Mi defensa puede ser peregrina. Mis argumentos quizás escasos. A veces no dice uno las palabras adecuadas, aunque tenga claro lo que piensa decir. Para el caso, decir que considero mucho mejor compositora a Violeta Parra, que a Víctor Jara. Ella fue prolífica, pionera, genial sembradora. Él, académico, talentoso, recolector de la siembra de ella.
Mi defensa no consiste en enumerar los arpegios, el número de partituras escritas y las veces que alguno salió en la televisión. Ganaría, sin duda, Víctor Jara. Mi defensa es más modesta: solo rescato a la mujer, en primer lugar, y a una que supo escuchar en el aire de las ciudades las melodías que venían del campo y darles una épica sonora que trascendió los tiempos.
Porque Violeta Parra fue una investigadora del folclor, lo que hizo en terreno. Iba de pueblo en pueblo, atuendo huaso y vihuela, buscándole la octava y el tono adecuado a la siguiente composición. Y sus versos, después, fluían de manera tan natural.
Decir, también, en mi peregrina defensa de Violeta Parra, que ella debió luchar contra la adversidad que significaba la ignorancia del entorno de su época. Por eso vivía furiosa. Porque había mucho imbécil y ocioso juzgándolo todo, y a todos, impidiendo, muchas veces, el camino de ella a la meta. Luchó en las calles para abrirse paso entre tanta peste ignorancia.
Debió porfiar para tener la opción de una canción al aire, en alguna emisora de buena voluntad. A diferencia de Víctor Jara, que tenía todas las emisoras y aún la televisión estatal a su servicio, para difundir su canto. No desconozco el talento de éste, pero no lo veo comparable con la genialidad de aquella. Es mi opinión, solamente.
Violeta Parra (1917-1967) se suicidó antes del surgimiento de Víctor Jara (1932-1973).
Y solo por preguntar, ¿es más universal “Te recuerdo Amanda” o “El cigarrito”, ambas canciones hermosas que suelo tararear, que “Gracias a la vida”? ¿Cuál de esas tres tonadas la saben tanto, tantas gentes, en tantas partes?
Mi tonto alegato, porque reitero, ambos son muy especiales, nace del nombramiento que han hecho de Víctor Jara, en la versión Bicentenario del Festival del Huaso de Olmué, como “El mejor compositor chileno de todos los tiempos”. ¿Saben lo que significa eso?
En tanto sí, digo que el mejor compositor chileno, de todos los tiempos, se llama… Violeta Parra. Ella tiene composiciones precursoras como esta, sobre un personaje de la historia nacional, que hoy está inclusive en los billetes de $2.000, titulada “Hace falta un guerrillero”:
Quisiera tener un hijo
brillante como un clavel,
ligero como los vientos,
para llamarlo Manuel,
y apellidarlo Rodríguez,
el más preciado laurel.
De niño le enseñaría
lo que se tiene que hacer
cuando nos venden la patria
como si fuera alfiler;
quiero un hijo guerrillero
que la sepa defender.
La patria ya tiene al cuello
la soga de Lucifer,
no hay alma que la defienda,
ni obrero ni montañés;
soldados hay por montones,
ninguno como Manuel.
Levántese de la tumba,
hermano, que hay que pelear,
o la de no su bandera
se la van a tramitar,
que en estos ocho millones
no hay un pan que rebanar.
Me abrigan las esperanzas
que mi hijo habrá de nacer,
con una espada en la mano
y el corazón de Manuel,
para enseñar al cobarde
a amar y corresponder.
Las lágrimas se me caen
pensando en el guerrillero,
como fue Manuel Rodríguez
debiera de haber quinientos,
pero no hay ni uno que valga
la pena en este momento.
Repito y vuelvo a decir,
cogollito de romero,
perros cobardes mataron
a traición al guerrillero,
pero no podrán matarlo
jamás en mi pensamiento.
(1954-1957)
Del mismo corte, pero ampliando la mirada, está “Los pueblo americanos”:
Mi vida, los pueblos americanos,
mi vida, se sienten acongojados,
mi vida, porque los gobernadores,
mi vida, los tienen tan separados.
Cuándo será ese cuando,
señor fiscal,
que la América sea
sólo un pilar.
Sólo un pilar, ay sí,
y una bandera,
que terminen los líos
en las fronteras.
Por un puñao de tierra
no quiero guerra.
(1964-1965)
Esta otra composición es sencillamente una genial crónica que registra los hechos de manera periodística, no obstante conversa con Dios. Se titula “Puerto Montt está temblando”:
Puerto Montt está temblando
con un encono profundo
es un acabo de mundo
lo que yo estoy presenciando
a Dios le voy preguntando
con voz que es como un bramido
por qué mandó este castigo
responde con elocuencia
se me acabó la paciencia
y hay que limpiar este trigo.
Se me borró el pensamiento
mis ojos no son los míos
puedo perder el sentido
de un momento a otro momento
mi confusión va en aumento
soy una pobre alma en pena
ni la más dura cadena
me hubiera afligido tanto
ni el mayor de los espantos
congela así las venas.
