JulioSuarezAnturi

Ningún éxito justifica el fracaso de la familia

9 Noviembre 2009 · Dejar un comentario

ParradoFernando Parrado fue uno de los 16 sobreviviendo de la tragedia de Los Andes, aquella historia en la que este grupo estuvo 72 días en las estribaciones de la cordillera, sin agua y sin comida, tras chocar el avión en el que iban. Cuenta que obtuvo silla en la fila 9 del avión, y cuando se estrellaron, la aeronave se desintegró a partir de la fila 10. De este impacto quedaron 29 personas vivas, de las cuales 24 no tuvieron ni siquiera un rasguño. Y aquí empieza a revelarse la clave por la cual sobrevivieron, hace 36 años: “Hubo liderazgo, toma de decisiones y espíritu de equipo”, es decir, elementos de la gestión empresarial. Así, “administramos barritas de chocolate y maní, al punto de comer un grano por horas cada uno”. Estaban a 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar. Uno de ellos, Marcelo, comenzó siendo el líder, pero unos pocos días después escuchan por la radio que “había concluido el rescate”. En este punto, el líder se quiebra, se deprime y deja de serlo. ¿Cómo hubiéramos reaccionado? Hablando ante la Expo Management 2008, Parrado dijo: “Imagínense que yo cierre en este momento esta sala, bajo la temperatura de menos 14 grados, sin agua ni comida, a esperar quién muere primero”. Y a continuación lanzó esta declaración de sabiduría: “Al universo no le importa qué nos pasa”. Mañana saldrá el sol y se pondrá como siempre. “Tuvimos que tomar decisiones. En la noche 12 o 13 nos dijimos con uno de los chicos: “¿Qué estás pensando?” “Lo mismo que vos: Tenemos que comer, y las proteínas están en los cuerpos”. Hicimos un pacto entre nosotros, era la única opción. Nos enfrentamos a una verdad cruda e inhumana”. Entonces aplicaron otros conceptos administrativos: Planificación, Estrategia, Desarrollo. “Cada uno empezó a hacer algo útil, que nos ayudara a seguir vivos: zapatos, bastones, pequeñas expediciones humanas. Fuimos conociendo nuestra prisión de hielo. Hasta que me eligieron para la expedición final, porque la montaña nos estaba matando, nos debilitaba, se nos acababa la comida. Subí aterrado a la cima de la montaña, con Roberto Canessa. Pensábamos ver desde allí los valles verdes de Chile, y nos encontramos con nieve y montañas a 360 grados”. Recordó un diálogo que había tenido con su padre, quien le dijo: “Mira para adelante, anda tras esa chica que te gustaba, ten una vida, trabaja… Yo cometí el error de no decirle a tu madre tantas cosas por estar tan ocupado, y de no compartir tantas festividades con tu hermana, no darme el tiempo de platicar con ellas mis vivencias, no decirles cuanto las amaba”. Y recordando todo eso, dijo ante el auditorio de la Expo Management: “Las empresas son importantes, el trabajo es importante, pero lo verdaderamente importante está en casa, después de trabajar, y se llama familia”. Dijo que su vida cambió, al ser conciente de la enseñanza. “Ningún éxito en la vida, justifica el fracaso en la familia”. Y concluyó. “Si tu tienes un cálido hogar, piensa que al igual que yo eres una persona con Suerte, pues te tocó asiento de la fila 9 hacia adelante, y créeme, la mayoría viaja de la 9 para atrás”.

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