, los “Top Ten”.

Ya sabemos quién es considerado el peor técnico de todos los técnicos, de toda la historia de todo el fútbol del mundo: Diego Armando Maradona. Un sujeto que siempre me ha parecido desagradable, jamás me ha gustado su persona y a duras penas su fútbol, y me ha precido todavía más desagradable desde el día en que metió ese gol con la mano, y dijo, cínicamente, con su habitual y despreciable prepotencia, que había sido obra de “la mano de Dios”, y los imbéciles le levantaron altares en Argentina y todas partes. Pero esa carga de conciencia, esa mentira clavada en su corazón, acentuó su drogadicción y su malestar físico generalizado. Y si recuerdan, después, el día en que pidió perdón, y reconoció que había sido (cosa que ya sabíamos porque todos lo vimos, y durante años, en las repeticiones televisivas) un gol fraudulento, y no de Dios (o dios), comenzó a sanar. Pero ahora, que se le volvió a subir el diablo a la cabeza (ese diablo que lleva dentro y con el que va a morir) como consecuencia de su nombramiento (irresponsabilidad de la Asociación de Fútbol Argentino) de técnico de la Selección Argentina, volvió a enfermar, y a empeorar, y así será, porque es su naturaleza, como la del taridor escorpión de la fábula, hasta el fin de sus días. Qué desagradable ese sujeto.

Pero volvamos a las cosas buenas de la vida, que son la razón de ser de este post: el escalafón de los Mejores Técnicos de Fútbol. El “Top Ten” mundial. Que todo sea por el bien de “La Roja”, “La Rojita”, la Selección Chilena de Fútbol. Helo aquí:

1)Alex Ferguson (Escocia 87 puntos)

2)Marcello Lippi (Italia 58 puntos)

3)Arsène Wenger (Francia 58 puntos)

4)Guus Hiddink (Holanda 51 puntos)

5)José Mourinho (Portugal 48 puntos)

6)Ottmar Hitzfeld (Alemania 43 puntos)

7)Marcelo Bielsa (Argentina 41 puntos)

8)Göran Eriksson (Suecia 41 puntos)

9)Luiz Felipe Scolari (Brasil 38 puntos)

10)Frank Rijkaard (Holanda 34 puntos)

De modo que los comentaristas deportivos deben estar contentos (y deberían estar orgullosos) de que Chile pueda contar con un técnico que es uno de los mejores del mundo. El séptimo mejor del mundo, por encima de Suecia, Brasil y Holanda.