Estaba en el dormitorio
de un alto segundo piso
cuando principia el granizo
de aquel feroz purgatorio
espejos y lavatorios
descienden por las paredes.
Señor, acaso no puedes
calmarte por un segundo
y me responde iracundo:
pa’l tiburón son las redes.
No hay palabras en el mundo
para explicar la verdad
ni talento en realidad
pa penetrar en profundo
qué viento más iracundo
qué lluvia tan alarmante
qué pena tan abundante
quién me da la explicación
sólo el sabio Salomón
pero se halla tan distante.
Del centro salté a la puerta
con gran espanto en el alma
rogando por una calma
pero el temblor va en aumenta.
Todo a mis ojos revienta
se me nubla la cabeza
del ver brincar en la pieza
la estampa de San Antonio
diciendo: muera el demonio
que se anda haciendo el que reza.
La mar está enfurecida
la tierra está temblorosa
qué vida tan rencorosa
lo trajo la atardecida
con una angustia crecida
le estoy pidiendo al señor
que detenga su rencor
tan sólo por un minuto
es un peligro este luto
pal alma y el corazón.
Así fue señores míos
la triste conversación
que en medio de aquel temblor
sostuve con el divino
cuando pasó el torbellino
de la advertencia final
bajito empezó a llorar
mi cuerpo resucitado
diciendo Dios’tá indignado
con la culpa terrenal.
Me aferro con las dos manos
en una fuerte manilla
flotando cual campanilla
o péndulo disparado
qué es esto mi Dios amado
dije apretando los dientes
pero él me responde hiriente
pa’hacer mayor el castigo
para el mortal enemigo
del pobre y del inocente.
(1960-1963)
Y está también la Violeta Parra del cambio social, pero aún reconociendo instituciones espirituales, como el Vaticano, lo cual refuerza su reclamo. Se titula “Qué dirá el santo padre”:
Miren cómo nos hablan
de libertad
cuando de ella nos privan
en realidad.
Miren cómo pregonan
Tranquilidad
cuando nos atormenta
la autoridad.
¿Qué dirá el Santo Padre
que vive en Roma,
que le están degollando
a su paloma?
Miren cómo nos
hablan del paraíso
cuando nos llueven balas
como granizo.
Miren el entusiasmo
con la sentencia
sabiendo que mataban
a la inocencia.
El que ofició la muerte
como un verdugo
tranquilo está tomando
su desayuno.
Con esto se pusieron
la soga al cuello,
el quinto mandamiento
no tiene sello.
Mientras más injusticias,
señor fiscal,
más fuerzas tiene mi alma
para cantar.
Lindo segar el trigo
en el sembrao,
regado con tu sangre
Julián Grimau.
¿Qué dirá el Santo Padre
que vive en Roma,
que le están degollando
a su paloma?
(1960-1963)
La picaresca, el sentido fiestero, el baile y la chacota forman parte de sus composiciones, como en esta “Mazúrquica modérnica”, que sin embargo no baja la guardia en su función social:
Me han preguntádico varias persónicas
si peligrósicas para las másicas
son las canciónicas agitadóricas.
Ay, qué pregúntica más infantílica!
Sólo un piñúflico la formulárica
pa mis adéntricos yo comentárica.
Le he contestádico yo al preguntónico
cuando la guática pide comídica
pone al cristiánico firme y guerrérico
por sus poróticos y sus cebóllicas,
no hay regimiéntico que los deténguica
si tienen hámbrica los populáricos.
Preguntadónicos, partidirísticos,
disimuládicos y muy malúlicos
son peligrósicos más que los vérsicos
más que las huélguicas y los desfílicos,
bajito cuérdica firman papélicos,
lavan sus mánicos como Piláticos.
Caballeríticos almidonáticos
almidonádicos mini ni ni ni ni…
le echan carbónico al inocéntico
y arrellanádicos en los sillónicos
cuentan los muérticos de los encuéntricos
como frivólicos y bataclánicos.
Varias matáncicas tiene la histórica
en sus pagínicas bien imprentádicas,
para montárlicas no hicieron fáltica
las refalósicas revoluciónicas.
El juraméntico jamás cumplídico
es el causántico del desconténtico.
Ni los obréricos, ni los raquíticos
tienen la cúlpica señor fiscálico.
Lo que yo cántico es una respuéstica
a una pregúntica de unos graciósicos
y más no cántico porque no quiérico
tengo flojérica en los zapáticos,
en los cabéllicos, en el vestídico,
en los riñónicos y en el corpíñico.
(1964-1965)
Y está, para no aburrir más, el himno universal que sobrepasa toda otra composición de todos los tiempos en Chile, y más allá de las fronteras de Chile. Se titula “Gracias a la vida”:
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado
y en las multitudes el hombre que yo amo.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
graba noche y día grillos y canarios;
martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
y la voz tan tierna de mi bien amado.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle y tu patio.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano;
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.
Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto,
el canto de ustedes que es el mismo canto
y el canto de todos, que es mi propio canto.
Gracias a la vida que me ha dado tanto. (1964-1965)
Quienes quieran disfrutar de todas las composiciones de Violeta Parra, les dejo este enlace del mejor compositor de los todos los tiempos en… el Chile… y el extra Chile.