La inevitabilidad del 2012

solsInviernoMe dijeron que en el año 2012 ocurrirá el Solsticio de Invierno en que termina el Sol y sus Planetas una vuelta, de casi 26.000 años, a través de las 12 constelaciones zodiacales. Entonces, se iniciará un salto evolutivo, un salto cuántico.

Son cosas sobre las cuales uno está en derecho de dudar. También, en derecho de asustar, porque la naturaleza humana es por definición temerosa del futuro.

Pero lo que me dijeron es que será un milenio en que nuestro sistema solar ascenderá, evolutivamente, a octavas superiores, y también ascenderá nuestra galaxia, nuestra Vía Láctea, y nuestra universo entero. O sea, vibraremos con otra vibración.

Me dijeron que los mayas sabían esto del año 2012. Y que sus cuentas astrológicas terminan en ese número. Pero no creo que signifique que la Tierra se va a acabar.

Eso sí, nadie está obligado a dar este salto evolutivo –o cuántico, o quántico–, por lo tanto, quienes no quieran evolucionar deberán esperar otra ronda cósmica. Créalo o no, el asunto es que estas personas que se oponen a dar el salto quántico producen una energía de resistencia, que nos afecta a todos y crea tensiones.

Como se sabe, la energía no se destruye, solo cambia de espacio y de estado. Pero permanece adherida a su fuente. Así que a donde quieran que vayan, esas personas que no quieran evolucionar llevaran su energía negativa de resistencia.

Serán, cósmicamente, retrógrados, reaccionarios, que impiden la revolución del universo. Y me dijeron, verdad o mentira, que casi 7.000 millones de seres humanos ya forman parte del grupo de los quánticos, o, al menos, de los que creen que “algo” sucederá.

Como sea, me dijeron que hay ciclos inmutables en la Naturaleza y la mayoría de nosotros –los humanos– no puede hacer nada frente a ello. Solo dejarnos llevar, y entonces, fluir, aceptar. Y será mejor disfrutarlo. De lo contrario habrá confusión, miedo, y aunque no tengamos miedo, aquello va a suceder.

Me dijeron que habrá movimientos geológicos, situaciones inesperadas. No de otra forma se podrá ascenderse a la quinta dimensión –¿nirvana, shamadi, Nueva Jerusalén, Ciudad de las 12 puertas de luz, Cielo?–, y que nuestro ADN evolucionará, pasando del carbono al cristal de 12 hebras.

También me dijeron que habrá un cambio espiritual –¿álmico, mental?– y físico, que poco a poco se irá develando: se correrá el velo de la ilusión de esta tercera dimensión. Es cuando daremos un salto a la quinta dimensión.

Me dijeron que uno puede pensar que todo esto es solamente ciencia ficción, un cuento chino, pero que aún así, el 2012 va a suceder. Queda pendiente tener la certeza de que a partir de esa nueva octava del pentagrama cósmico, nos convertiremos, al fin, en seres de buena vibra.

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